{"id":296,"date":"2010-05-06T08:54:31","date_gmt":"2010-05-06T06:54:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=296"},"modified":"2010-05-06T08:54:31","modified_gmt":"2010-05-06T06:54:31","slug":"54-un-calido-refugio-por-capitan-wentworth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=296","title":{"rendered":"54- Un c\u00e1lido refugio. Por Capit\u00e1n WENTWORTH-"},"content":{"rendered":"<p>Yo fui siempre una ni\u00f1a algo t\u00edmida, con una gran imaginaci\u00f3n. Y un terrible defecto, eso s\u00ed: era sensible en exceso.<!--more-->\u00a0Ser una persona sensible en esta sociedad en la que vivimos es una gran desgracia. Mi vida transcurr\u00eda lami\u00e9ndome peque\u00f1as heridas; cualquier cosa \u2014una mala nota, un insulto de una compa\u00f1era, un grito de mi madre&#8230;\u2014 me afectaba de forma desmedida.<\/p>\n<p>As\u00ed fui creciendo, intentando evitar todo cuanto pudiera herirme. Me volv\u00ed bastante retra\u00edda; iba de casa a la facultad y de la facultad a casa. Apenas contaba con un par de amigas, sin embargo, mi vida transcurr\u00eda apacible y yo me encontraba satisfecha.<\/p>\n<p>Un d\u00eda conoc\u00ed a un chico; alto, moreno, con una preciosa sonrisa. Yo estaba acabando mi carrera de traductora, \u00e9l trabajaba en una multinacional. Me resultaba dif\u00edcil creer que se hubiera fijado en m\u00ed; se tomaba todo tipo de molestias para arrancarme una sonrisa, una palabra. No pude resistirme a su encanto. Nos casamos pocos meses despu\u00e9s. Yo, profundamente enamorada; \u00e9l, por la necesidad perentoria \u2014incluso para m\u00ed se har\u00eda evidente a los pocos meses\u2014 de tener a su disposici\u00f3n alguien a quien dominar.<\/p>\n<p>Al principio fueron s\u00f3lo malas caras; yo intentaba agradarle a toda costa, pero sent\u00eda que todo lo hac\u00eda mal. Me reprochaba a m\u00ed misma ser tan torpe y pasaba las horas ideando maneras de complacerle. Luego empezaron los insultos y enseguida llovieron los golpes. Me pegaba cada vez m\u00e1s a menudo y yo segu\u00eda culp\u00e1ndome. Embarazada de tres meses, sufr\u00ed un aborto tras una de sus palizas. Reaccion\u00e9 al fin. Aprovech\u00e9 su breve reclusi\u00f3n en la c\u00e1rcel: cambi\u00e9 de nombre, de ciudad, de trabajo. En definitiva, desaparec\u00ed.<\/p>\n<p>Decid\u00ed renunciar a ese mundo exterior cruel y vac\u00edo, hacia el que s\u00f3lo albergaba aborrecimiento.<\/p>\n<p>Primero dej\u00e9 de ir al supermercado; encargaba la compra por Internet y me la tra\u00edan a casa. Unos meses m\u00e1s tarde, ya compraba todo lo que necesitaba en la red: muebles, velas de colores perfumadas, deliciosas mantas de cachemir, jabones y geles fabricados s\u00f3lo con productos naturales, con los que el ba\u00f1o nocturno se convert\u00eda en un placer voluptuoso.<\/p>\n<p>No me result\u00f3 dif\u00edcil encontrar empleo; llevaba varios a\u00f1os traduciendo informes comerciales de todo tipo, era buena en mi oficio y, con las nuevas tecnolog\u00edas y el apoyo de un mensajero de vez en cuando, no tuve ning\u00fan problema.