{"id":181,"date":"2010-04-28T14:13:30","date_gmt":"2010-04-28T12:13:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=181"},"modified":"2010-04-28T14:13:30","modified_gmt":"2010-04-28T12:13:30","slug":"26-la-inundacion-por-abeja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=181","title":{"rendered":"26- La inundaci\u00f3n. Por Abeja"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfLograr\u00e9 no o\u00edrla, no verla a ella y al ni\u00f1o? C\u00f3mo dejar de pensar en lo distinto que pudo ser\u2026 Ese d\u00eda vuelve a mi mente una y otra vez.<br \/>\n<!--more-->La lluvia no cesa, las nubes parecen abarrotarse. El cielo de color plomo est\u00e1 trocando a negro. Miro por la ventana. Es el comienzo del cuarto despertar bajo agua. Los rayos iluminan el firmamento. Los truenos cada vez retumban con mayor intensidad, hacen vibrar mi cuerpo, siempre les he temido. Cuando hay tormenta me gusta hacer el amor, me libera del miedo. Olvido el reino sombr\u00edo sinti\u00e9ndome vivo. Penetrar en un vientre femenino es el mayor acercamiento a la cuna de la eternidad y de esta forma espanto a los fantasmas que me rodean. Pero hoy estoy solo y el tiempo apremia. Un par de minutos bastan para ver mi calle convertida en un torrente. Al vivir en planta baja, apenas unos escalones me separan de la correntada. Me visto con premura. Debo tomar lo m\u00e1s importante, tengo que apresurarme. En breve mi hogar estar\u00e1 inundado. Los vecinos del piso superior me recibir\u00e1n. Pienso en la torre, est\u00e1 al ras del suelo. Desconecto el cabler\u00edo y la tomo en brazos acarici\u00e1ndola como a una novia. La documentaci\u00f3n en el bolsillo de atr\u00e1s, el poco dinero que a\u00fan queda de mi magro sueldo, en el de adelante. Los dem\u00e1s objetos de la casa no importan. El disco duro sin respaldo alguno contiene mis relatos, tres novelas y una cuarta en ciernes. Tantas veces pienso en guardar mi informaci\u00f3n en un pendrive, indefinidamente queda para ma\u00f1ana. Tampoco tengo port\u00e1til, son c\u00f3modas, manejables, pero como un buen ordenador fijo no hay. Digo esta tonter\u00eda, suponiendo que me har\u00e1 ver interesante ante los ojos de los dem\u00e1s. Lo cierto es que lo pospongo. La pereza me gana, me sucede con cada decisi\u00f3n de mi vida. La mayor\u00eda de mis amigos est\u00e1n casados, tienen hijos, proyectos. Yo parezco estancado en el momento, sin \u00e1nimo de tomar decisiones, ni aquellas que pueden ser irrelevantes. Me dicen que huyo de las mujeres, pero no es cierto. Me dejan al notar mi apat\u00eda. Necesito una que me haga reaccionar. Por ahora \u00e9sta no aparece, tampoco la busco, s\u00f3lo espero.<br \/>\nEn la vereda de enfrente un vecino se afana en sacar la tapa de una boca de tormenta. Muchos veh\u00edculos han detenido su marcha, ahora se desplazan en un lago con marea. \u00c9sta proviene del viento, quien tomando velocidad sopla con fuerza contra las casas, los coches y los seres que se encuentran atrapadas en medio de la emboscada. Una se\u00f1ora con tres ni\u00f1os dentro de un auto, est\u00e1 reclamando ayuda. Nadie parece apreciar el hecho. En mi casa chapoteo. Salgo, subo unos escalones, a trav\u00e9s de la puerta principal diviso a uno de los peque\u00f1os. Cae al agua, ella va tras \u00e9l, los otros quedan