{"id":61,"date":"2010-04-14T17:00:00","date_gmt":"2010-04-14T15:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=61"},"modified":"2010-06-06T22:51:36","modified_gmt":"2010-06-06T20:51:36","slug":"1-ainhoa-por-constance","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=61","title":{"rendered":"1- Ainhoa. Por Constance"},"content":{"rendered":"<p>Ainhoa recogi\u00f3 sus b\u00e1rtulos y sali\u00f3 del aula, atraves\u00f3 el pasillo a paso ligero sabiendo que Mikel, la estar\u00eda esperando desde hace rato. Se hab\u00edan conocido en el bar de la Universidad.<!--more--> \u00c9l jugaba al mus y ella hacia como que repasaba sus apuntes. Mientras le miraba con curiosidad recre\u00e1ndose en su sonrisa serena y sus ojos traviesos, \u00e9l estaba tan absorto en el juego que era incapaz se percibir la risas juveniles, el sonido de la vajilla, o los gritos y susurros que inundaban el ambiente.<br \/>\nMikel, se sinti\u00f3 de pronto observado y busc\u00f3 el motivo. Se encontr\u00f3 con un par de ojos negros que, curiosos, recorr\u00edan cada detalle de su rostro hasta encontrarse con los suyos. Esboz\u00f3 una amplia sonrisa y la mir\u00f3 divertido. Ella turbada por la sorpresa, se concentr\u00f3 en sus apuntes.<br \/>\nAl terminar la partida, Mikel se colg\u00f3 la mochila del hombro izquierdo, cogi\u00f3 su cerveza y fue a sentarse a su lado. Comenzaron a conversar t\u00edmidos al principio y como viejos amigos despu\u00e9s. Y as\u00ed transcurri\u00f3 la ma\u00f1ana sin que ninguno de ellos regresara a las aulas. De eso hac\u00eda ya un a\u00f1o y su relaci\u00f3n se hab\u00eda fortalecido aliment\u00e1ndose de serenas conversaciones y turbulentas pasiones. Besos, risas, sue\u00f1os hab\u00edan terminado por conjugarse en una cama donde ambos se perd\u00edan y se encontraban todas las noches.<br \/>\nCuando sali\u00f3, Mikel la mir\u00f3 como si fuera la primera vez que la ve\u00eda. Siempre le sorprend\u00eda su elegancia innata, el brillo de su cabello y su amplia y franca sonrisa. Dejaron que se deslizara un dulce beso y se cogieron de la mano como dos adolescentes en su primera cita,<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 tal el d\u00eda laztana?- le pregunt\u00f3 con dulzura. Laztana\u2026.ese vocablo en euskera que significaba cari\u00f1o y que hab\u00eda mamado de su lengua antigua y aun viva, para expresar en una palabra la ternura y el afecto que sent\u00eda por ella.<br \/>\n&#8211; Uf\u2026largo\u2026. Cuando no est\u00e1s, los d\u00edas son eternos.- respondi\u00f3 con su habitual sonrisa y una mirada p\u00edcara. -Por cierto, Mikel, hoy ceno con mi padre as\u00ed que llegar\u00e9 tarde a casa. Me llam\u00f3 para decirme que le hab\u00edan concedido el traslado y tenemos que celebrarlo. Creo que hoy es el d\u00eda perfecto para hablarle de ti\u2026<br \/>\nCaminaban hacia el coche y \u00e9l le apret\u00f3 la mano. Ella sinti\u00f3 como la electricidad recorr\u00eda sus venas. Era tan f\u00e1cil sentirse as\u00ed con \u00e9l. Cualquier gesto, el m\u00ednimo roce, era suficiente para romper esa serenidad que la caracterizaba y convertirse en un remolino. Se dirig\u00edan al centro de la villa, conversaron alegremente sobre asuntos banales y rieron como dos chiquillos. Se despidieron con un suave beso, sabiendo que m\u00e1s tarde tendr\u00edan tiempo para recrearse juntos.<br \/>\nMientras ella recorr\u00eda las manzanas que le separaban de su padre, Mikel entro en casa, se despoj\u00f3 de la mochila y se dej\u00f3 caer en el sof\u00e1, imagin\u00e1ndose que no estaba s\u00f3lo, cuando el tel\u00e9fono le devolvi\u00f3 a la realidad.<br \/>\n-Mikel tenemos un encargo para ti.- son\u00f3 dura y autoritaria la voz que le termin\u00f3 de despertar<br \/>\n-Os dije que se acab\u00f3. -intent\u00f3 responder.<br \/>\n-Lo har\u00e1s, porque nos lo debes, ser\u00e1 tu \u00faltimo trabajo y, despu\u00e9s, ambos nos olvidaremos de que hubo un tiempo en el que fuimos amigos.-<br \/>\nA Mikel le pareci\u00f3 ver la sonrisa sarc\u00e1stica y dura de su interlocutor. &#8211; Lo har\u00e1s por tu seguridad y la de los tuyos y lo har\u00e1s porque lo digo yo \u00a1Cojones!