{"id":633,"date":"2010-05-22T00:36:42","date_gmt":"2010-05-21T22:36:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=633"},"modified":"2010-05-22T00:36:42","modified_gmt":"2010-05-21T22:36:42","slug":"166-la-tercera-persona-por-alicia-xebeche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=633","title":{"rendered":"166- La Tercera Persona. Por Alicia Xebeche"},"content":{"rendered":"<p>Mat\u00f3la con frenes\u00ed desmesurado dejando en su rostro la expresi\u00f3n antin\u00f3mica de quien logr\u00f3 adentrarse, sin saberlo, en el universo euclidiano de la tercera persona.<!--more-->\u00a0Se detuvo a mirarla\u2026pudo percatarse que, de aquella herida profunda (pero apenas perceptible) que le hab\u00eda provocado en el epicentro del plexo solar, brotaba un gas inodoro y fr\u00edo que fue concentr\u00e1ndose a la altura de su cabeza.<\/p>\n<p>Aquella materia gaseosa se filtr\u00f3 por sus fosas nasales\u2026sent\u00eda como viajaba lentamente hacia sus pulmones, apesadumbrando todo su cuerpo, haci\u00e9ndole sentir desfallecer. Un repentino y afortunado estornudo hizo que el veneno lo abandonara, esparci\u00e9ndose de nuevo en la estancia. Las densas part\u00edculas se arremolinaron formando una nube gris\u00e1cea que se expand\u00eda de forma amenazadora.<\/p>\n<p>Acorralado por el nubarr\u00f3n, comenz\u00f3 a manotear esa materia que se supon\u00eda inanimada cayendo en cuenta de que pod\u00eda asirla y que no era tan f\u00e1cil de disipar. Sinti\u00f3 un dolor familiar en las manos y en el rostro\u2026\u201daquello\u201d le hab\u00eda quemado.<\/p>\n<p>Recogi\u00f3 los jirones de nube y a pesar del da\u00f1o que le causaban, los apret\u00f3 con todas sus fuerzas y sali\u00f3 corriendo. A grandes zancadas recorri\u00f3 las calles hasta llegar a un callej\u00f3n sin salida, de angostura y pinta caricaturescas. Al topar con pared extendi\u00f3 sus manos sobre la superficie h\u00fameda, lo que le dio alivio casi inmediato. Cerr\u00f3 los ojos y se mantuvo as\u00ed durante unos instantes pensando en aquella mujer. Deseaba tenerla frente a \u00e9l y mirarla interminablemente, sostenerse en esa mirada para as\u00ed sosegar esa rabiosa melancol\u00eda de quien se flagela con una soledad autoimpuesta.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 los ojos al sentir que por la pared corr\u00eda un ligero cauce l\u00edquido, lo cual le dio un extra\u00f1o pero confortable alivio. Mientras m\u00e1s lo llenaba la sensaci\u00f3n de serenidad, m\u00e1s acuosa y blanda se sent\u00eda la superficie. Alz\u00f3 la vista, vio que el muro parec\u00eda no tener fin y se mostraba ahora como un enorme espejo de agua. Del portal surgi\u00f3 la mujer, que lloraba. Sus l\u00e1grimas ca\u00edan horizontalmente al este, donde suelen estancarse las gotas de agua disf\u00f3rica. Y de ah\u00ed, emanaba el flujo que nutr\u00eda el portal\u2026<\/p>\n<p>Cay\u00f3 de rodillas ante ella y, llev\u00e1ndose las manos a los ojos, los extrajo y se los ofreci\u00f3 en dote. Ella at\u00f3nita, los tom\u00f3. Tibios a\u00fan, temblaban l\u00edvidos en aquellas manos&#8230;desmenuz\u00e1ndole los ojos, untados los dedos con una pomada de olor medicinal, modelando la masa tibia y arcillosa de la c\u00f3rnea, retina y dem\u00e1s \u00f3rganos visuales, ella entreteji\u00f3 una ligera cuerda de metraje infinito que fue enredando lentamente en un risco arcaico que sobresal\u00eda bruscamente del muro.<\/p>\n<p>Aquel mont\u00edculo rugoso, que parec\u00eda haber estado ah\u00ed desde siempre, result\u00f3 ser una de las extremidades de un ente de fisonom\u00eda incre\u00edble\u2026era una ra\u00edz y pertenec\u00eda al mitol\u00f3gico fresno Yggdrasil que, seg\u00fan los eunucos del norte de Khatmand\u00fa, es el centro del mundo.<\/p>\n<p>\u00c1vida de crear una madeja de circunferencia perfecta con aquella cuerda (que manej\u00f3 con meticulosidad exquisita), ritualiz\u00f3 el acto destinando su raz\u00f3n de ser a la m\u00e1s absurda pero ostentosa puesta en escena: la de la tercera persona\u2026simult\u00e1neamente, ya las estrellas estaban a la deriva y ca\u00edan en el vac\u00edo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mat\u00f3la con frenes\u00ed desmesurado dejando en su rostro la expresi\u00f3n antin\u00f3mica de quien logr\u00f3 adentrarse, sin saberlo, en el universo euclidiano de la tercera persona.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/633"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=633"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/633\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=633"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=633"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=633"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}