Pues parece que cundió el ejemplo. Los chavales de hoy se saben de carrerilla los ríos que hay a cuatro kilómetros a la redonda, pero si les nombran el Danubio piensan que es un ente de Avatar.
Mucha suerte.
El relato tiene un aire de confesión personal de todo punto respetable, un andamiaje de prosa hormigonada con recuerdos sentidos, metidos a presión en cada párrafo de la cumplida retrospección histórica.
Sea cual sea la orilla del río desde la que la juzguen tus lectores, lo importante es que me parece que te debes haber quedado a gusto.
Así que, enhorabuena.
Las inmensas ironías de la vida son, que todo ha dado un vuelco y ahora sucede lo contrario con los nacionalismos y separatismos. Pero aún más escarnecido.
Pues parece que cundió el ejemplo. Los chavales de hoy se saben de carrerilla los ríos que hay a cuatro kilómetros a la redonda, pero si les nombran el Danubio piensan que es un ente de Avatar.
Mucha suerte.
Hermoso relato, me ha gustado mucho y me ha entristecido, me recuerda a queridos maestros de mi instrucción primaria. felicidades Udura
Menudo «panfleto»… Ni que estuviese usted haciendo méritos…
Querido maestro LOGSE, «revelarse contra» va con b. 😉
Qué malos los de Falange.
El relato tiene un aire de confesión personal de todo punto respetable, un andamiaje de prosa hormigonada con recuerdos sentidos, metidos a presión en cada párrafo de la cumplida retrospección histórica.
Sea cual sea la orilla del río desde la que la juzguen tus lectores, lo importante es que me parece que te debes haber quedado a gusto.
Así que, enhorabuena.
Las inmensas ironías de la vida son, que todo ha dado un vuelco y ahora sucede lo contrario con los nacionalismos y separatismos. Pero aún más escarnecido.
Hola Udure.
Las despedidas siempre son tristes aunque el maestro sea
«inocentemente feliz».
¡Suerte!. Un saludo