{"id":488,"date":"2010-05-13T15:53:31","date_gmt":"2010-05-13T13:53:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=488"},"modified":"2010-05-13T15:53:31","modified_gmt":"2010-05-13T13:53:31","slug":"117-miedos-por-leonard-cc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=488","title":{"rendered":"117- Miedos. Por Leonard Cc"},"content":{"rendered":"<p>Pablo era un hombrecillo peque\u00f1o. Tan peque\u00f1o que le tem\u00eda a todo. Incluso a las colillas que la gente tiraba al suelo. Las que estaban en los ceniceros no le importaban, el problema era las que tocaban el suelo.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su casa estaba en un quinto piso, del portan n\u00famero 7, porque tambi\u00e9n tem\u00eda los n\u00fameros pares. No com\u00eda yogures, porque hab\u00eda que comprarlos de cuatro en cuatro. Y nunca jam\u00e1s, pisaba el escal\u00f3n que se encontraba en el portal de su casa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y a pesar de lo que pudiera parecer su vida era muy sencilla. Trabajaba en el departamento de recursos humanos de una empresa, situada en un piso 11 de un portal 3. Para llegar hasta all\u00ed cog\u00eda el autob\u00fas n\u00famero 27 todos los d\u00edas. En la oficina estaba prohibido fumar, as\u00ed que nunca tuvo que enfrentarse a las colillas que los dem\u00e1s pudieran dejar. Y sobre todo, la empresa constaba de un n\u00famero impar de trabajadores. Si desped\u00eda a un trabajador, contrataba 3 m\u00e1s y a la inversa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su despacho ten\u00eda un ventanal enorme pero se sentaba d\u00e1ndole la espalda, para huir de su miedo a las alturas y a los d\u00edas nublados. Se sentaba cada ma\u00f1ana de frente a un cuadro de un caser\u00f3n de tres pisos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un martes, cuando lleg\u00f3 a su despacho tuvo un mal presentimiento. Los martes y jueves eran malos d\u00edas, porque eran pares. Los s\u00e1bados tambi\u00e9n, pero se los pasaba metido en casa, si pod\u00eda ni siquiera sal\u00eda de la cama.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ese martes, Carlos Belmonte, trabajador de la secci\u00f3n 7-C no se present\u00f3 a trabajar. Gran hecatombe. Eso significaba que la empresa contaba de 20 trabajadores. 20 y no 21 como deber\u00eda de ser. Adem\u00e1s era martes, 18 de abril.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Intent\u00f3 buscar una excusa para que la empresa se cerrara por un d\u00eda. Pero el director no quiso ni o\u00edr hablar del tema. Tambi\u00e9n hay que decir que es dif\u00edcil intentar explicarte frente a alguien que temes y el director se llamaba Secundino, hab\u00eda nacido en diciembre, ten\u00eda 8 bol\u00edgrafos en su escritorio y 2 sillas en su despacho. Pero lo m\u00e1s dif\u00edcil de superar era que ten\u00eda bigote.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y claro, Pablo tambi\u00e9n tem\u00eda los bigotes.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Secundino no escuch\u00f3 m\u00e1s que gimoteos y excusas raras por parte de Pablo. Sab\u00eda que era un hombre con muchas peculiaridades, pero muy serio. Por eso le extra\u00f1\u00f3 tanto que dijera que hab\u00eda que cerrar la empresa por un d\u00eda. Que los n\u00fameros pares as\u00ed lo obligaban. Pens\u00f3 \u201cPobre hombre, tan trabajador que es. Ha venido con fiebre a trabajar y ahora est\u00e1 delirando\u201d. Llam\u00f3 a su secretaria al despacho y le pidi\u00f3 que llevara a Pablo a la enfermer\u00eda, que se encontraba nada menos que en la d\u00e9cima planta.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo acompa\u00f1aron Eustaquio y Marisol. A la vuelta, en la oficina del piso decimotrimero, comentaron los lloros y gritos de Pablo. Hablaron con el director y le dijeron que no cre\u00edan que fuera a volver, por lo menos, en toda la semana. Y no se equivocaban.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A Pablo le tuvieron que inyectar un calmante, porque no hab\u00eda manera de retenerlo. Nadie comprend\u00eda porque intentaba huir de esa manera, y cuando trat\u00f3 de saltar por la ventana le ataron a la cama y decidieron que ese hombre no pod\u00eda seguir as\u00ed. Le diagnosticaron estr\u00e9s agudo, pero el doctor ten\u00eda serias dudas. Lo deriv\u00f3 al psiqui\u00e1trico para que all\u00ed le pudieran hacer un seguimiento m\u00e1s a fondo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pablo despert\u00f3 en una habitaci\u00f3n blanca, lo cual lo tranquiliz\u00f3 mucho. El blanco es un color neutro; si la habitaci\u00f3n hubiera sido azul o