{"id":617,"date":"2010-05-21T10:59:24","date_gmt":"2010-05-21T08:59:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=617"},"modified":"2010-05-21T10:59:24","modified_gmt":"2010-05-21T08:59:24","slug":"159-vecinos-por-pan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=617","title":{"rendered":"159- Vecinos. Por Pan"},"content":{"rendered":"<p>Son las ocho menos veinte de la ma\u00f1ana del lunes. Est\u00e1 lloviendo, por no variar. Javier se dirige con paso vivo a la parada del autob\u00fas. Al llegar echa un vistazo al panel electr\u00f3nico, el Circular Centro tardar\u00e1 ocho minutos todav\u00eda.<!--more-->\u00a0Es temprano; aunque le resulta extra\u00f1o no ver a Venancio, su vecino, que siempre llega antes. Todos los d\u00edas oye como cierra con doble vuelta de llave la puerta de su casa al salir, porque vive en el piso de al lado.<\/p>\n<p>Aparece el autob\u00fas y no hay rastro de Venancio. \u201c\u00a1Qu\u00e9 raro! \u00bfHabr\u00e1 ido en coche? El muy capullo, es capaz de no avisarme\u201d.<\/p>\n<p>Javier en realidad desprecia a Venancio, porque es d\u00e9bil y perdedor. No un ganador como \u00e9l, que lleva bastantes menos a\u00f1os en la oficina y ya tiene un puesto superior. Un pobre hombre al que su mujer, Laurita, le enga\u00f1a. Lo sabe muy bien, porque es \u00e9l quien la hace disfrutar en la cama desde hace tres meses y se recrea pensando en su piel blanca y suave&#8230;<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 aquel viernes que se encontraron los dos matrimonios en una cafeter\u00eda de la plaza El\u00edptica. Se tomaron unas cervezas los cuatro y fueron juntos al cine. \u00c9l estaba entre las dos mujeres. Unos roces en la oscuridad y Javier supo cu\u00e1nto le gustar\u00eda estrechar aquel cuerpo entre sus brazos.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, su mujer, que acababa de salir para la compra, lo llam\u00f3 desde el telefonillo del portal.<\/p>\n<p>\u2014Javier, que se me olvid\u00f3&#8230; mira, junto al tel\u00e9fono hay un paquete para los vecinos; lo dejaron ayer cuando ellos no estaban. D\u00e1selo t\u00fa, por favor.<\/p>\n<p>Cinco minutos m\u00e1s tarde llam\u00f3 a la puerta de al lado. Le abri\u00f3 Laurita, medio abroch\u00e1ndose la bata sobre el camis\u00f3n, breve, transparente, sugestivo, ofreciendo un escote apetitoso, de pechos blancos y apretados que se mov\u00edan tentadores. Ol\u00eda a ropa de cama y flores.<\/p>\n<p>\u2014Hola. Este paquete&#8230;, es para vosotros.<\/p>\n<p>\u2014Hola, Javier, gracias, qu\u00e9 amable, entra por favor, no te quedes en la puerta, estoy haciendo caf\u00e9, \u00bfquieres?<\/p>\n<p>Una invitaci\u00f3n que Javier intuy\u00f3 como una ocasi\u00f3n para saborear algo m\u00e1s que un caf\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY Venancio?<\/p>\n<p>\u2014Sali\u00f3 como todos los s\u00e1bados: por la ma\u00f1ana va al cementerio. Vendr\u00e1 para comer. Tardar\u00e1 horas.\u00a0<\/p>\n<p>Se sentaron en la cocina. Ella iba de un lado para otro, pero no hab\u00eda mucho espacio y le rozaba al pasar. Al abrirse la bata, asomaban las piernas, gorditas, torneadas, columnas robustas de un capitel que Javier ansiaba explorar. Mostraba al caminar m\u00e1s de lo que el var\u00f3n precisaba para animarse, as\u00ed que cuando ella le serv\u00eda leche en una taza, roz\u00e1ndole con su cadera, le apret\u00f3 suavemente las nalgas con la mano. Ella gir\u00f3 sorprendida, pero sin rechazo, sonriendo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Javier! \u2014Susurr\u00f3 con voz ahogada, como si no pudiera evitarlo.