solos. Miro mi tesoro, al que deseo resguardar, vuelvo la vista hacia las criaturas, otra vez me fijo en \u00e9ste y lo dejo. Gu\u00edo mis pasos hacia ellos, m\u00e1s bien me arrastro entre el agua y la basura que flota. Los contenedores de residuos son los primeros en ser deslizados, quedando boca abajo sueltan su contenido que navega junto a mis piernas enred\u00e1ndose. Trato de desprenderme de unas bolsas. Pese al esc\u00e1ndalo de la lluvia y las alarmas de los autom\u00f3viles, oigo el llanto. No s\u00e9 por qu\u00e9 no se dirigen a socorrerlos. Vuelvo la cabeza, en mi edificio el nivel va en aumento. Pienso en la que guarda mis trabajos, pod\u00eda haberla dejado un poco m\u00e1s arriba. Se escucha un estruendo, un enorme para\u00edso decide morir en ese instante, pero no de pie, se derrumba sobre el asfalto, el suelo tiembla, las olas se agitan. Varias personas intentan correr hacia la derecha. El vecino que lucha con la tapa de la boca de tormenta, cesa en su empe\u00f1o y va en la misma direcci\u00f3n. El aire bufa con mayor intensidad. No me gusta el sonido, impresiona. Las ramas se sacuden ferozmente. Se oye con claridad el resquebrajar de otro tronco. \u00bfC\u00f3mo puedo distinguirlo entre los m\u00faltiples ruidos y los gritos humanos que cada vez son m\u00e1s fuertes? Se trata del \u00e1rbol que est\u00e1 junto a los peque\u00f1os. Se tambalea. Debo llegar antes de que se solidarice con su amigo y decida caer. Mi calle est\u00e1 llena de para\u00edsos. Siempre he tenido la seguridad de que conversan entre s\u00ed, con susurros incomprensibles para nosotros. Mentalmente le pido por favor que se quede quieto, que me conceda unos minutos. Est\u00e1 decidido a unirse a su compa\u00f1ero, lo puedo percibir. Un hombre se cruza ante m\u00ed -Pobre mujer- grita. Miro y siento fr\u00edo, es intenso, no proviene del agua, ni de la lluvia, ni de un cicl\u00f3n. Llega desde mi interior, tengo la certeza. Lo supe desde que la vi. Estaba seguro y no le prest\u00e9 ayuda. La culpa apresa mi carne, el cuerpo se me estremece. Comienzo a llorar, nadie me ha dicho nada pero lo s\u00e9. Los ni\u00f1os deben ser mi meta. No puedo distraerme, est\u00e1n solos. Un cuatro ruedas vac\u00edo me topa con su hocico, el agua oculta los asientos. Lo empujo tratando de abrirme camino. Los miro, por primera vez me pregunto por qu\u00e9 se quedan quietos. Sus caritas se distinguen con claridad, sus cuerpos est\u00e1n cubiertos. Sillas de beb\u00e9, ese debe ser el motivo. De no ser por eso se habr\u00edan ahogado. Llego, su llanto me desespera como el crujir del madero amenazante. Los suelto r\u00e1pidamente o los tres moriremos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la traba con que est\u00e1n sujetos? Intento guiarme por el tacto, las dichosas bolsas se enrollan en mis dedos. Entorpecen la maniobra. La tarea no es f\u00e1cil. Tropiezo con uno de los broches, el ni\u00f1o est\u00e1 liberado. Lo tomo en brazos. Ahora s\u00f3lo cuento con una mano para rescatar al otro. El tronco ruge, es m\u00e1s que una amenaza. El cintur\u00f3n\u2026 debo desengancharlo\u2026 mi diestra ambiciona rapidez, los pl\u00e1sticos enronan el planeta. No trato de liberarme de su apretado abrazo, palpo a trav\u00e9s de estos. Con las manos comenc\u00e9 a conocer mi universo, as\u00ed es el inicio de cada humano. Ahora una de ellas est\u00e1 pretendiendo encontrar la hebilla, que solt\u00e1ndose salvar\u00e1 el mundo contenido en otra vida. Una oleada empuja al peque\u00f1o que tengo alzado, al que permanece adentro y a m\u00ed. La naturaleza est\u00e1 enfurecida. Quiero arrancar la sillita del asiento. No lo logro. Mis tirones son vanos. Me reconozco como un torpe impotente.