verde\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El susto inicial, a pesar de todo fue grande. Sab\u00eda que trat\u00e1ndose de un martes cualquier cosa pod\u00eda ocurrir. \u00bfPero esto? No lo hubiera pensado ni en sus peores pesadillas. Golpe\u00f3 la puerta todo lo fuerte que pudo, quer\u00eda explicarle al alguien, quien fuera, que deb\u00eda salir de all\u00ed inmediatamente, que su empresa ese d\u00eda contaba con un n\u00famero par de trabajadores. Todas las paredes estaban acolchadas y por m\u00e1s que lo intentaba su pu\u00f1o apenas hac\u00eda ruido. S\u00f3lo resultaba cuando le daba a una peque\u00f1a ventana que hab\u00eda en la puerta. Gast\u00f3 todas sus fuerzas y cuando por fin escuch\u00f3 la cerradura, se dio cuenta de una cosa. \u201cCarlos no se ha presentado al trabajo. N\u00famero par. A m\u00ed me han tra\u00eddo aqu\u00ed, por lo tanto tampoco estoy en la oficina. Vuelta al n\u00famero impar. Todo est\u00e1 bien. Salvados. As\u00ed que cuando los enfermeros que le hab\u00edan abierto la puerta le preguntaron el por qu\u00e9 de sus golpes no supo que contestar. Adem\u00e1s su uniforme era azul y el azul le hab\u00eda tartamudear y gui\u00f1ar los ojos compulsivamente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le dieron una pastilla, azul tambi\u00e9n, que al principio se neg\u00f3 a tomar. Pero cuando le sujetaron entre dos no le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que met\u00e9rsela en la boca. Y claro, luego no pudo escupir, porque Pablo nunca hac\u00eda eso. Nunca masticaba chicles porque cre\u00eda que\u00a0 si se met\u00eda algo en la boca y luego lo escup\u00eda afectar\u00eda seriamente al equilibrio del universo. Pero si te tragas un chicle, este va a dar vueltas por tu cuerpo hasta llegar al coraz\u00f3n y pegarlo a las costillas; hasta que no pueda latir m\u00e1s. Volvi\u00f3 a quedarse dormido.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los primeros d\u00edas en la habitaci\u00f3n blanca fueron muy confusos. Cada vez que ven\u00edan los enfermeros con sus uniformes azules, le pon\u00edan nervioso. Le hac\u00edan tartamudear y bizquearr. Por lo tanto siempre acababan oblig\u00e1ndole a tomarse la pastilla, tambi\u00e9n azul.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hasta un d\u00eda que fue un celador el que le sac\u00f3 de la habitaci\u00f3n. El celador le gust\u00f3, porque llevaba el uniforme blanco. Le pidi\u00f3 que le acompa\u00f1ara. Le llev\u00f3 al ascensor. Pero Pablo se neg\u00f3 a entrar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Trabajo en un decimoprimero y jam\u00e1s he subido en ascensor.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Como t\u00fa digas, si eres capaz de subir once pisos, al tercero vas a llegar sin problemas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Eso le dej\u00f3 a Pablo muy tranquilo. Si hubiera tenido que ir al segundo se hubiera negado, pero as\u00ed no hab\u00eda nada que temer.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El celador le acompa\u00f1\u00f3 hasta la puerta del despacho del psiquiatra. Le hizo esperar un momento fuera mientras \u00e9l entraba a contarle algo. Sali\u00f3 en seguida y le dijo que le iba a presentar al psiquiatra, que a partir de ahora lo ver\u00eda por lo menos todas las semanas. Quiz\u00e1 todos los d\u00edas, dependiendo de c\u00f3mo lo encontrara. Le hizo pasar y sentarse en frente del doctor (un se\u00f1or con bigote) y tambi\u00e9n de frente a la ventana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El celador se fue y dej\u00f3 a Pablo otra vez solo con todos esos desastres.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Intent\u00f3 convencer al psiquiatra, el doctor Chouza, de que cambiaran de sitio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -No, se\u00f1or S\u00e1nchez. Tiene que entender que dentro de este despacho debemos respetar un encuadre. Su sitio es esa silla y mi sitio es este sill\u00f3n. Tiene que aceptarlo, porque hasta que no acepte mi figura, no podremos ni siquiera empezar con su proceso.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sali\u00f3 del despacho con un mont\u00f3n de tareas. Y realmente Pablo estaba dispuesto a hacerlas, lo que fuera con tal de salir cuanto antes de all\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se prepar\u00f3 dos listas. Una la coloc\u00f3 en su habitaci\u00f3n y la otra la llevaba consigo a todas partes. Porque Pablo le tem\u00eda a todo, pero s\u00f3lo hab\u00eda una cosa que le hac\u00eda realmente feliz: Las listas. Claro que estas nunca estaban enumeradas, s\u00f3lo conten\u00edan puntos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Decidi\u00f3 empezar por la tarea del traslado; dejaba la habitaci\u00f3n acolchada para irse a otra. Y ten\u00eda que decorarla y hacerla acogedora.