{"id":104,"date":"2010-04-15T07:43:00","date_gmt":"2010-04-15T05:43:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=104"},"modified":"2010-04-15T07:43:00","modified_gmt":"2010-04-15T05:43:00","slug":"7-el-disco-de-vinilo-por-pathe-marconi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=104","title":{"rendered":"7- El disco de vinilo. Por Path\u00e9 Marconi"},"content":{"rendered":"<p>Me enter\u00e9 de la muerte de Bosdon casi de refil\u00f3n. Es el tipo de noticia que apenas ocupa un peque\u00f1o espacio en la prensa especializada. Me impresion\u00f3 no s\u00f3lo porque era el m\u00e1s peque\u00f1o de los cuatro, sino tambi\u00e9n por la forma horrible en que se produjo, a bordo de una avioneta al intentar aterrizar en un aer\u00f3dromo de tercera categor\u00eda en el coraz\u00f3n de los Estados Unidos.<!--more--><\/p>\n<p>La resonancia medi\u00e1tica de la desaparici\u00f3n de Bosdon, al margen de la tragedia a\u00e9rea en s\u00ed, fue a\u00fan menor debido a que \u00e9l y sus tres hermanos estaban retirados del mundo de la m\u00fasica desde hac\u00eda m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, y las generaciones actuales probablemente no s\u00f3lo no le conoc\u00edan, sino que ni siquiera hab\u00edan o\u00eddo hablar de <em>The Black Sheeps<\/em>, un cuarteto de color a medio camino entre el blues y el soul, cuya escasa discograf\u00eda se nutr\u00eda apenas de un par de \u00e1lbumes de los que entonces eran denominados elep\u00e9s y lanzados al mercado en vinilo, que, al menos seg\u00fan mis infor\u00adma\u00adciones, no hab\u00edan vuelto a ser reeditados en disco compacto ni circulaban clan\u00addes\u00ad\u00adtinamente por la red inform\u00e1tica.<\/p>\n<p>No era extra\u00f1o pues que el triste final de Bosdon resultara un acontecimiento tan poco significativo como para no merecer ni media frase en los noticiarios, ni un par de renglones en los diarios de mayor tirada.<\/p>\n<p>Yo lo le\u00ed por casualidad en el bolet\u00edn que me env\u00eda mensualmente la Asociaci\u00f3n de Pilotos Veteranos de L\u00edneas A\u00e9reas, en el que se suele publicar con nombres y ape\u00adllidos la n\u00f3mina de personas que fallecen en accidente de aviaci\u00f3n. Lo reconoc\u00ed por ese nombre de pila tan caracter\u00edstico, que jam\u00e1s antes ni despu\u00e9s lo he vuelto a encon\u00adtrar.<\/p>\n<p>Aquel asunto me sirvi\u00f3 de excusa para desempolvar mi colecci\u00f3n de vinilos del s\u00f3\u00adtano y rebuscar entre el mont\u00f3n tratando de localizar el \u00fanico que en su momento pude conseguir, adquirido en una tienda de discos creo que de Cincinnati, en la \u00e9poca en que a\u00fan era piloto en activo. Se titulaba <em>Soul\u2019s Speeches<\/em> y por entonces el malo\u00adgrado Bosdon ten\u00eda apenas 16 a\u00f1os. Su voz estaba menos hecha y no ten\u00eda el tono dulz\u00f3n de la de Rob, ni la profundidad de Dogger ni por supuesto la aspereza de Pinton, pero los cuatro formaban un contraste que pon\u00eda los pelos de punta.