{"id":496,"date":"2010-05-14T12:32:11","date_gmt":"2010-05-14T10:32:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=496"},"modified":"2010-05-14T12:32:11","modified_gmt":"2010-05-14T10:32:11","slug":"119-sali-a-buscar-a-mi-abuela-por-sara-lucas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=496","title":{"rendered":"119- Sal\u00ed a Buscar a mi Abuela. Por Sara Lucas"},"content":{"rendered":"<p>Todav\u00eda me acuerdo, de esa noci\u00f3n femenina e impaciente perdida en sus bosques mentales. Quiz\u00e1s, originalmente contenida por esa luci\u00e9rnaga nocturna experta en las visitarla a primeras horas matutina.<!--more-->\u00a0A ratos, parec\u00eda vivir en los caminos del recuerdo cuyos senderos, pod\u00edan interrogar su protagonismo con la realidad. A diario su arbitraria figura ligada a un viento melanc\u00f3lico sosten\u00eda una frecuencia en sus ojos desigual al resto de los mortales comparables tan solo, al enigma que escond\u00edan sus p\u00e1lidos labios, de desmayadas comisuras; siendo un diagrama imposible de plasmar en un lienzo para la posteridad ni siquiera por el mism\u00edsimo Leonardo Da Vinci.<\/p>\n<p>Curiosamente\u00a0 siempre cerraba los p\u00e1rpados a la hora del t\u00e9, y permanec\u00eda inm\u00f3vil viendo con sus pupilas hacia adentro, se alojaba\u00a0 en un lugar misterioso en el que nadie pod\u00eda llegar. Y yo juraba que era ciega, pero mi padre apretando su mand\u00edbula de ladrillo afirmaba lo contrario, maldiciendo cada vez que ella hacia eso, le ped\u00eda a mi madre llevarla al jard\u00edn a aspirar los lirios y gardenias cuando ella entablaba un dialogo con los faros, mi padre sal\u00eda al corredor a emprender una dura pol\u00e9mica consigo mismo sobre las consecuencias de int\u00e9rnala en un centro geri\u00e1trico o en una costosa casa de salud para octogenarios curtidos en vaguedad. Sin embargo, advirti\u00e9ndola imaginaba una avalancha memoriosa descubri\u00e9ndola a una situaci\u00f3n inevitable, inadmisible para ella pero tal vez de cierta forma amparable mediante cierto tratamiento psiqui\u00e1trico. Valdr\u00eda la pena poder sacudirla de su estado nebuloso y acercarla a los seres que la aman. Y aunque no estaba muy segura exactamente de nada, mi madre sufr\u00eda como si fuese su hija real lamentando la estrofa triste inhibida en su actitud. Mi padre en cambio, generalmente renegaba el catalogo de la sangre circulante en sus venas. Tronaba en forma altisonante, la permanente guerra con su obligaci\u00f3n de hijo descalificado para interpretar el monos\u00edlabo en el que se tornaba el ser que le dio la vida, todos los d\u00edas a la misma hora asistiendo puntualmente a la id\u00e9ntica invitaci\u00f3n \u00fanicamente admitida por ella, lo desquiciaba. Maldec\u00eda en consecuencia, la remota posibilidad patrimonial de volverse loco o peor a\u00fan que yo forjada por la convivencia termine si\u00e9ndolo, porque as\u00ed la consideraba a diferencia de mam\u00e1 quien en una enorme abreviatura se remit\u00eda a identificarla como <em>enferma.<\/em> Parad\u00f3jicamente resultaba el gran aturdido mi padre. La misma jornada demostrando el mayor desasosiego sac\u00f3 una botella de contenido amarillento, entre efusivas imprecaciones detenido al fantasma de su madre\u00a0 transfigurado en esas horas irrecuperables de insania para \u00e9l, tocaba la irrealidad moment\u00e1nea de su madre como una especie de sopor elev\u00e1ndola a los confines disciplinados del hemisferio infinito. Y solo all\u00ed, oprimiendo el cuerpo cil\u00edndrico pero liberador de condenas devolv\u00eda la vista al frasco, ebrio de impotencia, terminaba por arrojarla al basurero pretendiendo eliminar futuras nulidades a su vano intento por pensar en una soluci\u00f3n que la mejore y no lo envenene como r\u00e9plica por su ineptitud.<\/p>\n<p>La luna era muy blanca y la noche en torno suyo extremadamente azul, el agua mansa de mi madre dorm\u00eda quieta junto al fuego ardiente compuesto por mi progenitor, infalible a un d\u00eda de queja nocturna por el desliz de conservarla flotando en brumas abstrusas, mas mi tierna madre, en autom\u00e1tico lo calmaba empleando t\u00e9rminos dulces para sus agrios sue\u00f1os. Afortunadamente retornaba al solaz descanso poco m\u00e1s o menos instant\u00e1neamente. Desestimando sus padecimientos, me acomod\u00e9 entonces como lo hac\u00eda, envolviendo el invierno m\u00e1s f\u00e9rreo en mis catorce primaveras, al estilo de un capullo. No obstante, a los ojos maternos cuando ingresaba a mi habitaci\u00f3n me