{"id":349,"date":"2010-05-08T00:56:57","date_gmt":"2010-05-07T22:56:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=349"},"modified":"2010-05-08T00:57:26","modified_gmt":"2010-05-07T22:57:26","slug":"71-el-chico-por-oscar-parade","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=349","title":{"rendered":"71- El chico. Por Oscar Parade"},"content":{"rendered":"<p>Tomo drogas todos los d\u00edas y eso es bueno. Mi psiquiatra me receta un medicamento muy caro que a mam\u00e1 no le cuesta tanto. <!--more-->Por lo visto tengo una t\u00eda, -Seguridad Social-, la llaman, que se hace cargo, y lo paga. SS ayuda mucho a mi mam\u00e1, ya que en casa nunca entra un tal Euro y eso a mam\u00e1 le agobia mucho. Estoy deseando conocer a Euro, y aunque no le diga nada, le coger\u00e9 de la mano y lo meter\u00e9 en casa con fuerza, como yo s\u00e9 hacerlo. Entonces mirar\u00e9 a mam\u00e1 y ella se pondr\u00e1 muy contenta porque al fin tendr\u00e1 a Euro cerca de ella. Le tengo mucho aprecio a SS, ya te digo, aunque nunca la he visto. Debe de ser guap\u00edsima, seguro, como yo, que tambi\u00e9n lo soy. Me miran a la cara y lo dicen: -\u00a1Pero qu\u00e9 guapo es este ni\u00f1o!-. Yo me escabullo\u00a0 como una lagartija y corro hacia algo que me motive m\u00e1s, como una barandilla de la que colgarme o una ramita recogida del suelo con la que dar golpecitos y a la que mirar as\u00ed, al tras luz. Me encanta quedarme encantado con mis cosas. Mam\u00e1 dice que sin mi medicina no podr\u00edamos vivir ninguno de los dos; que me vuelvo hiperactivo, nervioso, violento, insolente y rabioso. Tambi\u00e9n dice que en mal hablado, no. Que ya le gustar\u00eda a ella que me diese por hablar, aunque fuese mal.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Creo que la doctora, a mam\u00e1,\u00a0 no le cae muy bien:<\/p>\n<p>-Le dedica diez minutos al ni\u00f1o cada tres meses y con suerte-, les dice a las vecinas. Ellas me miran con cara de pena y balbucean palabras de \u00e1nimo, compadeci\u00e9ndose de los dos. Yo pienso: \u201cBrujas, compadeceos de vosotras mismas, que sois unas cornudas.\u201d O eso dice mam\u00e1. Pero por m\u00e1s que miro de frente, de lado o gui\u00f1ando un ojo, no consigo verles la cornamenta. Cuando me animo, les toco el pelo, &#8211; a las brujas-, y busco y rebusco en sus cabezas, pero nada, los cuernos no aparecen. Mam\u00e1 se incomoda mucho: -Ya veis, le ha dado por los pelos-. Quiero decirle que no, que me ha dado por los cuernos, pero ser\u00eda tan dif\u00edcil de explicar que opto por callarme y no decir nada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfHas notado algo con la dieta libre de gluten y case\u00edna?, pregunta la doctora.<\/p>\n<p>-Noto pocos cambios.\u00a0 Lo m\u00e1s significativo es que ya no corre en l\u00ednea recta. Ahora da c\u00edrculos sobre s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>La doctora pone cara de aburrimiento. Piensa en sus pr\u00f3ximas vacaciones de verano.<\/p>\n<p>-Pero no se crea\u00a0 -continua mam\u00e1- me viene bien. Ahora, cuando coge algo en el mercado y sale corriendo, es m\u00e1s f\u00e1cil atraparlo.<\/p>\n<p>\u00a0Mam\u00e1 tiene que salir de la consulta para que la doctora trabaje conmigo. Nos quedamos solos, me mira\u00a0 y dice:<\/p>\n<p>-T\u00fa ponte a jugar que yo tengo mucho trabajo.