Es un curioso relato, con una temática muy difícil de componer. Te elogio el intento. Algunos párrafos están muy bien, fieles a la idea; otros, no tanto. En mi opinión sobran algunas redundancias (por ejemplo, en el primer párrafo, después de «pero muerdo y clavo mis uñas en mis manos…»: uñas, manos, casi sangrantes, casi sangran…
También nos desvelas antes de tiempo quién es la otra niña. Yo lo elidiría, o en todo caso lo pondría al final.
Yo, aunque ladre, te aseguro que no muerdo.
Una historia aceptable. Cuidado con el significado de las palabras, <>, por ejemplo. Supongo que quería indicar «heridas» (en cualquiera de sus grados)… A menos que la protagonista las tuviese como las brujas de cuento, claro…
Suerte.
Intenso, vibrante. Me gusta todo el pasaje febril, lo que siento es que al final se quede en un sueño, sin m´as. Porque creo que habr´ia posibles conclusiones mucho m´as inquietantes
Creo que apretar los dientes es una enfermedad del tiempo, al leer tu relato sentí pense en el temor a la muerte, me gusto mucho felicidades y suerte : )
Una fiable descripción de esas pesadillas que todos padecemos desde niños. Un ensayo bien escrito sobre lo onírico y su somatización.
El horror que siempre se desata en las pesadillas proviene siempre de un profundo sufrimiento. Estupenda descripción…
exelente relato de lo que podamos soñar , lo mas maravilloso pero tambien lo mas horroroso, lo siniestro.
Me gusta el desorden presente. Se acelera y reposa continuamente, igual que en los sueños. Suerte
El tránsito permanente entre la vigilia y el sueño descrito con mucho oficio.
Mucha suerte.
Renata: has plasmado con acierto la desazón, el pasaje del sueño a la realidad. La desesperación a la que podemos llegar en ellos.
Excelente! Te lleva a vivir lo que relata. Una también siente terror.
Muy bueno. Así son algunas pesadillas. Suerte!
Es un curioso relato, con una temática muy difícil de componer. Te elogio el intento. Algunos párrafos están muy bien, fieles a la idea; otros, no tanto. En mi opinión sobran algunas redundancias (por ejemplo, en el primer párrafo, después de «pero muerdo y clavo mis uñas en mis manos…»: uñas, manos, casi sangrantes, casi sangran…
También nos desvelas antes de tiempo quién es la otra niña. Yo lo elidiría, o en todo caso lo pondría al final.
Yo, aunque ladre, te aseguro que no muerdo.
un gran relato que describe muy bien terrores y fantasmas que todos tenemos. Mucha Suerte!
Los terrores nocturnos que en ocasiones nos asaltan. muy bien escrito, pero deja que sea el lector quien se ptrguntem quién es la otra niña
Una historia aceptable. Cuidado con el significado de las palabras, <>, por ejemplo. Supongo que quería indicar «heridas» (en cualquiera de sus grados)… A menos que la protagonista las tuviese como las brujas de cuento, claro…
Suerte.
Intenso, vibrante. Me gusta todo el pasaje febril, lo que siento es que al final se quede en un sueño, sin m´as. Porque creo que habr´ia posibles conclusiones mucho m´as inquietantes
Enhorabuena
Creo que apretar los dientes es una enfermedad del tiempo, al leer tu relato sentí pense en el temor a la muerte, me gusto mucho felicidades y suerte : )
Bruxismo nocturno creo que se llama la enfermedad. Fuera coñas, una buena descripción de una angustiosa pesadilla.
Mucha suerte