<\/p>\n<p>Trabajaba en un gran escritorio de madera clara frente al ventanal de la terraza. All\u00ed, mientras tecleaba incansable, las estaciones se deslizaban ante mis ojos. En primavera florec\u00edan los <em>crocus<\/em> amarillos y morados, unas semanas despu\u00e9s las rosas <em>banksiae lutea<\/em> cubr\u00edan la celos\u00eda de color amarillo beb\u00e9. Cuando ya se acercaba el verano, las hortensias reinaban en los dos macetones de cer\u00e1mica, con sus inflorescencias azules realzadas por el verde esmeralda de las hojas dentadas. Y as\u00ed hasta el oto\u00f1o, donde los pensamientos tomaban el relevo. Los tallos desnudos del <em>cornus alba<\/em> alegraban el invierno como un coral en dique seco.<\/p>\n<p>En cualquier rinc\u00f3n hacia el que dirigiera mis ojos encontraba belleza. Todos los objetos\u00a0 en torno a m\u00ed<strong> <\/strong>estaban llenos de encanto, y s\u00f3lo con mirarlos me invad\u00eda el bienestar. Sin yo misma saberlo, hab\u00eda llevado el <em>cocooning<\/em>, una tendencia que se extend\u00eda por occidente, hasta sus \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n<p>Iba tejiendo mi capullo poco a poco, haci\u00e9ndolo cada vez m\u00e1s \u00a0acogedor y placentero. No sent\u00eda ninguna necesidad de cruzar la puerta que separaba mi confortable piso del desorden que reinaba ah\u00ed afuera. Mi hogar era mi fortaleza, y yo elud\u00eda a la adversidad encapsulada entre sus s\u00f3lidas paredes.<\/p>\n<p>Todas las pasiones que mov\u00edan el mundo entraban en mi refugio a trav\u00e9s de los libros y la m\u00fasica. Atesoraba las vivencias m\u00e1s sublimes sin temor a que pudieran descontrolarse y\u00a0 causarme dolor.<\/p>\n<p>Por la noche, tras llevar al sal\u00f3n mi bandeja con la cena \u2014en la que no faltaba mi preciosa vajilla floreada de porcelana inglesa y una servilleta de hilo\u2014\u00a0 encend\u00eda la televisi\u00f3n y ve\u00eda las noticias. Los horrores que se suced\u00edan sin pausa en la pantalla: terremotos, violaciones, asesinatos, casos de pederastia,&#8230; para m\u00ed se asemejaban a una tarde de lluvia torrencial en la que yo, envuelta en una suave manta y con la chimenea encendida, contemplaba las gotas de agua tratando de atravesar los cristales sin conseguirlo.<\/p>\n<p>Cre\u00eda que nada horadar\u00eda jam\u00e1s la coraza protectora de mi guarida; que s\u00f3lo saldr\u00eda de all\u00ed un d\u00eda lejano, cuando alg\u00fan vecino preocupado me encontrara tendida sin vida en mi cama, entre enormes almohadones y s\u00e1banas blancas de tira bordada, ramos de flores y velas arom\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Me equivoqu\u00e9 una vez m\u00e1s. La crudeza exterior no ceja hasta que se cuela por los resquicios de las puertas o por las ranuras de las ventanas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Mi marido me encontr\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0 Trece a\u00f1os despu\u00e9s, cuando casi hab\u00eda logrado borrar de mi mente mi vida anterior, se present\u00f3 en mi casa. Llam\u00f3 al timbre y yo abr\u00ed confiada, pensando que ser\u00eda el portero que hab\u00eda quedado en arreglarme el grifo de la cocina esa ma\u00f1ana. A pesar de su pelo algo m\u00e1s canoso segu\u00eda igual que siempre; luc\u00eda en su cara la misma mueca burlona y despreciativa que yo recordaba tan bien y que me erizaba los pelos de la nuca.