{"id":232,"date":"2010-05-02T19:06:52","date_gmt":"2010-05-02T17:06:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=232"},"modified":"2010-05-02T19:06:52","modified_gmt":"2010-05-02T17:06:52","slug":"35-el-deber-cumplido-por-steven-johnson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=232","title":{"rendered":"35- El deber cumplido. Por Steven Johnson"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Agust\u00edn se afeitaba con cuidado, la espuma cubr\u00eda su cara y la cuchilla sonaba al cortar la barba: ras-ras-ras. Se estiraba la piel con los dedos y pasaba y repasaba cutis el con la navaja, ras-ras-ras.<!--more-->\u00a0\u2013 \u00a1Huy!\u2013 se hab\u00eda hecho un peque\u00f1o corte en la comisura del labio y comenz\u00f3 a sangrar. Tom\u00f3 un trozo de papel higi\u00e9nico y lo aplico en la herida. El papel qued\u00f3 adherido al corte y se empap\u00f3 inmediatamente en sangre.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Abri\u00f3 el grifo del lavabo y se aclar\u00f3 con agua fr\u00eda; con cuidado despeg\u00f3 el papel de su labio y se seco con suavidad. Volvi\u00f3 a ponerse otro trocito de papel en la peque\u00f1a herida y comenz\u00f3 a peinarse con sumo cuidado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se alej\u00f3 del espejo y se pasaba la mano por el pelo, retocaba con los dedos el cabello perfectamente peinado. Se miraba con deleite y sonre\u00eda al espejo. Era un hombre satisfecho y seguro. Cada movimiento afianzaba a\u00fan m\u00e1s su autocomplacencia. S\u00f3lo faltaba el aplauso.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De la estanter\u00eda tom\u00f3 una peque\u00f1a botella de agua oxigenada y un trozo de algod\u00f3n, Se ech\u00f3 el medicamento sobre la herida y con mucho cuidado dio peque\u00f1os golpecillos con el algod\u00f3n hasta que el papel se separ\u00f3 de la piel. Ya no sangraba y la herida apenas se notaba. Tir\u00f3 el papelillo y el algod\u00f3n a la papelera y coloc\u00f3 el agua en la estanter\u00eda. Volvi\u00f3 a mirarse, tom\u00f3 una loci\u00f3n de la repisa y se masaje\u00f3 la cara. Cada vez m\u00e1s satisfecho sali\u00f3 del cuarto de ba\u00f1o y entr\u00f3 a su habitaci\u00f3n. Cogi\u00f3 una camisa del armario y con calma se la puso y abroch\u00f3.<\/p>\n<p>Ahora comenzaba la lucha cotidiana: \u2013 \u00bfCorbata o fular?\u2013 murmuraba enojado.<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Todos los d\u00edas lo mismo, a ver cu\u00e1ndo dejo de pensar qu\u00e9 me pongo en el maldito cuello! \u00a1Me cago en diez, que cada vez que hay trabajo tiene que venirme la duda! La corbata, jo la corbata,\u00a0 me gusta pero, leche, aprieta mucho y me siento ahogado y al mediod\u00eda me asfixia. Ya deber\u00eda estar acostumbrado. A\u00f1os y a\u00f1os haciendo esto y no hay manera. Gracias que no es obligatoria pero, para ser franco, es mucho m\u00e1s seria y elegante. S\u00ed, da prestancia y seriedad, pero es inc\u00f3moda, muy inc\u00f3moda.<\/p>\n<p>Sin embargo el fular es mucho m\u00e1s c\u00f3modo y vistoso; parezco un se\u00f1or cuando me lo pongo y las mujeres se fijan en m\u00ed. No me agobia, me da m\u00e1s libertad, m\u00e1s sensaci\u00f3n de estar vivo. Y si me lo pongo a la vez del blazer azul me queda de muerte.<\/p>\n<p>Tras un par de minutos se decidi\u00f3 por un fular de seda, adamascado. Del gal\u00e1n de noche tom\u00f3 la americana y la revis\u00f3 cuidadosamente. Con un movimiento instintivo de sus dedos sacudi\u00f3 ligeramente una solapa, \u00a1Dichoso polvo!, volvi\u00f3 a farfullar, y se puso ceremoniosamente la chaqueta.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cerr\u00f3 con llave la puerta de la casa y esper\u00f3, impaciente, el ascensor que, renqueante, fue parando en su planta.<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas, do\u00f1a Rosa, usted siempre tan madrugadora y tan elegante.<\/p>\n<p>\u2014Buenas, D. Alberto, no sea tan zalamero que un d\u00eda me lo voy a creer\u2026<\/p>\n<p>\u2014Ya veo que sigue con su costumbre de ser la primera en llegar al mercado.