{"id":311,"date":"2010-05-06T09:23:17","date_gmt":"2010-05-06T07:23:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=311"},"modified":"2010-05-06T09:23:17","modified_gmt":"2010-05-06T07:23:17","slug":"59-drama-y-caballero-por-silvestre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=311","title":{"rendered":"59- Drama y caballero. Por Silvestre"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0 Rosario se despert\u00f3 con una inc\u00f3moda sensaci\u00f3n de entumecimiento, de transici\u00f3n de un mundo nebuloso del que no recordaba nada a otro no menos extra\u00f1o,<!--more-->\u00a0pues estaba una habitaci\u00f3n totalmente ajena e incluida en una perpetua vuelta, una rotaci\u00f3n que desataba la nausea y un dolor muy agudo en las sienes. Ech\u00f3 un vistazo a la estancia tratando de recomponer lo que hab\u00eda vivido, pero su memoria ten\u00eda una laguna enorme, no pod\u00eda recordar. Al menos, la sensaci\u00f3n de rotar desapareci\u00f3 pronto. La habitaci\u00f3n era poco acogedora, de otro tiempo, austera, sobria, blanca, de muebles oscuros e imaginer\u00eda cat\u00f3lica. De pronto, se hizo consciente del ruido de la ducha, que llevaba unos minutos haciendo de banda sonora. \u201cAlg\u00fan cliente\u201d -pens\u00f3 forzadamente por tratar de tranquilizarse. De pronto cay\u00f3 en la cuenta de que estaba desnuda y al o\u00edr un soez carraspeo que sonaba a garganta de viejo busc\u00f3 la manera de vestirse por no verse expuesta a lo desconocido, o m\u00e1s preciso, a lo probablemente olvidado. La ropa estaba en el suelo, desperdigada. Rosario no pudo sofocar un suspiro de desesperaci\u00f3n cuando vio que sus bragas estaban rotas, as\u00ed como su camiseta. Al o\u00edr el paso tranquilo de aquel hombre, se puso a toda prisa la falda de cuero y la chaqueta, subi\u00f3 la cremallera y meti\u00f3 las bragas con el resto de su ropa destrozada en el bolso.<\/p>\n<p>\u00a0 Por la puerta entr\u00f3 un hombre serio, grave, elegante y viril, de unos 65 a\u00f1os, a tono con la casa, con el pelo cano y mojado, camisa blanca y pantalones beige, con cintur\u00f3n negro. En un gesto probablemente rutinario, cogi\u00f3 un ostentoso\u00a0 reloj y lo coloc\u00f3 en su mu\u00f1eca.<\/p>\n<p>\u00a0 -Buenos d\u00edas Rosario.<\/p>\n<p>\u00a0 -Hola -Rosario estaba confusa hasta el extremo ante tanta naturalidad.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfCaf\u00e9?<\/p>\n<p>\u00a0 -Bueno -tambi\u00e9n trat\u00f3 de mostrar naturalidad, como defensa, aunque ten\u00eda la panza revuelta y un caf\u00e9 promet\u00eda centrifugarla m\u00e1s a\u00fan con la ansiedad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00c9l la miraba mientras se ajustaba el reloj, serio, como en una liturgia.<\/p>\n<p>\u00a0 -No recuerdo nada, \u00bfbeb\u00ed mucho?<\/p>\n<p>\u00a0 -No, no mucho.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfEntonces?, es muy extra\u00f1o, nunca me hab\u00eda pasado esto-en efecto, Rosario, ni en sus a\u00f1os de servicio, ni en los de ocio et\u00edlico hab\u00eda tenido una experiencia como aquella que, en realidad, siempre le hab\u00eda evocado un recurso dram\u00e1tico absurdo en las pel\u00edculas, \u00bfqui\u00e9n se levantaba con alguien con el que no recordaba en absoluto haberse acostado?<\/p>\n<p>\u00a0 -La drogu\u00e9 -contest\u00f3 muy tranquilo, como si su respuesta no fuese exactamente la que era.