{"id":411,"date":"2010-05-11T00:28:03","date_gmt":"2010-05-10T22:28:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=411"},"modified":"2010-05-11T00:28:03","modified_gmt":"2010-05-10T22:28:03","slug":"88-la-bicicleta-por-luz-de-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=411","title":{"rendered":"88- La bicicleta. Por Luz de Luna"},"content":{"rendered":"<p>El poeta, mi amigo, tiene una bicicleta.\u00a0 La toma, la monta, la deja, la aparca, corre camino abajo, trota sendero arriba, se cansa, le hace caranto\u00f1as, le mira las ruedas para cerciorarse que se encuentran en buen estado,<!--more-->\u00a0fija el manillar que a veces cabecea, le tensa la cadena para que no se salga del pi\u00f1\u00f3n, le aprieta el tornillo del sill\u00edn para que no se baje con su peso, ya que es un grumo de cien kilos; y la llama \u201ccabra loca\u201d o \u201cBIRRUEDO\u201d, cari\u00f1osamente.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Esta \u201ccabra loca\u201d est\u00e1 sin sangrar y sin\u00a0 desfogar, por ello dice mi amigo el poeta, que tiene\u00a0 la fuerza de diez cabras; y cuando corre, lo hace con tanta picard\u00eda que no se f\u00eda ni un pelo de ella, pues tiene miedo a que le haga una trastada y lo tire, peg\u00e1ndole un gran barquinazo de los de no te menees.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0En la ciudad, cada d\u00eda van apareciendo nuevas bicicletas.\u00a0 Por ello, se suele decir que hay mudanza, del progreso al retraso; del autom\u00f3vil a la bicicleta y no s\u00e9 si llegaremos de la bicicleta al patinete y patines, que a veces en alg\u00fan momento determinado se ven sorteando los coches, algunos chavales con esos modernos patines en l\u00ednea, que corren como diablos y se pierden de la vista. \u00a0\u00a0Los tiempos cambian y los bolsillos se quedan vac\u00edos, porque a este paso con la carrera del D\u00f3lar y del Euro, no nos extra\u00f1emos que llegue el d\u00eda en que reculemos tanto, que tengamos que volver a empezar a vivir (aunque parezca una utop\u00eda&#8230;).\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u201cMi buen amigo el poeta, \/ que cuando su \u201cbici\u201d la ata, \/ la deja quieta y bien quieta\u201d.\u00a0\u00a0 Mientras se despacha en la tertulia ense\u00f1ando sus inventos de la semana (pues siempre va bien cargado).\u00a0 Dice que la bicicleta no come, pero llama y se queja cuando le falta engrase.\u00a0 \u00a0Es como un heraldo pobre con ruedas, desplazado de las tertulias y esperando que el poeta termine de recitar el \u00faltimo soneto a \u201cGalatea\u201d o a \u201cCervantes, pongamos por caso.<\/p>\n<p>\u00a0La bicicleta de mi amigo, el poeta tertuliano, tiene clase, no es un biciclo cualquiera y corriente, por ello lleva portaequipajes en la parte delantera y en \u00a0la \u00a0trasera, pues \u00a0le \u00a0\u00a0sirven\u00a0 adem\u00e1s de para llevar el s\u00e1bado y el jueves a las tertulias el malet\u00edn repleto de trabajos de su cosecha (que es amplia), revistas y libros\u00a0 recibidos; para\u00a0 hacer el \u00a0porte \u00a0de \u00a0art\u00edculos y viandas del supermercado, pues se adapta bien al servicio dom\u00e9stico y al servicio general de cualquier tipo, siempre que lo pueda portar a sus espaldas.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Soporta todo lo que le echen; y hasta un elefante resistir\u00eda, si genio le quedase los s\u00e1bados.\u00a0 \u00a0Porque de tanto andar en la semana, resulta que el s\u00e1bado se le nota como tullida, por lo mucho que ha \u201ctrocheado\u201d en el trasiego semanal portando: cartas a Don Miguel, ep\u00edtetos a los poetas muertos, odas a las glorias de los cl\u00e1sicos, eleg\u00edas a los h\u00e9roes&#8230;; y hasta entremedias, s\u00e1tiras a los poetastros (que los hay y muchos), a los\u00a0 del\u00a0 pincel\u00a0 rojo, que no sabe uno como se mueven para que los \u201ccultos\u201d les den premios a\u00a0 \u201cgogo\u201d, que de todo hay en la vi\u00f1a del se\u00f1or y entre las tapias de las casas.