Quizás sólo una mujer pueda escribir así, desde las entrañas. El texto me hace rememorar viejos relatos de una amiga mía que escribía con una maestría singular textos sobre mujeres, ahora supongo que son dos las que me han asombrado con tan rara cualidad. Un relato espléndido.
Realmente un relato ganador. Admiro la perfección descriptiva del sentimiento. Soberbio, sinceramente te felicito y te deseo mucha suerte, aunque me parece que no vas a necesitarla.
Espléndido relato, maravilloso me recuerda a una ex compañera y amiga que hace muchos años que no veo, si eres tú, felicitaciones desde Albolote, espero no equivocarme y si es así felicidades a la autora de un relato soberbio.
Mucha suerte…
Siento no haber contestado antes a los comentarios. No tengo mucha experiencia todavía en este gran mundo de la literatura y me encantaría que me dijeran los errores que encuentran en el relato
(fallos ortográficos, gramaticales y de confusión) Aprender es una de mis prioridades en este momento, así que muchísimas gracias por vuestras opiniones, ya sean negativas o positivas, y gracias por leer mi relato, eso, sobre todo, es lo más importante para mí.
Amiga Lola, con todo cariño te señalaré algunas cositas que he observado en cuanto al uso de la palabra apropiada: «arrollando» (llevándose por delante) por «arrullando» (acunar a un bebé al son del arrorró, onomatopeya también de la voz de las palomas); «arrastrando» su epidermis por «arrasando»; «desquebrajada» por
«resquebrajada»; tratándose de piel joven, «tersa» es mejor que «tensa» (a no ser que esté en tensión emocional, aunque a continuación la «deshilachas» por el llanto)…
En cuanto a la lógica de la acción, ¿cómo Matilde, que se encara con el marido para salvar a la nieta, no tiene arrestos para evitar que estrangule a su propia hija mientras está pariendo? Por mucha sumisión, caray, no se concibe que no le estampe en la nuca un arrimadillo de la chimenea cuando unos minutos más tarde le llama hijo de puta.
Y ahora lo bueno: tienes frases preciosas, «los hombres mansos abundan en las casas antiguas» (esos hombres cuyo mayor peligro es que «parecen mansos» ante la opinión pública) , «logran camuflarse entre las mujeres piadosas y permisivas» (sí, educadas ¡por otras mujeres! para la sumisión y con todas las bendiciones apostólicas)…
Y me gusta mucho que dejes muy claro que el fruto de una acción tan criminal como una violación (ya que el incesto es una cuestión de moral social) es alguien, y alguien digno, como esta valiente Clara que dibujas.
El tema de la violencia de género, aquí explícitamente citado, es en la actualidad un arranque excelente para un relato. O sea que, por ahí, digamos que punto a favor.
La redacción es mejorable, como todas. Cuestión de tachar, corregir y recomponer, y ya está.
El resultado final de esta historia de violaciones incestuosas dentro del más roñoso ambiente de paletismo analfabeto es, como mínimo, encomiable.
Seguramente dejándose llevar un poco más por sutilezas femeninas podría haber sangrado más por la parte de la denuncia. Aunque reconozco que, tal y como ha quedado, ya sangra de lo lindo.
Muchísimo oficio escondido tras este relato repleto de espléndidas expresiones.
Mucha suerte.
Quizás sólo una mujer pueda escribir así, desde las entrañas. El texto me hace rememorar viejos relatos de una amiga mía que escribía con una maestría singular textos sobre mujeres, ahora supongo que son dos las que me han asombrado con tan rara cualidad. Un relato espléndido.
Realmente un relato ganador. Admiro la perfección descriptiva del sentimiento. Soberbio, sinceramente te felicito y te deseo mucha suerte, aunque me parece que no vas a necesitarla.
Espléndido relato, maravilloso me recuerda a una ex compañera y amiga que hace muchos años que no veo, si eres tú, felicitaciones desde Albolote, espero no equivocarme y si es así felicidades a la autora de un relato soberbio.
Mucha suerte…
Realmente unas palabras en buenas manos logran emocionar; hacer brotar esos sentimientos no es fácil, y aquí lo consigues. Me parece magnífico.
Ante todo le sugiero que revise una ortografía básica e intente aprender algo de ella. A partir de ahí, vuelva a repasar su melodrama…
Suerte.
Otro relato confuso…
Siento no haber contestado antes a los comentarios. No tengo mucha experiencia todavía en este gran mundo de la literatura y me encantaría que me dijeran los errores que encuentran en el relato
(fallos ortográficos, gramaticales y de confusión) Aprender es una de mis prioridades en este momento, así que muchísimas gracias por vuestras opiniones, ya sean negativas o positivas, y gracias por leer mi relato, eso, sobre todo, es lo más importante para mí.
Urrutia, lo encuentro un poco enrevesado, aún así, te deseo mucha suerte y continúa escribiendo.
Amiga Lola, con todo cariño te señalaré algunas cositas que he observado en cuanto al uso de la palabra apropiada: «arrollando» (llevándose por delante) por «arrullando» (acunar a un bebé al son del arrorró, onomatopeya también de la voz de las palomas); «arrastrando» su epidermis por «arrasando»; «desquebrajada» por
«resquebrajada»; tratándose de piel joven, «tersa» es mejor que «tensa» (a no ser que esté en tensión emocional, aunque a continuación la «deshilachas» por el llanto)…
En cuanto a la lógica de la acción, ¿cómo Matilde, que se encara con el marido para salvar a la nieta, no tiene arrestos para evitar que estrangule a su propia hija mientras está pariendo? Por mucha sumisión, caray, no se concibe que no le estampe en la nuca un arrimadillo de la chimenea cuando unos minutos más tarde le llama hijo de puta.
Y ahora lo bueno: tienes frases preciosas, «los hombres mansos abundan en las casas antiguas» (esos hombres cuyo mayor peligro es que «parecen mansos» ante la opinión pública) , «logran camuflarse entre las mujeres piadosas y permisivas» (sí, educadas ¡por otras mujeres! para la sumisión y con todas las bendiciones apostólicas)…
Y me gusta mucho que dejes muy claro que el fruto de una acción tan criminal como una violación (ya que el incesto es una cuestión de moral social) es alguien, y alguien digno, como esta valiente Clara que dibujas.
El tema de la violencia de género, aquí explícitamente citado, es en la actualidad un arranque excelente para un relato. O sea que, por ahí, digamos que punto a favor.
La redacción es mejorable, como todas. Cuestión de tachar, corregir y recomponer, y ya está.
El resultado final de esta historia de violaciones incestuosas dentro del más roñoso ambiente de paletismo analfabeto es, como mínimo, encomiable.
Seguramente dejándose llevar un poco más por sutilezas femeninas podría haber sangrado más por la parte de la denuncia. Aunque reconozco que, tal y como ha quedado, ya sangra de lo lindo.