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u00a0 -Que te drogu\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0 -Est\u00e1 bromeando.<\/p>\n<p>\u00a0 -En absoluto.<\/p>\n<p>\u00a0 -Voy a llamar a la polic\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0 -No es muy prudente. Ah\u00ed est\u00e1 el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u00a0 La cabeza de Rosario se dispar\u00f3, ahora iba a una velocidad pasmosa, \u201ces mi reacci\u00f3n ante el peligro\u201d. Estaba segura de que estaba ante un psic\u00f3pata, lo hab\u00eda visto en aquel programa cient\u00edfico que segu\u00eda desde que lleg\u00f3 a Espa\u00f1a, le hab\u00eda marcado mucho y tom\u00f3 nota del comportamiento de estos sujetos como medida de prevenci\u00f3n, \u00fatil para su oficio y para ella, que no sol\u00eda tomar precauciones. Conoc\u00eda su frialdad, su falta de empat\u00eda. Ten\u00eda que analizar la situaci\u00f3n. En tensi\u00f3n, no apartaba la vista de \u00e9l, que se miraba en el espejo mientras se perfumaba con una colonia de olor muy intenso.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfQu\u00e9 va a hacer?, \u00bfqu\u00e9 va a hacerme?<\/p>\n<p>\u00a0 -Nada.<\/p>\n<p>\u00a0 Rosario tom\u00f3 el tel\u00e9fono lentamente esperando una reacci\u00f3n de aquel hombre. Ser\u00eda r\u00e1pido aunque fuera viejo, al fin y al cabo, hab\u00eda sido o era militar, lo supo analizando las fotograf\u00edas, y ella relacionaba la actividad del ej\u00e9rcito con el vigor. Sin embargo, se mantuvo tranquilo. \u201cQuiz\u00e1 haya desconectado el tel\u00e9fono\u201d, Rosario no acert\u00f3 a pensar en su propio tel\u00e9fono m\u00f3vil, presa de la tensi\u00f3n de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 El tel\u00e9fono funcionaba.<\/p>\n<p>\u00a0 -Oigo el tono, funciona.<\/p>\n<p>\u00a0 -Lo s\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1 tan tranquilo?, voy a llamar a la polic\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0 -Tiene todo el derecho.<\/p>\n<p>\u00a0 Presa de nuevo ante lo inesperado, confusa, Rosario pens\u00f3 en voz alta:<\/p>\n<p>\u00a0 -No\u2026No me s\u00e9 el n\u00famero de la polic\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0 -Yo tampoco.<\/p>\n<p>\u00a0 El sonido de los borbotones del caf\u00e9 brotando en la cafetera desde la cocina interrumpi\u00f3 el extra\u00f1o silencio. El hombre se levant\u00f3 con la misma parsimonia de toda la ma\u00f1ana para ir a por el caf\u00e9, dando por entendido que ella entender\u00eda su salida. Pese a ello, Rosario busc\u00f3 la tranquilidad a corto plazo.<\/p>\n<p>\u00a0 -Eh. Espera\u2026<\/p>\n<p>\u00a0 -Julio.<\/p>\n<p>\u00a0 -Julio. \u00bfVas a matarme?<\/p>\n<p>\u00a0 -No.<\/p>\n<p>\u00a0 -Ya me calmo, ya me calmo.<\/p>\n<p>\u00a0 Mientras Julio iba a la cocina, Rosario trataba de respirar m\u00e1s profundo y m\u00e1s lento, lo cual era un contrasentido, porque su coraz\u00f3n estaba disparado y sin control. Observ\u00f3 con m\u00e1s detalle aquel lugar. Encima de la mesa escritorio hab\u00eda una fotograf\u00eda en blanco y negro de Julio joven, con una mujer de pelo liso, muy maquillada, y ambos est\u00e1n sonrientes. Tienen unos 25 a\u00f1os. Rosario se abandon\u00f3 por un instante observando la fotograf\u00eda, casi en calma.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfCon leche y az\u00facar?<\/p>\n<p>\u00a0 La fotograf\u00eda call\u00f3 a la cama, inmediatamente Rosario recuper\u00f3 su estado alterado y volvi\u00f3 a colocarla en su lugar.