{"id":157,"date":"2010-04-24T21:00:03","date_gmt":"2010-04-24T19:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=157"},"modified":"2010-04-24T21:00:03","modified_gmt":"2010-04-24T19:00:03","slug":"21-nina-h-por-hans","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=157","title":{"rendered":"21- Nina H. Por Hans"},"content":{"rendered":"<p><strong>NINA H.<\/strong><\/p>\n<p>Me encontraba bebiendo <em>diet Seven Up <\/em>desde no s\u00e9 que horas de la ma\u00f1ana, como casi todos los d\u00edas de ese verano, en un boliche de la Playa Sur llamado Nina H.<!--more--> Entre otras miles de cosas diferentes con los dem\u00e1s bares de la playa, \u00e9ste contaba con la particularidad de ser administrado por el <em>gordo<\/em> Hans. Seg\u00fan su propia versi\u00f3n: viejo rockero alem\u00e1n de gran \u00e9xito por los \u00b470, abandonado por su mujer, perseguido por problemas fiscales, deprimido, drogado o vaya uno a saber, que despert\u00f3 una ma\u00f1ana a bordo del Fishfrito 3\u00ba, pesquero de bandera japonesa que merodeaba ilegalmente por las costas de Rocha. Seg\u00fan mi propia versi\u00f3n: agregar\u00eda a la suya el look exterior e interior de villano de la vieja zaga de Mad Max, con su cabello rubio tapando la nariz roja y grasienta, que en contados momentos trasluc\u00eda aquellos labios finos, repulsivos, que ocultaban unos pocos dientes de color indefinido, uno de ellos traspasado por un arito de oro de baja calidad.<\/p>\n<p>Me gustaba beber en aquel boliche, bajo viejos acordes del rock m\u00e1s pesado y setentoso, mis adoradas <em>diet Seven Up<\/em> que el <em>gordo<\/em> Hans compraba exclusivamente para m\u00ed. El horario de atenci\u00f3n del boliche, si es que puede llam\u00e1rsele as\u00ed, estaba marcado por el pulso del personal. Su due\u00f1o y los ocasionales dependientes sol\u00edan estar tan pasados de drogas y alcohol, que era muy com\u00fan verlos caer sobre las peque\u00f1as mesas de madera podrida repletas de vasos y botellas, d\u00e1ndole un toque peligrosamente exclusivo a dicho lugar. Exist\u00edan indescriptibles bandas de habitu\u00e9s, esperando ansiosos el majestuoso <em>crashks <\/em>de vidrios rotos, para lanzarse furiosamente sobre los mozos(as) sobrevivientes a las ca\u00eddas, generando luchas encarnizadas de interminable desenlace. Otras veces, cuando los miembros del personal estaban al mango pero todav\u00eda en pie, eran ellos los que encaraban a las <em>bandas,<\/em> que no hac\u00edan otra cosa que huir despavoridos al viejo grito de s\u00e1lvese quien pueda. En los momentos desbordantes, Hans emit\u00eda unos sonidos roncos, <em>rusj-rosg-args<\/em>, pastosos, que podr\u00edan traducirse como carcajadas. Otras veces se calentaba y amenazaba con cerrar el boliche, cosa que hac\u00eda para poder meterse tambi\u00e9n \u00e9l en la trifulca. Yo, adoraba aquellos momentos, porque aunque exteriormente luciera como una persona normal, normal en el sentido m\u00e1s conservador de la palabra, en el fondo, y a pesar de mis <em>diet Seven Up<\/em>, yo ten\u00eda muchas cosas en com\u00fan con el gordo. Creo que Hans lo intu\u00eda y por eso pas\u00e1bamos horas, entre descontrol y descontrol, recordando viejas historias y a los dos nos importaban un carajo los malos y buenos momentos de nuestras vidas.<\/p>\n<p>El boliche dur\u00f3 solamente una temporada y para muchos quiz\u00e1s pas\u00f3 desapercibido, pero para m\u00ed, ese fue el verano del Nina H..