{"id":324,"date":"2010-05-07T02:29:43","date_gmt":"2010-05-07T00:29:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=324"},"modified":"2010-05-07T02:29:43","modified_gmt":"2010-05-07T00:29:43","slug":"64-un-parto-de-la-nada-insospechado-por-silvio-mendez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=324","title":{"rendered":"64- Un parto de la nada, insospechado. Por Silvio M\u00e9ndez"},"content":{"rendered":"<p>Al cabo de tres meses todav\u00eda no estaba acostumbrado a que un l\u00e9mur, sacara la cabeza de mi jarr\u00f3n en los momentos m\u00e1s insospechados. <!--more-->Ciertas noches, se escuchaba su paso nervioso deambulando por\u00a0 mi vivienda, buscando quiz\u00e1s algo que el animal pudiera\u00a0 reclamar como un tesoro. Abr\u00eda los cajones de la ropa, hurgaba en el cubo de la basura, sin crear siempre demasiado revuelo de prendas o restos org\u00e1nicos; eso es lo que suced\u00eda, al menos, en el comienzo de nuestra relaci\u00f3n. Porque con el tiempo se hab\u00eda vuelto m\u00e1s impertinente y descarado, hasta el punto de marcarme con su impronta mi camiseta preferida de color azul \u2014la misma que suelo utilizar contra el insomnio\u2014 o incluso, despu\u00e9s de abrirme la nevera y manipular alg\u00fan envase de zumo, que por norma general terminaba derramando, dejaba un rastro en los cristales de las ventanas o el antepecho del armario del sal\u00f3n; todo un peque\u00f1o ejercito de huellas y borrones que ensombrec\u00eda mi mueble predilecto \u2014usaba tal armario a modo de biblioteca\u2014, o las vistas al jard\u00edn. Yo cre\u00eda que ten\u00edamos un pacto t\u00e1cito con el l\u00e9mur, por mi parte, no me deshac\u00eda del jarr\u00f3n que tiempo atr\u00e1s me regal\u00f3 Marta, y \u00e9l, se comportaba como un intruso tolerable y no como el diablo peludo en que se estaba convirtiendo.\u00a0 Pero por lo visto no era as\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cada vez me acordaba m\u00e1s de Marta, y algo en mi interior (supongo que ese espacio hueco, esa secreta densidad entre el h\u00edgado y el coraz\u00f3n que dejan las mujeres importantes con su marcha) tomaba empe\u00f1o por crecer, hasta el punto de alcanzar la l\u00ednea del desbordamiento; el l\u00edmite no visible entre el calor de la melancol\u00eda y el v\u00e9rtigo de la nostalgia. \u00bfPero qu\u00e9 podr\u00eda decirle a Marta? Era ella la que se hab\u00eda marchado, la que un d\u00eda dijo, \u00abnecesito tiempo para pensar las cosas\u00bb; y luego, la tristeza bajo el cielo bes\u00e1ndome los pasos y el vino cada noche para abrir camino al sue\u00f1o, y luego, el l\u00e9mur.\u00a0 Aunque quiz\u00e1s apareci\u00f3 en medio del proceso. No lo s\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El animal se mostraba victorioso con mi nostalgia hacia Marta. Se enroscaba sobre si mismo al fondo de su guarida (eso si no hac\u00eda festejos), cuando, por ejemplo, la imaginaba desnuda sobre mi cama, durmiente, pl\u00e1cida y extra\u00f1a al mismo tiempo, como la proa de una nube enorme reflej\u00e1ndose en el agua. Pero no todo se quedaba ah\u00ed. Cualquier intento para borrarla de mi memoria, era saboteado por aquel bicho cuadrumano: si llamaba por tel\u00e9fono a Silvia o a Mar\u00eda con el af\u00e1n de preparar una cena en mi casa, esa misma noche, \u00e9l, hac\u00eda de las suyas. Si guardaba en un caj\u00f3n o volcaba el \u00fanico objeto, que, junto con la pieza de cer\u00e1mica tomada, yo me hab\u00eda negado a deshacerme, \u00e9l, hac\u00eda de las suyas, y la fotograf\u00eda (ese peque\u00f1o objeto de colores y difuntos), retornaba a su lugar o posici\u00f3n inicial, mostr\u00e1ndome aquel verano del 98, con Marta, a la luz de las calles de Granada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El tel\u00e9fono m\u00f3vil son\u00f3 a media tarde:<\/p>\n<p>\u2014Hola, \u00c1lvaro, \u00bfsabes qui\u00e9n soy?<\/p>\n<p>No le contest\u00e9, desconozco la raz\u00f3n a ciencia cierta; tal vez, porque llevaba m\u00e1s de cuatro meses callado, y en ocasiones, uno nunca termina de callar.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 c\u00f3mo hacerlo, pero quiero que me perdones. \u00bfEst\u00e1s ah\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Estoy aqu\u00ed, Marta.<\/p>\n<p>\u2014Veras\u2026 Se que te hice da\u00f1o\u2026 Merec\u00edas alg\u00fan tipo de explicaci\u00f3n, alg\u00fan detalle por mi parte, al margen de que necesitara tiempo\u2026 Una llamada quiz\u00e1s. No s\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u00bfQu\u00e9 quieres de m\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014Te he echado much\u00edsimo de menos, \u00c1lvaro.<\/p>\n<p>Call\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s ah\u00ed\u2026?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Sigo al tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u2014Querr\u00eda regresar contigo, lo he pasado muy mal, alargu\u00e9 la situaci\u00f3n hasta hoy por qu\u00e9\u2026 No s\u00e9 por qu\u00e9 \u00a1Dios vas a pensar que estoy loca!<\/p>\n<p>\u2014No lo har\u00e9, dime, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1s pensando?<\/p>\n<p>\u2014 No s\u00e9 si dec\u00edrtelo, \u00c1lvaro, veras\u2026 Vas a pensar que no estoy bien.<\/p>\n<p>\u2014D\u00edmelo, te tiembla la voz, me est\u00e1s preocupando.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSabes qu\u00e9 es un l\u00e9mur? No lo compr\u00e9, no me lo regalaron, apareci\u00f3 un d\u00eda de la nada, y ahora, mientras hablamos, \u00e9l duerme en el ba\u00fal que t\u00fa me regalaste.<\/p>\n<p>Pasaron tres a\u00f1os desde entonces. Y aun a d\u00eda de hoy, los l\u00e9mures todav\u00eda nos visitan, algo d\u00f3ciles, como perros, que de vez en cuando, te dejan babas en las zapatillas de andar por casa o se comen la flor de las macetas y Marta llora un poco con esas cosas y yo me siento mal, no sea que se vuelva una constante y acaben por mearnos la ropa de calle y el pijama, la felicidad o los relojes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al cabo de tres meses todav\u00eda no estaba acostumbrado a que un l\u00e9mur, sacara la cabeza de mi jarr\u00f3n en los momentos m\u00e1s insospechados.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/324"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=324"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/324\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}