{"id":611,"date":"2010-05-21T10:48:00","date_gmt":"2010-05-21T08:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=611"},"modified":"2010-05-21T10:48:00","modified_gmt":"2010-05-21T08:48:00","slug":"157-espejos-por-mikell","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=611","title":{"rendered":"157- Espejos. Por Mikell"},"content":{"rendered":"<p>Manuel Redes Tejedor contaba solo quince a\u00f1os cuando aprendi\u00f3 a apreciar para si, bajo el tenaz amparo de sus milenarios, fil\u00f3sofos y gu\u00edas espirituales favoritos, el arduo, e imperecedero valor de la soledad. <!--more-->Durante un a\u00f1o, hasta los diecis\u00e9is, solo deseo sentirse absolutamente puro, fuerte, lleno de espacios emocionales vac\u00edos. Imaginaba su voluminosa alma inundada con diminutas burbujas plateadas de \u00e9ter, all\u00ed nada mas, donde los otros parec\u00edan portar, densas sustancias amargas. Y porque no habr\u00eda de pensar asi, acosado como manten\u00eda a diario, por un mundo al que observaba siempre, atrapado bajo un sutil manto de tristeza. Toda una compleja carga que aflig\u00eda hasta el cansancio cada una de sus fibras juveniles. Librarse de esas emociones seria su objetivo de vida, ese era el, y asi seria la cosa. Ya iba en diecisiete la cuenta de sus veranos vividos cuando culmino sus estudios de bachiller y decidi\u00f3 marcharse lejos de su hogar paterno, y todo, para encontrarse a si mismo. Pronto comenzar\u00eda a construirse, erigirse, levantarse esa imagen que anhelaba en un futuro ver. Desde ya se imaginaba, como a partir de un adecuado momento preciso, cuando su transformaci\u00f3n fuera dada por concluida, y el podr\u00eda observar cada ma\u00f1ana, y en las noches, envuelto en curiosidad, plantado frente alg\u00fan espejo circular (que era esa su forma geom\u00e9trica favorita), el adolescente rostro madurado, con el fino cincel de la meditaci\u00f3n en soledad, la \u00fanica dama que de ahora en adelante, aceptar\u00eda como consejera. Eso tampoco podr\u00eda ponerlo en duda jam\u00e1s, a partir de ese momento, solo tendr\u00eda o\u00eddos para escuchar los ecos de su alma, bellamente acompa\u00f1ados por el melodioso arrullo de la naturaleza como orquesta de fondo. Sin darle paso a temor alguno, empez\u00f3 a embarcarse en un retiro r\u00e1pidamente planeado, uno que inclu\u00eda dejar a un lado a su novia Marlen; a Jaime y Roc\u00edo sus padres, a su fiel perro Ram, y a Ad\u00e1n y Bernardo sus mejores amigos desde cuando estuvo mudando dientes en el preescolar. Sin atender las l\u00e1grimas de su madre y el abrazo tembloroso de su padre, pidi\u00f3 las llaves de la caba\u00f1a de su difunto abuelo, una muy linda, peque\u00f1a y acogedora que estaba ubicada sobre la cima de una meseta verde coronada por un peque\u00f1o lago de aguas cristalinas y cubierta siempre por un delicioso clima templado. Cuando fue a despedirse de Marlen, le sugiri\u00f3 a la desconsolada chica, que velando por mantener firme su de ahora en adelante, futura amistad, no deb\u00eda sugerirle que tuvieran sexo, el, conservar\u00eda su viril virginidad intacta como prueba de la fortaleza de car\u00e1cter con que investir\u00eda su alma. La hermosamente esbelta muchacha, de fina piel blanca, y profundos ojos azules, se limito aceptar sus pretensiones con un simple gesto de cari\u00f1o que consisti\u00f3 en besarle las rojizas mejillas al chico mientras ella con torpeza intentaba ponerse sus negros pantys. A sus amigos, solo les dejo un par de cartas.<\/p>\n<p>Lleno una caja con semillas de toda clase de verduras, vegetales y frutitas que calculo podr\u00edan crecer con facilidad en la atmosfera silvestre donde se instalar\u00eda. Como deseaba evitar viajar acompa\u00f1ado de un absurdo peso, dejo sus amados libros que cambio por un peque\u00f1o port\u00e1til donde grabo todas sus lecturas preferidas en formato pdf. Su madre le obsequio parte de los utensilios b\u00e1sicos necesarios para su aventura, su padre un hacha, muchas mecheras de gas, y la promesa de que ir\u00eda a visitarlo cada dos meses hasta que desistiera el proseguir su osad\u00eda y enfilarse en los senderos adecuados para un muchacho de su edad. En la primera de las visitas, don Jaime le entrego un peque\u00f1o modem, auriculares, micr\u00f3fono y antena, devolvi\u00f3 la c\u00e1mara, todos, artefactos con los cuales podr\u00eda estar en contacto con su familia, y el acepto gustoso aunque indicando que solo seria mientras lograba mantener una aptitud mas positiva con su nueva vida, eso si, guardando para sus adentros, que en esos