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 no habr\u00e9 ido cu\u00e1ndo todav\u00eda se pod\u00eda, cu\u00e1ndo la vi sola con ellos? Record\u00e9 el motivo. Sin duda \u00e9ste navegaba rumbo a la nada con mis escritos y todo aquello que hasta hace cinco minutos consideraba esencial. Si al verlos hubiera obedecido a mi conciencia\u2026 Estar\u00edamos en casa del vecino tomando caf\u00e9, tan s\u00f3lo con las piernas mojadas. Ver\u00edamos el panorama desde la ventana. Hablar\u00edamos del cambio clim\u00e1tico, de sus efectos. Conversar\u00edamos sobre los vuelos que no han podido salir y las p\u00e9rdidas de las aerol\u00edneas. Esperar\u00edamos tranquilos a que el agua bajara su nivel. Despu\u00e9s llamar\u00edamos al servicio de autom\u00f3viles. Los ni\u00f1os correr\u00edan por la casa jugando con Tobi, el peque\u00f1o pequines, peludo, suave. Seguro que alguna bebida espirituosa compartir\u00edamos para combatir el fr\u00edo de nuestros pies. Lu\u00eds nos la dar\u00eda gustoso. Siempre dispuesto a festejos, no importando la ocasi\u00f3n ni la causa. \u00bfPor qu\u00e9 pienso en \u00e9l? Hace m\u00e1s de dos a\u00f1os fue asesinado. Fui yo quien llam\u00f3 a la polic\u00eda. O\u00ed gritar, escuch\u00e9 los llantos y las amenazas. Los objetos rebotando contra las paredes. Tobi sali\u00f3 despedido por el balc\u00f3n pues intent\u00f3 defenderlas. Once apartamentos, ninguno escuch\u00f3 nada. Llamaron a mi puerta, era la sobrina, hab\u00eda logrado huir. Estaba duramente apaleada, el miedo afloj\u00f3 sus esf\u00ednteres -tiene a mi abuela, la va a matar, est\u00e1 m\u00e1s loco que nunca- mientras dec\u00eda eso, arriba hab\u00eda un silencio lleno de sospechas. Llegaron, no era la primera vez, ni la segunda, ni la tercera. La diferencia consisti\u00f3 en que ella fue al juzgado. No quer\u00eda, pero lo hizo por su nieta. El juez la encontr\u00f3 tan mal que le sugiri\u00f3 ir con el forense. \u00c9sta le contest\u00f3 -ni usted ni un m\u00e9dico me van a reponer el da\u00f1o que mi hijo me ha causado. No estoy aqu\u00ed por m\u00ed, sino por mi ni\u00f1a, que es la \u00fanica v\u00edctima-. Hubo una orden de restricci\u00f3n, \u00e9l no pudo volver a la casa. El tiempo pas\u00f3. Una tarde de verano, h\u00fameda y pegajosa, el informativo de la tele nos dio la noticia. -Cuatro adolescentes clavaron sus navajas en el abdomen del ex polic\u00eda dej\u00e1ndolo tirado en el charco de su propia sangre. Se supo que hab\u00edan mantenido altercados previos y podr\u00eda tratarse de un ajuste de cuentas por problemas relacionados con drogas-. Nosotros sab\u00edamos que hac\u00eda mucho le ten\u00edan ganas. Al estar en su barrio no lo tocaban, pero al cambiar de zona la cosa fue distinta. Cuando la madre se enter\u00f3, le gener\u00f3 alivio. Ella misma me lo dijo &#8211; te parecer\u00e1 mentira o crueldad, pero es lo que siento, por fin puedo salir a la calle sin miedo a que me den un golpe, un tiro o me claven un cuchillo, era muy vengativo- sus palabras quedaron grabadas en mi mente. \u00bfPor qu\u00e9 pensar en Lu\u00eds? En momentos de necesidad siempre ayudaba, era sumamente servicial. \u00c9l no la hubiera dejado pidiendo ayuda\u2026 En cambio, yo lo hice.