<\/p>\n<p>Y se concentra frente a la\u00a0 pantallita en la que escribe unos\u00a0 informes que vienen a decir siempre lo mismo; \u201cEste ni\u00f1o no tiene soluci\u00f3n.\u201d Pero con palabras mucho m\u00e1s complicadas que nadie entiende. Despu\u00e9s, la doctora y yo salimos de la consulta cogidos de la mano.<\/p>\n<p>-Le he hecho una serie de pruebas y va todo muy bien.<\/p>\n<p>-\u00a1Mentira! quiero decir yo, pero no lo digo, para que mam\u00e1 no se disguste.<\/p>\n<p>-Que siga tomando sus medicinas y haciendo dieta.<\/p>\n<p>\u00a0Y nos marchamos con la promesa de volver a los tres meses.\u00a0 Entonces salimos del centro de salud y vamos a la farmacia.<\/p>\n<p>-\u00bfLo de siempre?<\/p>\n<p>-Lo de siempre-, responde mam\u00e1, como si se tratase de un cliente de taberna que acostumbra\u00a0 a beber\u00a0 lo mismo todos los d\u00edas. La dependienta recoge la receta que mam\u00e1 ha dejado en el mostrador y dando media vuelta se dirige a la estanter\u00eda en la que reposan mis \u201cgotitas de la tranquilidad\u201d.<\/p>\n<p>-Qu\u00e9, \u00bfC\u00f3mo va el ni\u00f1o?<\/p>\n<p>-Va-, responde mam\u00e1, que no tiene ganas de charla despu\u00e9s de ver a la doctora. Piensa que tiene que ser la \u00fanica psiquiatra que cuando vas a verla, sales m\u00e1s deprimida de lo que est\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0Me dejo llevar por las calles calurosas\u00a0 de tard\u00eda primavera y por el zumbido de un par de abejas que coquetean a nuestro alrededor. Sufro uno de mis ataques de risa que\u00a0 ponen a mam\u00e1 tan nerviosa.<\/p>\n<p>-\u00bfDe qu\u00e9 te r\u00edes?, pareces un loco cuando te comportas as\u00ed-. Intento decirle que me siento feliz, que no se preocupe por nada, pero no s\u00e9 c\u00f3mo hacerlo. -Tienes que saber que la gente no se va riendo por la calle sin ning\u00fan motivo-, sentencia mam\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0Cuanto m\u00e1s habla m\u00e1s me r\u00edo yo. \u201cTengo motivos mam\u00e1: me gusta pasear contigo, coger tu mano, salir corriendo cuando te paras a hablar con alguien, sentir tus besos por las ma\u00f1anas y olerte cuando te perfumas, y cuando no, tambi\u00e9n. \u00bfVes como tengo motivos para re\u00edr?\u201d.\u00a0 Pero mam\u00e1 ocupa su tiempo charlando con el polic\u00eda de barrio, que es\u00a0 como parte de la familia de todos los que vivimos por all\u00ed. Luce bigote y gafas Rey-Ban -Como tiene que ser- dec\u00eda. Mam\u00e1 le pregunta por la bicicleta que nos han robado del portal de casa: -Que hay que tener mala sangre para robarle la bicicleta al Chico.<\/p>\n<p>A m\u00ed, la bicicleta me trae sin cuidado. Es m\u00e1s, cuando desapareci\u00f3 respir\u00e9 aliviado, pues nunca me vi seguro en esa m\u00e1quina infernal que provocaba las risas de los dem\u00e1s ni\u00f1os. -Tienes que aprender sin las ruedecillas de atr\u00e1s. As\u00ed no se reir\u00e1n-, dec\u00eda mam\u00e1.<\/p>\n<p>La miro con la esperanza de marcharnos, pero sus ojos brillan reflejados en las Rey-Ban del polic\u00eda, se enreda mechones de pelo en su dedo \u00edndice y sus caderas se doblan de tal forma que sus pechos adquirieren una posici\u00f3n de firmes que me obligan a terminar con todo aquello.<\/p>\n<p>-\u00a1La pistola no se toca, Chico!-, dice el polic\u00eda dando un paso hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0-\u00a1Aguafiestas!-, me dice mam\u00e1 cuando nos quedamos solos.