{"id":667,"date":"2010-05-23T18:39:25","date_gmt":"2010-05-23T16:39:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=667"},"modified":"2010-05-23T18:39:25","modified_gmt":"2010-05-23T16:39:25","slug":"175-morir-para-contarlo-por-francis-drake","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=667","title":{"rendered":"175- Morir para contarlo. Por Francis Drake"},"content":{"rendered":"<p>Har\u00e1 cosa de cinco a\u00f1os que mor\u00ed, no lo s\u00e9 con exactitud, nunca se me ha dado bien llevar las cuentas de cabeza. Tard\u00e9 unos d\u00edas en saberlo, pues no se trata de que alguien te diga que est\u00e1s muerto, sino que de repente apareces en un lugar desconocido, tan extra\u00f1o que no lo hubiera imaginado en mi vida. <!--more-->La muerte es un lugar carente de todo y lleno de muertos. Nuestro n\u00famero se incrementa sin parar, pues cada nacimiento ser\u00e1, antes o despu\u00e9s, uno de nosotros. Sin embargo, esta superpoblaci\u00f3n no supone ning\u00fan problema, hay sitio para todos y no tenemos necesidades. Es evidente, los muertos no requerimos alimentarnos o protegernos del fr\u00edo porque no tenemos que sobrevivir. No permanecemos en casas, ni llenamos el espacio con cosas, bienes de todo tipo que aqu\u00ed no tienen cabida. Al principio no es f\u00e1cil acostumbrarse a la muerte. Cuando llegu\u00e9, pens\u00e9 que me hab\u00edan dejado en la plaza de alguna ciudad en un d\u00eda festivo, con la multitud paseando de un lado hacia otro, despreocupados, sin nada que hacer. Deb\u00eda ser una explanada tan grande que no consegu\u00eda ver sus esquinas, ning\u00fan edificio alrededor, y pas\u00e9 varias horas abri\u00e9ndome paso entre la gente para tratar de encontrar la salida, un punto de referencia que me indicara d\u00f3nde estaba. Cansado de dar vueltas, pregunt\u00e9 a un tipo, que me respondi\u00f3 pregunt\u00e1ndome si yo era nuevo y si a\u00fan no me hab\u00eda dado cuenta. \u201c\u00bfDarme cuenta de qu\u00e9?\u201d, respond\u00ed. Tras escudri\u00f1arme con su mirada, aquel hombre rompi\u00f3 a re\u00edr o a llorar (no sabr\u00eda decir si eran carcajadas o quejidos, con l\u00e1grimas de alegr\u00eda o tristeza), para despu\u00e9s decirme que no ser\u00eda \u00e9l quien me lo desvelara. Aquel pirado no me sirvi\u00f3 de ayuda, as\u00ed que recorr\u00ed kil\u00f3metros en busca de qu\u00e9 s\u00e9 yo, un portal, un puente, un \u00e1rbol, cualquier cosa que me protegiera de la intemperie. Pasar\u00edan horas, o d\u00edas, hasta que me di cuenta de que no hab\u00eda nada que encontrar y, lo m\u00e1s asombroso de todo, no sent\u00eda cansancio, ni hambre, ni fr\u00edo, ni se hac\u00eda de noche y tampoco luc\u00eda el sol. Por m\u00e1s que anduviera, era como si nunca hubiese salido de esa planicie, donde no hab\u00eda nada, m\u00e1s que muertos y m\u00e1s muertos que deambulaban por doquier. Acab\u00e9 por preguntarle a un ni\u00f1o que jugaba a cabalgar sobre un caballo imaginario. El chaval tir\u00f3 de las riendas, dijo \u201csoooo&#8230;\u201d y, mir\u00e1ndome con asombro, contest\u00f3 que est\u00e1bamos en el cielo. \u201c\u00bfC\u00f3mo sabes que es el cielo?\u201d, volv\u00ed a preguntar. \u201cPorque mi mam\u00e1 dice que cuando te mueres vas al cielo\u201d, respondi\u00f3 con la seguridad de quien sabe de lo que habla. \u201cPero no hay nubes, ni \u00e1ngeles, ni esto parece un para\u00edso\u201d, repliqu\u00e9. Entonces, el ni\u00f1o se encogi\u00f3 de hombros, arre\u00f3 su caballo y se march\u00f3 al galope.<\/p>\n<p>Lo bueno de la muerte es la sensaci\u00f3n de libertad que te inunda. No hay reloj, no tienes que ir a trabajar, nadie te presiona ni espera nada de ti, te mueves sin dar explicaciones; no hay miedo porque no tienes nada que perder. En los a\u00f1os que llevo aqu\u00ed, he visto al menos una veintena de proyectos de gobierno ca\u00eddos antes de ejercer su poder. De cuando en cuando, aparece un muerto nuevo que ans\u00eda erigirse l\u00edder o salvador. Intenta convencernos de que hay que organizarse, que podemos mejorar nuestra situaci\u00f3n si formamos un equipo y hacemos valer nuestros derechos. Despu\u00e9s, si consigue rodearse de suficientes adeptos, convoca elecciones en las que siempre sale victorioso debido a la falta de oposici\u00f3n. Se proclama presidente leg\u00edtimo y comienza su mandato. El \u00faltimo gobierno quiso delimitar el espacio, marcar los territorios y asignar la propiedad de los mismos a individuos o grupos, empezando por los que le hab\u00edan apoyado en su carrera electoral. Lo que parec\u00eda una ventaja result\u00f3 ser una condena para los premiados, pues sin nada con qu\u00e9 cerrar