{"id":528,"date":"2010-05-16T00:01:24","date_gmt":"2010-05-15T22:01:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=528"},"modified":"2010-05-16T00:01:24","modified_gmt":"2010-05-15T22:01:24","slug":"130-retando-a-mis-miedos-por-old-soul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=528","title":{"rendered":"130- Retando a mis miedos. Por Old Soul"},"content":{"rendered":"<p>No s\u00e9 c\u00f3mo lleg\u00f3 y casi ni cu\u00e1ndo. Simplemente apareci\u00f3 en mi vida sin ser invitada, abri\u00e9ndose paso, infatigablemente pero sin prisas, hasta ser due\u00f1a y se\u00f1ora de mi mundo. <!--more-->Con un af\u00e1n tan extra\u00f1o que, mansamente, destru\u00eda, poco a poco, todo aquello que antes me hab\u00eda hecho sentir vivo.<\/p>\n<p>Al principio nada parec\u00eda pasar, simplemente ten\u00eda un calmado \u00e1nimo, sin fuerzas, como si siempre me acabase de despertar de una siesta, una muy larga, larga siesta, y anduviese a\u00fan en las neblinas del sue\u00f1o. Todos pensaban que, simplemente, estaba melanc\u00f3lico, ese estar tan m\u00edo de hablar tan poco y dejarme llevar por la corriente. Algo tan f\u00e1cil, tan c\u00f3modo, que casi dir\u00eda c\u00e1lido. Como si en mi eterna siesta perdurase en m\u00ed ese calor de las mantas que invitan a quedarse un poco m\u00e1s. As\u00ed que, poco a poco, sin propon\u00e9rmelo, como quien toma una costumbre sin reflexionar ni un \u00e1pice antes, por pura inercia, me hice amante de Morfeo.<\/p>\n<p>Adoraba esas horas, que para m\u00ed eran un instante, que me pasaba en esa \u201cnada\u201d que era mi mente. Ese instante de una oscuridad que no tem\u00eda, esa negrura que no era fr\u00eda ni caliente, ese sentimiento de seguridad, ese alto en la lucha, esa paz sin condiciones.<\/p>\n<p>Sin embargo, pese a mi estrategia, que parec\u00eda resultar sin pedir jam\u00e1s nada, algo empez\u00f3 a fallar.<\/p>\n<p>Ya no me notaban melanc\u00f3lico, sino retra\u00eddo, ya no me notaban sin fuerzas sino sin esp\u00edritu, ya no segu\u00eda rodando la corriente sino que, desde la menor oportunidad, inventaba una excusa que siempre dejaba clara mi l\u00e1stima por no seguir con el grupo de amigos pero que me era ineludible mi partir y, as\u00ed, volv\u00eda a mi casa, que ya no era casa sino guarida, y volv\u00eda a firmar con Morfeo ese pacto que ya ten\u00edamos desde que el mundo es mundo y a\u00a0 m\u00ed me parec\u00eda tan buen trato.<\/p>\n<p>Poco a poco empec\u00e9 a aislarme a\u00fan m\u00e1s notablemente, defendiendo mi intimidad tan celosamente, de invitados y familia, que realmente llegu\u00e9 a creer que si el m\u00e1s m\u00ednimo algo se cambiase del cubil que era mi casa, el secreto y divino pacto que ten\u00eda en el altar de mi cama, se romper\u00eda. Dej\u00e1ndome tan indefenso como ni\u00f1o en soledad ante el peor de sus miedos.<\/p>\n<p>As\u00ed que empec\u00e9 a hacer una vida social de exclusiva supervivencia; de casa al trabajo y del trabajo a casa. La relaci\u00f3n con mis compa\u00f1eros, durante a\u00f1os, hasta entonces, no hab\u00eda sido ni buena ni mala, simplemente era. Yo hac\u00eda mi trabajo y ellos el suyo, sin embargo algo empez\u00f3 a cambiar. Ya no realizaba las tareas como antes, no en el mismo tiempo. A veces me pasaba con la vista perdida tanto tiempo, sin pensar en nada, que llegaron a not\u00e1rmelo m\u00e1s de una vez. Al principio fue comentario de risas, entre mis compa\u00f1eros, por mi despiste, luego, fue comentario de atenci\u00f3n, a raz\u00f3n de mi lentitud y, al final, por mis errores, que rozaron la torpeza,\u00a0 fue comentario de recriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como, cada vez que sonaba el despertador, ese sonido, era como una daga hirviente que me desgarraba el coraz\u00f3n; por lo que empec\u00e9 a inventar, siempre que pod\u00eda, excusas, que dec\u00eda con pocas palabras por tel\u00e9fono, eludiendo el innombrable infierno que para m\u00ed se hab\u00eda convertido el ir a trabajar.<\/p>\n<p>Ya poco mi aspecto me importaba, por qui\u00e9n iba a acicalar mi imagen, que, ante el espejo, era un ser animal, despeinado y sin afeitar, que me miraba con ojos vidriosos pidiendo que me volviera a acostar. Nadie, pensaba, echar\u00eda de menos esa imagen que era yo, a nadie le deb\u00eda de importar, a nadie m\u00e1s que a m\u00ed y a Morfeo, mi inconfesado benefactor.