Muy buen relato, escrito con esmero y exquisito manejo del lenguaje y los tiempos narrativos. Lo he leído sin tregua de principio a fin. Solo me sorprende la elección de verbos en tiempo pasado en el primer tramo, cuando, excepto en los recuerdos, el resto está enteramente escrito en presente y primera persona, que es la mejor manera de imprimirle veracidad e intimismo. Pero es un detalle irrelevante; el cuento me ha gustado de verdad. Mucha suerte.
Bonitas descripciones, imágenes que se dibujan ante mi nítidamente; es como si estuviera viajando yo. Me encanta por ejemplo,» la hierba seca condenada en enormes bolos de plástico…» y tantas otras. Sin embargo me «rechina » un poco Alonso Quijano al final; no consigo «meterle» en el relato.
Me ha encantado. Suerte, Las trece rosas.
Es más sencillo de lo que puede parecer.
Como habrán percibido la protagonista de mi relato es una buena lectora.
Mientras duerme y habla consigo misma va haciendo a pequeños retazos repaso de una vida que ahora quiere cambiar. El final de relato surgió de la búsqueda de una similitud, de un analogismo anacrónico eso sí entre dos sueños. Alonso Quijano recupera la razón antes de morir, pero antes su locura-sueño le hizo ser un hombre feliz. Mi protagonista tiene la necesidad de vivir y mientras sueña, piensa, se habla, consigue atisbar un rayo de felicidad. Ahí está la relación entre ambos. La muerte les devuelve a la realidad.
Como madre de este relato, tengo que querer a mi hijo, quizá el final se pudo mejorar con una nueva lectura, aunque ya llevaba muchas y realmente me gusta así. Es una propuesta, más o menos acertada, como siempre pasa con las creaciones todo es muy subjetivo. Agradecer los comentarios de todos los lectores.
Muchas gracias por ellos.
Un saludo.
Ya me he leído demasiados relatos a estas alturas como para seguir reiterándome. En todo caso, para intentar pasar al segundo párrafo, he leído por encima. Al leer «¡Cómo te pareces al agua, alma de hombre», he tiritado, y no precisamente por el frío… ¡Ufff…!
La tres rosas, si este relato le gusta así, pues así debe quedarse. Me ha gustado la defensa de su obra sin tener que hablar mal de nadie mas. A mi me ha parecido un buen relato que se lee fácilmente con buenas imágenes y que cuenta una historia, que es de lo que se trata.
Suerte en el certamen.:)
El tuyo es otro de los muy buenos relatos que casi no tienen comentarios ni votación. Desde mi humilde punto de vista, debería ser todo lo contrario. Pero bueno, estoy seguro de que vas a estar entre los finalistas del jurado.
He pasado a leer tu relato (ya sé que debería haberlo hecho antes, pero son muchos y el tiempo escaso) y he quedado gratamente sorprendida.
Es cierto que hay varias cosas a corregir, especialmente en la puntuación y algún detalle ortográfico, pero eso son cuestiones facilmente subsanables. Por otro lado, sobre cuestiones de estilo no voy a entrar porque sería un atrevimiento por mi parte.
En cuanto al contenido, intimista y denso, haces un detallado recorrido por las distintas emociones y reflexiones que acompañan dos finales diferentes: Una experiencia vital acabada, un amor extinguido (con todo lo que implica de novedad y retorno a lo más auténtico y primigenio: La infancia feliz), para terminar, a modo de metáfora equivalente, con la expresión de una muerte real muy bien medida en los términos del relato. Una excelente solución que no deja de sorprender y, por lo tanto, de agradar. Todo ello conforma un conjunto muy interesante (y muy atractivo para expresarlo en un poema, a mi modo de ver).
Sólo el nombre elegido como pseudónimo indica una sensibilidad especial que se deja ver en cada línea del relato. Me uno al deseo expresado de los versos de Goethe de ser ‘el instante recuperado’ y ‘el momento invisible que se hace eterno’. Encantador.
Toda la suerte del mundo para las trece rosas.
Este relato está incompleto, por favor arreglen el error.
Un error desafortunado.Arreglado.
Compruebelo no obstante.
Saludos
Muchas gracias. Perfecto.
Muy buen relato, escrito con esmero y exquisito manejo del lenguaje y los tiempos narrativos. Lo he leído sin tregua de principio a fin. Solo me sorprende la elección de verbos en tiempo pasado en el primer tramo, cuando, excepto en los recuerdos, el resto está enteramente escrito en presente y primera persona, que es la mejor manera de imprimirle veracidad e intimismo. Pero es un detalle irrelevante; el cuento me ha gustado de verdad. Mucha suerte.