<\/p>\n<p>El <em>gordo<\/em> Hans me ca\u00eda bien. En los d\u00edas que lograba reconocerme, ten\u00edamos esa conexi\u00f3n, de pertenencia de un mismo lugar, a pesar de su origen alem\u00e1n y yo que era un uruguayo descendiente de vascos. Disfrut\u00e1bamos de esas viejas historias supuestamente verdaderas, de \u00e9pocas en que sol\u00edamos ser un poco m\u00e1s osados. En algo de eso est\u00e1bamos, cuando me vinieron unas ganas locas de eliminar los restos de mis adoradas <em>diet Seven Up. <\/em>En el Nina H. no exist\u00eda ba\u00f1o, as\u00ed que me fui de cara al oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>El montaje era perfecto. Con suspenso incluido, por el pasaje de una gorda nube negra, a la que sigui\u00f3 un flash de sol que concentraba su energ\u00eda sobre aquella maravillosa escenograf\u00eda. Sobre aquellas dos an\u00e9monas doradas. Aquellas dos tetitas redondas que asomaban y se hund\u00edan entre ola y ola. Am\u00e9 la transparencia con todo mi ser. Encandilado. Enfrentado a la acci\u00f3n con el cuerpo tenso, presenciando admirado, la obra m\u00e1s sublime del mundo. Aquellas dos simples, peque\u00f1as, redondas y bellas tetitas.<\/p>\n<p>Lo primero que se me pas\u00f3 por la cabeza, fue intentar un acercamiento con la due\u00f1a de <em>tal obra<\/em>. Hund\u00ed la panza y chau, all\u00e1 fui y encar\u00e9. Habl\u00e9 de no se cuanta boludez se me pasaba por la cabeza. Que el feminismo, que Buda, que el ozono. Ni cerca pas\u00e9 de sus tetitas. Me cagu\u00e9. No logr\u00e9 ni mirarlas de reojo. Siempre habl\u00e1ndole a los ojos. Inm\u00f3vil hasta la m\u00e9dula. Absurdo como una estatua viviente. Con el coraz\u00f3n contenido, a punto de estallar.<\/p>\n<p>Mi mon\u00f3logo concluy\u00f3 pregunt\u00e1ndole la hora. Ella, con el m\u00ednimo esfuerzo de sus labios, contest\u00f3: no llevo reloj. En la playa me gusta andar muy suelta, sin ataduras (sic).<\/p>\n<p>Momentos despu\u00e9s, tirado al sol sobre la arena h\u00fameda y fr\u00eda, supe que la amaba con todo mi ser. Tambi\u00e9n supe que deb\u00eda encontrar alg\u00fan medio para llamar su atenci\u00f3n. Un medio indirecto, porque de frente no pod\u00eda ser, me paralizaba.<\/p>\n<p>Como por arte de magia me empezaron a llegar im\u00e1genes de versos del pasado. Mi antigua y dormida veta literaria. No tuve dudas, \u00e9se era el camino. Le escribir\u00eda un poema: pocos versos, emotivos, llameantes. Que reflejaran el <em>bum-bum<\/em> que vibraba mi cuerpo en se\u00f1al de su proximidad. Su figura ocupar\u00eda el centro de mi inspiraci\u00f3n. As\u00ed, casi de un plumazo, surgieron aquellos versos perfectos. No hab\u00eda dudas, hab\u00eda goce, hab\u00eda inspiraci\u00f3n, la enamorar\u00eda al instante:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 180px;\"><em>Suavidad de algas tu cuerpo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 180px;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 180px;\"><em> Textura de pan<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 180px;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 180px;\"><em> Dulzura de agua bendita<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 180px;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 180px;\"><em> \u00a1Uy! Tus tetitas<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>En los d\u00edas siguientes segu\u00ed su rastro como un Guan\u00e1. Memoric\u00e9 enfermizamente sus desplazamientos. Gran-asombro-Gran. Todos los d\u00edas, a media tarde, se explayaba en la barra del Nina H..