primeros momentos de cambio, era mejor entablar conversas con alg\u00fan viejo conocido, el que fuera mas apremiante, que intentar escuchar palabras indescifrables entre los silbidos del continuo viento cuando azotaban las frondosas ramas de los \u00e1rboles, o esperar las posibles revelaciones m\u00e1gicas que pudiera comunicarle las lechugas, zanahorias, cebollas, fresas, moras y dem\u00e1s formas de vida con las que intentaba entrar en conexi\u00f3n para mejorar las posibilidades de existencia de su esp\u00edritu. Cuando las hormonas invad\u00edan con deseos lascivos su ingenua curiosidad, con rapidez se desidia por correr entre senderos construidos al paso de las hormigas, o darle un numero incontable de cruzadas de lado a lado al lago en su secci\u00f3n mas angosta. Tuvo como amigo a unos peces que parec\u00edan entender su nuevo estado vegetariano al punto de perder el miedo de permanecer a su lado mientras nadaba. Cuando su libido solo descansaba, se contentaba con deambular entre veredas aspirando con fuerza los aromas de aquellos parajes, y si las nubes y el clima lo permit\u00edan, dorm\u00eda arropado bajo\u00a0 el firmamento nocturno para observar las estrellas.<\/p>\n<p>Era\u00a0 un domingo despu\u00e9s de siete meses desde su partida cuando se decidi\u00f3 a comunicarse con sus viejos y casi olvidados amigos, comenz\u00f3 a enviar email a Ad\u00e1n, Bernardo y Marlen, aparte de las conversas que sol\u00eda tener con su madre los s\u00e1bados en la tarde cada quince d\u00edas. Y fue su ex novia quien escuch\u00e1ndolo hablar del campo con un aire de esplendor y adoraci\u00f3n quien le sugiri\u00f3 escribiera todo aquello que viv\u00eda para compartirlo con otros. El acepto. Comenz\u00f3 a enviarle a Marlen las interminables frases con que describ\u00eda su interacci\u00f3n con aquellos mundos desconocidos e irreconocibles por otros, el tenia ojos nuevos. Le puso nombres como Edith, a la flor amarilla que crec\u00eda en un trozo de madera que servia de marco a una de las ventanas, Renoa el pez mas grande que sabia habitaba el lago, Dulcinea era la madrugada y Merian el roc\u00edo que le acompa\u00f1aba. Era toda una comunidad, y el no sent\u00eda dolor, nadie en sus paisajes tenia dolor, la forma marchita de la muerte era solo transmutaci\u00f3n. Asi pasaron diez a\u00f1os y a Manuel se le dio la fabulosa idea de volver al universo dejado atr\u00e1s, incluso, tenia all\u00e1 guardado, el dinero que hab\u00eda logrado conseguir enviando sus extensos escritos atrav\u00e9s de la red global del Internet. Hab\u00eda mecanografiado de todo un poco, desde la franqueza en la naturaleza de las plantas y vegetales, hasta del sexo entre semillas, todo abarcado en una colecci\u00f3n de libros llenos de sensualidad, escritos por el genio que hab\u00eda dotado de gracia y personalidad casi humana a esos reinos carentes de alma pero inundados de fuerzas y esplendor. Hab\u00eda conquistado asi sin pretenderlo el mundo de las ciudades, los campos llenos de campesinos educados que velaban por el medio ambiente, los hombres trabajadores de fabrica, las laboriosas mujeres y los despistados j\u00f3venes, todo sin haber habitado el entre ellos por mucho tiempo. Aprovechando una visita de don Jaime regreso sin avisar a la ciudad. Su madre lo contemplo admirada, era otro muy distinto al hijo que hab\u00eda despedido y jam\u00e1s se atrevi\u00f3 en acompa\u00f1ar de cerca ni en las fechas especiales cuando era el padre quien iba a verlo, todo eso, por respeto a su inicial decisi\u00f3n. Ahora el, lleno de una seguridad indescriptible comenz\u00f3 a caminar por las calles, sonre\u00eda y la gente parec\u00eda sonre\u00edr con el.<\/p>\n<p>Permanec\u00eda est\u00e1tico en una banca de un parque observando parejas y familias pasear, cuando una hermosa joven de tez blanca y fascinantes ojos azules se le acerco d\u00e1ndole un beso en la boca, Era Marlen, el pudo reconocerla por su voz, ella le llamo Reynaldo y el desconcertado opto por mantenerse callado haciendo solo gestos de afirmaci\u00f3n con su cabeza, ella tra\u00eda en sus manos uno de sus escritos para pedirle a Reynaldo que lo recitara con la misma gracia y esplendor con que sol\u00eda hacerlo cada vez que se encontraban. El callaba y ella sin notar nada raro, era la que a cada vez terminaba por continuar leyendo. Cuando el verdadero Reynaldo apareci\u00f3 en escena, la chica casi se desmaya. En ese instante, Manuel, apresuro en presentarse y toda la situaci\u00f3n volvi\u00f3 a tomar un rumbo lleno de cordialidad. Al atardecer, de vuelta a la casa de sus