{"id":648,"date":"2010-05-22T21:40:01","date_gmt":"2010-05-22T19:40:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=648"},"modified":"2010-05-22T21:40:01","modified_gmt":"2010-05-22T19:40:01","slug":"172-lejanas-vacaciones-por-calpurnia-tate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=648","title":{"rendered":"172- Lejanas vacaciones. Por Calpurnia Tate"},"content":{"rendered":"<p>Las vacaciones de verano eran mi \u00e9poca favorita del a\u00f1o. Esperaba su llegada, ansioso y emocionado, pues sab\u00eda que era el momento perfecto para compartir m\u00e1s tiempo con los miembros de mi familia. <!--more-->March\u00e1bamos todos juntos, a lugares siempre diferentes, maravillosos y, sobre todo, muy divertidos. Durante aquellos d\u00edas se me permit\u00eda acompa\u00f1arles a todas partes, jugar durante horas y a veces, incluso, dormir a su lado. Era una especie de recompensa a todos aquellos fr\u00edos meses de espera en soledad junto a la puerta del peque\u00f1o piso en que viv\u00edamos, hasta que regresaban de la escuela o del trabajo.<\/p>\n<p>Un verano me llevaron a la playa. Nunca antes la hab\u00eda visto y recuerdo que, nada m\u00e1s llegar, me qued\u00e9 plantado en mitad de toda aquella arena, un manto dorado y mullido, mirando hacia un horizonte inmenso y azul que se balanceaba majestuoso, yendo y viniendo hacia m\u00ed e incit\u00e1ndome a todo tipo de juegos. A\u00fan recuerdo la intensa emoci\u00f3n que me invadi\u00f3 en aquel d\u00eda tan especial. Corr\u00ed como un loco, sin rumbo, en c\u00edrculos, dando vueltas alrededor de m\u00ed mismo. Me acerqu\u00e9 a la orilla de aquel mar y hund\u00ed mi morro en sus aguas espumosas, burbujeantes, de sabor terrible, que me salpicaban la cara. Era estupendo y tan nuevo\u2026 Creo que aquella fue una de las mejores tardes que he pasado en toda mi vida.<\/p>\n<p>En otras ocasiones, el destino de nuestras vacaciones era el campo; \u201cel pueblo\u201d, como sol\u00eda llamarlo mi familia. Nos instal\u00e1bamos en una gran casa sin escaleras, de color amarillo pajizo, rodeada de una extensa parcela de tierra, ideal para corretear en busca de ratones o para perseguir gatos. Hab\u00eda un huerto, un corral con gallinas y un pato, y por las tardes, Andr\u00e9s cog\u00eda la manguera para regar los rosales y siempre terminaba moj\u00e1ndonos a m\u00ed y a los ni\u00f1os con el chorro de agua fresca&#8230; Y corr\u00edamos, y salt\u00e1bamos y termin\u00e1bamos empapados, exhaustos y, sobre todo, felices.<\/p>\n<p>Una calurosa noche del pasado a\u00f1o, Ana prepar\u00f3 por fin las maletas y, a la ma\u00f1ana siguiente, antes del amanecer, montamos todos en el coche, un verano m\u00e1s, rumbo a las vacaciones. \u00a1Qu\u00e9 emocionante! Cuando llev\u00e1bamos un buen rato de camino, Andr\u00e9s par\u00f3 el coche. Durante aquellos viajes, que sol\u00edan ser largos y cansados, nos deten\u00edamos en varias ocasiones y normalmente baj\u00e1bamos todos, a despejarnos y desentumecer los m\u00fasculos. Sin embargo, aquel d\u00eda, s\u00f3lo Andr\u00e9s baj\u00f3 conmigo. Ana y los ni\u00f1os permanecieron dentro del coche. Marta, le\u00eda una revista y escuchaba m\u00fasica a trav\u00e9s de esos peque\u00f1os aparatos que llevaba a todas horas dentro de sus orejas, mientras Nicol\u00e1s jugaba a matar marcianos, como \u00e9l dec\u00eda, en aquella m\u00e1quina peque\u00f1a que hac\u00eda <em>bip-bip<\/em>. Mir\u00e9 a mi alrededor y s\u00f3lo vi una nada sucia e inmensa, un cami\u00f3n desguazado y una caseta vieja a la que Andr\u00e9s, sin decir palabra, me sujet\u00f3 con una cadena. Se respiraba un olor extra\u00f1o, nauseabundo. A mi entender, no era un sitio hermoso ni parec\u00eda divertido, por lo que deduje que no pod\u00eda tratarse del lugar de nuestras vacaciones. Mir\u00e9 dentro de los ojos de Andr\u00e9s, como hac\u00eda siempre que necesitaba entender lo que estaba sucediendo. