Este relato no es una caja de sorpresas, sino de sobresaltos.
El episodio del metro y el de la señora impaciente del banco quedan un poco descolgados del desarrollo de la trama, en mayor medida cuando al final te encuentras con un broche de cierre tan brillante.
Impecablemente narrado este trajín doméstico-laboral de una jornada cualquiera en un matrimonio cualquiera.
Corrígeme si he entendido mal, Atalanta, pero creo que hay un lapsus: en el penúltimo párrafo, noveno renglón, dice «las extremidades del contable». Se supone que es el director el que está en la sesión de BDSM.
Es un relato con una narración minuciosa, que va adentrandose en las primeras y segundas vidas de los personajes. Muy interesante y con un final inesperado. Suerte.
He leído el relato de un tirón, me ha gustado la forma en que has ido describiendo todo los movimientos del contable, la rutina de su vida. El final no me ha resultado inesperado, por la pista de las botas, supongo.
Te deseo suerte en el certamen.
Este relato no es una caja de sorpresas, sino de sobresaltos.
El episodio del metro y el de la señora impaciente del banco quedan un poco descolgados del desarrollo de la trama, en mayor medida cuando al final te encuentras con un broche de cierre tan brillante.
Impecablemente narrado este trajín doméstico-laboral de una jornada cualquiera en un matrimonio cualquiera.
Los caminos de la realidad, al igual que los del Señor, son inescrutables.
Mucha suerte
Sin comentarios… ¿Par qué perder el tiempo, verdad?…
Buen relato, pero con momentos innecesarios. el final es realmente sorpresivo
Corrígeme si he entendido mal, Atalanta, pero creo que hay un lapsus: en el penúltimo párrafo, noveno renglón, dice «las extremidades del contable». Se supone que es el director el que está en la sesión de BDSM.
Es un relato con una narración minuciosa, que va adentrandose en las primeras y segundas vidas de los personajes. Muy interesante y con un final inesperado. Suerte.
He leído el relato de un tirón, me ha gustado la forma en que has ido describiendo todo los movimientos del contable, la rutina de su vida. El final no me ha resultado inesperado, por la pista de las botas, supongo.
Te deseo suerte en el certamen.