{"id":124,"date":"2010-04-20T09:44:52","date_gmt":"2010-04-20T07:44:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=124"},"modified":"2010-04-30T01:03:51","modified_gmt":"2010-04-29T23:03:51","slug":"13-palestra-decidua-por-anonimo7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=124","title":{"rendered":"13- Palestra decidua. Por An\u00f3nimo7"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los poderosos rayos del sol eran traducidos por el inmenso follaje de los grandes \u00e1rboles, los se\u00f1ores del bosque caducifolio, en tenues briznillas que acariciaban sutilmente el rostro de dos regordetes cl\u00e9rigos errantes que dorm\u00edan aferrados a botijas de vino<!--more-->, quiz\u00e1s so\u00f1ando con alguna hermosa begina que rompiera su promesa de no tener familia y procreara con ellos, en un baile de frenes\u00ed y carnavalesca soltura som\u00e1tica, un momento de placer.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los hombres eran goliardos. En su somn\u00edfero musitar parec\u00edan relatar grandes epopeyas orgi\u00e1sticas. De pronto, surgi\u00f3 un fuerte movimiento que proven\u00eda de detr\u00e1s de unos groselleros, unas mimbreras y enebros. Los hombres despertaron asustados e instintivamente se aferraron entre s\u00ed. Tanto fue el susto que arrancaron entre el bosque de hojas deciduas, dejando atr\u00e1s sus amados recipientes de vino:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Corre, Bonifacio! \u00a1A que ese monstruo es un uro, tres litros de vino a que eso es un uro!- gritaba uno desde atr\u00e1s al que se le hab\u00eda adelantado en la carrera.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Qu\u00e9 va, se\u00f1or Luis! \u00a1Eso era un oso!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para tranquilidad suya, lograron asentarse jadeantes en un peque\u00f1o calvero en el cual algunos must\u00e9lidos merodeaban detr\u00e1s de roedores que, cuando los hombres no combat\u00edan, incluso hasta en sus \u00e9pocas de hibernaci\u00f3n se atrev\u00edan a asomar de entremedio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Por amor a la diosa madre, yo te dije viejo gru\u00f1\u00f3n, que en esta parte del bosque abundaban los uros y las bestias del diablo\u2026 Un gitano me dijo que a tres leguas contando desde el taller del herrero Guillermo, se puede encontrar un matorral con gnomos y hadas que nos proteger\u00e1n\u2026 Dicen que esas hadas son muy libertinas\u2026 Ya lo quiero probar, ya lo quiero probar- dijo Luis dejando escapar algunos suspiros.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Pues a m\u00ed, mi amigo el valdense me dijo que si nos ven\u00edamos por este lado los esp\u00edritus nos bendecir\u00edan y proteger\u00edan\u2026 \u00a1Oh, se\u00f1or Luis! \u00bfPor qu\u00e9 mejor no nos recostamos en estos dulces herbazales y componemos alg\u00fan buen poema? Mire que estoy cansado de estas correr\u00edas. Yo le hab\u00eda advertido a usted que no apost\u00e1ramos con el padre Lucio y el trovador ese, el \u201croba esposas\u201d, dicen que este \u00faltimo tiene demonio. \u00bfY ve lo que pas\u00f3? Ahora andan tras nuestros pasos\u2026- dijo contristado Bonifacio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Pues como siempre, como siempre- contest\u00f3 riendo Luis.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los hombres se quedaron toda la noche en aquel herbazal contemplando la bella luna, las coquetas estrellas; hablando de viejos amores con doncellas que no eran doncellas y recordando aquella descripci\u00f3n que hizo Julio C\u00e9sar del bosque, al que llam\u00f3 \u201cselva Herciniana\u201d, lo que les hizo debatir mientras com\u00edan bayas y se calentaban al fuego hecho con palitroques y chamizos, asando carne de liebre que llevaban en un peque\u00f1o morral.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Yo te digo, viejo gru\u00f1\u00f3n, los romanos sab\u00edan que hab\u00eda que luchar contra los druidas; acabando con ellos terminaban con los guerreros celtas y no era al rev\u00e9s, te lo digo, te lo digo<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Vamos, se\u00f1or Luis, termine de merendar y deje de exasperarse por esa \u00e9poca de los romanos, por algo hay algunos trovadores \u00e9picos que gustan en llamarla la edad media o \u00e9poca medieval, ya que fue un mundo de una t\u00e9trica figura centr\u00edpeta pero luego con los germanos y la liberaci\u00f3n carnavalesca de nuestra gente, lleg\u00f3 la \u00e9poca de oro<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Tienes raz\u00f3n Bonifacio, en eso tienes raz\u00f3n. Mientras los de arriba pierden su aburrido tiempo con eso de las luchas de las investiduras y disque salvando la santa fe, nosotros jugueteamos con sus mujeres\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dicho esto Luis, ambos cl\u00e9rigos errantes rompieron en carcajadas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Oiga, se\u00f1or Luis\u2026 \u00bfSe imagina usted que alg\u00fan d\u00eda a alg\u00fan mal cristiano se le ocurra llamar a nuestra \u00e9poca como medieval?