<\/p>\n<p>As\u00ed sucedieron algunos d\u00edas y sus noches, que tal vez formaron semanas, tal vez meses, rehuyendo de familia y amigos y excus\u00e1ndome por tel\u00e9fono del trabajo, hasta que mis excusas para no ir a trabajar, pese a imaginativas y cre\u00edbles, tuvieron un l\u00edmite en su credibilidad. Por lo que, una ma\u00f1ana, decid\u00ed ir al m\u00e9dico no m\u00e1s para alargar, con legalidad, mi ausencia del trabajo.<\/p>\n<p>Realmente no sab\u00eda de qu\u00e9 dolencia quejarme, cualquiera me serv\u00eda, con tal de amar la nada que eran mis sue\u00f1os y mi no pensar en brazos de Morfeo. Esperando en la consulta trat\u00e9 de inventarme una dolencia cualquiera mas, al entrar a consulta, todo lo pensado se me borr\u00f3 de la memoria y me encontr\u00e9 contando que andaba cansado, sin fuerzas y sin voluntad para nada. Pese a mi espontaneidad, olvidando todo lo que ten\u00eda preparado para decirle, me dio muy buen resultado pues el m\u00e9dico me dijo que estaba deprimido, me recet\u00f3 unos f\u00e1rmacos, que jam\u00e1s me tom\u00e9, y me dio la baja laboral. As\u00ed fue que, tras mi curiosa victoria, entregu\u00e9 la baja en el trabajo y me afan\u00e9 en mi secreto placer, el \u00fanico placer que me quedaba, arroparme con la divina manta de Morfeo y vivir un sue\u00f1o eterno.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Mi alimentar se hab\u00eda vuelto cada vez m\u00e1s precario, compraba cualquier cosa que no necesitase cocinar y lo com\u00eda, siempre con el mismo ritual, de pie, al lado de un cubo de basura que de tantas cosas encima no se distingu\u00eda y con un alimentar mec\u00e1nico, aut\u00f3mata. Como si hubiera olvidado el motivo por el que nos alimentamos, simplemente era un h\u00e1bito, una costumbre que hab\u00eda adquirido en otra vida pues no en la que estaba viviendo. Por ello empec\u00e9 a adelgazar, como si mi cuerpo no quisiera ser alimentado y mis huesos parecieran absorber lo que me quedaba de carne.<\/p>\n<p>Tal vez, por perfeccionar el arte de la evasi\u00f3n on\u00edrica, tal vez, por alguna otra oscura suerte, ayunaba, en ocasiones, para que, por el propio hambre, la fatiga derrotara mi cuerpo y as\u00ed rendirme yo tambi\u00e9n, una vez m\u00e1s, a la \u00fanica divinidad que siempre escuchaba mis ruegos, Morfeo.<\/p>\n<p>Tap\u00e9 con mantas y s\u00e1banas todas las ventanas y el balc\u00f3n de la casa para que la luz del d\u00eda no interfiriera en el conjuro que obraba en mi guarida, desconect\u00e9 el tel\u00e9fono y traslad\u00e9 el colch\u00f3n de la\u00a0 cama al ba\u00f1o pues era el lugar m\u00e1s aislado donde no escuchar a los vecinos. No s\u00e9 en qu\u00e9 momento dej\u00e9 de comer, ni cu\u00e1ndo dej\u00e9 de pasar hambre, ni cu\u00e1nto tiempo pas\u00f3 hasta que vinieron a buscarme.<\/p>\n<p>El caso es que despert\u00e9 conectado a un suero y atado a una cama hospitalaria. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo pas\u00e9 all\u00ed, ni qui\u00e9nes al principio me visitaban mas, poco a poco, empez\u00f3 a despejarse la neblina que gobernaba mi cabeza. Vi a familia y amigos como si hubieran pasado a\u00f1os que no los contemplara. Charl\u00e9 mil banalidades del tiempo y sus ropas, procur\u00e9 que estuvieran c\u00f3modos y nada les faltase, como el anfitri\u00f3n incansable que busca agradar a todos y cada uno de los invitados. Pero no pude ocultar a mis ojos sus semblantes de tristeza. No pude obviar el hecho de que sufr\u00edan. Fue un algo que no entend\u00ed del todo entonces; si s\u00f3lo Morfeo y yo exist\u00edamos d\u00f3nde encajaba los labios de mi madre que temblaban mientras me hablaba, los ojos de una amiga tan brillantes, tan brillantes que ni dec\u00eda palabra, d\u00f3nde encajaba las largas charlas de mi padre tratando de decir algo que ten\u00eda cual nudo en la garganta, donde encajar que mi hermana no dejase de venir ni un d\u00eda a llevarse las oscuras poes\u00edas que escrib\u00eda. Si s\u00f3lo yo y Morfeo exist\u00edamos, d\u00f3nde encajar todo eso.