<\/p>\n<p>\u00a0 -El caf\u00e9, \u00bfle gusta con leche y az\u00facar?<\/p>\n<p>\u00a0 -S\u00ed, gracias.<\/p>\n<p>\u00a0 Julio trajo una bandeja, los caf\u00e9s en sus platos, la leche, aparte. Sirvi\u00f3 el caf\u00e9 de Rosario, que estaba sentada en la cama, Julio tom\u00f3 el suyo, negro y sin az\u00facar, de pie, sin variar el gesto. Rosario lo sorbi\u00f3 y se sinti\u00f3 agradecida de tener las manos ocupadas ese breve lapso.<\/p>\n<p>\u00a0 -Se estar\u00e1 preguntando qu\u00e9 hace aqu\u00ed, do\u00f1a Rosario.<\/p>\n<p>\u00a0 -S\u00ed-dando otro peque\u00f1o sorbo.<\/p>\n<p>\u00a0 -Intent\u00e9 violarla.<\/p>\n<p>\u00a0 Rosario escupi\u00f3 el caf\u00e9 en un acto reflejo y sinti\u00f3 ahogarse, otra vez la calma perdida.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u00a0 -Intent\u00e9 violarla.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00a1Ay madrecita, ay madrecita!<\/p>\n<p>\u00a0 Julio segu\u00eda mir\u00e1ndola ceremonioso, con gesto adusto. Rosario sopesaba qu\u00e9 hacer, quiz\u00e1 el caf\u00e9 caliente en la cara como ataque.<\/p>\n<p>\u00a0 -Eres un psic\u00f3pata y me vas a matar.<\/p>\n<p>\u00a0 -No voy a hacerla da\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00a0 -Le creo, le creo -consigui\u00f3 pronunciar haciendo un esfuerzo por calmarse.<\/p>\n<p>\u00a0 -No, no me cree,<\/p>\n<p>\u00a0 -No, es verdad, no le creo, \u00bfqu\u00e9 quiere de m\u00ed?<\/p>\n<p>\u00a0 -Pues\u2026<\/p>\n<p>\u00a0 -Es\u2026 \u00bfest\u00e1 drogado el caf\u00e9? -Rosario tuvo un momento de lucidez cautelosa, a destiempo, pens\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0 -No.<\/p>\n<p>\u00a0 Como un gesto de buena voluntad, Rosario beb\u00eda peque\u00f1os sorbos.<\/p>\n<p>\u00a0 -Pe\u2026 pero si soy prostituta.<\/p>\n<p>\u00a0 Julio vari\u00f3 su mirada por primera vez aquella ma\u00f1ana, mir\u00f3 al suelo mientras expulsaba el aire sonoramente por su nariz.<\/p>\n<p>\u00a0 -No\u2026 no hac\u00eda falta.<\/p>\n<p>\u00a0 Julio se sent\u00f3 en la cama, aunque lejos de Rosario, que lo miraba expectante.<\/p>\n<p>\u00a0 -Siempre he sido desconfiado, y adem\u00e1s ahora soy viejo. Y usted. Usted tiene cojones, para ser una mujer.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u00a0 Julio volvi\u00f3 a posar su mirada en el suelo, para despu\u00e9s clavarla en la fotograf\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0-Isabel. Ella fue la \u00fanica luz de mi vida.<\/p>\n<p>\u00a0 Rosario, totalmente descolocada, mir\u00f3 de nuevo a aquella fotograf\u00eda, que intu\u00eda evocada a diario.<\/p>\n<p>\u00a0 -Era latinoamericana, como t\u00fa. Mujeres fuertes, cuando os dejan. Ella era de Colombia.<\/p>\n<p>\u00a0 Rosario sab\u00eda que su barrera estaba a punto de perder la raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>\u00a0 -Tendr\u00eda tu edad, en la fotograf\u00eda. Esper\u00e1bamos un hijo. O una hija. Hmm. Ella quer\u00eda una hija -Julio ten\u00eda los ojos vidriosos, aunque manten\u00eda su expresi\u00f3n-. Un d\u00eda de servicio en Rota, un golpe en el coche y ya. Las dos. Y yo me qued\u00e9 aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0 Aquel inesperado atisbo de ternura fue como un terremoto en Rosario, que inund\u00f3 sus ojos. Julio trag\u00f3 saliva.