{"id":623,"date":"2010-05-21T11:06:08","date_gmt":"2010-05-21T09:06:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=623"},"modified":"2010-05-21T11:06:08","modified_gmt":"2010-05-21T09:06:08","slug":"161-el-secreto-de-las-bestias-por-lana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=623","title":{"rendered":"161- El secreto de las bestias. Por Lana"},"content":{"rendered":"<p>-\u00bfQu\u00e9 necesita? \u2013 dijo, a modo de saludo, la dama de ce\u00f1o fruncido, apenas asomando a la puerta entreabierta que a\u00fan nadie hab\u00eda llamado.<!--more--><\/p>\n<p>No ten\u00eda fuerzas para responder esa pregunta, pero los ojos de la joven, desechos en visiones de llanto, sangre y polvo parecieron hablar por ella.<\/p>\n<p>-Adelante \u2013 respondi\u00f3 entonces la se\u00f1ora ce\u00f1uda de platinado cabello recogido, un poco m\u00e1s cort\u00e9s.<\/p>\n<p>Mientras ingresaba en aquella vivienda prohibida, que tantas veces hab\u00eda imaginado de ni\u00f1a, la joven descarg\u00f3 su morral en un golpe seco de brazos agotados. Es una habitaci\u00f3n de barro, acogedora. Cuatro cilindros de un rudimentario tejido opaco rodean un prisma imperfecto de piedra, poco m\u00e1s alto que los asientos, sobre el suelo de tierra apisonada. El espacio tambi\u00e9n tiene cuatro aberturas: la de entrada, cubierta con un bloque de ca\u00f1as tan juntas que no filtraban luz alguna del exterior y las otras tres ponen distancia a espacios continuos, cada una con prolijos lienzos claros a modo de cortinas.<\/p>\n<p>La due\u00f1a de casa le acerc\u00f3 uno de los cilindros para que tomara asiento, hab\u00eda notado c\u00f3mo las piernas de la peregrina temblaban, huesudas y sucias, apenas sujetas al piso por un par de sandalias de esparto. Ese calzado la delataba como hija de pastores, del Valle Perdido. Gracias a las leyendas que la dama misma hab\u00eda hecho rodar, durante d\u00e9cadas ning\u00fan ser de aquel bajo se hab\u00eda animado a visitarla. Y mucho menos una jovencita.<\/p>\n<p>La muchacha, en cambio, no reparaba en sus sucios miembros inferiores sino en el ardor de su espalda, nacido en d\u00edas de cargar el morral y sus penas. Junt\u00f3 un instante las pesta\u00f1as cubiertas de tierra (ya no le quedaban l\u00e1grimas). Le pidi\u00f3 agua a la se\u00f1ora.<\/p>\n<p>Del cuarto de la izquierda la dama platinada le trajo una vasija peque\u00f1a, de zapallo ahuecado. Mientras el l\u00edquido fresco, reparador, le daba sabia a su lengua de madera seca, la peregrina record\u00f3 que estaba frente a la Madre del Alto, como la llamaban los pastores, protectora de la vertiente y del bosque espeso del norte, aquel donde la joven jam\u00e1s hab\u00eda estado, ni quer\u00eda conocer.<\/p>\n<p>Segura e inspirada, llen\u00f3 de aire sus peque\u00f1os pulmones y se dispuso a contarle de su aventura a la Madre: Primero hab\u00eda llegado a la orilla de la ci\u00e9naga, esa que el ganado tanto teme y que marca el final del valle para los m\u00e1s chicos. All\u00ed, escondida entre unas matas, esper\u00f3 al Duende Gris. Cuando en el cielo hubo m\u00e1s puntos blancos que espacios negros, como cuenta la tradici\u00f3n, apareci\u00f3 la criatura.<\/p>\n<p>La joven contuvo el relato un instante, aguard\u00f3 el asombro de la dama, o al menos un fingido reto como el que le hubiese dado el abuelo Chana. Esper\u00f3, pero la se\u00f1ora, tan ce\u00f1uda como siempre, hac\u00eda silencio.<\/p>\n<p>-Apenas lleg\u00f3, el Duende Gris me dijo que cruzara el ca\u00f1averal con cuidado de no ser vista, siguiendo la se\u00f1al de mi pecho, y que pidiera refugio en esta casa \u2013 La se\u00f1ora ten\u00eda ahora la vista clavada en la puerta de ca\u00f1a, pero parec\u00eda que la estaba escuchando con atenci\u00f3n, por eso la muchacha continu\u00f3 \u2013 Es por una semana o algunos d\u00edas, hasta que las bestias se vayan del bajo, le ayudar\u00e9 en las faenas dom\u00e9sticas, s\u00e9 conseguir alimento, la puedo acompa\u00f1ar y defender\u2026<\/p>\n<p>-Defender\u2026 como lo hiciste con tu familia \u2013 dijo quien ahora miraba los ojos h\u00famedos de la joven y, tal vez, un poco m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>-No pude defenderlos \u2013intent\u00f3 explicar la de piernas huesudas- ellas, las bestias, hac\u00edan silencio, como siempre y entraron sin llamar a nuestro refugio esperaron un momento como si trajeran algo que decir, pero sin motivo alguno atacaron a mi padre, a mi madre, a mi hermano\u2026 \u2013 dej\u00f3 caer la cabeza entre sus dedos, intentando borrar la escena que hab\u00eda visto desde un agujero entre las paredes de piedra. Nadie sab\u00eda por qu\u00e9 mataban de aquella manera, esperando un momento y luego tan r\u00e1pido, siempre de frente.