<\/p>\n<p>\u2014Huy, si no se llega pronto se acaba todo el g\u00e9nero y no queda m\u00e1s que bazofia.<\/p>\n<p>Y sali\u00f3 a toda prisa encantada de haber dicho su palabra favorita.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya en la calle percibi\u00f3 el frescor del mediod\u00eda y respir\u00f3 hondamente la refrescante brisa.<\/p>\n<p>\u2014Dios, que bien sienta este tiempo. El jodio invierno ya es muy duro.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y continu\u00f3 su marcha hasta el bar\u00a0 \u201cLas\u00a0 Sombras\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Buenos d\u00edas, V\u00edctor. Ponme un caf\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Buenos d\u00edas, don Alberto. Ahora mismo, \u00bfquiere unos churros?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014S\u00ed, una raci\u00f3n que tengo trabajo a primera hora y si no tomo algo me siento mal a media ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Oje\u00f3 un peri\u00f3dico que hab\u00eda sobre el mostrador y mir\u00f3 la combinaci\u00f3n de la loter\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u2014Joder, nunca me toca nada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y comenz\u00f3 a tomar el caf\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Hasta luego, V\u00edctor. A las tres vengo a comer.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Que tenga un buen d\u00eda, don Alberto.<\/p>\n<p>Al llegar a la esquina se detuvo en el kiosco y oje\u00f3 unas revistas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Co\u00f1o, Alberto, a ver cuando compras una y dejas de sobarlas<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Anda, Manolo, deja de quejarte que te cierro el chiringo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014No, si encima tengo que callarme. Ya ver\u00e1s como llega un d\u00eda en que esto cambie y tendr\u00e1s pagar todo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Ya s\u00e9 que esto cambiar\u00e1 pero yo siempre estar\u00e9 y los tipos como t\u00fa seguir\u00e9is calladitos, como hasta ahora.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Continu\u00f3 su marcha y al poco tiempo llam\u00f3 a una puerta met\u00e1lica, la empuj\u00f3 y desapareci\u00f3 de la vista de todo el mundo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013Qu\u00e9 tal, Alberto, hace tiempo que no te ve\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Ya ve, D. Dami\u00e1n, aqu\u00ed otra vez. Vaya d\u00eda tan bueno que hace hoy.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014S\u00ed, as\u00ed da gusto trabajar. En invierno es molesto pero en primavera parece que hasta se alegra uno.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Bueno, de todas maneras hay que hacer el trabajo y, haga el tiempo que haga, no queda otro remedio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u2014S\u00ed, hombre, vas a decirme t\u00fa que en febrero con las heladas trabajas con la misma alegr\u00eda que ahora. \u00a1Venga, t\u00fa est\u00e1s chalado!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014A mi me da igual, mientras haya trabajo hay dinero y es lo \u00fanico que hay que mirar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Hala, vamos a la sala que si no se nos va a hacer muy tarde y hoy quiero salir pronto para acompa\u00f1ar a mi se\u00f1ora\u00a0 a comprar unas cosas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Cachis, ya me gustar\u00eda ser jefe. Usted, don Dami\u00e1n, hace lo que quiere. \u00a1No hay vez que yo venga aqu\u00ed que usted no me meta prisa porque tiene que salir pronto! Claro que as\u00ed me sale la faena, siempre hay problemas y tengo que trabajar el doble.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Co\u00f1o, Albert\u00edn, siempre andas rezongando y al final haces lo que hay que hacer. Miras que eres pelma. Vamos para all\u00e1 y acabemos de una vez.