{"id":172,"date":"2010-04-27T00:07:23","date_gmt":"2010-04-26T22:07:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=172"},"modified":"2010-04-27T00:08:21","modified_gmt":"2010-04-26T22:08:21","slug":"24-el-engrudo-por-josef-vinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=172","title":{"rendered":"25- El engrudo. Por Josef Vinos"},"content":{"rendered":"<p>El engrudo<\/p>\n<p>Ya la hab\u00edan parado varias veces por la calle para decirle lo mucho que se parec\u00eda a aquel cantante (y que tal y que cual).<\/p>\n<p>-\u00c9l es un hombre, por el amor de Dios.<!--more--><\/p>\n<p>Era lo que contestaba ella entonces sin sensatez, aunque nunca era la misma persona la que la interrump\u00eda para regocijarse en voz alta sobre su fascinante parecido. Lo curioso y quiz\u00e1 m\u00e1s aliviante es que nunca lleg\u00f3 nadie a cruzar el l\u00edmite de confundirla con el cantante que, dicho sea de paso, hab\u00eda arrasado con sus primeros discos anta\u00f1o y hoy conservaba, si acaso, una dorada y chata coronita que ning\u00fan veintea\u00f1ero se atrev\u00eda a deslizarle.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, antes de entrar al establecimiento de ultramarinos, justo mientras acomet\u00eda un fortalecido <em>d\u00e9j\u00e0 vu<\/em> que ya hab\u00eda tratado de saltar a la superficie hac\u00eda unas horas, alguien le toc\u00f3 el hombro y la campanita de la puerta tintine\u00f3 distinto a como era habitual. El tendero se gir\u00f3 sorprendido, roto el acostumbrado anuncio de entrada al tiempo que el <em>d\u00e9j\u00e0 vu<\/em>, mezclado con una inexplicable imagen del desag\u00fce de la ducha colmado de pelillos como serpientes retorcidas, se presentaba con el impacto de una gota derramada sobre una pel\u00edcula de jab\u00f3n.<\/p>\n<p>La puerta termina por cerrarse, el aire fr\u00edo de oto\u00f1o no penetra junto con la clienta porque \u00e9sta se queda fuera y el tendero aprecia una nueva persona en el exterior, a trav\u00e9s de los resquicios de cristal sin cubrir por las finas cortinas amarillas de encaje.<\/p>\n<p>El desag\u00fce se engull\u00f3 a s\u00ed mismo en torbellinescos giros mientras ella tambi\u00e9n giraba en torno a s\u00ed para encontrarse cara a cara con el propietario de aquel brazo al que estaba unida.<\/p>\n<p>Un desconocido que se limitara a pasar de largo habr\u00eda pensado que se trataba de dos amigos que acababan de reconocerse por la calle y que todav\u00eda se hallaban en el momento de la sorpresa.<\/p>\n<p>Los ojos que encontr\u00f3 al darse la vuelta la contemplaban desde algo m\u00e1s cerca de lo que habr\u00eda representado una distancia prudencial y brillaban en \u00e9xtasis. Antes de que se decepcionaran ante el equ\u00edvoco (ella no era el cantante anhelado), su imagen aterriz\u00f3 sobre la planicie que el desag\u00fce del <em>d\u00e9j\u00e0 vu<\/em> hab\u00eda liberado.<\/p>\n<p>Se prepar\u00f3 para el tartamudeo avergonzado con tintes de desilusi\u00f3n disimulada del extra\u00f1o y a la vez recul\u00f3, dando a entender con un lenguaje corporal hura\u00f1o que prefer\u00eda entrar en la tienda de ultramarinos y seguir su rumbo.<\/p>\n<p>-Perd\u00f3n, oh, lo siento, por favor. No quer\u00eda\u2026<\/p>\n<p>El hombre se dio cuenta de la incomodidad que acaba de causar a la joven. Se sinti\u00f3 desgraciado, como si hubiese roto un objeto de valor y a\u00fan le quedaran pedazos de ese tesoro mutilado entre los dedos.<\/p>\n<p>La joven, que era mal encarada y llevaba un abrigo que podr\u00eda pesar lo mismo que todos sus huesos acumulados en un mont\u00f3n, se separ\u00f3 de \u00e9l e hizo adem\u00e1n de posar la mano sobre la puerta de cristal.<\/p>\n<p>-Escuche, yo tan s\u00f3lo tengo una pregunta que hacerle.<\/p>\n<p>A ninguno de los dos, curiosamente, le sorprendi\u00f3 aquel trato de usted. El fr\u00edo hab\u00eda dejado las mejillas de ella m\u00e1s rojas de lo habitual. Las de \u00e9l, en cambio, se mostraban gris\u00e1ceas, quiz\u00e1 por la edad Y daba la impresi\u00f3n de que se hubiesen quedado p\u00e9treas, preservadas tras una p\u00e1tina fina, casi inapreciable.<\/p>\n<p>Como al adem\u00e1n le sigui\u00f3 la m\u00e1s clara de las intenciones por entrar al establecimiento, el hombre se vio obligado a agarrarse por segunda vez al brazo de la joven. Sinti\u00f3 que los a\u00f1icos punzantes de eso que hab\u00eda roto se clavaban en la piel a trav\u00e9s del fieltro y luego c\u00f3mo esa presi\u00f3n disolv\u00eda el tes\u00f3n por alejarse de \u00e9l.<\/p>\n<p>-Qu\u00e9 quiere que le explique. \u2013 dijo irritada. Efectivamente, retom\u00f3 su inicial postura, enfrentada al se\u00f1or y ense\u00f1\u00f3 un poco los dientes al hablar, como una fierecilla, exagerando el gesto. Era probable que hubiera intentado as\u00ed abrir una brecha en el parecido con el cantante que llegaba a resultarle tan fastidioso.<\/p>\n<p>-Siento interrumpirla de esta manera, pero es que\u2026 \u00bfqu\u00e9 haces aqu\u00ed sola, cielo?