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una vez, la bicicleta la hurtaron los \u201ccacos\u201d de la ciudad, mientras la tertulia de un S\u00e1bado; silenciosamente se la llevaron. \u00a0Dicen, que camino de Sancho Rey, que seg\u00fan la polic\u00eda, por all\u00ed ten\u00edan \u00a0el nido los \u201ccacos\u201d.\u00a0 Hab\u00eda \u00a0rastros \u00a0de desguace de\u00a0 coches, motos,\u00a0 \u201cradio-cassett\u201d, etc., todo\u00a0 ello\u00a0 camuflado con ramas\u00a0 reci\u00e9n\u00a0 cortadas\u00a0 de olivo con la aceituna a\u00fan verde, unos cuantos haces de cebada de seis\u00a0 carreras\u00a0 y de trigo\u00a0 moreno,\u00a0 para los burros que sol\u00edan tener de vez en cuando (pues eran de raza \u201ccal\u00e9\u201d); y ya se sabe la vida que hacen estas familias, tambi\u00e9n hab\u00eda en el lugar arquetas y buzones de hierro, cartones, papeles, \u00a1muchos papeles!, algunos con el sello en seco de la hacienda del estado, se ignora como podr\u00edan llegar all\u00ed, pero estaban.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0A los quince d\u00edas m\u00e1s o menos, como por arte de magia, la bicicleta estaba en un lugar esperando que llegara el poeta, \u00a0permanec\u00eda atada a una se\u00f1al de STOP, de la calle de la Libertad, frente al caf\u00e9 \u201cGuridi\u201d, que era el lugar donde se realizaba la tertulia literaria.\u00a0 Entre los cables de freno en el manillar hab\u00eda un trozo de papel doblado, con unas letras hechas como dibujando, que dec\u00edan:\u00a0 \u00a0\u201cNo nos ha servido, pues esta pu\u00f1etera \u201cbici\u201d no sab\u00eda otra cosa que, remediar con sonetos, las ansias de estos rapi\u00f1adores por obligaci\u00f3n\u201d.\u00a0 Se notaba que los \u201ccacos\u201d no eran gente muy le\u00edda y no quer\u00edan otra cosa, que un instrumento eficaz para realizar sus fechor\u00edas; y la \u201cbici\u201d no se amoldaba a la tramoya de estos pillastres rapaces por condici\u00f3n; y tras deliberar entre ellos, parece ser que optaron por dejarla all\u00ed, que sab\u00edan que acudir\u00eda el poeta, m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano, por ser el lugar cercano a donde hace la tertulia.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Pues bien, la bicicleta luego despu\u00e9s sigui\u00f3 rodando y para que no se cansase demasiado, porque ya ten\u00eda a\u00f1os a sus espaldas, el poeta la llevaba del manillar cogida con la mano, que era m\u00e1s rom\u00e1ntico.\u00a0 En la ciudad gusta bastante lo rom\u00e1ntico; y \u00e9ste vuelve mucho la cara al pasado y esto pone en guardia a los pol\u00edticos que creen enseguida, que va a venir otro espad\u00f3n a corregir los\u00a0 disparates que se han cometido en los \u00faltimos tiempos.\u00a0 Es que la ciudad olvida con frivolidad la historia patria y esa es la raz\u00f3n para que no cuide sus monumentos que han sido testigos de su quehacer en los siglos.\u00a0 La bicicleta del poeta podr\u00eda decir mucho de esto y del pasado porque tiene muchos a\u00f1os, va para cumplir la mitad de un siglo, de manera que con ese tiempo encima, un caballo no lo resiste y sin embargo la delgadez de esta\u00a0 \u201cbici\u201d, \u201cBIRRUEDO\u201d como cari\u00f1osamente le llama tambi\u00e9n el poeta, la cual parece un jamelgo t\u00edsico, s\u00ed que lo resiste; y a las pruebas me remito.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Mi amigo, el Poeta, que sue\u00f1a y sue\u00f1a como si estuviera de guardia en otra galaxia, cuenta y no acaba de las trastadas que le ha hecho \u201cla cabra loca\u201d, otro apelativo cari\u00f1oso que tambi\u00e9n le dice: \u00a0\u00a0ir a por agua en noches sin luna desde el rastrojo al pocillo de la aldea, pinchar una rueda y al ser parcheada no tener para remediarlo, m\u00e1s aire que el que daba la boca, procedente de los pulmones, ponerse crispada porque alg\u00fan cretino le llam\u00f3 \u201cmariota\u201d, equivocando su sexo; alzarse de patillas y decir: \u00a0\u00a0\u00a1no sigo!, por una galbana que le ha entrado durante la siega en el haza, llamarle \u00a1bretona!; y empezar una carrera de m\u00e1s de sesenta por hora, as\u00ed, as\u00ed, quien sabe lo que pod\u00eda contar.