<br \/>\nMikel supo lo que ten\u00eda que hacer. No hab\u00eda opciones, ni sentimientos, ni duelos, ni piedad. Concretaron el c\u00f3mo y el d\u00f3nde entre voces \u00e1speras y broncas. Se despidieron sabiendo que ser\u00eda la \u00faltima vez que volver\u00edan a escucharse y deseando que no surgiera jam\u00e1s un nuevo encuentro entre ellos.<br \/>\nRespir\u00f3 hondo al apagar el m\u00f3vil y sinti\u00f3 como se le tensaban todos los m\u00fasculos del cuerpo y como nac\u00eda en el un grito lastimero y desolado, como queriendo pedir perd\u00f3n por todos los horrores que enfangaban su pasado.<br \/>\nMec\u00e1nicamente se prepar\u00f3 para el trabajo. Sab\u00eda que no se pod\u00eda permitir el menor amago de pensamiento, que ten\u00eda que vaciar su alma de pesares, dudas, simpat\u00edas o arrepentimientos, si quer\u00eda realizar con \u00e9xito la operaci\u00f3n sin que ninguno de los suyos resultara afectado por sus errores. Sali\u00f3 despacio, sin mirar atr\u00e1s, como huyendo de la casa a la que pertenec\u00eda y, despoj\u00e1ndose de todo sentimiento, acoraz\u00f3 con destreza su alma y dej\u00f3 de ser \u00e9l para resurgir desde lo m\u00e1s profundo y transformarse en una sofisticada pero terrible e inmutable m\u00e1quina de matar.<br \/>\nColoc\u00f3 el peque\u00f1o e inocente regalo en el lugar acordado sin un pesta\u00f1eo, sin un parpadeo que denotase la m\u00e1s peque\u00f1a sensaci\u00f3n de que estuviera vivo. Al terminar, cay\u00f3 derrumbado en el coche sintiendo como su alma intentaba en vano deshacerse de la plomada que le llevaba hacia lo m\u00e1s profundo de los infiernos. Su coraz\u00f3n ya no rug\u00eda ni clamaba, tan solo, articulaba sonidos incoherentes que levitaban mucho m\u00e1s all\u00e1 del dolor instal\u00e1ndose prepotentes en la desgarradora herida, que nunca podr\u00eda cerrarse, de las cicatrices que hab\u00edan hoyado en su esp\u00edritu, tantas veces hilvanado, para poder seguir sobreviviendo en un mundo que le obligaba ser un feroz e insaciable animal de presa que hac\u00eda tiempo hab\u00eda devorado al ser humano que un d\u00eda habit\u00f3 en su cuerpo.<\/p>\n<p>Ainhoa se colg\u00f3 suavemente del brazo de su padre y se dej\u00f3 guiar hacia el interior del coche. Sonre\u00eda abiertamente y sus ojos brillaban con la ternura inconsciente que te endulza la mirada cuando ese ser, en cuyos brazos encontrabas el refugio que calmaba tus anhelos y desvirtuaba las pesadillas hasta transformarlas en dulces sue\u00f1os , deja manar en gozosa verborrea de palabras atropelladas, ese conglomerado de sentimientos que pugnan por salir al saber que por fin podr\u00eda volver a su tierra donde encontrar\u00eda la serenidad tanto tiempo enmara\u00f1ada por la preocupaci\u00f3n que sent\u00eda cada ma\u00f1ana al enfrentarse a ese futuro incierto que le ofrec\u00eda aquella tierra hostil a su uniforme.<br \/>\nAl entrar en el coche, Ainhoa cogi\u00f3 el m\u00f3vil y llam\u00f3 a Mikel, quer\u00eda decirle que ese acercara al restaurante para tomar un caf\u00e9 con ellos. Si su padre se marchaba al d\u00eda siguiente, ten\u00eda que presentarlos, necesitaba que ambos tuvieran alg\u00fan tipo de conexi\u00f3n o empat\u00eda. En el fondo se regocijaba pensando en ello\u2026.Si a ella ambos la adoraban, algo tendr\u00edan que compartir.<br \/>\nMikel contest\u00f3 al otro lado de la l\u00ednea. Un ruido intenso retumb\u00f3 en sus o\u00eddos, despu\u00e9s\u2026la nada\u2026 El coche hab\u00eda estallado en mil pedazos, un humo negro circundaba los cientos de cristales desparramados volvieron a romper de nuevo ese silencio que envolvi\u00f3 todo despu\u00e9s de la detonaci\u00f3n. Casi al segundo comenzaron a escucharse los aullidos de las ambulancias y las sirenas de los coches policiales. Todo se convirti\u00f3 en un tremendo revoltijo de humo cascotes, uniformes y gritos.<br \/>\nMikel, anonadado, dej\u00f3 caer el m\u00f3vil de sus manos, se acerc\u00f3 como un son\u00e1mbulo a la ventana y mir\u00f3, sin ver, como las nubes lloraban tristemente sobre sus verdes monta\u00f1as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ainhoa recogi\u00f3 sus b\u00e1rtulos y sali\u00f3 del aula, atraves\u00f3 el pasillo a paso ligero sabiendo que Mikel, la estar\u00eda esperando desde hace rato. 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