Menos mal que se puede disculpar que una paralítica no tenga puñetera idea de música… Por cierto, ¿la señora se movía en carrito?…
Disculpe si le parezco ofensivo, pero creo que es mejor indicarle con dos cuchilladas venecianas lo que, a mi modo de ver, claro, puede ayudarle. Sinceramente, es mejor que vuelva a repasar su relato…
Y no lo tome como una ofensa personal. Sólo es mi opinión sobre su trabajo, mi estimada becaria…
Casi me asfixio… Creo que te has pegado un atracón de comas, de «comas que te has comido».
«Mover mis inmovilizadas piernas»; «los ojos negros brillantes me miraban… y bajé la mirada»; «descubrí el contraste entre su música melodiosa… Los sonidos… Eran una perfecta combinación de armonía, melodía y ritmo»…
Y las tildes… ¡Ay! ¡Cuánto las he echado de menos!
Creo que aquí todos y todas somos aficionados/as y de lo que se trata es de aprender con comentarios constructivos, no destructivos.
A mi me parece un relato bonito con su toque de suspense y como argumento, por supuesto, la música: ¿A quién no le sugiere muchísimas cosas? ¿Quién no siente en su alma las dulces melodías? y, ¿A quién no le ha proporcionado momentos de felicidad y evasión? Pues entonces, ¿Qué pasa? Mucha suerte.
Fenomenal articulo.
Saludos
‘… Music was my first love and it will be my last……’.
Mucha suerte
Menos mal que se puede disculpar que una paralítica no tenga puñetera idea de música… Por cierto, ¿la señora se movía en carrito?…
Disculpe si le parezco ofensivo, pero creo que es mejor indicarle con dos cuchilladas venecianas lo que, a mi modo de ver, claro, puede ayudarle. Sinceramente, es mejor que vuelva a repasar su relato…
Y no lo tome como una ofensa personal. Sólo es mi opinión sobre su trabajo, mi estimada becaria…
Casi me asfixio… Creo que te has pegado un atracón de comas, de «comas que te has comido».
«Mover mis inmovilizadas piernas»; «los ojos negros brillantes me miraban… y bajé la mirada»; «descubrí el contraste entre su música melodiosa… Los sonidos… Eran una perfecta combinación de armonía, melodía y ritmo»…
Y las tildes… ¡Ay! ¡Cuánto las he echado de menos!
Creo que aquí todos y todas somos aficionados/as y de lo que se trata es de aprender con comentarios constructivos, no destructivos.
A mi me parece un relato bonito con su toque de suspense y como argumento, por supuesto, la música: ¿A quién no le sugiere muchísimas cosas? ¿Quién no siente en su alma las dulces melodías? y, ¿A quién no le ha proporcionado momentos de felicidad y evasión? Pues entonces, ¿Qué pasa? Mucha suerte.
Es de los pocos (sino el único) cuentos con el tema de la música y eso ya es un mérito. Suerte golondrina