dec\u00eda que solo me faltaba embalsamarme para transmutarme en un fardo milenario con lo cual me tumbaba de risa y hac\u00eda mas llevadera nuestra relaci\u00f3n entre madre e hija. Creo que segu\u00ed durmiendo por espacio de una hora hasta que en unos minutos imborrables a mi memoria justo cuando en mi vaporosa quimera el p\u00fablico me daba la bienvenida aplaudiendo mientras luces violetas y a\u00f1iles el\u00e9ctricas todas apuntaban a mi silueta espaciada como una pantera sobre la superficie del escenario, las primeras notas del conjunto musical comenzaban a sonar en los compases m\u00faltiples para detonar mi sensualidad explosiva en mi planeada interpretaci\u00f3n. Pero, por un raro capricho del destino, en lo mejor de mi show un sonido menos fuerte pero palpablemente real\u00a0 y pr\u00f3ximo se tradujo en la puerta que se abr\u00eda con chirrido agudo que hizo papilla mis sue\u00f1os estelares. Segundo a segundo, por debajo de mi habitaci\u00f3n creci\u00f3 la inquietud reconociendo los perceptibles pasos planos plantados por mi abuela al caminar con un ruido caracter\u00edstico como si\u00a0 avanzara de talones, cada paso dado era un agujero que se quejaba en voz alta.<\/p>\n<p>-\u00a1Mi abuela!- pens\u00e9- \u00bfPara qu\u00e9 se habr\u00e1 levantado a esta hora de la madrugada?<\/p>\n<p>De manera que decidida a alcanzarla apenas pude enganchar las babuchas y a medio poner corr\u00ed a las escaleras y logr\u00e9 verla salir con la mirada puesta en la Diana entre humos madrugadores se colaba su luz inspiradora y rom\u00e1ntica tangencialmente a trav\u00e9s del umbral abierto y por mas que grit\u00e9, ella sorda a mi vocablo continu\u00f3 su comando abandonando la fortaleza familiar en pos del cristal superior de doctrina indocumentada gui\u00e1ndola desde su techumbre decorada de estrellas fulgurantes cual aretes de plata sobre un rostro moreno. Apresurada e irresoluta entre derivaciones dubitativas, en vez de entrar al dormitorio de mis padres para ponerlos en autos de los acontecimientos, sin siquiera considerarlo, sal\u00ed a buscar a mi abuela. Y una y otra vez espantosas r\u00e1fagas de c\u00e9firo jugueteaba con mi cabello alz\u00e1ndolo por arriba de mis orejas, me percat\u00e9 a tiempo que tambi\u00e9n lo hac\u00eda con las longitudes de mi escote ensanch\u00e1ndolo inescrupulosamente. Sent\u00ed alguna incomodidad y me tome las puntas de las cintas rojas para anudarlas con un lazo simple y de paso cubrirme un poco mi pecosa delantera talla 34- B increscendo en plena adolescencia. Al tanto, la vista me indic\u00f3 que la abuela hab\u00eda avanzado unos cinco metros, y como nuestra casa era la \u00faltima bajo las faldas del cerro, sola doblaba la esquina, rumbo al sendero fronterizo. La loma todav\u00eda le aguardaba en estado natural y se insert\u00f3 dentro de la geograf\u00eda vegetal con la naturalidad empleada para pasar de la sala a la cocina. En seguida con los ojos dilatados me preocup\u00e9 por los probables bichos escondidos entre los arbustos y piedras brillantes encubriendo su porci\u00f3n mort\u00edfera de sabandijas. Un aire magn\u00e9tico ininteligiblemente asumi\u00f3 ser br\u00fajula\u00a0 y se aferr\u00f3 a \u00e9l para ir a su encuentro, trep\u00f3 entre remotas frondas con el paso seguro de cualquier p\u00faber, crujiendo la hierba. El alba semejaba latir como un pulso vivo y la espesura afilada al di\u00e1metro inexplicable de una roca cuyos \u00e1ngulos superaban\u00a0 los doce lados alternados entre subidas y bajadas le reservaban un sitio en un circulo tan ennegrecido que no se distingu\u00edan, incluso los pensamientos. En vano ensay\u00e9 ver el objeto de su sonrisa. Apenas pod\u00eda sostenerme sin resbalarme por lo abrupto del terreno. Pero hab\u00eda algo all\u00ed posado sobre una segunda roca mas alta y menos voluminosa iba movi\u00e9ndose con pasos finos bajo una condici\u00f3n mas bien humilde comprend\u00ed que deb\u00eda quedarme como un mudo testigo a presenciar dicha logia\u00a0 que la citaba con perfil urgente. A las 4:30 de la madrugada, el fr\u00edo enfatizado adquiere ribetes de gar\u00faa elegante, calando en los confines \u00f3seos como estilizados alfileres para una clase privilegiada. Sacudiendo los hombros, me acomod\u00e9 a un tipo de forraje escarlata sumamente perfumado de una esencia fugitivamente adorable y persuasiva. Un decima despu\u00e9s, vali\u00e9ndome solo del brazo derecho, me abstuve de llamarla, apelando al sentido com\u00fan quise entender qu\u00e9 la seduc\u00eda. Entonces, se agitaron una vez m\u00e1s los brazos de la abuela en pos de algo como si quisiera abrazar, pero no vi a nadie<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Aqu\u00ed estoy!