<\/p>\n<p>Me repitieron, por segunda vez, que estaba deprimido y, como estaba echado en una buena cama, no ten\u00eda prisa por ir a sitio alguno y ya ten\u00eda la baja m\u00e9dica, esta vez, los escuch\u00e9 y me tom\u00e9 los f\u00e1rmacos.<\/p>\n<p>Pasaron meses hasta que sal\u00ed del hospital. Mi figura ya era otra, mis carnes hab\u00edan ganado terreno a mis huesos, sin demasiada presunci\u00f3n pero notablemente, y el color de mi tez hab\u00eda cambiado, como si un amago de salud hubiera llenado mi cuerpo pero no as\u00ed mi mente que estaba a\u00fan en una constante neblina de la que, s\u00f3lo fugazmente, consegu\u00eda extraer de ella, s\u00f3lo fugazmente, un sabor a algo parecido a la alegr\u00eda. Algo parecido porque en esos momentos no recordaba qu\u00e9 era la alegr\u00eda. A veces trataba de recordar hechos por los que me hubiera sentido feliz y, simplemente, consegu\u00eda eso, recordar dicho hecho sin evocar ni remotamente el sentir de gozo de tal momento.<\/p>\n<p>A mi regreso se instal\u00f3 mi hermana en mi casa y mi madre, d\u00eda s\u00ed y d\u00eda tambi\u00e9n, aparec\u00eda por all\u00ed y, como si fuera un ejercito de cocineras ella sola, preparaba comida suficiente para alimentar a tres regimientos\u00a0 que no hubieran comido por meses. Mi padre, tras solventar mi baja laboral, se propuso que camin\u00e1ramos paseos interminables, cual eternos peregrinos sin santuario a donde llegar, acompa\u00f1ados por\u00a0 una infatigable charla que inventaba, tan s\u00f3lo, por llenar el vac\u00edo que creaba mi silencio. Silencio que me acompa\u00f1aba no porque no quisiera hablar sino porque no ten\u00eda nada que decir.<\/p>\n<p>Pasaron los meses como si fueran d\u00edas sin entender del todo el asunto; si mi pacto con Morfeo era tan buen trato, si no m\u00e1s a nosotros nos importaba, qu\u00e9 era aquel enorme teatro que me mostraban familiares y amigos. Alguien ment\u00eda.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 el tiempo, del que s\u00f3lo am\u00e9 sus noches, mientras me deleitaba con ese instante, que era a\u00fan mi gloria, de existir s\u00f3lo en una \u201cnada\u201d que nada me ped\u00eda y a la que nada, aparentemente, daba. Mas alguien ment\u00eda.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a dudar de mi premisa, ese tan buen trato que por bueno no pod\u00eda serlo tanto, y me percat\u00e9, casi por casualidad, de que no ten\u00eda ni idea de qu\u00e9 sacaba de todo esto Morfeo, qu\u00e9 obtendr\u00eda a cambio de mi \u201cpaz\u201d. Cu\u00e1les eran sus fines secretos, cuan ben\u00e9volo realmente pod\u00eda ser tal dios que con el manto de la noche adormece a los mortales, cu\u00e1l podr\u00eda ser su motivaci\u00f3n. Un dios tan interesado en mis sue\u00f1os. Un dios intrigado por m\u00ed, simple mortal, afanado en dormir un sue\u00f1o eterno. Definitivamente alguien ment\u00eda y me propuse retar a Morfeo.<\/p>\n<p>Lo elud\u00ed, al principio, despacio, para que no notara el cambio, me sent\u00ed algo cansado pero nada que detuviera mis prop\u00f3sitos, luego, al ver que bien me sal\u00eda, fui con m\u00e1s descaro y elud\u00ed hasta las recomendadas siestas, afrontando la noche con aire de desaf\u00edo.<\/p>\n<p>De repente, una ma\u00f1ana, descubr\u00ed la luz del d\u00eda, que era c\u00e1lida como anta\u00f1o recordaba y, pese a que deb\u00eda de ser oto\u00f1o, pues los \u00e1rboles apenas ten\u00edan hojas, cantaban algunas aves al son de sus melod\u00edas. El aire era fresco y sab\u00eda a roc\u00edo y parec\u00eda todo tan brillante que se me ocurri\u00f3 llamarlo colores vivos. Vivos como yo estaba, vivos como el roc\u00edo, vivos como las aves con sus nidos, vivos como sus trinos, como los \u00e1rboles, a\u00fan sin hojas, como mi madre, como mi padre, como mi hermana, como mis amigos. Y, justo en ese preciso momento, supe qui\u00e9n era el que ment\u00eda.<\/p>\n<p>Y darme cuenta de que era yo mismo me colaps\u00f3 las entra\u00f1as; cuan ego\u00edsta hab\u00eda sido que olvid\u00e9 que los amaba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No s\u00e9 c\u00f3mo lleg\u00f3 y casi ni cu\u00e1ndo. 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