Todos merecemos, como dice la protagonista, una oportunidad para saltarnos las reglas. Más aun en esa edad maravillosamente indefinida de una mujer.
Mucha suerte.
He disfrutado con tu cuento. Por el conjunto en total: el tema, el inicio y el final, el tratamiento del nudo, sobrio y táctil, la limpieza de una prosa trabada con lupa y mucho mimo, las pocas pero atinadas imágenes, la manera de presentar a una protagonista singular, con sus dosis de iniciativa y coraje, con tantos avatares rondando por su conciencia.
La redacción es, como poco, casi perfecta, si no lo es del todo. Llama la atención el lenguaje, rico y que se ajusta como una piel al esqueleto de sucesos que se cuentan.
Y matrícula de honor para la estructura; comenzando por el hecho más llamativo y aprovechando la vuelta a atrás para ir dosificando la información que permite construir sin bloqueos ni carencias el álbum de pensamientos del personaje.
Incluso el remate, con la sugestiva escena de la gasolinera, encierra un sentido de la fabulación excelente.
Muchas felicidades.
En el siglo XIX se decía que una mujer no lo era del todo hasta enviudar, pues hasta entonces dependía, primero de un padre y luego, de un marido, como si de una menor se tratase. Así pues ese estado les permitía, ¡por fin! desarrollar su personalidad y actuar con criterios propios. La protagonista de tu relato es actual, pero sigue lastrada por eso que tan bien calificas: «estética social», frase que me ha encantado. Por eso, ese guiño final de pura liberación me ha parecido un acierto pleno que me ha hecho disfrutar, más si cabe, del conjunto del relato; relato que, por lo demás, está muy bien escrito (como ya te han dicho).
Así que es probable que tengas suerte en el concurso.
Te dejo mi voto. También me gustaría conocer tu opinión sobre mi cuento, el 181 (en caso de que no lo hubieras leído todavía).
Todos merecemos, como dice la protagonista, una oportunidad para saltarnos las reglas. Más aun en esa edad maravillosamente indefinida de una mujer.
Mucha suerte.
Buen relato contado co elegancia, sin estridentismos. felicidades amaturi
Un relato aceptable, simplemente…
Suerte.
He disfrutado con tu cuento. Por el conjunto en total: el tema, el inicio y el final, el tratamiento del nudo, sobrio y táctil, la limpieza de una prosa trabada con lupa y mucho mimo, las pocas pero atinadas imágenes, la manera de presentar a una protagonista singular, con sus dosis de iniciativa y coraje, con tantos avatares rondando por su conciencia.
La redacción es, como poco, casi perfecta, si no lo es del todo. Llama la atención el lenguaje, rico y que se ajusta como una piel al esqueleto de sucesos que se cuentan.
Y matrícula de honor para la estructura; comenzando por el hecho más llamativo y aprovechando la vuelta a atrás para ir dosificando la información que permite construir sin bloqueos ni carencias el álbum de pensamientos del personaje.
Incluso el remate, con la sugestiva escena de la gasolinera, encierra un sentido de la fabulación excelente.
Muchas felicidades.
Una historia muy humana que pone en solfa determinados convencionalismos. Enhorabuena.
En el siglo XIX se decía que una mujer no lo era del todo hasta enviudar, pues hasta entonces dependía, primero de un padre y luego, de un marido, como si de una menor se tratase. Así pues ese estado les permitía, ¡por fin! desarrollar su personalidad y actuar con criterios propios. La protagonista de tu relato es actual, pero sigue lastrada por eso que tan bien calificas: «estética social», frase que me ha encantado. Por eso, ese guiño final de pura liberación me ha parecido un acierto pleno que me ha hecho disfrutar, más si cabe, del conjunto del relato; relato que, por lo demás, está muy bien escrito (como ya te han dicho).
Así que es probable que tengas suerte en el concurso.
Te dejo mi voto. También me gustaría conocer tu opinión sobre mi cuento, el 181 (en caso de que no lo hubieras leído todavía).
Un saludo.
100% de acuerdo con Luc.
Naranjitas para ti y tu tremenda prosa. Felicitaciones Amaturi.