<\/p>\n<p>Lo encontr\u00e9 por fin, medio comido por la humedad y pegajoso a causa de las tela\u00adra\u00f1as. Pero si la cubierta exterior se hallaba en un estado deficiente, al menos el propio disco en s\u00ed no parec\u00eda haber sufrido da\u00f1o alguno. Le quit\u00e9 la suciedad exterior y baj\u00e9 hasta el comedor con \u00e9l, hasta el olvidado tocadiscos que adornaba sin ape\u00adnas utilidad pr\u00e1ctica una esquina de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No s\u00e9 en qu\u00e9 condiciones estar\u00eda la aguja despu\u00e9s de varios a\u00f1os sin utilizarla. Prob\u00e9 primero con otros vinilos, por si produc\u00eda ara\u00f1azos o heridas irreparables a la deli\u00adcada superficie del disco, y tras comprobar que m\u00e1s o menos todo funcionaba como deb\u00eda, coloqu\u00e9 el de los <em>Black Sheeps<\/em> en la plataforma giratoria y la m\u00fasica empez\u00f3 a sonar.<\/p>\n<p>Hac\u00eda m\u00e1s de veinte a\u00f1os que no lo escuchaba, pero a\u00fan me estremec\u00edan las pri\u00admeras notas de aquel singular cuarteto cantando <em>a capella<\/em>. Destacaba sobre todo el poderoso Pinton, con un desparpajo y una rabia que te obligaba a dejar todo lo que estu\u00advieras haciendo y centrarte \u00fanicamente en sus palabras, que sal\u00edan como escu\u00adpidas por el altavoz. Por debajo, las fantas\u00edas crom\u00e1ticas de Dogger y Rob pon\u00edan el toque amable, mientras que el casi angelical Bosdon hac\u00eda caer las notas salidas de su garganta como un fino manto que recubr\u00eda y en cierta manera pon\u00eda el broche de oro a toda la melod\u00eda.<\/p>\n<p>La calidad de la audici\u00f3n era la que cab\u00eda presuponer trat\u00e1ndose de un disco que ha estado amontonado en un s\u00f3tano durante casi tres d\u00e9cadas. Pero hab\u00eda algo en la m\u00fasica que ahora me resultaba irreconocible, nuevo de alguna manera, distinto en cualquier caso a lo que yo recordaba. O tal vez ser\u00eda problema de mi memoria, que despu\u00e9s de tanto tiempo, no pod\u00eda l\u00f3gicamente ser fiable en cuanto a repro\u00adducir al mil\u00edmetro cada matiz. De hecho, reconocer a Bosdon entre el conjunto de voces me exig\u00eda una gran concentraci\u00f3n. Y es que tampoco para m\u00ed los a\u00f1os hab\u00edan pasado en balde, y mis viejos problemas auditivos, provocados por el contacto diario con el constante e infernal ruido de los motores durante mi dilatada vida profesional, hab\u00eda mermado considerablemente mi capacidad de audici\u00f3n.<\/p>\n<p>La muerte de Dogger se produjo a los veinte d\u00edas de la de su hermano menor, en circunstancias m\u00e1s tr\u00e1gicas y dolorosas si cabe que la de \u00e9ste, porque seg\u00fan parece, se hab\u00eda arrojado por la ventana de un tercer piso fruto de la depresi\u00f3n en que el se\u00adgundo de los vocalistas hab\u00eda ca\u00eddo tras el desgraciado y fatal accidente de Bosdon. Esta vez, quiz\u00e1 debido a la proximidad temporal entre una y otra, el suceso fue reco\u00adgido en varios medios de comunicaci\u00f3n, aunque de modo sucinto y sin apenas recor\u00addar que aquel legendario grupo de soul fue pionero en su g\u00e9nero en lo que se refiere a cantar sin otro acompa\u00f1amiento instrumental que sus propias voces. Dogger, sin duda el m\u00e1s agraciado f\u00edsicamente de los cuatro y tambi\u00e9n el m\u00e1s sim\u00adp\u00e1tico, hab\u00eda sido siempre considerado por su car\u00e1cter el n\u00facleo fundamental del cuar\u00adteto, incluso por encima del primog\u00e9nito, Pinton, tipo \u00e9ste mal encarado y poco recomendable para encontr\u00e1rselo de madrugada en un callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n<p>Aquella noche, en homenaje p\u00f3stumo al bueno de Dogger, volv\u00ed a colocar la re\u00adliquia discogr\u00e1fica rescatada del s\u00f3tano sobre el plato giratorio del tocadiscos, y nue\u00adva\u00admente me sorprendi\u00f3 con tonalidades sonoras que hasta ese momento no hab\u00eda sido capaz de descubrir. La voz desgarrada de Pinton lo llenaba todo, los toboganes crom\u00e1ticos de Rob iban y ven\u00edan a trav\u00e9s de las notas salidas de su prodigiosa gar\u00adganta, pero en cambio ten\u00eda gran dificultad en distinguir las pinceladas de Dogger, y no digamos ya la dulzura tonal de Bosdon, como si de un plumazo se los hubiese tragado la tierra.