{"id":520,"date":"2010-05-15T22:55:15","date_gmt":"2010-05-15T20:55:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=520"},"modified":"2010-05-15T22:55:15","modified_gmt":"2010-05-15T20:55:15","slug":"127-la-rosa-roja-por-miguel-chepoya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=520","title":{"rendered":"127- La rosa roja. Por Miguel Chepoy\u00e1"},"content":{"rendered":"<p>\u00a1Qu\u00e9 maldita costumbre la m\u00eda!, pens\u00f3 para sus adentros. Siempre con el tiempo justo, se recrimin\u00f3. Ya le hab\u00eda faltado ayer. Hoy no podr\u00eda. <!--more-->Nunca le hab\u00eda fallado anteriormente, y no volver\u00eda a repetir el error. Se puso la mejor camisa, como lo hac\u00eda cada vez que iba a verla. Maldijo al ver sus zapatos con un poco de barro en las puntas. \u00a1Se le hac\u00eda tarde! R\u00e1pido fue a la cocina y sac\u00f3 de debajo de la pileta el cajoncito del lustre. Un par de pasadas del cepillo dejaron relucientes los zapatos otra vez. Se mir\u00f3 en el espejo, se acomod\u00f3 un poco el flequillo y por fin sali\u00f3, no sin antes pasar por el jard\u00edn y cortar la m\u00e1s bella de las rosas rojas que cultivaba con tanto empe\u00f1o.<\/p>\n<p>El sol primaveral calentaba tibiamente las calles. Estoy bien as\u00ed, pens\u00f3, seguro que no voy a tener calor. Los pasos r\u00e1pidos sonaban apagados por la gramilla de las veredas. Ten\u00eda que llegar en no m\u00e1s de diez minutos. Seguro ella ya lo estar\u00eda esperando.<\/p>\n<p>Ella. Mar\u00eda. \u00bfDesde cuando hac\u00eda que la conoc\u00eda? Ya ni lo recordaba. Desde siempre, seguro. \u00a1Hay Mar\u00eda! \u00a1La m\u00e1s linda del pueblo! \u00a1Y justo en \u00e9l se hab\u00eda fijado! Nadie pod\u00eda creerlo. \u00c9l, Juan, el hijo del humilde zapatero. Ella, Mar\u00eda, la hija de la maestra. La Primera Princesa del Baile de \u00a0Primavera con el hijo del zapatero remend\u00f3n. Impensado, realmente&#8230;<\/p>\n<p>Tropez\u00f3 al cruzar la calle y en un verdadero acto de malabarismo evit\u00f3 que la rosa cayera de sus manos. Pero una espina termin\u00f3 clav\u00e1ndosele en el dedo \u00edndice. Vio como la gota de sangre poco a poco se agrandaba, hasta terminar goteando en la tierra seca. Un mal recuerdo se le vino a la mente. No. No, dijo, sacudiendo la cabeza, tratando de ahuyentarlo. Se chup\u00f3 el dedo sintiendo el salado sabor de la sangre, respir\u00f3 profundo, y sigui\u00f3 su marcha. Faltaban s\u00f3lo tres cuadras para estar con ella&#8230;<\/p>\n<p>No quiso que otro mal recuerdo volviera a golpearlo. Se dijo asimismo que se ten\u00eda que obligar a pensar en cosas lindas, bellas. Mar\u00eda, por ejemplo. La sonrisa m\u00e1s hermosa de la tierra. Esa era la sonrisa de Mar\u00eda. Dulce. Siempre dispuesta a mostrar su afable sonrisa. \u00a1Lo que le hab\u00eda costado que ella le dijera que s\u00ed, cuando le pidi\u00f3 que lo acompa\u00f1ara al Baile de la Primavera! Recordaba cada palabra. Cada gesto. Todo lo que se dijeron aquella tarde de hac\u00eda ya tanto tiempo&#8230;.<\/p>\n<p>Dos cuadras m\u00e1s y llegaba.<\/p>\n<p>-\u00a1Adi\u00f3s Don Braulio!- salud\u00f3 al fontanero. Viejo malicioso, pens\u00f3 Juan para sus adentros, hab\u00eda que estar controlando todo lo que hac\u00eda cuando ven\u00eda a arreglarte alg\u00fan ca\u00f1o de agua, porque pod\u00eda llegar a hacer un desastre. Y bueno&#8230; es lo que hab\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Dobl\u00f3 la esquina con su rosa en la mano, y casi se choca de frente con Do\u00f1a Rosal\u00eda, la costurera.<\/p>\n<p>-\u00a1Disculpe, disculpe! Es que estoy un poco apurado. Voy a ver a Mar\u00eda- le dijo a la pobre anciana, la que le devolvi\u00f3 una mirada de ternura y condescendencia&#8230; mientras sacud\u00eda la cabeza, como si no pudiera entender.\u00a0<\/p>\n<p>Ya est\u00e1. Una cuadra m\u00e1s y llego, se dijo asimismo Juan. Esos \u00faltimos metros los hizo casi al trote. La ma\u00f1ana rebosaba de sol. Subi\u00f3 los tres escalones. Dobl\u00f3 a la derecha. Luego a la izquierda. Y all\u00ed estaba ella, radiante como esa misma ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>-\u00a1Hola Mar\u00eda! \u00bfC\u00f3mo estas? Antes que nada quer\u00eda pedirte disculpas porque no pude venir ayer, a pesar de que te lo hab\u00eda prometido- dijo Juan.<\/p>\n<p>Mar\u00eda contest\u00f3 con su sonrisa.<\/p>\n<p>-Es que tuve que quedarme con el viejo. No anda muy bien. Lo operan la semana que viene. Por fin se decidi\u00f3. Hac\u00eda rato que ten\u00eda que haberlo hecho, pero bueno, ya sabes como es. En parte lo entiendo. Est\u00e1 grande y tiene miedo de quedarse en la operaci\u00f3n&#8230;-dijo Juan, d\u00e1ndole a esta \u00faltima frase un dejo de gravedad y tristeza.<\/p>\n<p>Mar\u00eda s\u00f3lo sonre\u00eda.<\/p>\n<p>El viento soplaba entre los cipreses, haci\u00e9ndolos hablar de una manera l\u00f3brega y triste. Se quedaron callados un largo rato, \u201cmir\u00e1ndose\u201d los dos&#8230;<\/p>\n<p>Juan prosigui\u00f3:<\/p>\n<p>-Bueno, ya me tengo que ir. Me esperan en el negocio. Y no quiero llegar tarde.<\/p>\n<p>Mar\u00eda sonre\u00eda en silencio.<\/p>\n<p>-Te prometo que ma\u00f1ana vuelvo sin falta. Te amo&#8230; por siempre- le dijo Juan al mismo tiempo que dejaba sobre la fr\u00eda l\u00e1pida la\u00a0 eterna rosa roja de todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Y mientras Juan se alejaba, Mar\u00eda, desde su foto color sepia, le regalaba su eterna y dulce sonrisa&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Qu\u00e9 maldita costumbre la m\u00eda!, pens\u00f3 para sus adentros. Siempre con el tiempo justo, se recrimin\u00f3. Ya le hab\u00eda faltado ayer. 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