{"id":472,"date":"2010-05-13T09:47:59","date_gmt":"2010-05-13T07:47:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=472"},"modified":"2010-05-13T09:47:59","modified_gmt":"2010-05-13T07:47:59","slug":"111-en-la-orilla-por-caballo-de-paso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=472","title":{"rendered":"111-En la orilla. Por Caballo de paso"},"content":{"rendered":"<p>Cuando alguien est\u00e1 a la vera de un r\u00edo y lo \u00fanico que hace es mirar pasar\u00a0 el agua, el tiempo, la vida: esa persona est\u00e1 llorando, sangrando o muriendo.<!--more-->\u00a0Ella estaba sangrando o llorando, eso creo, a\u00fan ahora, porque si hay algo que Erika no regala son certezas. Yo no estaba sangrando ni llorando.<\/p>\n<p>Recuerdo haber esperado largamente a que la soledad\u00a0 nos hiciera inevitables, ni siquiera pod\u00eda verla bien, pero hubo algo esa vez, creo que el instinto, que me avis\u00f3 de su necesidad\u00a0 parecida a la m\u00eda, algo tan remoto a esta edad en que uno est\u00e1 adormecido para ciertas cosas, porque las posibilidades nos juegan en contra o los obst\u00e1culos a vencer son demasiados.<\/p>\n<p>Ella es grande, muy grande, tanto que a veces no entiendo c\u00f3mo cabe su espalda entre mis brazos, c\u00f3mo lo logran nuestros cuerpos, evidentemente m\u00e1s sabios y dispuestos que nosotros mismos.<\/p>\n<p>\u2500 <em>\u00bfMe est\u00e1s acechando? <\/em>\u2500 Recuerdo que pregunt\u00f3 en voz baja sin dejar de mirar el r\u00edo, sin esperar respuesta, supongo que ni siquiera con la intenci\u00f3n de ser escuchada. Pero yo la escuch\u00e9 y le respond\u00ed afirmativamente.<\/p>\n<p>\u2500\u00a0 La magia de este r\u00edo inm\u00f3vil es que todo lo relativiza \u2500 recuerdo que dije \u2500, uno sabe que es un r\u00edo que camina hacia el mar, pero es casi imposible advertirlo, es m\u00e1s, uno puede llegar a creer que deriva hacia las orillas. Eso hace que lo que nos pasa a nosotros sea insignificante en el r\u00edo de la vida.<\/p>\n<p>\u2500 <em>Est\u00e1s perdiendo el tiempo<\/em> \u2500 dijo \u2500 no llegar\u00e1s a nada conmigo.<\/p>\n<p>\u2500\u00a0 Al menos no te has ido, tal vez ya he llegado adonde quer\u00eda.<\/p>\n<p>El paisaje se diluy\u00f3 en las sombras del anochecer, se ausentaron los \u00e1rboles, el cielo, el r\u00edo mismo, pero al lado de una mujer cobran sentido hasta las cosas invisibles, en la oscuridad todo estaba plenamente en derredor m\u00edo, solamente porque ella estaba conmigo.<\/p>\n<p>As\u00ed de dif\u00edcil empez\u00f3 todo, ella tiene m\u00e1s de cuarenta, yo ando en los cincuenta, no es nada f\u00e1cil. Sin embargo a pesar de la hostilidad, del aparente desinter\u00e9s de ambos, del idioma adverso de nuestros gestos, los dos estuvimos all\u00ed mismo el domingo siguiente. Con la misma precauci\u00f3n de parte de ella, pero al final de tres horas me cont\u00f3 su vida con sus manos entre las m\u00edas. Como dos ni\u00f1os desconocidos que acabar\u00e1n indefectiblemente amigos en una reuni\u00f3n de adultos, as\u00ed nuestras manos se amigaron desde ese d\u00eda. Es de Entre R\u00edos, de Colonia Santa Mar\u00eda, hija de alemanes del Volga, su marido era un hombre rico y estaba entonces muriendo lentamente de un c\u00e1ncer de intestino, era bastante mayor que ella. Hice mi propio y secreto an\u00e1lisis de ese hecho<em>: \u201clos inmigrantes o sus hijos, de un modo u otro consiguen\u00a0 llegar a la meta de su largo destierro, el dinero\u201d<\/em>. Sent\u00eda y a\u00fan siente culpa de estar conmigo,\u00a0 o esa era la excusa m\u00e1s propicia para separarnos al fin del d\u00eda. Ella trataba de alejarme o de pensarse capaz de dominar este estado de enajenaci\u00f3n; como yo, cuando llego a creer que sufre, pero nuestros cuerpos nos traicionan, las buenas intenciones sucumben cuando nos arrimamos demasiado.