{"id":379,"date":"2010-05-09T01:07:12","date_gmt":"2010-05-08T23:07:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=379"},"modified":"2010-05-09T01:07:12","modified_gmt":"2010-05-08T23:07:12","slug":"80-ritual-por-martin-breser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=379","title":{"rendered":"80- Ritual.  Por Martin Breser"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>El \u00e9xito debe medirse no por la posici\u00f3n a que una persona<\/em><br \/>\n\u00a0ha llegado, sino por su esfuerzo por triunfar.<br \/>\nBOOKER T. WASHINGTON<\/p>\n<p>La verdad es que esta historia no podr\u00eda empezar mejor. <!--more-->El gran antrop\u00f3logo austr\u00edaco Martin Breser decidi\u00f3 llevar el extra\u00f1amiento respecto a nuestros usos y costumbres instal\u00e1ndose en la Isla Grande de Tierra del Fuego,\u00a0en el sur de la Patagonia. Lo importante era realizar aquel trabajo de campo como se deb\u00eda, de manera que no podr\u00eda permitirse el hacerse pasar por un simple curioso, por un turista. Muy al contrario: se trataba precisamente de convertirse en un miembro m\u00e1s de aquella tribu ins\u00f3lita desde el punto de vista europeo. Tampoco pod\u00eda precisar cu\u00e1nto tiempo necesitar\u00eda para integrarse, lo mismo unos a\u00f1os que nada \u2013porque cab\u00eda la posibilidad de que lo rechazasen, ya que se trataba de un clan bastante cerrado-. En el momento en el que su esposa le pregunt\u00f3, arropada por los enormes e incr\u00e9dulos ojos de su hijo peque\u00f1o, que cu\u00e1ndo volver\u00eda; cuando le dijo que se hiciera cargo de que ten\u00eda una familia, que ya no pod\u00eda salir a la aventura como anta\u00f1o, realmente no supo qu\u00e9 responder ni qu\u00e9 decir, as\u00ed que decidi\u00f3 ensayar la cara de un cham\u00e1n en pleno sortilegio. Detr\u00e1s de su cara de arrobamiento, se cerr\u00f3 violentamente la puerta de casa. Martin Breser pens\u00f3 que si todos los antrop\u00f3logos, finalmente, decidieran quedarse en casa cuando tuvieran familia no podr\u00eda avanzarse nada en el conocimiento de nuevas organizaciones familiares, de nuevas costumbres, de nuevas manifestaciones humanas desde una perspectiva diferente. Adem\u00e1s, estaba convencido de que de nada le servir\u00eda quedarse en casa para permanecer fundido a la \u00fanica perspectiva diaria de una vida determinada en un entorno limitado. Entendi\u00f3 que era necesaria su partida, y parti\u00f3. Como entend\u00eda que el aut\u00e9ntico trabajo antropol\u00f3gico de valor era el trabajo de campo y no el naufragio bibliogr\u00e1fico sin m\u00e1s, decidi\u00f3 encaminar sus pasos antropol\u00f3gicos hacia Tierra del Fuego, habida cuenta de que se comentaba que por all\u00ed se manten\u00edan ciertas tribus en v\u00eda de extinci\u00f3n por la uniformizaci\u00f3n del terreno llevada a cabo por parte del hombre blanco. Quiz\u00e1s fuera la \u00faltima ocasi\u00f3n de vivir \u2013ah\u00ed estaba la clave para \u00e9l- una cultura \u00fanica y, quiz\u00e1s, de ef\u00edmera vida. Nada m\u00e1s llegar a la zona, comenzaron las impresionantes transformaciones, tanto en su comportamiento como en su aspecto f\u00edsico. Lo primero que tuvo que hacer fue quedarse en pelota picada y buscarse una cuerdecilla para atarse los genitales. Venc\u00eda sin problemas, en principio, los prejuicios de una cultura hip\u00f3crita respecto a la desnudez del cuerpo. Por su cabeza no pas\u00f3 ni por un instante la idea de que se instalaba en una cultura un tanto prehist\u00f3rica o arcaica, primitiva, sino que comprend\u00eda a las claras que las culturas \u2013entendiendo por ellas el conjunto de manifestaciones humanas de un determinado grupo de personas que conviven juntas- sencillamente eran diferentes y nadie deb\u00eda situarlas en una linealidad cronol\u00f3gica, linealidad harto discutible por otra parte. Y es que se mimetizaba casi sin darse cuenta, con absoluta naturalidad, con un grupo humano que ya empezaba a considerarlo como uno m\u00e1s. Sin embargo, para ser considerado un miembro del clan era necesario que participara en el ritual que identificaba por encima de cualquier otra peculiaridad a este grupo humano. La noche antes de la celebraci\u00f3n, el pobre Martin Breser no pudo conciliar el sue\u00f1o. Ser parte de aquel ritual era ser parte de la