{"id":346,"date":"2010-05-08T00:47:35","date_gmt":"2010-05-07T22:47:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=346"},"modified":"2010-05-08T00:47:35","modified_gmt":"2010-05-07T22:47:35","slug":"70-averno-por-ruiz-de-la-muela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=346","title":{"rendered":"70- Averno. Por Ruiz de la Muela"},"content":{"rendered":"<p><em>\u201cPasados casi diez a\u00f1os de esta experiencia personal y veraz que a continuaci\u00f3n voy a narrar sigo, muy a mi pesar, pensando lo mismo.<!--more-->\u00a0El tiempo no madura al ser humano, se ha cambiado de pa\u00eds o de regi\u00f3n pero las acciones siguen siendo similares.<\/em><br \/>\n<em>Quiz\u00e1s, porque nunca se debe perder la esperanza, un d\u00eda reescriba esta historia\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>El valor si se supone es que no se tiene, porque en el transcurso de una vida se ofrecen infinidad de oportunidades para demostrarlo. Quiz\u00e1s sea yo el mayor de los cobardes, pero en numerosas ocasiones he antepuesto mi \u00e9tica a un ficticio beneficio propio. No entiendo al ser humano, no entiendo razonamientos hip\u00f3critas que convergen en puntos difusos altercando innoblemente al sentido com\u00fan. Desde mi ignorancia no comprendo guerras absurdas donde nunca hay vencedores ni vencidos porque, desde mi punto de vista, todos han perdido frente a la raz\u00f3n. Individuos que se vanaglorian de hechos detestables averg\u00fcenzan mi raciocinio. Imponer convicciones con la fuerza de las armas empeque\u00f1ece al ser humano. Encontrar sentido a cualquier acto b\u00e9lico escapa a la manera en que yo pienso. No somos libres cuando necesitamos armamento para doblegar\u00a0 individuos hostiles a nuestra raz\u00f3n.<\/p>\n<p>No creo que sea cuesti\u00f3n\u00a0 de razas ni religiones, el individuo como tal padece la necesidad de sentirse poseedor de la verdad, una verdad absoluta inexistente y cuestionable. Se escudan\u00a0 en dogmas que subjetivamente encauzan, seg\u00fan siempre su parecer, para llegar a mentes d\u00f3ciles y f\u00e1cilmente maleables. Si no hubiese sido\u00a0 testigo involuntario en situaci\u00f3n extrema quiz\u00e1s seguir\u00eda apostando por la nobleza del ser humano.<\/p>\n<p>En junio del a\u00f1o dos mil part\u00ed hacia Kosovo en misi\u00f3n humanitaria. Fue una decisi\u00f3n impuesta, pero a\u00fan as\u00ed decid\u00ed acometer mi destino con la mejor de mis sonrisas. March\u00e9 para permanecer en aquella zona algo m\u00e1s de cuatro meses, nunca, aunque pensemos lo contrario, se est\u00e1 preparado para ello. Consciente era de mis temores y de mis miedos, aunque intentara encubrirlos. Miedo a miradas sin futuro, a cuerpos abandonados a su suerte. No entend\u00ed y a\u00fan hoy no entiendo el motivo ni el porqu\u00e9 del conflicto, no es misi\u00f3n m\u00eda el buscar culpables, la justicia o sus conciencias, si las tuvieran, se encargar\u00e1n de ello. La guerra hac\u00eda tiempo que estaba adormecida pero todav\u00eda veh\u00edculos militares custodiaban puntos estrat\u00e9gicos. Calzadas, iglesias, monumentos, estaban resguardados por fusiles. A los lados de la carretera fosas comunes irrump\u00edan en el paisaje apoder\u00e1ndose de \u00e9l, casas derruidas, estaciones de autobuses quemadas, caminos y puentes bombardeados, el lado oscuro del ser humano se presentaba sin velo.<\/p>\n<p>Filas interminables de chiquillos, los m\u00e1s afortunados, caminaban al borde de la carretera durante varios kil\u00f3metros, sorteando tumbas y alg\u00fan veh\u00edculo, para llegar a una escuela derruida. Sobre edificios en ruinas la poblaci\u00f3n intentaba recuperar una vida cuyo equilibrio le era esquivo. Aquellos ni\u00f1os que no tienen la suerte de acudir al colegio, deambulan sin rumbo por las calles mendigando para comer. Cuerpos de cr\u00edos desnutridos transitan descalzos entre socavones y barro sin tener presente ni futuro. Ellos no entienden de guerras, no entienden el odio, su