<\/p>\n<p>Estaba vac\u00eda, lo amaba, dijo y le cre\u00ed, pero se hab\u00eda cansado de dar sin recibir nada a cambio, sin la esperanza de que le fuera devuelto alg\u00fan d\u00eda: <em>\u201cno he nacido para hero\u00edna, mentira<\/em> \u2500 se corrigi\u00f3 a si misma \u2500, <em>no puedo ser generosa en la medida necesaria, no puedo cuando siento que necesito que los dem\u00e1s sean generosos conmigo\u201d<\/em>, <em>\u201cpara colmo de males los dem\u00e1s no existen en mi vida, no hay nadie en ese lugar\u201d<\/em>. Tambi\u00e9n le cre\u00ed eso. Es gringa y al destierro y la transculturaci\u00f3n debe sumarse la migraci\u00f3n interna desde en lugar pastoril a una ciudad esquizofr\u00e9nica.<\/p>\n<p>Por s\u00ed misma su imagen es bella, pero le suma\u00a0 mucho un vago halo de tristeza vieja, de orgulloso estoicismo. Yo la escucho, es a la primera mujer que me interesa escuchar, es verdad que lo hago\u00a0 al calor de su cuerpo desnudo y al embrujo de sus ojos azules siempre a punto de llorar, besando sus labios cada vez que se detiene a hacerlo, pero nuestras manos siempre act\u00faan por su cuenta, nuestras manos hablan otro idioma, nuestras manos son sinceras.<\/p>\n<p>\u2500 <em>Mi madre era mucho m\u00e1s bella<\/em> \u2500 me corrigi\u00f3 una \u00fanica vez \u2500, <em>con su cara enrojecida y sus manos de hombre de vivir doblada sobre la tierra de Rusia y luego de Entre R\u00edos.<\/em><\/p>\n<p>Supongo que yo tambi\u00e9n habr\u00e9 hablado, pero escuchar para m\u00ed es una novedad, antes de ella no escuchaba, esperaba. A veces no hemos hecho el amor, pero nuestras manos siempre copularon sin perdonarse un d\u00eda.<\/p>\n<p><em>\u2500 \u00c9l se ha dado cuenta<\/em> \u2500 dijo la primera vez que no lo hicimos.<\/p>\n<p>Permanec\u00ed en silencio, no siempre uno encuentra qu\u00e9 decir y a veces es mejor no decirlo. Pero no lo compadec\u00eda, ya hab\u00eda tenido suficiente de ella, era hora de que fuera m\u00eda. Uno no se muere si tiene una mujer como Erika, o no debiera hacerlo, o deber\u00eda hacerlo de una buena vez.<\/p>\n<p><em>\u2500 S\u00ed, viven los dos, pero es como si hubieran muerto, desde que me cas\u00e9 no he vuelto a verlos, tal vez sea verg\u00fcenza, no s\u00e9\u2026<\/em><\/p>\n<p>A todos nos duele el sufrimiento de nuestros padres, los atajos que tomamos para evitarlo en nosotros mismos; sus ilusiones truncas, nuestra vida, seguramente m\u00e1s aliviada y menos ambiciosa que la de ellos.<\/p>\n<p>Siempre la escuch\u00e9 y la am\u00e9 aferrado a ese impedimento que entra\u00f1aba\u00a0 su marido agonizante, a la idea cierta de que nunca ser\u00eda m\u00eda, a\u00fan sin \u00e9l esper\u00e1ndola, siempre sent\u00ed que Erika era ajena, imposible, que la alcanc\u00e9 solamente por esa necesidad de amor que tuve la astucia de detectar; pero que todo era moment\u00e1neo, que el tiempo era finito y se encargar\u00eda de separarnos poniendo a cada uno en su lugar: bien lejos del otro.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- * &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Cada vez que regreso y la encuentro en casa, esper\u00e1ndome, me pregunto cu\u00e1nto durar\u00e1 la magia, cu\u00e1ndo se acabar\u00e1 esta convivencia que hemos construido, de mutuas necesidades y desconfianzas.<\/p>\n<p>Ella no dice: que no se marcha por que la necesito, y que descubri\u00f3 que puede dar sin esfuerzo, sin que le pese, con alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Yo no digo: que tiemblo cada d\u00eda al abrir la puerta pensando en que no estar\u00e1, que la necesito aunque ella fuera incapaz de darme nada. Que la preciso para no estar a la orilla del r\u00edo.<\/p>\n<p>Pero involuntariamente, traicionando nuestros recatos y precauciones, nuestras manos se confiesan estas cosas en un idioma extra\u00f1o de caricias, y nuestros cuerpos, m\u00e1s sabios que nosotros, cantan a d\u00fao un himno de angustias y gemidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando alguien est\u00e1 a la vera de un r\u00edo y lo \u00fanico que hace es mirar pasar\u00a0 el agua, el tiempo, la vida: esa persona est\u00e1 llorando, sangrando o muriendo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/472"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=472"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/472\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}