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Atravesaron varias puertas y al final de un largo y estrecho pasillo accedieron a una amplia estancia. La dependencia era ancha y adosado a una pared hab\u00eda un estrado al que se acced\u00eda por una escalera, de seis o siete pelda\u00f1os, desde la sala o\u00a0 a trav\u00e9s de una puerta que daba directamente al cadalso.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 D. Dami\u00e1n y Alberto subieron por las escaleras con paso \u00e1gil, cuando llegaron al estrado continuaban charlando acerca de la prisa que ten\u00eda el primero en acabar la faena y Albert\u00edn asent\u00eda con exagerados modos serviles.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Albert\u00edn se tocaba el fular, mostrando complacencia al palpar la suavidad de la seda cuando se abri\u00f3 la puerta y entraron\u00a0 varios guardias acompa\u00f1ando a seis hombres maniatados. Los guardias empujaban a los reos, pues parec\u00eda no iban de buena gana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 D. Dami\u00e1n, muy solemne \u00e9l, comenz\u00f3 a leer un papel que llevaba en la mano y cada vez que mencionaba un nombre los guardias daban un culatazo a uno de los reos y \u00e9ste daba un paso adelante. En ese momento Albert\u00edn colocaba una soga al cuello del reo sin despegar su vista de los ojos del condenado. El verdugo sonre\u00eda cuando don V\u00edctor dec\u00eda el nombre del condenado y a continuaci\u00f3n a\u00f1ad\u00eda \u201c\u2026 y adem\u00e1s los bienes del criminal ser\u00e1n repartidos entre el Estado y el verdugo, que recibir\u00e1 la mitad de las propiedades muebles e inmuebles como pago a su labor en pro de la paz y el bienestar del pueblo.\u201d <em><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>As\u00ed fueron colocados uno a uno y le\u00eddas sus sentencias. D. Dami\u00e1n animaba a Albert\u00edn\u00a0 para que acelerara la ceremonia y \u00e9ste mirando a los maniatados sonre\u00eda burlonamente mientras apretaba la soga y <em>con un movimiento instintivo de sus dedos sacudi\u00f3 ligeramente el nudo del esparto.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0Tir\u00f3 de una palanca y los seis desaparecieron de la vista. <em><\/em><\/p>\n<p>El ejecutor baj\u00f3 la escalera y con un estetoscopio comprob\u00f3 que si\u00a0 todos hab\u00edan dejado este mundo.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Manolo, Manolo!, grit\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Dime, Albert\u00edn, qu\u00e9 pasa!<\/p>\n<p>\u00a0\u2014 \u00a1Anda baja, que el tercero no est\u00e1!<\/p>\n<p>\u2014El guardia lleg\u00f3 junto al moribundo y agarr\u00e1ndole por los hombros tir\u00f3 con fuerza hacia abajo.<\/p>\n<p>\u2014Son\u00f3 un\u00a0 crujido\u00a0 y el guardia grit\u00f3<\/p>\n<p>\u2014 Este ya no jode m\u00e1s. Y se ech\u00f3 a re\u00edr a la vez que le daba una palmada en la espalda al verdugo.<\/p>\n<p>Alberto se lav\u00f3 las manos en un fregadero que hab\u00eda bajo la escalera y mientras se secaba grit\u00f3:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Don\u00a0 Dami\u00e1n \u00bfLe apetece tomar una cerveza antes de ir con su se\u00f1ora?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A las tres Albert\u00edn lleg\u00f3 al bar Las Sombras.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Hola, V\u00edctor. Hoy dame la carta, estoy de buen humor y tengo mucho apetito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Agust\u00edn se afeitaba con cuidado, la espuma cubr\u00eda su cara y la cuchilla sonaba al cortar la barba: ras-ras-ras. Se estiraba la piel con los dedos y pasaba y repasaba cutis el con la navaja, ras-ras-ras.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/232"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=232"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/232\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=232"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=232"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=232"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}