{"id":247,"date":"2010-05-03T00:09:29","date_gmt":"2010-05-02T22:09:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=247"},"modified":"2010-05-02T21:23:29","modified_gmt":"2010-05-02T19:23:29","slug":"40-el-hombre-del-mar-por-caiman-azul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=247","title":{"rendered":"40-El hombre del mar. Por Caim\u00e1n azul"},"content":{"rendered":"<p>Caminamos hasta el final del muelle y, en un acuerdo silencioso, nos sentamos temblorosos de fr\u00edo dejando las piernas libres sobre el mar vacilante.<!--more-->\u00a0Desde muy lejos nadaba un hombre, sin camisa y muy grande. Cuando se detuvo ante nosotros, como si hubiera frenado sus pasos en la calle, lanz\u00f3 un temible grito con el que el mar pareci\u00f3 balancearse en una sonrisa maligna. Ashton habl\u00f3 primero.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Cu\u00e9ntanos la historia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00bfQui\u00e9n eres? \u2014 pregunt\u00f3 el hombre con una voz grave y terrible, extra\u00edda de las profundidades del mar Caribe.<\/p>\n<p>\u00a0 \u2014Ashton. El nombre de mi amigo no importa. Hemos venido desde la ciudad a conocer los sucesos que te han tra\u00eddo aqu\u00ed.<\/p>\n<p>El hombre lanz\u00f3 otro grito que me ara\u00f1\u00f3 la piel de los brazos. Mi compa\u00f1ero no tuvo la intenci\u00f3n de moverse.<\/p>\n<p>\u00a0 \u2014Ca\u00ed de rodillas frente al abismo \u2014dijo el desconocido\u2014. Yo trabajaba en una venta de pescado muy cerca del muelle. Debido a la ambici\u00f3n de los propietarios del lugar un inspector pasaba cada tarde preguntando la cantidad y el precio del producto vendido. Yo, que era un empleado ordinario y temeroso, jam\u00e1s pude enfrentar con mentiras su examen como s\u00ed lo hac\u00edan mis compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>\u00a0 &gt;&gt;Una tarde mi jefe, un demonio de dientes amarillos y peque\u00f1os ojos, me dej\u00f3 solo. Ese espantoso conjunto de huesos, cuya espalda permanec\u00eda encorvada mientras sus pupilas se enterraban en mi abatido rostro, tuvo el placer de atar a mis temores una ligera instrucci\u00f3n: no deb\u00eda quedar un solo gramo de pescado sobre la mesa a la ca\u00edda de la noche, de lo contrario, ser\u00eda obligado a vivir como un pez en la inmensidad azul que vigilaba mi trabajo. Era su maldici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 &gt;&gt;Removiendo de mi lengua lo que no era m\u00e1s que una agitaci\u00f3n nerviosa, proced\u00ed a hacer de mi labor el compromiso del que pend\u00eda una vida voluntaria que no deseaba perder. Una exagerada precisi\u00f3n parec\u00eda distribuir en el transcurso de las horas el intercambio de pescado por dinero, dejando la impresi\u00f3n de que nada tendr\u00eda que preocuparme frente al paso lento del inspector. Pero al marcharse la luz del d\u00eda y llegar tranquila la de la noche encontr\u00e9 dos de los animales muertos, con ojos parecidos a los m\u00edos, entre el delegado y yo.<\/p>\n<p>\u00a0 &gt;&gt;Una vez tuve el tiempo de disponer mis cosas y huir, un extra\u00f1o anciano, tranquilo y notablemente perspicaz, apareci\u00f3 frente a m\u00ed y extendiendo sus largos dedos sobre la mesa me pidi\u00f3 que le vendiera lo que miraba con atenci\u00f3n. No lo hice. Mis principios valieron m\u00e1s que mi coraje. Mi honestidad tuvo m\u00e1s peso que el porvenir de mi fortuna. Y entonces se aferr\u00f3 a mi alma el anzuelo del infortunio. De una oscuridad nunca antes vista apareci\u00f3 mi jefe. A mi lado lograba sentir un fervor perverso que cruzaba una ropa olorosa a sal y a sangre seca.<\/p>\n<p>\u00a0 &gt;&gt;Te dej\u00e9 una tarea y no la has cumplido \u2014me dijo. \u00bfPara qu\u00e9 es la mercanc\u00eda si no la vendes? El pescado solo tiene un fin y es el de generarle utilidad al que lo compra, si no es as\u00ed jam\u00e1s deber\u00eda salir de su casa.