{"id":614,"date":"2010-05-21T10:53:16","date_gmt":"2010-05-21T08:53:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=614"},"modified":"2010-05-21T10:53:16","modified_gmt":"2010-05-21T08:53:16","slug":"158-el-silencio-por-huma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=614","title":{"rendered":"158- El silencio. Por Huma"},"content":{"rendered":"<p>Maldita sea, el sol me deslumbra y no puedo verte. Esta ma\u00f1ana, cuando prepar\u00e9 mi atalaya, el cielo aparec\u00eda plagado de nubes; c\u00f3mo adivinar que despejar\u00eda en s\u00f3lo unas horas.\u00a0<!--more--><\/p>\n<p>S\u00ed, eres t\u00fa, acabas de llegar, tu paso lento y desganado me indica que las cosas no van bien. Pobrecita, me gustar\u00eda acercarme, situarme a tu vera para escuchar y asentir ante tus quejas. No puedo, mi sitio es este y no debo moverme.\u00a0<\/p>\n<p>Ya te sientas; pero \u00bfqu\u00e9 haces?, la madera del banco est\u00e1 empapada, anoche no par\u00f3 de llover, te mojar\u00e1s el abrigo. Ya no hay remedio, lo cierto es que no parece importarte demasiado.\u00a0<\/p>\n<p>Por fin, una moneda en mi cesta, mis m\u00fasculos lo agradecen, aunque no me apetezca demasiado sonre\u00edr.\u00a0<\/p>\n<p>Hoy llevas el pelo recogido en una coleta, como el primer d\u00eda que te vi. Aquel mediod\u00eda el trabajo andaba flojo. Recuerdo que, mientras buscaba por el parque un peque\u00f1o entretenimiento que me permitiese concentrarme y olvidar el dolor de todo mi cuerpo, t\u00fa apareciste.\u00a0<\/p>\n<p>El grupo de muchachas con las que hablabas trabajaban un par de calles m\u00e1s abajo del parque, en un peque\u00f1o supermercado. Cada ma\u00f1ana acud\u00edan a la zona de los bancos en su hora de descanso, sus risas, la algarab\u00eda que las preced\u00eda, provocaba que los transe\u00fantes las mirasen dejando escapar una sonrisa de complicidad; quiz\u00e1s al recordar sus a\u00f1os de juventud, la sensaci\u00f3n del primer trabajo, la alegr\u00eda del primer sueldo.\u00a0<\/p>\n<p>Entre todas ellas te descubr\u00ed. Tu cuerpo delgado y menudo amenazaba con perderse dentro de un horrible uniforme de trabajo, las mangas arremangadas y los pantalones, fruncidos con un prieto cintur\u00f3n, te conced\u00edan un aspecto rid\u00edculo. Me recordabas a un mal disfraz de carnaval. Pero no fue tu ropa la que hizo que me fijase en ti, lo que cautiv\u00f3 mi mirada y mi atenci\u00f3n fue tu sonrisa sincera y confiada, como la que brota de una ni\u00f1a peque\u00f1a ante la cabalgata de los Reyes Magos, mezcla de v\u00e9rtigo por lo que se avecina, algo desconocido, inquietante, e ilusi\u00f3n por los cambios y los regalos que el futuro nos regala.\u00a0<\/p>\n<p>Tu forma de moverte, tus gestos, la rojez de tus mejillas ante las bromas de tus nuevas compa\u00f1eras, la ausencia total de maldad en tu mirada, la certeza de que bajo esas ropas indecentes se ocultaba un alma y un cuerpo perfecto, me obligaron a esperarte todos los d\u00edas desde mi altillo, a buscarte y a desearte sin descanso.\u00a0<\/p>\n<p>La rutina se mantuvo durante semanas, llegabas con tus amigas, re\u00edas, com\u00edas tu almuerzo, descansabas un ratito y te alejabas de mi vista, mientras yo, preso de mi trabajo, deb\u00eda limitarme a contemplarte sin pesta\u00f1ear. En ocasiones la fortuna me sonre\u00eda y una moneda bienintencionada me permit\u00eda regalarte mi mejor actuaci\u00f3n, con la esperanza de que mi arte te deslumbrase y te fijases en m\u00ed.\u00a0<\/p>\n<p>Hace un par de d\u00edas, en un acto de valor extremo, me coloqu\u00e9 cerca de vuestro banco y pude, por primera vez, deleitarme con el suave murmullo de tu voz. Las palabras que escuch\u00e9 inundaron mi coraz\u00f3n de rabia y rencor.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0 No debiste contestarle as\u00ed -te recriminaba una compa\u00f1era.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0 \u00bfEs que quieres que te despida? -apuntillaba otra.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0 Pero lo que me dijo\u2026 -tratabas de justificarte, mientras tu dulce rostro dejaba de sonre\u00edr y se empa\u00f1aba por las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0 Vamos, no seas tonta, ese tipo de cosas nos las dice a todas -te re\u00f1\u00eda una tercera-, pero nunca pasa de la ah\u00ed, solo son palabras, no debes darle tanta importancia.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0 La forma en la que me mir\u00f3 y me toc\u00f3 la espalda me dio asco -murmuraste con pudor, sin alzar los ojos del suelo.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0 \u00bfY no te dar\u00e1 m\u00e1s verg\u00fcenza el no poder pagar este mes el alquiler? -le cuestionaban a coro dos de las chicas.<\/p>\n<p>No pudiste o no supiste contestar, tus manos peque\u00f1as y huesudas taparon tu rostro tratando de ocultar y negar lo sucedido.\u00a0<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente apareciste sola en el parque, una peque\u00f1a bolsa de pl\u00e1stico en la que sobresal\u00eda tu uniforme y la tristeza de tu rostro me sirvieron para conocer el final de aquella conversaci\u00f3n. Al verte, mi cuerpo deseaba correr a tu lado para consolarte, para decirte que ten\u00edas raz\u00f3n, para pedirte el nombre de aquel mal nacido y poder darle su merecido; aunque no pude hacerlo, mi sitio estaba en otro lado.\u00a0<\/p>\n<p>Y ah\u00ed est\u00e1s hoy, con tus pertenencias apretujadas en dos descoloridas maletas, sola, triste y confusa, incapaz de comprender el motivo por el que tu futuro se torci\u00f3 de repente.\u00a0<\/p>\n<p>Te levantas, recoges tus cosas, y \u2026 \u00a1te acercas! \u00a1Te diriges hacia m\u00ed! Con calma rebuscas en tus bolsillos hasta dar con un precioso tesoro, una peque\u00f1a moneda que colocas a mis pies. Este es mi momento, respiro hondo y con todo el amor que brota de mi ser, te dedico mi mejor actuaci\u00f3n. En mis a\u00f1os como mimo jam\u00e1s alcanc\u00e9 tanta perfecci\u00f3n en mi rostro y en mi cuerpo como en ese instante. L\u00e1stima que tus pasos no se detuviesen para contemplarme, y que la rosa que con tanto cuidado seleccionaba cada ma\u00f1ana y escond\u00eda en mi sombrero, con la esperanza de poder regal\u00e1rtela, yazca sola y desconsolada en un suelo h\u00famedo y sucio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maldita sea, el sol me deslumbra y no puedo verte. Esta ma\u00f1ana, cuando prepar\u00e9 mi atalaya, el cielo aparec\u00eda plagado de nubes; c\u00f3mo adivinar que despejar\u00eda en s\u00f3lo unas horas.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/614"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=614"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/614\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=614"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=614"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=614"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}