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero su nueva habitaci\u00f3n ten\u00eda las paredes pintadas de azul. Y volvi\u00f3 a tomar la pastilla azul. Empezaba a estar cansado de todo esto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo encerraron en la habitaci\u00f3n y tubo que pasar una noche entera all\u00ed. Mirando las paredes. Pero hab\u00eda avanzado en algo. Ahora ya no le asustaba tomar esas pastillas azules. Incluso se podr\u00eda decir que le gustaban.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Gracias a ellas pudo soportar el color de su habitaci\u00f3n. Al menos hasta que peg\u00f3 tantos postres en las paredes que ya no se ve\u00eda nada. Evidentemente, estaban contados y eran 87. Impar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo\u00a0 siguiente en su lista era bajar al comedor para desayunar todos los d\u00edas con sus compa\u00f1eros. Pero el comedor estaba en la segunda planta. Imposible.<\/p>\n<p>Bajar al patio y realizar al menos una actividad con sus compa\u00f1eros. Se quit\u00f3 el pijama, se puso ropa de calle\u00a0\u00a0 y baj\u00f3 las escaleras hasta el patio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Qued\u00f3 paralizado en la puerta de recepci\u00f3n. En el patio estaba permitido fumar y todo el mundo echaba las colillas al suelo. Si quer\u00eda salir al patio ten\u00eda que pisarlas y eso resultaba impensable. A menos que le dieran otra de esas pastillas azules.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El celador se acerc\u00f3 a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -No montes ning\u00fan numerito- le dijo.- Si no ya sabes a d\u00f3nde te van a volver a enviar.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfHabr\u00eda alguna forma de que salieras al patio sin liarla?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Ll\u00e9vame a borriquitos hasta un lugar libre de todo esto- le contest\u00f3 Pablo se\u00f1alando las colillas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed lo hizo, y gracias a dios no hab\u00eda ning\u00fan enfermero para verlo. As\u00ed logr\u00f3 escapar de un problema. Pero hab\u00eda otro mucho m\u00e1s grave: La actividad de los jueves, partida de cartas. Y por supuesto eso significaba manejar cartas que tuvieran tambi\u00e9n n\u00fameros pares.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se neg\u00f3 en redondo. La psic\u00f3loga vino a hablar con \u00e9l. Le intent\u00f3 motivar. Pero no consigui\u00f3 nada. Intent\u00f3 que pusiera en un lado de la balanza las razones que le imped\u00edan jugar y los beneficios que conseguir\u00eda de ello en el otro. Nada. Intent\u00f3 que fuera poco a poco integr\u00e1ndose en el juego. Nada. La pobre psic\u00f3loga, desesperada, llam\u00f3 al psiquiatra. Otra pastilla azul. Pablo empez\u00f3 a adorar ese color. Pero no consigui\u00f3 jugar a cartas. Ni siquiera consigui\u00f3 entrar en el edificio, porque el bedel ya no estaba all\u00ed y nadie quer\u00eda subirlo a su espalda para no tener que pisar las colillas. Se qued\u00f3 dormido en el patio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despert\u00f3 en su nueva habitaci\u00f3n, repleta de postres.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No sab\u00eda si\u00a0 levantarse o si no ser\u00eda mejor quedarse debajo de las mantas para siempre. Taparse hasta no ver nada de luz tambi\u00e9n le daba miedo. Pero las situaciones a las que se estaba enfrentando \u00faltimamente le daban pavor.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Busc\u00f3 en su interior y sac\u00f3 fuerzas para salir de la cama y vestirse. Esa raz\u00f3n fue, por supuesto, el miedo. Acababa de descubrir que lo que m\u00e1s tem\u00eda era tener que pasar un solo d\u00eda sin esa pastilla azul.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo era un hombrecillo peque\u00f1o. Tan peque\u00f1o que le tem\u00eda a todo. Incluso a las colillas que la gente tiraba al suelo. Las que estaban en los ceniceros no le importaban, el problema era las que tocaban el suelo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/488"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=488"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/488\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=488"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=488"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=488"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}