<\/p>\n<p>Aquello carec\u00eda de toda l\u00f3gica y no parec\u00eda tener explicaci\u00f3n racional posible. De haberse debido a mi galopante sordera, hubiera tenido que escuchar con dificultad tambi\u00e9n a los otros dos vocalistas, pero lo m\u00e1s desconcertante era la nitidez con que llegaban los desgarrados lamentos de Pinton y el acompa\u00f1amiento de Rob. Lo es\u00adcuch\u00e9 una y cien veces, tratando de descubrir siquiera por un resquicio a Dogger y a Bosdon, pero nada, ni un vestigio, ni la m\u00e1s leve huella de su participaci\u00f3n en aquel pu\u00f1ado de interpretaciones que sonaban cada vez m\u00e1s tristes y vac\u00edas.<\/p>\n<p>Quit\u00e9 el viejo disco de vinilo de la plataforma con el mismo recelo que si fuera un insecto venenoso y lo guard\u00e9 en su funda de papel, neg\u00e1ndome a admitir que la muerte no solamente hab\u00eda segado la vida de los dos hermanos, sino que tambi\u00e9n ha\u00adb\u00eda borrado hasta el m\u00e1s \u00ednfimo resto de sus voces en los surcos de aquella l\u00e1mina de pl\u00e1stico negro.<\/p>\n<p>Confieso que sent\u00ed miedo y que no me atrev\u00eda ni siquiera a acercarme a la repisa en la que hab\u00eda colocado el \u00e1lbum a ra\u00edz de la muerte de Bosdon. Era como si al mirarlo algo maligno, fatal y abominable tratase de apoderarse de mi cerebro, tent\u00e1ndome a desenfundarlo y colocarlo sobre el giradiscos, para hacerme sufrir con ese vac\u00edo vocal que empezaba a adue\u00f1arse de cada acorde y de cada nota musical. Pude haberlo llevado de nuevo al s\u00f3tano, para que el tiempo y el polvo enterrasen para siempre los malignos efluvios que desprend\u00eda su presencia en la casa, en lugar de dejarlo a la entrada del pasillo, oblig\u00e1ndome cada vez a deslizarme pegado a la pared contraria para evitar siquiera que su fatalidad me rozase ni me hiciese caer en la tentaci\u00f3n de desenfundarlo y escucharlo de nuevo. Pero no tuve valor, sent\u00eda de al\u00adguna manera que ese disco de vinilo escond\u00eda un misterio que emponzo\u00f1aba ya todas y cada una de las horas de mi existencia.<\/p>\n<p>Me cost\u00f3 muchas semanas reestablecer mi equilibrio emocional, y mal que bien pude vencer la tentaci\u00f3n de abrir y pinchar nuevamente el disco de <em>The Black Sheeps<\/em>, desoyendo la llamada interior que proven\u00eda del extremo del pasillo y que insist\u00eda una y otra vez en precipitar mi destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Rob, el tercero de los hermanos, falleci\u00f3 ocho meses y once d\u00edas despu\u00e9s de Dogger, de una cirrosis hep\u00e1tica que por lo visto le aquejaba desde hac\u00eda varios a\u00f1os. Esta vez la prensa apenas si habl\u00f3 del \u00f3bito, sin duda debido a su falta de perso\u00adnalidad y carisma, y es que en el fondo, es cierto que vocalmente Rob era el que menos aportaba al cuarteto, lo cual no es \u00f3bice para que se reavivasen en m\u00ed los viejos fantasmas y que el pasillo volviese a convertirse en una olla a presi\u00f3n en la que cada objeto parec\u00eda insistir en la necesidad de extraer el disco maldito de su funda y llevarlo hasta el plato giratorio del equipo de m\u00fasica.