Caminamos hasta el final del muelle y, en un acuerdo silencioso, nos sentamos temblorosos de frío dejando las piernas libres sobre el mar vacilante. seguir leyendo »
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Caminamos hasta el final del muelle y, en un acuerdo silencioso, nos sentamos temblorosos de frío dejando las piernas libres sobre el mar vacilante. seguir leyendo »
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¡Mira que llevo tiempo esperando este momento! Creo que desde que el caballo de mi padre casi me mata, y pensé que alguna vez le mataría yo a él, pero para eso, tendría que ser caballero y disponer de la suerte de mi cabalgadura. seguir leyendo »
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Hoy es domingo. Hace frío y diluvia desde ayer. El cielo está terrible. Los árboles se sacuden al ritmo de un viento helado, extraño para el mes de octubre. seguir leyendo »
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Llegó de la selva respaldado por una beca. Era un individuo extraordinariamente dotado y quizá el único capaz de aproximar los adelantos y saberes del Primer Mundo a su lugar de origen. seguir leyendo »
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Siete y veinte de la mañana; empezaba a amanecer aun siendo de noche.
Despertó con el olor al desayuno recién preparado. Su vida se había convertido en un círculo sin salida, estaba sumergida en un pozo en el que por mucho que gritara nadie la oiría. seguir leyendo »
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Agustín se afeitaba con cuidado, la espuma cubría su cara y la cuchilla sonaba al cortar la barba: ras-ras-ras. Se estiraba la piel con los dedos y pasaba y repasaba cutis el con la navaja, ras-ras-ras. seguir leyendo »
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-¿Quién ha llamado? –pregunta la abuela Teodosia desde su alcoba, que está junto a la cocina.
-Ha venido don Alfonso, el médico –le responde su hija Mercedes. seguir leyendo »
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El aceite comienza a humear en la sartén sin darme tiempo a acabar de picar la cebolla. Bajo el fuego y resoplo cansada apartando el flequillo que me cubre los ojos molestándome todo el día; ya va siendo hora de ir a la pelu. seguir leyendo »
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La piedra se incrustó contra el río helado. Quino, encaramado al poyo junto a la baranda del puente, no ocultó su decepción. Era el peor día de su vida, y eso que ya tenía siete años. Enfadado con su madre se había marchado sin decir nada. seguir leyendo »
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Siempre quiso sentir el aire golpeando en su pecho descubierto y zarandeando furioso su cabello. Eran tiempos espléndidos cuyo transcurso calmoso ofrecía una sosegada paz a los que trabajaban con denuedo la tierra. seguir leyendo »
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