tribu. Era dif\u00edcil precisar el tiempo que llevaba all\u00ed, pero estaba claro que el objetivo se cumplir\u00eda al d\u00eda siguiente, fundi\u00e9ndose junto a los suyos en aquella ceremonia m\u00e1gica. Despu\u00e9s de aquel d\u00eda, podr\u00eda volver a casa para redactar toda una teor\u00eda antropol\u00f3gica basada en la experiencia y en un cuaderno de notas plagado de anotaciones y de reflexiones. La mezcla de sensaciones de iniciaci\u00f3n y de cierre hac\u00eda imposible un estado de entrega involuntaria en manos del sue\u00f1o. Por otro lado, no pod\u00eda olvidar que todo el tiempo que llevaba hab\u00eda estado oyendo comentarios acerca de la ceremonia en cuesti\u00f3n. Sab\u00eda que se trataba de conjurar a los esp\u00edritus selv\u00e1ticos para conseguir de ellos la promesa de mantener a su pueblo siempre alejado de cat\u00e1strofes naturales. Para ello, el cham\u00e1n invocar\u00eda a estos esp\u00edritus en medio de una danza ceremonial y elegir\u00eda a un miembro del pueblo, un absoluto privilegiado, que har\u00eda las veces de intermediario entre el clan y los esp\u00edritus selv\u00e1ticos; alguien que se convertir\u00eda en el garante de aquel compromiso crucial, fruto de un cuidad\u00edsimo ritual orquestado por el sapient\u00edsimo cham\u00e1n. Seg\u00fan lleg\u00f3 a saber el pobre Martin Breser, el afortunado mediador y garante se elegir\u00eda durante la danza final por parte del cham\u00e1n, o\u00eddo el comit\u00e9 de sabios, compuesto por vetustos miembros de la tribu \u2013sabios arrugados que parec\u00edan hechos de tierra-. A pesar de las escasas horas de descanso, Martin Breser se implicaba con absoluta entrega en todos los pormenores del ritual. Durante los preparativos del mismo, no s\u00f3lo se pint\u00f3 el cuerpo r\u00e1pidamente y llevado por una especie de \u00e9xtasis, sino que pint\u00f3 por lo menos a siete u ocho miembros m\u00e1s con la misma inspiraci\u00f3n. Tanta fue su entrega que, tras los bailes y c\u00e1nticos pertinentes para conjurar a los esp\u00edritus, el cham\u00e1n pens\u00f3 que Martin Breser ser\u00eda el mejor candidato para entrevistarse con los esp\u00edritus selv\u00e1ticos. Y as\u00ed, ingiri\u00f3 la bebida explosiva que le prepar\u00f3 el cham\u00e1n para su entrevista y lo cierto y verdad es que desde ese momento no era capaz de recordar nada. S\u00f3lo recordaba el momento en el que se le present\u00f3 el pueblo al completo para preguntarle c\u00f3mo hab\u00eda ido el ansiado encuentro. Martin Breser elev\u00f3 el pu\u00f1o izquierdo y jale\u00f3 a los circundantes, que comprendieron enseguida que el cham\u00e1n, nuevamente, hab\u00eda elegido sabiamente. Aunque Martin estaba un poco aturdido a\u00fan, el cari\u00f1o con el que lo regalaban le hizo olvidar todo. Realmente, hab\u00eda conseguido ser uno m\u00e1s. Incluso, lo hab\u00edan incorporado al comit\u00e9 de sabios del poblado a pesar de no ser un anciano, as\u00ed que decidi\u00f3 que saldr\u00eda al d\u00eda siguiente, una vez que se hubieran disipado las nubes negras que parec\u00edan cernirse sobre el poblado.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, tras una lluvia torrencial que arras\u00f3 el poblado, y despu\u00e9s de bajarse de los \u00e1rboles los pocos supervivientes que quedaron, se reunieron de urgencia con el cham\u00e1n. Martin Breser, que se salv\u00f3 de aut\u00e9ntico milagro, vio c\u00f3mo lo recibieron con los ojos encendidos y chispeantes. Despu\u00e9s de abrazarlo intensamente y de prepararle una copios\u00edsima comida con los v\u00edveres que quedaron tras la devastaci\u00f3n, lo ataron a un palo enhiesto y lo despellejaron vivo entre siniestros c\u00e1nticos y danzas estridentes. Los estupefactos despojos del cuerpo de Martin terminaron siendo la comida especial de los supervivientes del poblado.<\/p>\n<p>Cuando una partida de aventureros encontr\u00f3, mucho tiempo despu\u00e9s, un esqueleto atado a un ruinoso poste, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que aquellas arcaicas civilizaciones eran de lo m\u00e1s intolerante con el intruso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00e9xito debe medirse no por la posici\u00f3n a que una persona \u00a0ha llegado, sino por su esfuerzo por triunfar. BOOKER T. 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