padres se acerco al espejo, y cual no seria su nuevo e intenso miedo, cuando al repasar cuidadosamente sus rasgos, se encontr\u00f3 un rostro similar al de Reynaldo, el nuevo novio de Marlen. Salio deseando no volver a ver su cara por mucho tiempo, y evitando reencontrase esa misma noche con Marlen como hab\u00eda prometido, se dirigi\u00f3 hasta donde los padres de Ad\u00e1n y Bernardo le confirmaron ahora viv\u00edan ellos. Al estar parado frente a sus viejos amigos y escucharlos hablar como supon\u00eda solo hablaba el, observo las r\u00e1pidas transfiguraciones de sus rostros en el nuevo rostro que reconociendo como propio, el espejo le presentara. De nuevo sent\u00eda el miedo recorrerle las entra\u00f1as. Callado los sigui\u00f3 hasta un caf\u00e9 donde sol\u00edan leer en voz alta y acompa\u00f1ados de guitarras los versos t\u00f3nicos de sus libros, y siendo sacada a flote su identidad, no pudo evitar salir frente al publico conformado por unas cincuenta personas, le pidieron hablar, pero indico con se\u00f1as que algo estaba obstruyendo el flujo de su voz, entonces paso otro hombre al escenario, tambi\u00e9n se llamaba Manuel, vest\u00eda de forma similar a como estaba el vestido y su cara era similar a la de Reynaldo. Pero si estiraba levemente sus labios como se\u00f1al de alegr\u00eda, nadie negar\u00eda que sus rostros eran iguales, igual a el cuando sonr\u00edo temeroso frente al espejo al atardecer.<\/p>\n<p>Al retroceder y ver de frente a todos aquellos que hasta ese momento solo lograba observar de espaldas, fue mayor el sobresalto al notar las semejanzas que luc\u00edan todos a su nuevo rostro, hombres y mujeres, todos se parec\u00edan a el y el se parec\u00eda a ellos. Hasta se pod\u00eda sugerir que aquellos eran el y hasta mejores, porque el, aunque de mucho hab\u00eda escrito, ya no recordaba con tanta precisi\u00f3n lo que de el mismo tenia que saber. Se sent\u00eda apenado y aturdido.<\/p>\n<p>Hasta para Ad\u00e1n y Bernardo, con los d\u00edas, su presencia resultaba innecesaria, si hab\u00eda algo nuevo por decir deb\u00eda volver hasta ese mundo donde se hab\u00eda formado el Manuel que ahora ellos amaban. Sobre ese tema hasta sus padres estuvieron de acuerdo con los antiguos camaradas, igual pod\u00edan hallar otros Manueles quiz\u00e1s mejores y mas refinados para hablar como deb\u00eda hablar el Manuel de los libros. Y como negarlo, cuando en cada espacio donde se respiraba con respeto un aire intelectual, hab\u00eda quien tomara su lugar, incluso su mama le solicito el permiso necesario para sacar las cosas de su cuarto, el cual se iba a arrendar a otro joven, uno que venia desde un lejano pueblo para educarse en su lenguaje, tal y como su amado hijo, el que escrib\u00eda libros, lo hab\u00eda hecho por si mismo, en un lugar remoto, sobre una meseta que tenia un hermoso lago encima. Luego de meditarlo con profundidad, satisfecho por un lado de haber borrado del mundo un poco de todo aquello negativo que le hizo retirarse, decidi\u00f3 hacer algo para si mismo. Esta vez, se marcho hasta a un desierto, con escasa agua y muchas serpientes transitando en las noches. All\u00ed vivi\u00f3 por otros diez a\u00f1os. Sin hablar con nadie, sin escribir nada, guardando para si todo lo que el eco de su alma le comunicaba, hasta que el espejo le cont\u00f3 que hab\u00eda cambiado. Ahora sabia lo que su intuici\u00f3n antes le hab\u00eda se\u00f1alado, que si permanec\u00eda en silencio, solo sonri\u00e9ndole al sol que era el mismo siempre, jam\u00e1s se confundir\u00eda con nadie, jam\u00e1s podr\u00eda volver a tener miedo de su propio rostro puesto en unos desconocidos. Ahora era el feliz due\u00f1o de unas facciones que ya consideraba mejores, menos ingenuas, nada santurronas como el anterior Manuel, ahora si, pose\u00eda un poco de la rudeza de un hijo de la tierra junto a su infinito deseo de huirle al dolor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Redes Tejedor contaba solo quince a\u00f1os cuando aprendi\u00f3 a apreciar para si, bajo el tenaz amparo de sus milenarios, fil\u00f3sofos y gu\u00edas espirituales favoritos, el arduo, e imperecedero valor de la soledad.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/611"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=611"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/611\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=611"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=611"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=611"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}