<\/p>\n<p>\u00a0 &gt;&gt;Pero se\u00f1or \u2014 interrump\u00ed \u2014 aquel que revise su propio juicio descubrir\u00e1 que el camino correcto no tiene desviaci\u00f3n alguna que lleve a la verdad, por lo que solo hay una salida a las tribulaciones de los d\u00edas y es la sabidur\u00eda del alma.<\/p>\n<p>\u00a0 &gt;&gt;Tus palabras baratas no me sirven de nada \u2014dijo\u2014, la corriente que viene del norte se las ha llevado. No has dado los frutos que te encomend\u00e9 y por eso nunca m\u00e1s ver\u00e1s esta mesa. Te ir\u00e1s al fondo del mar y ver\u00e1s el aspecto de un ser humano cuando el fr\u00edo castigue a este pueblo de mentirosos y tontos indulgentes.<\/p>\n<p>\u00a0 &gt;&gt;De un golpe perd\u00ed el conocimiento y cuando despert\u00e9 el mar me hab\u00eda sumido en lo profundo de su pecho. Desesperado, nad\u00e9 hasta lugares distantes, imprecisos de ubicar, y lo \u00fanico que vi fue redes fugaces de animales marinos, cadenas enteras de angustiados cuerpos lisos que se dirig\u00edan al horizonte. Iracundo, decid\u00ed apresurarme hasta encontrar una salida a mi desgracia, siempre en el fondo porque un enloquecedor dolor en los pulmones no me dejaba salir a la superficie, y con asombro vi c\u00f3mo los tiburones acechaban furiosos a sus presas. \u00a1Qu\u00e9 martirio contemplar la sangre diluirse en la turbada agua que me rodeaba! Luego lleg\u00f3 esa paz triste que nos consuela las entra\u00f1as. Con ella las corales, limpias y hermosas ramas de colores que el sol acariciaba en silencio por las ma\u00f1anas.<\/p>\n<p>\u00a0 &gt;&gt;Cuando todo se hac\u00eda frecuente ve\u00eda un punto raro a lo lejos. A\u00fan curioso, observaba un pez que al parecer vagaba firme pero a la vez titubeante, que se escond\u00eda entre las rocas, las plantas y las corrientes que le resultaban ajenas a sus prop\u00f3sitos. El pez se perd\u00eda en la misma soledad que hab\u00eda recorrido lo que hab\u00eda durado su existencia. &lt;&lt;El mar lo ve todo y a la vez no dice nada&gt;&gt; he pensado desde entonces, y en divagaciones que ahora no vale la pena mencionar he llegado de nuevo junto al muelle.<\/p>\n<p>Pasaron unos segundos sin que ninguno de los tres pronunciara una palabra. El hombre segu\u00eda all\u00ed, recio, mir\u00e1ndonos a ver qui\u00e9n hablaba primero.<\/p>\n<p>\u00a0 \u2014Se hace tarde. Deber\u00edas irte\u2014dijo Ashton.<\/p>\n<p>\u00a0 \u2014No tengo otra opci\u00f3n \u2014 Contest\u00f3 el hombre \u2014. Creo que el fr\u00edo que me trajo a ustedes ya debe partir del pueblo.<\/p>\n<p>As\u00ed que el desconocido lanz\u00f3 otro grito que esta vez son\u00f3 como un lamento agonizante y pronto nad\u00f3 rumbo a la l\u00ednea que separaba al mar del cielo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u2014\u00bfQui\u00e9n es ese hombre? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0 \u2014Una vieja historia que me cont\u00f3 mi padre \u2014dijo mientras camin\u00e1bamos por el muelle. Nos detuvimos y le echamos un \u00faltimo vistazo. \u2014M\u00edralo \u2014 continu\u00f3 \u2014, sus ojos se enfrentan al l\u00edmite difuso, al final infinito, ahora se da cuenta de que sus pensamientos solo se dirigen a \u00e9l mismo y que no hay nada que temer, nada de lo que lo rodea es m\u00e1s eterno, miserable y omnipresente que \u00e9l. Creo que esa parte no la conoce mi padre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caminamos hasta el final del muelle y, en un acuerdo silencioso, nos sentamos temblorosos de fr\u00edo dejando las piernas libres sobre el mar vacilante.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/247"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=247"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/247\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}