ingenuidad ha sido asesinada impunemente por mentes atrofiadas que han dirigido un ma\u00f1ana, el suyo, sin horizonte. Muertes absurdas hacen que se incrementen rencores estancados, no temen perder la vida, temen al hambre y al fr\u00edo. Me entristec\u00eda sobremanera el pensar que aquellos ni\u00f1os no ten\u00edan sue\u00f1os. Su prioridad era sobrevivir a unos acontecimientos que les hab\u00edan privado de so\u00f1ar. Todav\u00eda alguna noche me despierto sobresaltado cuando recuerdo a beb\u00e9s envueltos en telas debajo de un puente con un cart\u00f3n a sus pies solicitando limosna. Algunos de ellos murieron de fr\u00edo sin que pudi\u00e9ramos hacer nada. Estaba terminantemente prohibido\u00a0 intervenir. Aquellos beb\u00e9s s\u00f3lo ten\u00edan un par de meses, algunos incluso d\u00edas. Perfectamente envueltos en telas parec\u00edan un paquete correctamente realizado si no fuese porque su peque\u00f1o rostro estaba al descubierto. Apenas lloraban, como\u00a0 conocedores de la suerte que pod\u00edan correr. Enrojecidos o amoratados por el fr\u00edo esperaban impasibles ellos y el mundo su destino. Eran los propios padres los que all\u00ed los colocaban, esperaban agazapados y escondidos que alguien dejase alguna moneda para atracarlo y hacerse de todo lo de valor que pudiera\u00a0 tener, hab\u00eda que observar a distancia. No hay l\u00e1grimas que lo sepan entender.<\/p>\n<p>En nuestros desplazamientos entreg\u00e1bamos alimentos que nunca eran suficientes. Camiones cargados se donaban a las autoridades para que ellas efectuaran el reparto. No pod\u00edamos ni deb\u00edamos proporcionar ning\u00fan tipo de alimento de tu a tu. Los conductores de\u00a0 los veh\u00edculos ten\u00edan orden expresa de no detenerse durante el trayecto. Nos priv\u00e1bamos mis compa\u00f1eros y yo de zumos, galletas y dulces para entregarlos, sin parar el veh\u00edculo, a los chavales que nos segu\u00edan, por caminos repletos de socavones, solicitando viandas. Antes de emprender cualquier desplazamiento acumul\u00e1bamos de aquellos alimentos que nos pertenec\u00edan los que a los ni\u00f1os m\u00e1s les pudiera apetecer para d\u00e1rselos durante el viaje. Se acercaban tanto a las ruedas que tem\u00eda por su integridad f\u00edsica, les lanz\u00e1bamos despacio la comida y se peleaban entre ellos por apoderarse de ella. Es imposible por muy duro que se tenga el coraz\u00f3n no derramar una l\u00e1grima ante el espect\u00e1culo bochornoso de lidiar ni\u00f1os por un bollo. As\u00ed est\u00e1 el mundo y as\u00ed, impasibles, miramos hacia otro lado porque estamos cansados de penas. En uno de esos desplazamientos estuve a punto de desobedecer \u00f3rdenes y abandonar el veh\u00edculo al contemplar a dos chiquillos luchando con todas sus fuerzas para apropiarse de un zumo de naranja. Se rompieron sus maltrechas camisetas y se magullaron en la lucha por tan insigne trofeo.<\/p>\n<p>El jugo acab\u00f3 en el barro, pero a\u00fan as\u00ed durante varios minutos siguieron su batalla por conseguir el zumo de naranja. Un peque\u00f1o tetra brik de 25 cl con una pajita era el tesoro m\u00e1s valioso que ante sus ojos pudiera aparecer. El valor ante espect\u00e1culo tan lamentable no se demuestra empu\u00f1ando un arma, a la vida en esas condiciones no se le da el mismo valor, el hambre y el fr\u00edo tambi\u00e9n matan.<\/p>\n<p>El valor si se supone es que no se tiene.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPasados casi diez a\u00f1os de esta experiencia personal y veraz que a continuaci\u00f3n voy a narrar sigo, muy a mi pesar, pensando lo mismo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/346"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=346"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/346\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=346"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=346"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=346"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}