<\/p>\n<p>\u00c9l, sin soltarla ya, continu\u00f3 la caricia talle arriba, se puso en pie y la abraz\u00f3, apreciando que el cuerpo de ella respond\u00eda, se pegaba a \u00e9l, buscando el contacto, fisgoneaba con su pierna entre las suyas. Ya no tuvo duda. La bes\u00f3, sin buscar su boca, acariciando con suavidad su cara, haciendo caminar sus labios sobre la piel de ella, en una caricia, exquisita, lenta y silenciosa. La muchacha respiraba con fuerza, agitada, abriendo la boca en una invitaci\u00f3n irresistible.<\/p>\n<p>Laurita, piel de terciopelo, expresi\u00f3n inocente en los ojos, sencilla y fr\u00e1gil, era un animal voraz en el juego amoroso, sedienta de placer. Javier nunca imagin\u00f3 que se pod\u00eda disfrutar tanto, no ten\u00eda mucha experiencia. \u00c9l se sab\u00eda ardoroso, pero una mujer como la suya, recatada y vergonzosa, con aquellos camisones de monja, lo hac\u00eda porque no quedaba otro remedio, como una obligaci\u00f3n y \u00e9l se sent\u00eda afrentado en su hombr\u00eda. Con Laura era distinto, percib\u00eda su deseo, el temblor de su carne al recibir la caricia, excit\u00e1ndole esto m\u00e1s que nada, y el deseo de ambos se consumaba en una exploraci\u00f3n detallada de sus cuerpos, sin ning\u00fan tipo de pudor o de recato. Se buscaban, recorri\u00e9ndose mutuamente, para encontrarse lugares ocultos donde pudiera estar guardada alguna delicia. Javier se sent\u00eda feliz con aquella relaci\u00f3n. Resultaba perfecta, c\u00f3moda. Al lado de casa, con una vecina a la que le apetec\u00eda lo mismo, que no solicitaba otra cosa que el placer que se daban el uno al otro.<\/p>\n<p>Desde aquel s\u00e1bado se reun\u00edan a la misma hora, doce de la ma\u00f1ana. Venancio acud\u00eda a su cita con los muertos, mientras su esposa reviv\u00eda voluptuosamente en los brazos de un vivo.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado anterior, el trece de enero, lo recordaba bien, Laura hab\u00eda estado fant\u00e1stica, nunca hab\u00edan disfrutado tanto los dos, ella hab\u00eda gritado y jadeado como nunca y \u00e9l se hab\u00eda sentido muy hombre, todo un tipo, capaz de proporcionar tanto gozo a una hembra.<\/p>\n<p>\u2014Javier, eres el m\u00e1s experto y delicioso amante que una mujer pueda desear. Haces tan bien el amor.<\/p>\n<p>Con esas palabras lo hab\u00eda despedido Laurita.<\/p>\n<p>Todav\u00eda resuenan en su o\u00eddo, todav\u00eda siente el aroma de su piel, aunque hayan pasado dos d\u00edas, hinchado como un pavo real, vi\u00e9ndose en la ventana, sonr\u00ede, plet\u00f3rico: \u201c\u00a1Eres un macho!\u201d.<\/p>\n<p>Final de trayecto, Javier se apea y entra en la oficina. Venancio no ha llegado a\u00fan. \u00a1Qu\u00e9 raro! \u00c9l no recuerda que se haya retrasado nunca. Pasan de las ocho y media cuando aparece. Se le ve p\u00e1lido y desali\u00f1ado. Andr\u00e9s, otro compa\u00f1ero, bromea con \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9, Venancio! \u00bfSe te pegaron las s\u00e1banas o te retuvo la parienta? \u00bfHubo fiestecita, eh?<\/p>\n<p>Venancio no dice nada. Con el rostro un tanto crispado se sienta a su mesa de trabajo y se enfrasca con los papeles. Javier comprende que algo anormal sucede, pero Andr\u00e9s como si nada.<\/p>\n<p>\u2014Oye, Venancio, \u00bfTe habr\u00e1s enterado de lo del s\u00e1bado?<\/p>\n<p>\u00ad\u2014\u00a1Hm!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1El s\u00e1bado! \u00a1El autob\u00fas! \u00bfT\u00fa no \u201cpillas\u201d el Circular Centro?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1D\u00e9jame en paz y oc\u00fapate de tus cosas!