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer, as\u00ed que me sent\u00e9, sumiso sobre una vieja caja de madera, en espera de sus instrucciones, pensando que quiz\u00e1 se tratara de alg\u00fan juego nuevo de esos que sol\u00eda inventar a cada rato cuando yo era un cachorro. Pero \u00e9l, sin mirarme siquiera, sin articular palabra, me dio la espalda. Se dirigi\u00f3 de nuevo al coche, lo arranc\u00f3 y vi c\u00f3mo se marchaban levantando una nube espesa de polvo que se meti\u00f3 en mi nariz y me irrit\u00f3 la garganta. Segu\u00ed con la mirada el coche, incr\u00e9dulo, mientras se alejaba. No comprend\u00eda nada. Lo \u00fanico que sab\u00eda era que deb\u00eda esperarles all\u00ed sentado porque estaba seguro de que volver\u00edan muy pronto a por m\u00ed. Pero no volvieron. Pasaron las horas y se hizo de noche. Me tumb\u00e9 sobre el caj\u00f3n, inquieto, asustado, muy solo. Transcurri\u00f3 mucho, mucho m\u00e1s tiempo y yo segu\u00ed ah\u00ed esperando, cada vez m\u00e1s confundido, m\u00e1s nervioso, sin poder controlar el temblor que invad\u00eda todo mi cuerpo. Me sent\u00ed tan aterrado que ladr\u00e9 y ladr\u00e9, hasta que mi voz se torn\u00f3 ronca. Desesperado, trat\u00e9 de huir, pero la cadena s\u00f3lo me permiti\u00f3 alejarme unos metros y me hice da\u00f1o en el cuello. A\u00fan as\u00ed, segu\u00ed tirando, una y otra vez. No s\u00e9 cu\u00e1ndo me qued\u00e9 dormido, pero cuando abr\u00ed los ojos deseando en vano que todo hubiera sido un sue\u00f1o, ya era de d\u00eda. Segu\u00eda estando solo, atado a aquella caseta, sin rastro de Andr\u00e9s, ni de Ana, ni de los ni\u00f1os por ninguna parte. Mi familia\u2026 \u00bfpor qu\u00e9 no volv\u00edan a buscarme? El sol calentaba cada vez m\u00e1s fuerte y yo me encontraba hambriento y ten\u00eda mucha sed. Recuerdo que empec\u00e9 a perder las fuerzas, que se me cerraban los ojos. Me tumb\u00e9, buscando un poco sombra tras la caja de madera, y ya no pude levantarme. Pens\u00e9 en la playa y en el pueblo y en el chorro de agua fresca que sal\u00eda de aquella manguera. Por un instante incluso cre\u00ed sentir su frescor en mi cuerpo y al cabo de un tiempo, ya no sent\u00ed nada. De pronto escuch\u00e9 una voz que murmuraba dulces palabras junto a mi oreja mientras liberaba mi cuello dolorido del collar y la cadena. Intent\u00e9 abrir los ojos. Despu\u00e9s, alguien moj\u00f3 mi cabeza y mi hocico reseco con agua y me tom\u00f3 en sus brazos. No pude ver de qui\u00e9n se trataba pero cre\u00ed descubrir en ese humano el olor de la esperanza y del sosiego.<\/p>\n<p>Desde aquel d\u00eda vivo con Estela y con otros como yo en el patio trasero de un caser\u00f3n blanco. Somos muchos: perros grandes y peque\u00f1os, j\u00f3venes y muy viejos, pero todos nos llevamos bien y formamos una gran familia. Estela nos trae comida, juguetes, amor y compa\u00f1\u00eda.\u00a0 A veces, vienen de visita personas desconocidas y nos observan con detenimiento. Casi siempre eligen a uno de nosotros y se lo llevan, despu\u00e9s de firmar un papel. A m\u00ed no me han elegido todav\u00eda, porque cuando les veo llegar me escondo. Tengo miedo de volver a percibir aquel horrible olor a indiferencia. Y sobre todo, tengo miedo de mirarles a los ojos y descubrir en sus miradas el vac\u00edo terrible que, un d\u00eda, cuando \u00edbamos de vacaciones, vi en los ojos de Andr\u00e9s, mientras me dejaba atado a aquella vieja caseta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las vacaciones de verano eran mi \u00e9poca favorita del a\u00f1o. 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