\u00bfC\u00f3mo era posible que no la hubiese visto antes?. Lo cierto es que esa tarde, sus tetitas volvieron a aparecer debajo de un top verde oliva, con brillantes cabellos negros, rode\u00e1ndolas celosamente. Fui presa de p\u00e1nico, lo confieso. Me volv\u00ed a cagar. No tuve otra que acercarme sigilosamente por la espalda, su no menos maravillosa espalda. Me apresur\u00e9 a colocar una hoja arrugada, de color mel\u00f3n, dentro de su bolso. El secreto estaba en el seud\u00f3nimo utilizado para la ocasi\u00f3n: <em>tu lengue-lengue. <\/em>Quer\u00eda darle a entender que yo no era cosa f\u00e1cil. Que dispon\u00eda de m\u00faltiples opciones para engancharla.<\/p>\n<p>Las cosas no salieron como esperaba. Todo aquel misterio que trat\u00e9 de crear en torno a la identidad del autor de los conquistadores versos se me fue al carajo. Hab\u00eda planeado colocar el papelito en su bolsa sin que lo notara, cosa que logr\u00e9. Ah\u00ed estaba yo, sentado frente a ella, en la barra, como si tal cosa, esperando el momento justo. Jugueteando con el brillo de mi <em>diet Seven Up<\/em> y la fascinaci\u00f3n del amor en mis ojos, intercambiando algunas miraditas que descontrolaron mi <em>Bum-Bum<\/em> interior. El climax alcanz\u00f3 la cumbre, cuando al sacar su billetera, observ\u00e9 de reojo que asomaba mi papelito rancio y conquistador que cay\u00f3 volando lentamente hasta el suelo. Todo sucedi\u00f3 en un instante. No entend\u00ed c\u00f3mo ni de d\u00f3nde sali\u00f3 mi amigo Luisito alcanz\u00e1ndole el tan mentado y esperanzador papelito. Mis sentidos se centraron en las manos de ella desdoblando cuidadosamente mi p\u00f3cima para el amor. El contacto result\u00f3 fulminante. Mi amigo no pudo ni emitir sonido cuando fue aprisionado contra la barra por <em>ellas<\/em>, las merecedoras de mi poes\u00eda, las tetitas de la mujer que iluminar\u00eda mis d\u00edas.<\/p>\n<p>Luisito ven\u00eda de varios d\u00edas sin dormir, producto de los cocteles de drogas y alcohol que se mandaba. Siempre se las ingeniaba para conseguir algo m\u00e1s fuerte que lo del d\u00eda anterior. Y all\u00ed estaba, volando y manteniendo su eterna discusi\u00f3n interior\u00a0 sobre la existencia de dios y la condena terrenal a todos los pecadores. Entre estos \u00faltimos no se encontraban ni \u00e9l, ni ning\u00fan otro amigote, porque (seg\u00fan disertaba), en la biblia no hab\u00edan rastros de coca\u00edna, metanfetamina, hero\u00edna, ni las inas que se te ocurran.<\/p>\n<p><em>Ella<\/em>, no pod\u00eda contenerse. Parec\u00eda m\u00e1s volada y m\u00e1s loca que mi amigo. Yo no lo pod\u00eda creer. Mi furia se condensaba. El brillo de mi <em>diet Seven Up<\/em> se apag\u00f3 de repente. El de mis ojos daba miedo. Instintivamente tom\u00e9 la botella por el cuello y los persegu\u00ed zigzagueante hasta que se perdieron tras las dunas.