<\/p>\n<p>Javier se extra\u00f1a a\u00fan m\u00e1s. La conducta de Venancio es sorprendente, pero no entiende por qu\u00e9. Se aproxima a Andr\u00e9s, y en confidencia le interroga.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa con el Circular? Yo tambi\u00e9n viajo en \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Otro que tal baila! El s\u00e1bado se incendi\u00f3 el autob\u00fas, entre Venezuela y la plaza de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>Aquello era justo a continuaci\u00f3n de la parada donde ambos suben. El s\u00e1bado, precisamente el s\u00e1bado es cuando Venancio va al cementerio. Pero, \u00bfentonces?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA que hora?<\/p>\n<p>\u2014A las doce.<\/p>\n<p>Se queda de una pieza. No comprende nada. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1 tan alterado? El s\u00e1bado, despu\u00e9s de estar con Laura, se fue a su casa. El fin de semana estuvieron en la finca de sus suegros, en Guillade, regresaron tarde el domingo por la noche. No ha vuelto a hablar con su amante desde entonces.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le sucede a Venancio? Su aspecto no es habitual, viene tarde, desarreglado, como si no se hubiera cambiado de ropa desde hace dos d\u00edas, sin afeitar. A Javier se le pasa por la cabeza que tal vez sospecha o sabe algo, \u00bfpero qu\u00e9?<\/p>\n<p>Sigue trabajando durante toda la ma\u00f1ana, sin dejar de mirar de reojo a su vecino, tratando de adivinar lo que pueda estar pensando. La ma\u00f1ana transcurre con un Venancio m\u00e1s callado que de costumbre, con la mirada ausente, actuando como un aut\u00f3mata.<\/p>\n<p>Tras una larga y pesada jornada de trabajo, el reloj da las tres. Al salir, Javier se dirige a su vecino.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVienes al autob\u00fas?<\/p>\n<p>\u2014No.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfViniste en coche?<\/p>\n<p>\u2014No.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe pasa algo, Venancio? \u00bfPuedo ayudarte? \u2014Animado por el af\u00e1n de enterarse, la voz de Javier suena m\u00e1s amable que de costumbre.<\/p>\n<p>\u2014No creo que puedas ayudarme.<\/p>\n<p>\u2014Pero al menos podr\u00e1s decirme qu\u00e9 te ocurre.<\/p>\n<p>\u2014No vuelvo a casa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo vuelves a casa? \u00bfQu\u00e9 quieres decir?<\/p>\n<p>\u2014Que no vuelvo. Es una peque\u00f1a concesi\u00f3n que le hago a esa zorra. Unas horas m\u00e1s de plazo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfZorra? \u00bfA qui\u00e9n te refieres? \u2014Javier se sorprende de su propio cinismo.<\/p>\n<p>\u2014A mi mujer,\u00a0 \u00bfa qui\u00e9n sino? \u00a1La muy&#8230;!<\/p>\n<p>\u2014Tranquil\u00edzate, t\u00edo. Mejor ser\u00e1 que vayamos a tomar algo. Ya que no vas a casa me quedo contigo. Avisar\u00e9 que no me esperen a comer.<\/p>\n<p>Javier no quiere perder la oportunidad de averiguarlo todo, as\u00ed que llama a su mujer y despu\u00e9s se van a un bar pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>\u2014Habla, Venancio, creo que es lo que tienes que hacer, hablar. Te sentir\u00e1s mejor si lo haces, seguro.<\/p>\n<p>Javier insiste, persuasivo, procurando ocultar su ansiedad por saber, no ceja hasta conseguir que Venancio le suelte todo.<\/p>\n<p>\u2014El s\u00e1bado me fui a las doce al cementerio, como de costumbre. Al autob\u00fas, que acababa de arrancar, se le incendi\u00f3 el motor, el susto fue descomunal, pero pudimos salir sin problemas. Total, que a m\u00ed no me quedaron ganas de ir, y me volv\u00ed a casa.