- dijo en voz alta con unos ojos llenitos de esperanza<\/p>\n<p>En forma subsiguiente se fueron resbalando pedruscos peque\u00f1os, deslizando por los zapatos de la abuela y ella con la punta los alejaba, atenuando la avidez urgida en sus manos, poco o nada le import\u00f3 que la niebla exhumara su aliento reblandecido en un laberinto urdido de piedras moho y alima\u00f1as cumpliendo con la cadena alimenticia. Posteriormente dio un paso\u00a0 hacia ella y surgi\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Un lobo!- dije casi en voz normal<\/p>\n<p>Y el animal enfilo sus sentidos al verbo audible. Ligeramente ajena a mi presencia la abuela ten\u00eda un rostro encantando y obliter\u00f3 las reservas del lobo aunque al minuto siguiente anot\u00e9 que no era un lobo sino un coyote de tama\u00f1o mediano y proporciones como la de un perro pero con cara de zorro con una tonalidad muy rara de blanco y negro abarcaba todos los matices conocidos y desconocidos en el rigor comercial del color tan dispersa y extra\u00f1a como una versi\u00f3n nueva de la creaci\u00f3n acabada de percibir. El animal le hunde la nariz entre sus manos son un servilismo conmovedor llegu\u00e9 a pensar que en cualquier instante la luna legar\u00eda a gimotear. Mas la abuela, apremiada le revisa el lomo con premura y extrae un palo que luego de alzarlo descubre una hoz en un lado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Pronto, esc\u00f3ndete\u2026.!- le pide y el coyote lo hace coloc\u00e1ndose tras su espalda<\/p>\n<p>No pasaron dos minutos y una manada de halcones de alas verdes y cabeza sombreada la emprendieron contra el coyote pretendiendo despedazarle el lomo con los picos y sonoros aletazos. Ella transfigurada en una guerrera noctambula guillotinaba al vuelo los cuellos y las patas\u00a0 y \u00e9stas llov\u00edan a mares envueltas en un olor putrefacto, fuera de este mundo, vociferando una sola frase congelante:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Hoy imprecado pecado saldr\u00e1s de mi hijo\u2026.!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfmi hijo?- repet\u00ed para mis adentros es mi padre\u2026.<\/p>\n<p>Ella hizo una pausa y agreg\u00f3- solo siete lunas mas y ser\u00e1s hombre completo, se habr\u00e1 acabo la maldici\u00f3n y todos volveremos a ser lo que fuimos<\/p>\n<p>Nada ten\u00eda sentido para m\u00ed y no pude sustraerme a abandonar mi guarida y preguntarle<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfAcaso este coyote abuela es la maldici\u00f3n de mi padre?<\/p>\n<p>Vigorosamente gir\u00f3 y dijo:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La muerte s\u00fabita no es un atajo para el\u00a0 vivo que duerme\u2026.\u00a0 matar a un padre cham\u00e1n\u00a0 por liberarlo de un estado comatoso es un elogio a las sombras y al yerro contaminado y acarrea estos defectos desde las sombras\u2026..<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfPor eso mi padre sufre pesadillas por las noches?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es plausible\u2026. Y por eso mismo este cari\u00f1oso coyote\u2026. Se detuvo y dirigi\u00f3 nuevamente al coyote pidi\u00e9ndole que vuelva la pr\u00f3xima luna para que en su cama no arda<\/p>\n<p>La abuela permanec\u00eda dialogando a \u00e1tropos con el coyote y sobre los restos rancios rez\u00f3 con unci\u00f3n salpicando tierra y pedruscos encima de los halcones seccionados por la cabeza negra hasta que desaparecieron. Obviamente\u00a0 qued\u00e9 perpleja, pasmada y no pose\u00eda la mas remota explicaci\u00f3n a lo visto; pero se sucedieron las siete lunas en el preludio de los d\u00edas y esa rutina aborrecible en ambos ces\u00f3. Tanto la abuela como mi padre s\u00fabitamente alabaron sus esp\u00edritus inquebrantables y el tenue rastro de la sonrisa se hizo permanente. Pero de tanto en vez, pongo talco en los zapatos de mi madre por si acaso no la escuche cuando descorra la cortina y sus pasos avancen en el sentido al fondo de la puerta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todav\u00eda me acuerdo, de esa noci\u00f3n femenina e impaciente perdida en sus bosques mentales. Quiz\u00e1s, originalmente contenida por esa luci\u00e9rnaga nocturna experta en las visitarla a primeras horas matutina.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=496"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}