Cuando leyó el primer párrafo, Laureano Creón Tello, jurado del más prestigioso concurso de relatos del país, palideció. seguir leyendo »
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Cuando leyó el primer párrafo, Laureano Creón Tello, jurado del más prestigioso concurso de relatos del país, palideció. seguir leyendo »
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Él, un abogado no tan bueno pero abogado al fin, llega a la estación de policía. Revisa que todos los papeles estén en orden y paga cien dólares por un permiso para pasear, sin problemas, sin que lo acusen de prostituto caribeño postmoderno, con ella, su novia alemana.
Una vez lejos, bien bien lejos de la jefatura, él le comenta a su Julieta foránea:
— ¡Increíble! El estado es mi proxeneta.
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Hacía tres años que no veía a Nacho. Seguíamos en contacto, pero sólo por correo y, muy pocas veces, por teléfono. Él se había instalado definitivamente en Cuenca. seguir leyendo »
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La Música tiene ingentes maneras de manifestarse en el mundo, en una casa, en un teatro, en el campo, en un barco, en una calle, en un avión, en una playa, en un caballo, en el aire, en un corazón, en una habitación. seguir leyendo »
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A vista de pájaro la plaza de Cataluña parece un tapiz formado por un sinfín de cabezas desplazándose anárquicamente mientras representan un dibujo vivo e inestable. seguir leyendo »
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Desde niño Alejo demostró inclinación por los libros. La lectura fue su única compañía, quizás debido a su salud, debilitada desde su nacimiento. Pasaba los días postrado en la cama. seguir leyendo »
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Inhalo aire de una bocanada repentina, saboreando cada segundo de esa experiencia de saberme vivo y despierto. Abro los ojos, una luz blanca me ciega, punzante como se espera la cuenta pendiente, infame, dolorosa. seguir leyendo »
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Quería negarme a la existencia de un amor que según mis pensamientos vivientes solo existía en la realidad de los que no sueñan, de la gente catalogada como “normal”. Pero un amor derivado de la normalidad no es precisamente el peor de todos. seguir leyendo »
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– Dame todo lo que lleves encima, la cámara y el dinero para empezar, que es lo que te he visto –lo dijo poco después de haber parado al lado de la carretera sin previo aviso. Se confirmaba el porqué del extraño tembleque que tenían sus manos al mover el volante. seguir leyendo »
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La ciudad aún dormitaba, paciente, confiando ver teñirse de color -una vez más-los tejados de las casas… Pero él, y sobre un andamio, hacía ya tiempo que trabajaba. seguir leyendo »
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