\u00a0 \u00a0Pero luego era d\u00f3cil, la \u201cconden\u00e1\u201d, porque con cuatro caranto\u00f1as que le hicieras ya la ten\u00edas para ti, como si fuera una madonna \u201cfacilona\u201d, que en todas las \u00e9pocas del a\u00f1o duerme desnuda y a pierna suelta especialmente en el verano.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Pero el poeta se reserva muchos \u201csuced\u00edos\u201d para no acusar a nadie.\u00a0 Porque la \u201cbici\u201d arrimada y atada al poste del tendido el\u00e9ctrico en la calle&#8230;, \u00a1bueno, no lo digo!, hay que apuntar lo que ve durante su espera.\u00a0 Ya no le falta nada m\u00e1s que ver el parto de la criatura, porque la entradilla y la salidilla \u00a0de los enamorados, se la sabe de memoria.\u00a0 A veces la \u201cMachunga\u201d le ha dicho que es una acusadora o soplona y que nunca crey\u00f3 que una \u201cbici\u201d tan delgaducha e inapetente para los hombres, pod\u00eda ser tan chivata y sacar a cuento las cosas que ha visto, que por cierto son much\u00edsimas y muy variadas.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Una vez, los gitanos de las Dominicas, que est\u00e1n frente al monasterio, en unas casas que se las dieron\u00a0 nuevas y acondicionadas \u00a0con \u00a0agua \u00a0corriente \u00a0y \u00a0todo, pero \u00a0que \u00a0al \u00a0poco\u00a0tiempo hasta met\u00edan los burros dentro y sembraban \u201ccannabis\u201d en las ba\u00f1eras y hoy son la basura presente del barrio, los mismos que hurtaron la bicicleta de mi amigo, el poeta.\u00a0 Les llamaban \u201clos tres Manueles\u201d, pero parec\u00eda que eran un escuadr\u00f3n, a juzgar por el \u201cestropicio\u201d que armaban cuando actuaban en sus fechor\u00edas. \u00a0\u00a0Esta vez la \u201cbici\u201d fue la confidente, porque despu\u00e9s de robar en casa del Marqu\u00e9s, se fuero a celebrarlo a la \u201ctaberna del pavo\u201d, en la que estaba casualmente, el poeta con su inseparable \u201ccabra loca\u201d. \u00a0\u00a0Entre vino y vino se les calent\u00f3 la boca a los gitanos y hasta dijeron, como rega\u00f1ando, el m\u00e1s peque\u00f1o:\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 Si yo pienso un poco en aquel momento, me traigo hasta las gorras, porque s\u00ed que ten\u00eda buena colecci\u00f3n el Marques, porque de \u201cpelas\u201d ni un ochavo; y eso que presum\u00eda con faja azul, zapatos de charol\u00a0 y botines.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0El poeta mi amigo, due\u00f1o de \u201cla cabra loca\u201d, hab\u00eda grabado bien la escena en su caletre por si acaso; pero una \u201cbici\u201d era poco para testimoniar, el Se\u00f1or Juez no la tendr\u00eda en cuanta.\u00a0 Y esto era una de las miles de cosas que al poeta le hab\u00edan sucedido durante su largo tiempo con su inseparable compa\u00f1era de fatigas, su \u201ccabra loca\u201d, llev\u00e1ndola cogida amorosamente por los cuernos, que tambi\u00e9n le gustaba, adem\u00e1s de por el cuello&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El poeta, mi amigo, tiene una bicicleta.\u00a0 La toma, la monta, la deja, la aparca, corre camino abajo, trota sendero arriba, se cansa, le hace caranto\u00f1as, le mira las ruedas para cerciorarse que se encuentran en buen estado,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/411"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=411"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/411\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}