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Pues con lo bien que nos la hemos pasado, \u00bfacaso puede venir algo m\u00e1s dichoso? Pamplinas, urracas y chochas, nada de medieval. Eso es rid\u00edculo porque nos reducir\u00eda a ser s\u00f3lo un puente; no, qu\u00e9 va\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Pero eso es lo que algunos pretenden con el imperio romano antes de los germanos\u2026\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces ambos cl\u00e9rigos se quedaron callados por un buen rato y luego se entregaron con delectaci\u00f3n al oficio del sue\u00f1o. Cuando los rayos del sol les deshojaron la morri\u00f1a y la pereza, ambos hombres emprendieron su camino hacia un bosque cercano. Aqu\u00ed tuvieron que correr varias veces pues en dos ocasiones un solitario jabal\u00ed les persigui\u00f3, y en otra, un lobo que disfrutaba de un ciervo almizclero dej\u00f3 la presa s\u00f3lo por rececharles. En una de estas fren\u00e9ticas huidas, los goliardos se quedaron estupefactos: ante ellos apareci\u00f3 un ej\u00e9rcito de unos quinientos hombres que no eran templarios, ni albigenses armados, ni fuerzas mahometanas. Quiz\u00e1s eran enviados del demonio, pensaron los cl\u00e9rigos. Este ej\u00e9rcito iba guiado por un grupo de extra\u00f1os personajes que frente a sus ojos usaban una especie de cristales s\u00f3lo vistos por Bonifacio, una vez, a un alquimista que se hizo eremita; adem\u00e1s, usaban un traje extra\u00f1o: no hab\u00eda jub\u00f3n, armadura ni escudo, simplemente vest\u00edan una especie de tela \u00e1spera y dura que les tapaba los brazos y el tronco. Sus extremidades inferiores las cubr\u00edan con una tela aparentemente m\u00e1s suave y sus calzados eran de cuero negro. Los cl\u00e9rigos pensaron que se trataba de la piel de alg\u00fan demonio de color oscuro o de alg\u00fan chivo lo que les hizo aferrarse a\u00fan m\u00e1s a su idea de que aquel ej\u00e9rcito estaba enviado por el demonio. Los soldados, en cambio, vest\u00edan atuendos met\u00e1licos, argentados y en sus manos llevaban unas extra\u00f1as espadas o herramientas que quiz\u00e1s usaban para arar el suelo y sembrar las semillas del mal. Por otra parte, no usaban caballos sino que iban confiadamente a pie. Los hombres que guiaban al peque\u00f1o ej\u00e9rcito de extra\u00f1os, en un principio, no hicieron caso de los goliardos y debatieron entre s\u00ed, siguiendo al parecer una discusi\u00f3n que hab\u00edan iniciado hac\u00eda mucho tiempo atr\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Mire, se\u00f1or Le Graff, mucho respeto le tendr\u00e9 yo, por cuanto admiro todo lo que le ha entregado a la academia con sus conocimientos e investigaciones, pero no puede negarme que el asunto de la inquisici\u00f3n y el feudalismo es s\u00f3lo un invento de los revolucionarios franceses. No se haga el leso, se\u00f1or. Los burgueses lo inventaron todo<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Se\u00f1or Hertz, mi distinguido colega, la inquisici\u00f3n fue un hecho, los documentos est\u00e1n ba\u00f1ados de sangre que puede testimoniar el asunto. Los dominicos pueden, en sus archivos hist\u00f3ricos, corroborar lo que le estoy diciendo\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un hombre, tambi\u00e9n miembro de los gu\u00edas, al ver el rostro de confusi\u00f3n del par de cl\u00e9rigos, se acerc\u00f3 a ellos, y en tono muy suave, les dijo:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Muy buenos d\u00edas, amables monjes- y les dio una mirada anal\u00edtica como para no errar en el concepto que hab\u00eda ocupado para referirse a ellos- Venimos desde el siglo XXI con la humanitaria misi\u00f3n de talar algunos bosques; buscar oro, cobre, plata y pedir tributos a los distintos pueblos de esta \u00e9poca, entre otras cosas. Sucede que, seg\u00fan nuestros c\u00e1lculos, se vivir\u00e1n unos pocos a\u00f1os de bonanza en este siglo y necesitamos urgentemente recursos que ya se agotaron en el nuestro. As\u00ed que nos enviaron a nosotros, grandes intelectuales, para que guiemos a este ej\u00e9rcito hacia su objetivo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los cl\u00e9rigos se miraron confundidos entre s\u00ed. No sab\u00edan si aquellos hombres eran bufones de la corte de alg\u00fan rey o si el demonio les hab\u00eda infundido el esp\u00edritu de la locura.