Un estupendo relato, aunque frágilmente construido.Solo me centraré en dos detalles, que espero te sirvan -en un futuro- de alguna ayuda.
Colocas -a mi entender- demasiadas frases a un mismo nivel sintáctico, de manera que el lector no sabe nunca cual es la que da, realmente, significado a la oración.
Me explico: fíjate en los tres primeros párrafos. En todos ellos, una frase seguida de otra (3 en cada uno) tratan de construirlos, aunque de un modo que resulta tanto más artificial. En general, siempre que se coloca una frase entre coma, de modo que cercene una oración más larga, esta debería poder extraerse sin perder por ello la oración un ápice de su significado.
Puedes hacerlo una vez, dos… Pero usas este recurso sintáctico de manera habitual, cuando debería emplearse (si quieres que los lectores más críticos lleguen al final del relato), y tan solo en determinadas ocasiones- en muy pequeñas dosis.
Un pequeño detalle, Alejandro… Espero que puedas aprender a disfrutar de los silencios pronto. En la medida que tú lo hagas, respirarán vida tus -ya de por sí- bellos personajes… Y en silencio te acompañará el lector hasta el final del relato.
Mira este párrafo:
» (…) Tomó asiento en su cómodo sillón de terciopelo verde, y siguió observando a través de la ventana la persistente lluvia que caía acompasada en esta tarde invernal, que le recordó a aquella otra tan lejana de su niñez, en la que sentada junto a su madre alrededor de una mesa camilla, al calor del brasero con el sonido de fondo de la lluvia, Marta se atrevió a preguntar otra vez (…)
Y mira este otro:
Tomó asiento en su cómodo sillón de terciopelo verde, y siguió observando a través de la ventana la persistente lluvia que caía, acompasada, en esta tarde invernal. Le recordaba a aquella otra tan lejana de su niñez, en la que -sentada junto a su madre alrededor de una mesa camilla y al calor del brasero- Marta se atrevió a preguntar de nuevo:
Me he permitido -perdona mi indiscreción- quitar ese enunciado. Deja que el lector -casi siempre docto- descubra algunas cosas por si mismo… Y ya mencionaste a ‘lluvia’ (querida amiga, espero que nunca te canses de visitarnos) en este mismo párrafo.
Espero haberte sido de alguna ayuda… Y te felicito por llegar hasta el final de mi torpe crítica; puede que yo, en su momento, no lo hubiera hecho.
Me ha gustado tu relato; inteso y real. Me encantan algunas imágenes que has utilizado.
Creo que Dominose U te ha dado consejos muy útiles. Muy loable por su parte hacer una lectura pormenorizada y una parada para compartir sus conocimientos contigo.
Relato ambicioso, por cuanto se trata, ni más ni menos, de reivindicar la libertad del individuo como bien universal, independientemente de la edad, raza, religión, etc. etc., y, en este relato, del sexo. ¡Casi nada!
Un relato con estructura de paréntesis: presente-pasado-presente.
Y hablando de paréntesis, veo dos o tres que no se comprende el porqué de su uso, parece que no vienen a cuento. Revisa también las reglas de guión, dos puntos y acentuación; y échale un vistazo al condicional de algún verbo utilizado.
No obstante esos pequeños deslices, mi reconocimiento por lanzarte a la arena con un tema tan peliagudo.
Muchísimas gracias, Dominose U, es de gran ayuda tu comentario, teniendo en cuenta que estoy «aprendiendo a escribir» , ojala pudieras corregirme todos mis escritos.
Segundo párrafo, libertad en minúsculas. Tercero, cuidado con los acentos. Cuando se cuenta la historia desde fuera hay que tener cuidado con los verbos y los cambios temporales en el cuarto y el quinto. Y sigo leyendo… La pregunta de la niñita va acentuada. Salto al final… Y su relato será premiado en Villa Cabezón de Abajo el Día de la Mujer, no lo dude…
Hola Antístenes, ¿Cómo se atreve a menospreciar la inteligencia de los habitantes de Villa Cabezón de Abajo? Seguro que en ese pueblo hay gente tan lista como usted, que también se percatarían de la discapacidad de mi relato.
Gracias por tomarse su tiempo para corregirme, lo tendré en cuenta.
En cualquier caso me queda la conformidad de Dº Quijote en relación con las burlas que recibió en el capítulo de Clavileño: “Déjales que rían, Sancho; que a nosotros nos queda la gloria de haberlo intentado…”
Querido Alejandro:
Un estupendo relato, aunque frágilmente construido.Solo me centraré en dos detalles, que espero te sirvan -en un futuro- de alguna ayuda.