<\/p>\n<p>\u00a0 Me empuj\u00f3 a un lado y asalt\u00f3 mi refugio. Deambul\u00f3 por el sal\u00f3n observ\u00e1ndolo todo, con los brazos cruzados sobre su pecho mientras con el dedo \u00edndice golpeaba r\u00edtmicamente su labio superior. Se detuvo frente a mi escritorio; pase\u00f3 su mirada sobre los papeles bien colocados, el ordenador encendido, el peque\u00f1o jarr\u00f3n de cristal de Bohemia que albergaba un lirio solitario. Sus ojos se posaron sobre mi taza de porcelana favorita, en la que sol\u00eda tomarme un t\u00e9 todas las ma\u00f1anas frente a la terraza. Atisb\u00f3 dentro de m\u00ed, y algo debi\u00f3 encontrar, pues su sonrisa burlona se ensanch\u00f3 a\u00fan m\u00e1s; alz\u00f3 la taza del platillo y de repente, los dos dedos que sujetaban el asa se abrieron dej\u00e1ndola estrellarse contra el suelo. Me mord\u00ed los labios para no gritar.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, entr\u00f3 en mi dormitorio. Abri\u00f3 de par en par las puertas de los armarios con violencia, buscando alg\u00fan signo de la presencia de un hombre en mi vida; not\u00e9 c\u00f3mo se hinchaba de\u00a0 satisfacci\u00f3n al no hallar ni rastro de ella entre mis vestidos. Sac\u00f3 el caj\u00f3n de la mesilla de noche y volc\u00f3 su contenido sobre la cama, mancillando con sus dedos despiadados objetos que yo consideraba casi sagrados; fotos de mi padre, unos viejos cuadernos del colegio, invitaciones de cumplea\u00f1os ya lejanos. Acechando mi reacci\u00f3n comenz\u00f3 a rasgarlos uno a uno mientras yo miraba impotente desde la puerta, sintiendo que era mi alma la que se desgarraba.<\/p>\n<p>Tomando objetos de aqu\u00ed y all\u00e1, procedi\u00f3 a un meticuloso aniquilamiento; arruinando en pocos minutos toda la belleza que me hab\u00eda costado a\u00f1os reunir a mi alrededor.<\/p>\n<p>Cuando, implacable, termin\u00f3 su org\u00eda de destrucci\u00f3n, se volvi\u00f3 contra m\u00ed.<\/p>\n<p>Se puso en pie a mi lado, sofoc\u00e1ndome con su alta estatura. Apoy\u00f3 el pulgar contra mis labios temblorosos y fue deslizando poco a poco el dorso de su mano por mi mand\u00edbula en una caricia asfixiante que baj\u00f3 por mi cuello y se detuvo sobre mi pecho.<\/p>\n<p>Permanec\u00ed inm\u00f3vil, sintiendo los latidos de mi coraz\u00f3n atronar en mis o\u00eddos. Esperando. No dur\u00f3 mucho la espera; la mano que poco antes me acariciara se estrell\u00f3 contra mi rostro con tanta fuerza que me derrib\u00f3.<\/p>\n<p>Yo sab\u00eda muy bien lo que vendr\u00eda a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No me import\u00f3. Quer\u00eda morir.<\/p>\n<p>Tampoco en eso me acompa\u00f1\u00f3 la suerte. Cuando el portero subi\u00f3 a mi piso, le extra\u00f1\u00f3 mucho encontrar la puerta abierta; entr\u00f3 sigiloso y al percibir la terrible mezcla de golpes sordos y gemidos ahogados, decidi\u00f3 avisar a unos vecinos. Entre todos consiguieron reducir a mi marido y me salvaron la vida.<\/p>\n<p>Creo que la iron\u00eda m\u00e1s cruel se ha cebado conmigo. Llevo semanas llorando sin consuelo; los m\u00e9dicos me rega\u00f1an; me dicen que deber\u00eda alegrarme de estar viva. Y yo me pregunto \u00bfde qu\u00e9 me sirve la vida, si he perdido la esperanza?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo fui siempre una ni\u00f1a algo t\u00edmida, con una gran imaginaci\u00f3n. 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