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Oh!- prosigui\u00f3 el hombre- Se me olvidaba preguntar algo: \u00bfEs este el siglo XII?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Pues, mire forastero endemoniado, eso de los n\u00fameros no nos va ni nos viene pero dicen los sabios y los alquimistas que s\u00ed, estamos en el gran siglo XII- contest\u00f3 Luis.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Oiga, usted tiene un esp\u00edritu de la locura o algo as\u00ed porque con ese \u201cej\u00e9rcito\u201d no va a lograr mucho contra las fuerzas de los reyes y los se\u00f1ores- advirti\u00f3 Bonifacio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Eso es lo que t\u00fa crees, divertido monje. Esta es tan s\u00f3lo una secci\u00f3n de nuestros hombres\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En efecto, mientras los goliardos hablaban con el intelectual gu\u00eda, en un lugar al que bien podr\u00edamos llamar Languedoc, Granada o Jehosafat, pues la historia a veces prescinde de los nombres, se libraba una descomunal batalla entre dos \u00e9pocas: los hombres del siglo XXI barr\u00edan a su paso, por medio de tanques y ametralladoras, a caballeros templarios que luchaban junto a los mismos albigenses contra los que pelear\u00edan en un tiempo m\u00e1s. Algunos druidas eremitas que guardaban los secretos m\u00e1s ocultos de las tierras de Stonehenge, alzaban sus manos al cielo invocando la fuerza de las runas m\u00edsticas, al paso que los fusiles los iban derribando. Algunos sabios de los robles gritaban al momento de morir: \u201cPor la inmanencia de la vida, hasta el final\u2026\u201d. Y los soldados del siglo XXI les respond\u00edan con sorna: \u201cPor la trascendencia, hasta siempre\u201d. Cistercienses y cluniacenses de la orden benedictina, se juntaron con los goliardos, beatos y albigenses para luchar con espadas contra los soldados del siglo XXI que con peque\u00f1os rev\u00f3lveres les hac\u00edan crujir las v\u00edsceras. Los campesinos a su vez peleaban con la fuerza de la tradici\u00f3n oral mientras los intelectuales les aventaban libros y gritaban: \u201cQue el poder de las palabras escritas selle su funesta oralidad\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la palestra ardiente, pod\u00eda verse una nave con locos surcar entre las llamas del fuego y los cientos de cuerpos sin vida. Dentro, algunos seres vestidos de colores gritaban:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -El a\u00f1o mil no cambi\u00f3 nada, \u00bfy qu\u00e9 puede cambiar si todo es un eterno presente?\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y los mitos fueron quemados junto con dragones, duendes y doncellas aladas; los inquisidores fueron quemados por otros inquisidores modernos; la tradici\u00f3n y los ritos fueron ahogados en el mar de la incertidumbre y la arrogancia del progreso moderno. Cuando el campo de batalla s\u00f3lo era un cementerio en el que reyes y papas yac\u00edan muertos al lado de campesinos, vasallos y siervos; vikingos descendientes del esp\u00edritu guerrero de Guillermo el Conquistador dorm\u00edan eternamente junto a bestias salvajes que defendieron su ethos hasta la muerte, siendo s\u00f3lo cenotafios enhiestos para que la caprichosa memoria los olvidase, los soldados del siglo vencedor talaron bosques, quemaron una cultura y aplaudieron el ideal del progreso moderno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los poderosos rayos del sol eran traducidos por el inmenso follaje de los grandes \u00e1rboles, los se\u00f1ores del bosque caducifolio, en tenues briznillas que acariciaban sutilmente el rostro de dos regordetes cl\u00e9rigos errantes que dorm\u00edan aferrados a botijas de vino<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/124"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=124"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/124\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}