<\/p>\n<p>Le dec\u00edan <em>El Noctiluca<\/em>. Su trabajo era recoger los desperdicios de todos los veraneantes de la zona. Se le hab\u00eda acondicionado un carro con caballo y se le pagaba con una peque\u00f1a colaboraci\u00f3n de cada uno de los habitantes del balneario. De piel tostada y curtida, producto de toda una vida en aquellos parajes, conduc\u00eda el carro a lo Chalton Heston en Ben-Hur, posiblemente la \u00faltima pel\u00edcula que hab\u00eda visto en alguna matin\u00e9e de alg\u00fan pueblucho cercano, ya que en aquella pen\u00ednsula mezcla de campo y playa donde viv\u00eda, ni siquiera hab\u00eda energ\u00eda el\u00e9ctrica. El tipo, parado sobre el carro con las piernas bien abiertas para conservar el equilibrio, con una rienda en cada mano, atraves\u00f3 las dunas como todos los pegajosos d\u00edas, para dirigirse a su rancho. Ni los vio venir. De atr\u00e1s de una de las dunas m\u00e1s altas, aparecieron como diez polic\u00edas mal entrazados babeando y excitados por encontrar su presa. El m\u00e1s flaco de todos dio un salto descomunal y en el aire baj\u00f3 a Noctiluca de un terrible bastonazo. Ni hab\u00eda tocado tierra (o arena en este caso), cuando le cayeron todos encima y lo dejaron aplanado en el piso. La t\u00e9cnica parec\u00eda similar a la que emplean en esa zona para la zafra de casa de los lobos marinos, claro que los lobos andan en barra y el pobre Noctiluca ven\u00eda m\u00e1s s\u00f3lo que el correcaminos. De sobre pique lo tiraron como bolsa de papas al cami\u00f3n todo terreno que apareci\u00f3 no se sabe de d\u00f3nde y como un espejismo se marcharon por la playa rumbo a la comisar\u00eda del pueblo costero m\u00e1s cercano.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda, en el Nina H., con Led Zeppelin sonando a todo trapo, escuch\u00e9 las conjeturas y los disparates m\u00e1s grandes de mi vida. Aunque en mi plan contaba con la memoria de los lugare\u00f1os. El Noctiluca, en la actualidad llevaba una vida normal (entre comillas). Ten\u00eda mujer, dos bellas hijas, trabajo seguro y ya casi ni pisaba los boliches. Pero todos recordaban cierto verano en que se lo hab\u00eda visto involucrado con un famoso actor argentino que hab\u00eda ca\u00eddo por aquellas costas perdidas del mundo y que hab\u00eda sido encontrado muerto entre las rocas, debajo del faro.. Yo lo recordaba a la perfecci\u00f3n. Se los pod\u00eda ver juntos a toda hora, borrachos hasta las patas y con aquellos arrumacos y gui\u00f1os c\u00f3mplices que no pasaban desapercibidos. Los lugare\u00f1os los alquilaban, m\u00e1s para sacarse el aburrimiento que por prejuicios. A ellos les importaba un carajo con qui\u00e9n transaba cada uno. Nadie se met\u00eda con nadie. S\u00f3lo se tej\u00edan historias.<\/p>\n<p>Ahora lo ten\u00edan como a un bicho, encerrado en algo parecido a un calabozo. A Luisito, mi amigo, todav\u00eda no lo hab\u00edan podido despertar. Entre el golpe y la resaca, hac\u00eda d\u00edas que se manten\u00eda estable pero en coma.<\/p>\n<p>Con mi vejiga cargada de refresco, como siempre, me dirig\u00ed a mear en el oc\u00e9ano. El agua no se pod\u00eda m\u00e1s, templada, verde, pocas olas. Calma, muy calma. Con el suspenso del pasaje de una gorda nube negra, a la que sigui\u00f3 un flash de sol que concentraba su energ\u00eda sobre aquella maravillosa escenograf\u00eda. Sobre aquellas dos an\u00e9monas doradas. Aquellas dos tetitas redondas que asomaban y se hund\u00edan entre ola y ola. Am\u00e9 la transparencia con todo mi ser. Encandilado, me qued\u00e9 pensando en que nadie dudaba de la culpabilidad de Noctiluca. Incluso aparecieron hasta algunos testigos que aseguraban haberlo visto en acci\u00f3n y todo. La \u00fanica cosa rara giraba alrededor de la elecci\u00f3n del arma homicida: un envase de vidrio verde, vac\u00edo, de <em>diet Seven Up.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NINA H. 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