Colocas -a mi entender- demasiadas frases a un mismo nivel sintáctico, de manera que el lector no sabe nunca cual es la que da, realmente, significado a la oración.
Me explico: fíjate en los tres primeros párrafos. En todos ellos, una frase seguida de otra (3 en cada uno) tratan de construirlos, aunque de un modo que resulta tanto más artificial. En general, siempre que se coloca una frase entre coma, de modo que cercene una oración más larga, esta debería poder extraerse sin perder por ello la oración un ápice de su significado.
Puedes hacerlo una vez, dos… Pero usas este recurso sintáctico de manera habitual, cuando debería emplearse (si quieres que los lectores más críticos lleguen al final del relato), y tan solo en determinadas ocasiones- en muy pequeñas dosis.
Un pequeño detalle, Alejandro… Espero que puedas aprender a disfrutar de los silencios pronto. En la medida que tú lo hagas, respirarán vida tus -ya de por sí- bellos personajes… Y en silencio te acompañará el lector hasta el final del relato.
Mira este párrafo:
» (…) Tomó asiento en su cómodo sillón de terciopelo verde, y siguió observando a través de la ventana la persistente lluvia que caía acompasada en esta tarde invernal, que le recordó a aquella otra tan lejana de su niñez, en la que sentada junto a su madre alrededor de una mesa camilla, al calor del brasero con el sonido de fondo de la lluvia, Marta se atrevió a preguntar otra vez (…)
Y mira este otro:
Tomó asiento en su cómodo sillón de terciopelo verde, y siguió observando a través de la ventana la persistente lluvia que caía, acompasada, en esta tarde invernal. Le recordaba a aquella otra tan lejana de su niñez, en la que -sentada junto a su madre alrededor de una mesa camilla y al calor del brasero- Marta se atrevió a preguntar de nuevo:
Me he permitido -perdona mi indiscreción- quitar ese enunciado. Deja que el lector -casi siempre docto- descubra algunas cosas por si mismo… Y ya mencionaste a ‘lluvia’ (querida amiga, espero que nunca te canses de visitarnos) en este mismo párrafo.
Espero haberte sido de alguna ayuda… Y te felicito por llegar hasta el final de mi torpe crítica; puede que yo, en su momento, no lo hubiera hecho.
Un abrazo, Alejandro.
Me ha gustado tu relato; inteso y real. Me encantan algunas imágenes que has utilizado.
Creo que Dominose U te ha dado consejos muy útiles. Muy loable por su parte hacer una lectura pormenorizada y una parada para compartir sus conocimientos contigo.
Suerte.
Mi relato es el 41
Relato ambicioso, por cuanto se trata, ni más ni menos, de reivindicar la libertad del individuo como bien universal, independientemente de la edad, raza, religión, etc. etc., y, en este relato, del sexo. ¡Casi nada!
Un relato con estructura de paréntesis: presente-pasado-presente.
Y hablando de paréntesis, veo dos o tres que no se comprende el porqué de su uso, parece que no vienen a cuento. Revisa también las reglas de guión, dos puntos y acentuación; y échale un vistazo al condicional de algún verbo utilizado.
No obstante esos pequeños deslices, mi reconocimiento por lanzarte a la arena con un tema tan peliagudo.
Me gustó tu relato. dentro de lo que podía esperarse, resulta sorpresivo saber quien es el padre de Marta. felicidades
Los tiempos cambian, aunque algunos sigan erigiéndose en vigilantes de una moral arcaica.
Mucha suerte
Muchísimas gracias, Dominose U, es de gran ayuda tu comentario, teniendo en cuenta que estoy «aprendiendo a escribir» , ojala pudieras corregirme todos mis escritos.
Segundo párrafo, libertad en minúsculas. Tercero, cuidado con los acentos. Cuando se cuenta la historia desde fuera hay que tener cuidado con los verbos y los cambios temporales en el cuarto y el quinto. Y sigo leyendo… La pregunta de la niñita va acentuada. Salto al final… Y su relato será premiado en Villa Cabezón de Abajo el Día de la Mujer, no lo dude…
Hola Antístenes, ¿Cómo se atreve a menospreciar la inteligencia de los habitantes de Villa Cabezón de Abajo? Seguro que en ese pueblo hay gente tan lista como usted, que también se percatarían de la discapacidad de mi relato.
Gracias por tomarse su tiempo para corregirme, lo tendré en cuenta.
En cualquier caso me queda la conformidad de Dº Quijote en relación con las burlas que recibió en el capítulo de Clavileño: “Déjales que rían, Sancho; que a nosotros nos queda la gloria de haberlo intentado…”