Bonitas descripciones, imágenes que se dibujan ante mi nítidamente; es como si estuviera viajando yo. Me encanta por ejemplo,» la hierba seca condenada en enormes bolos de plástico…» y tantas otras. Sin embargo me «rechina » un poco Alonso Quijano al final; no consigo «meterle» en el relato.
Me ha encantado. Suerte, Las trece rosas.
Sin embargo me “rechina ” un poco Alonso Quijano al final; no consigo “meterle” en el relato.
De acuerdo.
Es más sencillo de lo que puede parecer.
Como habrán percibido la protagonista de mi relato es una buena lectora.
Mientras duerme y habla consigo misma va haciendo a pequeños retazos repaso de una vida que ahora quiere cambiar. El final de relato surgió de la búsqueda de una similitud, de un analogismo anacrónico eso sí entre dos sueños. Alonso Quijano recupera la razón antes de morir, pero antes su locura-sueño le hizo ser un hombre feliz. Mi protagonista tiene la necesidad de vivir y mientras sueña, piensa, se habla, consigue atisbar un rayo de felicidad. Ahí está la relación entre ambos. La muerte les devuelve a la realidad.
Como madre de este relato, tengo que querer a mi hijo, quizá el final se pudo mejorar con una nueva lectura, aunque ya llevaba muchas y realmente me gusta así. Es una propuesta, más o menos acertada, como siempre pasa con las creaciones todo es muy subjetivo. Agradecer los comentarios de todos los lectores.
Muchas gracias por ellos.
Un saludo.
Ya me he leído demasiados relatos a estas alturas como para seguir reiterándome. En todo caso, para intentar pasar al segundo párrafo, he leído por encima. Al leer «¡Cómo te pareces al agua, alma de hombre», he tiritado, y no precisamente por el frío… ¡Ufff…!
Gracias por su comentario, aunque no le haya gustado ni mi relato ni la frase de Goethe. Por mi no se repita más.
La tres rosas, si este relato le gusta así, pues así debe quedarse. Me ha gustado la defensa de su obra sin tener que hablar mal de nadie mas. A mi me ha parecido un buen relato que se lee fácilmente con buenas imágenes y que cuenta una historia, que es de lo que se trata.
Suerte en el certamen.:)
A mí me ha parecido un relato estupendo, lleno de sensibilidad y con un final que no me esperaba.
Suerte
Enrique, Adafina, me alegra que les haya gustado. Gracias
Un bello relato, escrito con sensibilidad, lo único que encuentro innecesario es la referencia a Goethe. te felicito trece rosas
Lo que tenga que ser, será. Y nadie podrá evitarlo (quizá).
Mucha suerte.
Hola Trece.
El tuyo es otro de los muy buenos relatos que casi no tienen comentarios ni votación. Desde mi humilde punto de vista, debería ser todo lo contrario. Pero bueno, estoy seguro de que vas a estar entre los finalistas del jurado.
Felicitaciones por tan buen trabajo.
Ciudad, Hoskar, Hara Kei…
Gracias por haberme visitado y haber dejado su opinión.
Es agradable saber que lo que se hace gusta.
He pasado a leer tu relato (ya sé que debería haberlo hecho antes, pero son muchos y el tiempo escaso) y he quedado gratamente sorprendida.
Es cierto que hay varias cosas a corregir, especialmente en la puntuación y algún detalle ortográfico, pero eso son cuestiones facilmente subsanables. Por otro lado, sobre cuestiones de estilo no voy a entrar porque sería un atrevimiento por mi parte.
En cuanto al contenido, intimista y denso, haces un detallado recorrido por las distintas emociones y reflexiones que acompañan dos finales diferentes: Una experiencia vital acabada, un amor extinguido (con todo lo que implica de novedad y retorno a lo más auténtico y primigenio: La infancia feliz), para terminar, a modo de metáfora equivalente, con la expresión de una muerte real muy bien medida en los términos del relato. Una excelente solución que no deja de sorprender y, por lo tanto, de agradar. Todo ello conforma un conjunto muy interesante (y muy atractivo para expresarlo en un poema, a mi modo de ver).
Te dejo mi voto y te deseo suerte en el concurso.
Un saludo.
Muchas gracias
Sólo el nombre elegido como pseudónimo indica una sensibilidad especial que se deja ver en cada línea del relato. Me uno al deseo expresado de los versos de Goethe de ser ‘el instante recuperado’ y ‘el momento invisible que se hace eterno’. Encantador.
Toda la suerte del mundo para las trece rosas.