<br \/>\nMi mano encuentra la traba, puedo levantarlo. Debo apresurarme, el \u00e1rbol va a caer. Elevo a los ni\u00f1os lo m\u00e1s que me permiten los brazos. Me desv\u00edo a la izquierda. Intuyo que el pesado tronco ir\u00e1 en el otro sentido, estoy casi seguro. Si voy hacia adelante puede aplastarnos. Un estr\u00e9pito calla los llantos por unos segundos. Los tres giramos nuestras cabezas, el suelo se sacude. Los sollozos comienzan de nuevo. Trato de tranquilizarlos con palabras que no entienden. Las alarmas seguramente asfixiadas, guardan silencio. En los veinte a\u00f1os que llevo viviendo en esta calle, jam\u00e1s he visto un caudal semejante. Intento cruzar, encontrar refugio, sacarlos del peligro, otorgarles un lugar seguro. No quiero pensar en ella. La oigo, la veo pidiendo ayuda, nadie la escucha, pero yo s\u00ed. Debo poseer un cementerio interno donde he metido mis sentimientos y emociones. Esper\u00e9 ver caer a una criatura y a la mujer arrastrarse en su b\u00fasqueda para decidirme y entonces todav\u00eda dud\u00e9. Desde el principio sent\u00ed el peligro. \u00bfQu\u00e9 me pasa? La dej\u00e9 por una torre. Tan sencillo como eso.<br \/>\nLa lluvia parece m\u00e1s calma. Logro abrirme paso entre ramas, veh\u00edculos, maderos y bolsas de nylon, que envuelven lo anteriormente nombrado y tambi\u00e9n a m\u00ed. No intento librarme de ellas, es in\u00fatil. Los \u00e1rboles se mecen demasiado para mi gusto. Procuro atender el sonido de los troncos pese al silbido del aire arremolinado. \u00c9ste aumenta su grado en una demostraci\u00f3n de poder. El nivel del agua baja notoriamente. Aferro a los peque\u00f1os contra mi cuerpo. El viento quiere arrastrarme, pero estoy decidido a ganarle la batalla.<br \/>\nEstaba en la puerta de mi hogar, declarando ante un agente, Lu\u00eds descend\u00eda por las escaleras custodiado por dos polic\u00edas. Con ambas manos sacudi\u00f3 su chaqueta negra intentando marcar respeto por s\u00ed mismo. Fij\u00f3 su mirada en m\u00ed. Alcanc\u00e9 a leer el reproche que necesitaba imponerme. Para \u00e9l mi acto fue una cobard\u00eda, algo indigno en su par\u00e1metro de c\u00f3digos. En cambio yo sent\u00ed mi deber cumplido. Ning\u00fan otro vecino intervino. Pero su sobrina toc\u00f3 a mi puerta. De no ser as\u00ed, \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda hecho? Me quedan grandes dudas despu\u00e9s de dejar a una se\u00f1ora y tres ni\u00f1os librados a su suerte\u2026<br \/>\nEl agua desaparece. Al disminuir la intensidad de la lluvia, el aluvi\u00f3n baja como cascada por una calle en pendiente. Es la salida que siempre nos libra de inundarnos. Pero este d\u00eda no, este d\u00eda mi casa se ha visto presa de la riada, he perdido mi torre, mis novelas, mis relatos. Pero he ganado un remordimiento, que me acompa\u00f1ar\u00e1 mientras viva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfLograr\u00e9 no o\u00edrla, no verla a ella y al ni\u00f1o? 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