{"id":482,"date":"2010-05-13T15:45:45","date_gmt":"2010-05-13T13:45:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=482"},"modified":"2010-07-25T10:42:21","modified_gmt":"2010-07-25T08:42:21","slug":"115-el-mirto-por-radiquero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=482","title":{"rendered":"115- El Mirto. Por Radiquero"},"content":{"rendered":"<p>A m\u00ed me gustaba el Mirto. No s\u00e9 si aquello ser\u00eda amor, aunque yo con doce a\u00f1os y convertida en mujer de golpe tras la muerte de mis padres, ya estaba m\u00e1s en cosas de mayores que de cr\u00edos.<!--more-->\u00a0Por aquel entonces, el Mirto era un mozo guapo y dicharachero, tocaba la arm\u00f3nica y me hac\u00eda re\u00edr con sus juegos de cartas. Luego, cuando yo pegu\u00e9 el cambio y pudimos haber llegado a algo serio, apareci\u00f3 Antonia que vino de criada a casa del m\u00e9dico y el Mirto enloqueci\u00f3 por ella. Yo, incapaz de competir contra aquella hembra de ojos de fuego, me qued\u00e9 a un lado, como sendero que no se recorre y con una espina del Mirto en los labios.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, con el Mirto ya en busca y captura, ocurri\u00f3 lo de aquella noche de guada\u00f1a. El Mirto y otros hombres vinieron a la casilla, tal como hac\u00edan un par de veces al mes. Todos ten\u00edan rostro de humo y hablaban poco, como si sus propias voces les asustaran. Aquella noche mi hermano dijo al Mirto que no fuera al pueblo. Que no fuera, que lo pillar\u00edan. Y si pillaban a uno, ca\u00edan todos. <em>Si vas esto se acaba, Mirto. Se acaba porque tarde o temprano nos enganchar\u00e1n a todos.<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>Antonia se hab\u00eda puesto de parto aquella tarde. Tal vez hubiera parido ya. Pero mi hermano le dijo al Mirto que no se le ocurriera acercarse por el pueblo, que seguro que hab\u00eda vigilancia por todas partes, que ya habr\u00eda ocasi\u00f3n m\u00e1s adelante para conocer a la criatura. Eso le dijo mi hermano al Mirto y se lo dijo muy serio, como si pronunciara piedras en vez de palabras. <em>Mejor pasar por muerto que estarlo de veras. Un hombre con un balazo en el pecho ni es padre, ni marido, ni nada m\u00e1s que un pobre muerto. Y si te cogen y no hay balazo, Mirto, malo para todos, sobre todo para ti, que te arrancar\u00e1n el alma antes de matarte.<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y mientras mi hermano soltaba esa sentencia, aquellos hombres callados de barba inclemente y manos de brea met\u00edan los paquetes en sus sacos, t\u00faneles profundos de hambre y miedo. Y enseguida los m\u00e1s r\u00e1pidos marchaban por la v\u00eda con pasos de condena para diluirse en la niebla. Y mi hermano, ya a la puerta de la casilla, antes de apagar el carburo insisti\u00f3 al Mirto que no fuera, que se tragara las ganas, que los compa\u00f1eros no ten\u00edan la culpa de que su mujer tuviera que dar a luz as\u00ed, con el marido hecho monte y con la guardia civil en el reverso de cualquier sombra. <em>Nada de valent\u00edas in\u00fatiles, Mirto, que en cosa de partos los hombres no pintamos nada.<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La luna, inmensa como un pozo para lobos, estaba de color blanco oscuro. La luna llevaba ya muchos lutos para ser luna blanca. <em>No vayas Mirto, qu\u00edtate esa idea de la cabeza<\/em>. El Mirto, envejecido en aquellos meses de vivir como una alima\u00f1a, le mir\u00f3 con retinas de colmillo. Mi hermano le sostuvo la mirada y cuando se iban los \u00faltimos, agarr\u00f3 por el macuto al Sote, el jefe de aquellos desgraciados y lo apart\u00f3 del resto. <em>Sote, cuida con el Mirto, que nos la jugamos todos<\/em>.\u00a0<\/p>\n<p>Las pisadas del Mirto y los dem\u00e1s mord\u00edan ya el balastro. Yo me fui a mi alcoba y corr\u00ed la cortina que la separaba del comedor, asegur\u00e1ndome de que llegaba bien de pared a pared, como si deseara poner una frontera con aquello. Debajo de mi camastro, cerrado con una trampilla, lat\u00eda el s\u00f3tano de muchas clandestinidades.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aquella noche permanec\u00ed en un duermevela pr\u00f3logo de lo inevitable, apretando los ojos como si mis p\u00e1rpados fueran trincheras para resguardarme de la tragedia. En los momentos de menos consciencia, un tren se estrellaba contra la casilla. Cuando volv\u00eda plenamente al terreno del insomnio, las s\u00e1banas eran gelatina de escarcha, como los abrazos que nunca recib\u00ed del Mirto.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Los ladridos de la Tosca, ciega de pulgas y carbonilla, que al amanecer sali\u00f3 de su caseta al rastro de la muerte, me confirmaron que el Mirto hab\u00eda desobedecido. Mi hermano, que hab\u00eda estado fuera toda la noche, volv\u00eda entonces con la faca herida y la ropa manchada de sangre. Cogi\u00f3 el pico y la pala y se march\u00f3 de nuevo. Al rato regres\u00f3 p\u00e1lido y sudoroso, ech\u00f3 un trago, encendi\u00f3 un cigarro y se puso a llorar piel adentro, con l\u00e1grimas secas, como lloran los hombres privados de clemencia.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Le dije que no fuera. Mirto, no vayas&#8230; Se lo dije, mira que se lo dije&#8230; Pero no me ha hecho caso y no me ha quedado otro remedio que defenderme, que \u00e9l me ha sacado la navaja&#8230; Y el Sote es un mierda, un in\u00fatil, que bien pod\u00eda haber evitado esta desgracia si lo hubiera retenido, aunque fuera emborrach\u00e1ndolo, o poniendo a los otros a vigilarlo a punta de fusil&#8230;<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Afuera comenzaba a caer aguanieve de holl\u00edn. Arriba en el pueblo, una reci\u00e9n parida preguntaba en voz baja por su marido. La respuesta estaba en la manta negra que yo extend\u00ed ante la puerta de la casilla. La partera, tras darle el cr\u00edo, prepar\u00f3 caldo de gallina y se ofreci\u00f3 para te\u00f1ir la ropa a la joven madre. <em>Antonia, vale de llorar, que esto ya se sab\u00eda que iba a terminar as\u00ed, como ha pasado y seguir\u00e1 pasando a todos los del monte&#8230; Pero no llores m\u00e1s mujer, que no te subir\u00e1 la leche.<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con las manos tan \u00e1speras como aquella estame\u00f1a f\u00fanebre donde iba escrita la muerte del Mirto, me palp\u00e9 el vientre yermo. Me sent\u00ed viuda en un funeral equivocado<strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A m\u00ed me gustaba el Mirto. No s\u00e9 si aquello ser\u00eda amor, aunque yo con doce a\u00f1os y convertida en mujer de golpe tras la muerte de mis padres, ya estaba m\u00e1s en cosas de mayores que de cr\u00edos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/482"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=482"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/482\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=482"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}