<\/p>\n<p>-Debes marcharte, hija, sigue tu camino. No est\u00e1 aqu\u00ed la protecci\u00f3n que buscas \u2013 dijo la mujer que continuaba de pie.<\/p>\n<p>-Pero el duende\u2026<\/p>\n<p>-Esa criatura no sabe lo que dice\u2026 \u00bfacaso usted pudo ver con claridad el rostro de las bestias? \u2013 la Madre no pod\u00eda contar lo que sab\u00eda, era una antigua promesa de fuego, pero tambi\u00e9n quer\u00eda ayudar a los pastores.<\/p>\n<p>-No. Apenas escuch\u00e9 sus pasos, vi las sombras grandes. Fueron muy r\u00e1pidas. S\u00ed sent\u00ed un chillido, como de espadas saliendo de su estuche\u2026 despu\u00e9s los gritos de mi familia. No quise ver m\u00e1s, corr\u00ed\u2026<\/p>\n<p>La dama interrumpi\u00f3 el relato. Abri\u00f3 a\u00fan m\u00e1s sus ojos de cielo y puso su mano blanda sobre los labios de la joven. Cuando estuvo segura de que la ni\u00f1a har\u00eda silencio, la tom\u00f3 de una mano y con la otra alz\u00f3 el robusto morral, con una fuerza que no correspond\u00eda con su delicado talante. Peregrina y bolso se quedaron en el cuarto del agua. La muchacha del Valle se sinti\u00f3 tranquila cuando sinti\u00f3 entre sus dedos las fr\u00edas cuentas de una especie de collar que la dama le hab\u00eda entregado antes de volver al cuarto principal.<\/p>\n<p>M\u00e1s ce\u00f1uda que nunca, contest\u00f3 al rasgu\u00f1o de una ca\u00f1a en las ca\u00f1as de la puerta:<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 necesita? \u2013 impost\u00f3 antes de abrir, aunque sab\u00eda que afuera hab\u00eda tres criaturas, no una.<\/p>\n<p>-Necesitamos quedarnos \u2013 una voz de trueno, pero cansada, retumb\u00f3 en el agua de la batea, en la habitaci\u00f3n continua.<\/p>\n<p>La Madre abri\u00f3 pero aclar\u00f3 con firmeza mientras entraban: \u201cDeben marcharse pronto, este ya no es su lugar\u201d.<\/p>\n<p>-Ya hablamos de esto antes, no tienes motivos para ofenderte, ya te explicamos que somos diferentes al resto: tenemos el poder de la sangre de nuestro padre y\u2026 el de nuestra madre \u2013 respondi\u00f3 una segunda voz, todav\u00eda m\u00e1s ronca.<\/p>\n<p>Pero ella deb\u00eda ense\u00f1arles que todas las criaturas sobre la tierra son iguales, por eso retruc\u00f3:<\/p>\n<p>-El talento mayor que han descubierto en ustedes se ha convertido en viruta. No puedo recibirlos. Deben respetar hasta al ser m\u00e1s d\u00e9bil y descubrirse tal cual son ante los hombres.<\/p>\n<p>-Perder\u00edamos el poder, como lo hizo nuestro padre antes de morir, atacado, en el fango de la ci\u00e9naga \u2013 esta vez era una voz m\u00e1s aguda, nasal, casi femenina &#8211; Intentamos acercarnos a los pastores, como nos pediste, para avisarles que se acerca la sequ\u00eda, pero sus pensamientos de horror activan nuestras garras. Lo sabes, est\u00e1 en nuestra naturaleza atacar cuando una criatura teme de nosotros, no podemos evitarlo.<\/p>\n<p>La Madre dio una vuelta alrededor de la piedra donde los tres estaban sentados y, para simular tranquilidad, tom\u00f3 asiento en el cuarto cilindro tejido. Antes de hablar cerr\u00f3 los ojos un instante y luego mir\u00f3, uno por uno, con piedad de madre a sus tres v\u00e1stagos de sangre. Les dio la respuesta que s\u00f3lo ellos entender\u00edan con satisfacci\u00f3n:<\/p>\n<p>-Vayan por agua hasta la vertiente del alto. Sus c\u00e1ntaros est\u00e1n afuera.<\/p>\n<p>Cuando las voces de las bestias se o\u00edan lejos, ella regres\u00f3 donde estaba la muchacha atenta, con su morral entre las piernas y el collar enroscado en ambas manos. Le confi\u00f3 por primera y \u00faltima vez su sonrisa de Madre, llen\u00f3 una vasija con l\u00edquido fresco y la meti\u00f3 en el bolso de la joven.<\/p>\n<p>-Cruza el ca\u00f1averal, camina con cuidado de no ser vista, no corras, y cuenta a todas las criaturas el secreto que ya conoces.\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-\u00bfQu\u00e9 necesita? \u2013 dijo, a modo de saludo, la dama de ce\u00f1o fruncido, apenas asomando a la puerta entreabierta que a\u00fan nadie hab\u00eda llamado.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/623"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=623"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/623\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=623"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=623"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=623"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}