<\/p>\n<p>No pude resistirlo, a sabiendas de lo que iba a suceder, consciente de que esta vez s\u00f3lo la voz cascada y poderosa de Pinton sonar\u00eda por los altavoces. Y en efecto, ape\u00adnas cay\u00f3 la aguja sobre el surco, no hab\u00eda resto alguno de Rob, como en su momento hab\u00edan desaparecido tambi\u00e9n los de Dogger y Bosdon. El cuarteto era ahora un so\u00adlista, y la riqueza musical de anta\u00f1o se ve\u00eda empobrecida por la ausencia de los alar\u00addes ac\u00fasticos del resto de sus componentes. Era una m\u00fasica muerta, una voz deso\u00adla\u00addora cayendo como lluvia mon\u00f3tona sobre mis o\u00eddos, melod\u00edas totalmente irreco\u00adno\u00adcibles para un disco que empezaba a quemarme el alma. Adem\u00e1s, el hecho de vivir solo, si exceptuamos la breve compa\u00f1\u00eda de la mujer que viene a arreglar la casa dos d\u00edas por semana, aumentaba a\u00fan m\u00e1s si cabe la angustia de no poder compartir la sinraz\u00f3n de tan inexplicable prodigio.<\/p>\n<p>Pinton dej\u00f3 este mundo justamente un a\u00f1o y veintis\u00e9is d\u00edas despu\u00e9s de hacerlo Rob, en extra\u00f1as circunstancias que nunca fueron del todo esclarecidas. El caso es que fue hallado muerto en su domicilio, sin aparentes se\u00f1ales de violencia ni enfer\u00admedad ni pista alguna que condujese a determinar la causa. Su muerte pon\u00eda punto y final a una leyenda y a una saga familiar irrepetible. Era como si una maldici\u00f3n se hubiese llevado a los cuatro hermanos en el breve espacio de dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Esa fatal noticia era algo que en el fondo yo esperaba y tem\u00eda a la vez, porque de alguna manera cerraba un ciclo, y habr\u00eda de poner fin adem\u00e1s a la extra\u00f1a muta\u00adci\u00f3n experimentada por el viejo disco de vinilo. Al igual que hice cuando fallecieron sus tres hermanos, esa noche me acerqu\u00e9 -sumido en una extra\u00f1a mezcla de pavor y emoci\u00f3n- hasta el mueble del pasillo, extraje de la repisa el demoledor <em>Soul\u2019s Speeches<\/em> y lo coloqu\u00e9 en el giradiscos.<\/p>\n<p>La aguja se pos\u00f3 sobre la superficie del vinilo y \u00e9ste comenz\u00f3 a dar vueltas de\u00adjan\u00addo fluir por los amplificadores el silencio de sus voces, roto \u00fanicamente y de ma\u00adne\u00adra intermitente por un rumor sordo, producido por el roce de la aguja contra el surco.<\/p>\n<p>En aquel absoluto silencio estaba Pinton, desde luego, inconfundible con ese si\u00adlencio ronco y algo desvergonzado, y Dogger, con su silencio saltar\u00edn y fant\u00e1stico, y Rob, con su silencio m\u00e1s blando y en cierta manera hogare\u00f1o, y Bosdon, el inefable, cubri\u00e9ndolo todo con su silencio m\u00e1gico y casi extraterrestre. All\u00ed estaba los cuatro, de nuevo juntos y ahora para siempre, en la inmensa soledad de aquel silencio que iba poco a poco invadiendo mi cuarto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me enter\u00e9 de la muerte de Bosdon casi de refil\u00f3n. Es el tipo de noticia que apenas ocupa un peque\u00f1o espacio en la prensa especializada. 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