{"id":408,"date":"2010-05-11T00:21:59","date_gmt":"2010-05-10T22:21:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=408"},"modified":"2010-05-11T00:21:59","modified_gmt":"2010-05-10T22:21:59","slug":"87-elena-por-aura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=408","title":{"rendered":"87- Elena. Por Aura"},"content":{"rendered":"<p>Cada vez que la prima Elena contaba un cuento los ni\u00f1os la mir\u00e1bamos con los ojos muy abiertos y el cuerpo inclinado hacia delante, embelesados con sus palabras, y los adultos cerraban los ojos y sonre\u00edan casi imperceptiblemente.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0Estaba seguro de que la prima Elena pod\u00eda viajar a otros mundos, a veces de cielos azules y c\u00e9sped h\u00famedo donde las ninfas re\u00edan desde las ramas de los \u00e1rboles, los duendes jugueteaban entre las flores y las sirenas peinaban sus cabellos pelirrojos y ondulados debajo de una cascada; otras, de ciudades grises y edificios altos, en medio de una tormenta, con una \u00fanica farola iluminando la calle y un caracol trepando por ella, con fantasmas y sombras monstruosas de ratas que correteaban por la acera. No sab\u00eda si lo hac\u00eda mientras dorm\u00eda o en esos momentos en los que hablabas con ella y te miraba sin verte ni contestarte, pero lo hac\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>La prima Elena ten\u00eda diecisiete a\u00f1os y llevaba vestidos negros con lazos, jugaba con mu\u00f1ecas de porcelana y le encantaba comer piruletas enormes de colorines. Le\u00eda libros gordos y siempre llevaba un cuaderno y un bol\u00edgrafo. La t\u00eda se quejaba de que la prima Elena pasaba demasiado tiempo encerrada en su habitaci\u00f3n, sola, escuchando \u201cesos gritos y guitarras insoportables\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n vi a la prima Elena frente a un espejo con la cara m\u00e1s p\u00e1lida de lo normal, deline\u00e1ndose los ojos con un l\u00e1piz negro y pint\u00e1ndose los labios de rojo oscuro. Tambi\u00e9n la vi muchas veces encogida en el sill\u00f3n, sin pintalabios y con chorretones oscuros cayendo por sus mejillas desde sus ojos hinchados; lo hac\u00eda a menudo desde que empez\u00f3 a vomitar. Dej\u00f3 de comer, siempre dec\u00eda que se encontraba mal. Todos gritaban y lloraban cuando la ve\u00edan, menos la abuela, que la abrazaba en silencio.\u00a0<\/p>\n<p>Una semana antes de que yo cumpliese los nueve a\u00f1os, la prima Elena vino a casa. No se hab\u00eda maquillado, y sus vestidos negros de lazos hab\u00edan sido sustituidos por una falda y un blus\u00f3n morados con estampado de flores que cubr\u00eda su abultada barriguita. Cuando me fui a dormir se sent\u00f3 en el borde de mi cama y, encendiendo la l\u00e1mpara de la mesilla de noche, me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Hoy ser\u00e1 la \u00faltima vez que te cuente un cuento.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9?- la mir\u00e9 a los ojos. Me arrop\u00f3 con una sonrisa.<\/p>\n<p>&#8211; Porque dentro de poco cumplir\u00e1s nueve a\u00f1os, y entonces ser\u00e1s un ni\u00f1o mayor.<\/p>\n<p>Frunc\u00ed los labios y apret\u00e9 los pu\u00f1os debajo de las s\u00e1banas, pero no dije nada.\u00a0<\/p>\n<p>Fue un cuento especial. Aquella vez no se limit\u00f3 a hablarme de los bellos bosques al atardecer y de las malvadas brujas que, montadas en sus escobas, cazaban a las hadas de las estrellas. Esa noche me cogi\u00f3 de la mano y me ayud\u00f3 a traspasar la frontera que separaba su mundo del que yo conoc\u00eda. Y cuando ella pronunci\u00f3 las \u00fanicas y verdaderas palabras m\u00e1gicas, las que me hicieron volver, supe que ya no ser\u00eda m\u00e1s un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8211; Y color\u00edn colorado, este cuento de ha acabado.<\/p>\n<p>Me bes\u00f3 en la frente, apag\u00f3 la lamparita y sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n, cerrando la puerta tras de s\u00ed.\u00a0<\/p>\n<p>\u201cSe ha ido para siempre\u201d me dijeron al d\u00eda siguiente los adultos.<\/p>\n<p>Se hab\u00eda marchado, por fin, a sus mundos, de eso estaba seguro, y lo \u00fanico que hab\u00eda dejado aqu\u00ed era el negro de su vestido en la ropa de los dem\u00e1s y los chorretones oscuros de sus mejillas. Todos coincidieron en que hubiese sido una magn\u00edfica cuentista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez que la prima Elena contaba un cuento los ni\u00f1os la mir\u00e1bamos con los ojos muy abiertos y el cuerpo inclinado hacia delante, embelesados con sus palabras, y los adultos cerraban los ojos y sonre\u00edan casi imperceptiblemente.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/408"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=408"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/408\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=408"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=408"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=408"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}