Cuento tétrico, aunque por desgracia actual. La información a pequeñas dosis, como debe ser. No sé si llegará a ganar, pero de momento a mí me ha puesto la carne de gallina.
Impactante la historia. Lográs transmitir la frialdad del verdugo, así como la atmósfera, y eso es mucho. Me ha gustado. Buen ritmo y fluidez en los diálogos.
Me encantaría leer el relato del tal (o la tal) Antístenes, porque la cantidad de bilis que desprenden sus comentarios, bien encauzada, podría ser fuente de creatividad infinita. Solo espero que sea tan valiente como demuestra comentando y no tenga inconveniente en desenmascararse y mostrarnos su trabajo. Creo que sería interesante ver qué hay tras tanta estupidez.
el relato, en su primera parte, me hizo imaginar al gene kelly de «una maericano en parís» bailando y disfrutando de su optimísmo. Después el final o la segunda parte se me hizo desconcertante, más que impactante. buen relato. felicidades steven.
Destacaría de este relato lo amable que es el tal Alberto con la vecina del ascensor y luego como se va demostrando lo que ya se teme, que es un hijo de p***.
Suerte.
Cuento tétrico, aunque por desgracia actual. La información a pequeñas dosis, como debe ser. No sé si llegará a ganar, pero de momento a mí me ha puesto la carne de gallina.
Impactante la historia. Lográs transmitir la frialdad del verdugo, así como la atmósfera, y eso es mucho. Me ha gustado. Buen ritmo y fluidez en los diálogos.
Suerte.
Mi relato es el 41
Un mal cuento y mal escrito por añadidura… Sin más historias…
Me encantaría leer el relato del tal (o la tal) Antístenes, porque la cantidad de bilis que desprenden sus comentarios, bien encauzada, podría ser fuente de creatividad infinita. Solo espero que sea tan valiente como demuestra comentando y no tenga inconveniente en desenmascararse y mostrarnos su trabajo. Creo que sería interesante ver qué hay tras tanta estupidez.
el relato, en su primera parte, me hizo imaginar al gene kelly de «una maericano en parís» bailando y disfrutando de su optimísmo. Después el final o la segunda parte se me hizo desconcertante, más que impactante. buen relato. felicidades steven.
Yo conozco a tipos así. Sensibilidad cero. Alguno hay por estos lares también.
Mucha suerte.
Destacaría de este relato lo amable que es el tal Alberto con la vecina del ascensor y luego como se va demostrando lo que ya se teme, que es un hijo de p***.
Suerte.