<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n semi-atormentada del rostro del hombre mut\u00f3 de golpe en otra que s\u00f3lo pod\u00eda asociarse a la de un aut\u00e9ntico man\u00edaco. Pero dur\u00f3 s\u00f3lo unos instantes. Retom\u00f3 enseguida su fruncido original y, la muchacha, que con aquella metamorfosis primero crey\u00f3 haber o\u00eddo mal y luego perdi\u00f3 el tono, lo volvi\u00f3 a recuperar, extra\u00f1ada, casi dudando de s\u00ed misma.<\/p>\n<p>-No, no, escucha, tengo una pregunta, no es m\u00e1s que una cosita\u2026<\/p>\n<p>El desag\u00fce lleno de pelos regres\u00f3 a los conductos que filtraban las im\u00e1genes del presente y a intervalos pudo notar c\u00f3mo los orificios que a\u00fan quedaban libres bajo la mara\u00f1a de vello arremolinado comenzaban a achicarse. Ese desvar\u00edo la debilit\u00f3 sin que lo notara y, en parte, fue motivo para no zafarse inmediatamente del brazo de aquel extra\u00f1o. De s\u00fabito, sin poder evitarlo, se encontraba inmersa en un proceso raro en el que im\u00e1genes alternas llenaban un tiempo que parec\u00eda ir a alcanzar un punto que har\u00eda coincidir la culminaci\u00f3n de la pregunta maldita del extra\u00f1o y el completo atascamiento del desag\u00fce.<\/p>\n<p>La mano sobre el brazo, esa presi\u00f3n\u2026 un escalofr\u00edo la apart\u00f3 de la estupefacci\u00f3n por unos segundos, durante los que se pregunt\u00f3 si no ser\u00eda esta vez diferente: Quiz\u00e1 nada tuviera que ver con el dichoso cantante.<\/p>\n<p>A los pelos como serpientes de r\u00edo diminutas se les sum\u00f3 una sustancia que bien podr\u00eda ser una clase de cart\u00f3n resistente sometido a continuas lluvias. Blando, arrastrado a pedazos por la corriente de agua que hac\u00eda girar el remolino de pelos, se iba mezclando torpemente con \u00e9stos, los empujaba, se colaba entre las ranuras del agujero\u2026<\/p>\n<p>Al tiempo, el hombre frente a la entrada del puesto de ultramarinos no cesaba de referirse a ella con \u201cSe\u00f1orita, se\u00f1orita, tengo una pregunta para usted\u201d y, as\u00ed, el desag\u00fce comenz\u00f3 a obstruirse y no s\u00f3lo eso, lejos de ofrecer una depresi\u00f3n en la curvatura lisa y brillante de la ba\u00f1era, se transform\u00f3 en un c\u00famulo de materia casi imposible de identificar, oscura, pegajosa, remojada, empujada con tosquedad de tanto en cuando por un golpe de agua m\u00e1s vigoroso.<\/p>\n<p>El tendero, aburrido dentro de su tienda, volvi\u00f3 a echar un vistazo afuera y los dos bultos humanos continuaban exactamente en la misma posici\u00f3n que antes. No imagin\u00f3 nada, nada bueno, nada malo y pase\u00f3 con cansancio abatido la mirada sobre sus productos, como si volara por encima de ellos en una avioneta y en la distancia se tornaran campos con gr\u00e1ficos y colores variados, explosivos.<\/p>\n<p>Fuera, el hombre continuaba queriendo saber preguntar, y el rostro del cantante, por todos conocido, se iba alejando progresivamente de la constelaci\u00f3n de ella. Habr\u00eda quien dijese que incluso cabizbajo, ofendido.<\/p>\n<p>-S\u00f3lo ser\u00e1 un momento.<\/p>\n<p>El engrudo alcanz\u00f3 un tama\u00f1o considerable para poder ser comparado a un gato peque\u00f1o que se ha colado en la ducha, y en ese momento el extra\u00f1o se\u00f1or formul\u00f3 su pregunta.<\/p>\n<p>-\u00bfNo es usted hermana de ese\u2026<\/p>\n<p>De pronto, toda aquella masa informe, fr\u00eda y h\u00fameda, llen\u00f3 las manos de ella, tambi\u00e9n los dedos se abrieron ante la llegada de aquel material y se mir\u00f3 aturdida.<\/p>\n<p>-\u2026cantante tan conocido que\u2026?<\/p>\n<p>Fue tal su ira ante aquel final absurdo que levant\u00f3 ambas manos y arremeti\u00f3 con el engrudo contra el pregunt\u00f3n. La p\u00e1tina que contaba el cuento de proteger las mejillas cenicientas del se\u00f1or brill\u00f3 por su ausencia y la pasta oscura le cubri\u00f3 la cara en un visto y no visto. Mientras, la muchacha ya corr\u00eda como una flecha acera abajo. Ir\u00f3nicamente, un coche apareci\u00f3 desde la otra calle a toda velocidad y en direcci\u00f3n opuesta, y con un ojo oculto tras el frescor de aquel repugnante compuesto y el otro pinchado en la joven corredora, reconoci\u00f3 la canci\u00f3n que sal\u00eda a alaridos por una de las ventanillas abiertas. No podr\u00eda haber sido de otro modo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El engrudo Ya la hab\u00edan parado varias veces por la calle para decirle lo mucho que se parec\u00eda a aquel cantante (y que tal y que cual). -\u00c9l es un hombre, por el amor de Dios.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/172"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=172"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/172\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=172"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=172"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=172"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}