<\/p>\n<p>\u00a0 -Amo la vida. Pero desde aquel d\u00eda, mi virilidad muri\u00f3. Ya hace cuarenta a\u00f1os. No tuve m\u00e1s ganas de mujer. Alguna vez, en la legi\u00f3n, pero\u2026 Nada. Hasta anoche.<\/p>\n<p>\u00a0 Mientras Julio le contaba c\u00f3mo, de entre todas las mujeres impresionantes del club, se hab\u00eda fijado en ella por la manera temeraria con la que se manejaba en aquel ambiente cargado, esa atm\u00f3sfera sexual de hombres a pesar de las mujeres. Ella iba reconstruyendo su noche. Record\u00f3 haber localizado en Julio una figura paternal, su padre ausente, record\u00f3 entonces haberlo pensado la noche anterior cuando acept\u00f3 ir a casa de Julio, rompiendo sus normas y las de su jefa. \u00bfQu\u00e9 le iba a decir Magda, su psicoanalista de esto?, \u201c\u00bfes que todo lo que nos pasa tiene que ver con nuestros padres?\u201d<\/p>\n<p>\u00a0 -Incluso me besaste, Rosario.\u00a0 Estaba excitado, encendido, como un tigre. Era la primera vez en cuarenta a\u00f1os que iba a poder. Estaba vivo, as\u00ed me sent\u00eda. Pero, no pude. Por alguna raz\u00f3n, s\u00f3lo pod\u00eda si pensaba que t\u00fa no quer\u00edas. Una broma del subconsciente.<\/p>\n<p>\u00a0 Los dos ten\u00edan la mirada perdida en alg\u00fan punto del suelo. Rosario, con los ojos empapados, casi sumergidos en l\u00e1grimas aspir\u00f3 muy profundo y espir\u00f3 sonoramente, dej\u00f3 su caf\u00e9 en la mesa, tom\u00f3 el de Julio que, confuso y pasivo, la miraba a los ojos. De pronto, Rosario se sent\u00f3 de rodillas frente a Julio y le cogi\u00f3 las manos y las coloc\u00f3 en sus mu\u00f1ecas.<\/p>\n<p>\u00a0 -Vi\u00f3lame.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00a1Vamos, vi\u00f3lame!-le dijo colocando las manos de Julio sobre sus tetas -yo finjo, vi\u00f3lame.<\/p>\n<p>\u00a0 Julio apart\u00f3 las manos muy confuso.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00bfEst\u00e1s loca?<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00a1No me violes!-Rosario gem\u00eda dram\u00e1ticamente, como en una mala actuaci\u00f3n de una comedia mientras volv\u00eda a colocar las manos de Julio en su cuerpo -vamos Julio, hazlo, \u00a1eres un macho!\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 Julio, en\u00e9rgico y preciso, apart\u00f3 sus manos y levant\u00f3 la voz.<\/p>\n<p>\u00a0 -\u00a1Soy un caballero!. No voy a violarte.<\/p>\n<p>\u00a0 Rosario detuvo su actuaci\u00f3n y se sent\u00f3 en la cama\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 -Siento lo de ayer. Me estoy haciendo viejo. Pero a\u00fan tengo ganas de vivir.<\/p>\n<p>\u00a0 Julio se permiti\u00f3 su primer gesto de ternura en d\u00e9cadas y se tumb\u00f3 sobre el vientre de Rosario, abraz\u00e1ndola. Consigui\u00f3 llorar al fin. Rosario le consol\u00f3 y sinti\u00f3 que alguna pieza encajaba en su interior, como si se ordenase. En el otro lado del cristal, el sol del invierno ba\u00f1aba cansado las calles de la ciudad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Rosario se despert\u00f3 con una inc\u00f3moda sensaci\u00f3n de entumecimiento, de transici\u00f3n de un mundo nebuloso del que no recordaba nada a otro no menos extra\u00f1o,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/311"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=311"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/311\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=311"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=311"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}