<\/p>\n<p>Paramos en nuestro bar favorito. El camarero saluda\u00a0 a mam\u00e1 y ella le devuelve un \u201chola\u201d perezoso y obligado. Despu\u00e9s de servirnos, -mam\u00e1 se pasa mi dieta por el forro- sale de la barra para hacerme cucamonas, pero lo que en realidad quiere es quedar bien delante de mam\u00e1. \u201cEste t\u00edo es un pesado,\u201d\u00a0 as\u00ed que lo esquivo antes de que pueda tocarme y me dirijo a una m\u00e1quina repleta de lucecitas y botones en la que un se\u00f1or echa monedas. Las luces siguen una serie determinada de movimientos; primero en l\u00ednea recta, despu\u00e9s en forma vertical, ahora una\u00a0 pausa, para acabar, al fin, con una apoteosis final de luces que forman c\u00edrculos que se encienden y apagan al ritmo de una m\u00fasica marciana. Todo esto, unido al\u00a0 olor que sale de un urinario cercano nubla mis sentidos hasta el punto de tener que golpear aquellos botones, sumido en uno de mis estados de alienaci\u00f3n mental.<\/p>\n<p>-\u00a1Largo de aqu\u00ed, chaval!<\/p>\n<p>Me alejo, pero aquello es divertido, as\u00ed que decido jugar con aquel se\u00f1or que se enfada cada vez que\u00a0 me acerco. Consigo alcanzar los pulsadores un par de veces m\u00e1s hasta que el se\u00f1or cabreado se dirige a mam\u00e1:<\/p>\n<p>-Se\u00f1ora, d\u00e9jese usted la charla y oc\u00fapese del ni\u00f1o, que no para de molestar.<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 poco aguante tenemos!-, contesta mam\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0El camarero aprovecha:<\/p>\n<p>-\u00bfVes?, necesitas un hombre que te eche una mano con el Chico. Y t\u00fa ya sabes que yo estoy dispuesto\u2026<\/p>\n<p>-Eres muy amable, pero estas cosas no se programan. Tienen que surgir, saltar la chispa\u2026 No estamos hablando de un negocio\u2026<\/p>\n<p>-Te equivocas. Todo en esta vida es un negocio. Y t\u00fa har\u00edas uno bueno; un hombre que te proteja, seguridad econ\u00f3mica\u2026hasta podr\u00edas dejar de trabajar.<\/p>\n<p>-\u00bfY el amor?-, pregunta mam\u00e1.<\/p>\n<p>-El amor no existe-, dice el camarero.\u00a0<\/p>\n<p>Nos envuelve un olor a aceite requemado. La chica de tez morena que maneja la freidora, vuelca en ella cantidades exageradas de algo congelado\u00a0 que produce un ruido formidable y una nube de humo, que el extractor, igual de aceitoso que la freidora, no consigue aspirar. Cuando la nube desaparece, todos los que estamos all\u00ed olemos a rebozado. Y el suelo, de grasiento que est\u00e1, se presenta ante m\u00ed como una pista de patinaje por la que mis zapatos se abren paso entre servilletas de papel usadas, palillos mordisqueados, restos de fritos, huesos de aceitunas, cabezas de gambas y alg\u00fan que otro escupitajo\u00a0\u00a0 amarillento . Al poco, aparece el camarero con una bolsa de serr\u00edn que va esparciendo a pu\u00f1ados. Algo similar a dar de comer a las gallinas. Aquella mezcla se convierte en una masa dif\u00edcil de evitar, e incluso dir\u00eda yo, con vida propia, por lo que mam\u00e1 decide que ha llegado el momento de marcharnos.<\/p>\n<p>\u00a0-Que te vaya bonito-, dice mam\u00e1, a modo de despedida.<\/p>\n<p>\u00a0-Lo mismo digo, princesa-, contesta el camarero mientras termina de sembrar de serr\u00edn el suelo de nuestro bar favorito<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomo drogas todos los d\u00edas y eso es bueno. 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