La caja me hablaba. Y en el silencio del cuarto, su voz escondida, susurraba mi destino. No se si puedo explicarme de otro modo pero lo intentaré. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
La caja me hablaba. Y en el silencio del cuarto, su voz escondida, susurraba mi destino. No se si puedo explicarme de otro modo pero lo intentaré. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
De un momento a otro me cambiarán el paquete. No saben que me gusta sentir ésta tibieza entre las piernas. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
Lúgubre, sucio, oscuro… ¿fue siempre así? Las calles estaban vacías, no había nada que hiciera recordar que en algún momento allí había habido vida. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
Desde el instante que fui concebido empezó mi caminar como callejero en esta vida terrenal, batallando cada día para poder subsistir en un mundo lleno de tonalidades, las cuales algunas son de colores vivos y otras de gamas grises. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
A don Miguel de Cervantes Saavedra
maestro incomparable de la prosa castellana.
Al oír a lo lejos el galope, que le ha sido familiar durante varios años, Marcelino Rojas, el molinero, se ubica detrás de una ventanilla y otea, con la ayuda de la mano derecha, colocada en forma de visera, a unos jinetes, pequeños en la distancia, que ascienden por el sendero que conduce hasta la hilera de centenarios molinos de viento, como sembrados a la vera del camino, a semejanza de un cultivo de hongos gigantes o abandonados helicópteros encallados en la hierba de las hermosas y sosegadas tierras manchegas. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
Saraí observó con agrado al vigoroso y apuesto joven que llenaba las formas nuevamente para donación anónima en el banco de esperma. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
—Eres la misma, pero pareces otra —dijo él.
No me quedó claro si le gustaban o no mis caricias, y retiré la mano. Él miró hacia el despertador. Las siete y media. Saltó de la cama, subió la persiana, y se quedó mirándome boquiabierto. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
“Algunas mujeres han nacido para que las mantengan”Pensó Eloisa envidiosamente,mientras sorbía su piña colada en la tumbona de la playa, en el estupendo Resort de Punta Cana al que habían llegado la noche antes. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
-No. No fue así, como tú dices en tu libro. Murieron casi todos, es cierto; pero no como tú lo cuentas. seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
El poeta se encontraba sentado en el filo del precipicio del faro, donde la vista era totalmente hermosa, mostrando el paisaje del río, pero no esa noche, esa noche reinaba la pena y el dolor seguir leyendo »
Enviar a un amigo
Imprimir
Últimos comentarios