<\/p>\n<p>Javier palidece. En su mente se ve a s\u00ed mismo cabalgando a la mujer de aquel hombre, que a la misma hora va hacia su casa.<\/p>\n<p>\u2014&#8230; Abr\u00ed la puerta, y enseguida me di cuenta de lo que ocurr\u00eda, la muy zorra estaba en la cama, en nuestra alcoba, con alguien, la o\u00ed gritar y jadear como una posesa, me dirig\u00ed al dormitorio, di dos pasos&#8230;; pero en aquel instante, aunque parezca incre\u00edble, furioso como estaba, pens\u00e9: \u201c\u00bfy qu\u00e9 voy a hacer? Entro ah\u00ed, los veo, \u00bfy qu\u00e9 hago? Me acord\u00e9 del cuento, adem\u00e1s de cornudo, apaleado, porque yo no sab\u00eda c\u00f3mo era el t\u00edo que estaba con ella. Di media vuelta y me fui hasta la gasolinera de la Plaza de Espa\u00f1a. Compr\u00e9 una lata de cinco litros y con ella regres\u00e9 a casa. Estaba loco, mi idea era\u2026, ya te puedes imaginar&#8230;<\/p>\n<p>Javier traga saliva.<\/p>\n<p>\u2014No era mi d\u00eda, desde luego, y aunque no era martes, era trece; no s\u00e9 c\u00f3mo, pero al entrar en el portal, sofocado, excitado, sent\u00ed un mareo y ca\u00ed. Perd\u00ed un tiempo precioso. Cuando recuper\u00e9 el sentido y llegu\u00e9 al piso, el p\u00e1jaro hab\u00eda volado, y la p\u00e1jara en la ducha, limpi\u00e1ndose las guarradas. Al principio no sab\u00eda qu\u00e9 hacer, sin embargo esa espera mientras estaba en la ducha fue suficiente para aclarar mis ideas. \u00a1Ja! El desgraciado que se chingaba a la zorra de mi mujer las iba a purgar, y ella tambi\u00e9n, por supuesto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9? \u2014Javier no pudo disimular su nerviosismo\u2014 \u00bfPero c\u00f3mo?<\/p>\n<p>\u2014Muy sencillo, ella es una infeliz, una pobre ignorante. As\u00ed que con el camis\u00f3n y las bragas en la mano, le dije que la hab\u00eda sorprendido, que era in\u00fatil que lo negase y que le daba una oportunidad de salir bien parada. Las huellas de su amante estaban all\u00ed y se las iba a enviar a mi amigo Jacinto que trabajaba en el laboratorio de la polic\u00eda cient\u00edfica, en Madrid. En pocas horas me dar\u00eda todos los datos. Se lo trag\u00f3 todo. Le di de plazo hasta hoy. Le asegur\u00e9 que Jacinto me llamar\u00eda a las siete, que si ella no me lo dec\u00eda antes m\u00e1s le valdr\u00eda no haber nacido. Est\u00e1 muerta de miedo. Estoy seguro que de un momento a otro me va a llamar y lo confesar\u00e1 todo. La conozco bien. Y en cuanto sepa qui\u00e9n es, ese me las paga, te lo juro. \u00bfComprendes mi nerviosismo? En cualquier momento sonar\u00e1 el m\u00f3vil y&#8230; te puedes apostar que a ese t\u00edo le van a quedar pocas ganas de usar lo que lleva entre las piernas para el resto de su puerca vida&#8230;<\/p>\n<p>Y al tiempo que lo dice muestra una navaja de afeitar, de esas tan afiladas que cortan un pelo en el aire. Sin aire se ha quedado Javier, y todo lo que tiene en la entrepierna le ha desaparecido de golpe, como si ya no existiera. Su cara es un pingajo de carne blanquiazul\u2026 Suena un m\u00f3vil, Venancio echa la mano al bolsillo, saca su tel\u00e9fono y dice triunfante: \u201c\u00a1Es ella!\u201d. Y el seductor, varonil y recio ganador, el gal\u00e1n de pacotilla, da un brinco y sale de estampida, tirando la banqueta al suelo y atropellando todo lo que encuentra a su paso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las ocho menos veinte de la ma\u00f1ana del lunes. Est\u00e1 lloviendo, por no variar. Javier se dirige con paso vivo a la parada del autob\u00fas. 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