los terrenos, los propietarios se ve\u00edan obligados a poner vig\u00edas sobre las lindes para que no se traspasaran sin su consentimiento. A\u00fan as\u00ed, los muertos invad\u00edan sus propiedades con la tranquilidad de que nadie se lo impedir\u00eda, pues ninguna sanci\u00f3n pod\u00eda quitarles lo que no ten\u00edan y, cuando la cosa se pon\u00eda tensa y llegaban a las manos, las amenazas de muerte, vestigios de su vida anterior, eran un completo sinsentido. El equipo de gobierno dimiti\u00f3 en pleno a las pocas semanas, lo mismo que sucedi\u00f3 con los anteriores gobiernos que, sin bienes para administrar ni impuestos que recaudar, cayeron en la cuenta de que la muerte es una sociedad ideal, libre por definici\u00f3n y satisfecha en s\u00ed misma, tan perfecta que no necesita ser gobernada.<\/p>\n<p>Siempre he pensado que no se pod\u00eda morir dos veces, pero estando aqu\u00ed descubr\u00ed que, una vez muertos, volvemos a morir de aburrimiento. Te pasas a\u00f1os viendo el mismo paisaje, con ganas de hacer cosas que no puedes llevar a cabo por imposibilidad material. Lo \u00fanico que cambia son los muertos, sus caras, su forma de ser, su conversaci\u00f3n. Nunca dejas de conocer gente nueva, de todos los colores y condici\u00f3n social. Es curioso que, aun siendo tan variopintos, todos empiecen la conversaci\u00f3n con la misma pregunta: \u201cY t\u00fa, \u00bfde qu\u00e9 moriste?\u201d Los m\u00e1s admirados son aquellos que han tenido una muerte honrosa, por ejemplo, sirviendo a su patria o realizando labores humanitarias. Mi caso no parece atractivo, a nadie le entretiene saber que mor\u00ed de viejo, que mi coraz\u00f3n dej\u00f3 de latir agotado por los a\u00f1os. Cansado de ver el gesto de indiferencia en las caras de los que escuchaban mi historia, decid\u00ed inventarme una muerte mejor. La primera que eleg\u00ed fue la muerte de un soldado en combate de guerra, hasta que me di cuenta de que hay tantos soldados muertos que al final resultaba un suceso ordinario. Empe\u00f1ado en subsanarlo, abr\u00ed mi imaginaci\u00f3n y consegu\u00ed construir unas quince historias de muerte, a cual m\u00e1s interesante, desde el descendiente del jefe de una tribu africana que, para demostrar su valor, deb\u00eda enfrentarse con un le\u00f3n sin m\u00e1s armas que sus propias manos, hasta el caballero de las cruzadas que dio la vida por la libertad de su pueblo, exhalando el \u00faltimo aliento tras atravesar con su espada al rey invasor. Por supuesto, muchos incr\u00e9dulos ponen en duda mis relatos, como yo hago con los suyos, de ah\u00ed que preguntarnos por la causa de nuestra muerte termine siendo tan s\u00f3lo una excusa para entablar conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como no hay cosas que hacer, la mayor\u00eda se dedica a pasar el tiempo mirando a los vivos. Lo descubr\u00ed el d\u00eda en que me top\u00e9 con un chico que, sentado en el suelo con las piernas cruzadas, parec\u00eda mantener su mirada concentrada en algo que ten\u00eda frente a s\u00ed. Sin alcanzar a distinguir lo que aqu\u00e9l muerto miraba, pues ten\u00eda delante lo mismo que hab\u00eda por todas partes, es decir, nada, me sent\u00e9 junto a \u00e9l y observ\u00e9 c\u00f3mo proced\u00eda. Ten\u00eda sus manos abiertas sobre las sienes, impidiendo la visi\u00f3n lateral de sus ojos, y cambiaba el ritmo de su respiraci\u00f3n con frecuencia, como si se asfixiara. Cuando por fin se quit\u00f3 las manos de la cara, le pregunt\u00e9 qu\u00e9 hab\u00eda estado haciendo y me ense\u00f1\u00f3 la visi\u00f3n de los vivos. La cosa tiene su t\u00e9cnica, pero no es nada de lo que cualquier muerto no sea capaz. El problema es que la ventana de los vivos se abre de forma aleatoria, de manera que cada vez divisas un lugar y personas diferentes. No se puede seleccionar a qui\u00e9n ni d\u00f3nde, es una especie de espionaje descontrolado. En mi caso, como en el de todos, me hubiera gustado seleccionar a los m\u00edos, mi familia y amigos, saber qu\u00e9 es de ellos. Ser\u00eda una forma de entrar en contacto, como si yo estuviera en un pa\u00eds lejano y los viera a trav\u00e9s de una c\u00e1mara <em>web<\/em>. Por ah\u00ed corren leyendas de encuentros con parientes. Es famosa la historia del muerto cornudo que, por destino o casualidad, dio con la ventana que le llevaba a su casa y pudo visualizar la vida cotidiana de su mujer durante horas. Poco le dur\u00f3 la alegr\u00eda cuando descubri\u00f3 que otro, muy vivo y coleando, calentaba el sagrado lecho conyugal. Dicen que la escena le caus\u00f3 tal impresi\u00f3n que se arranc\u00f3 el coraz\u00f3n con la mano y, desde entonces, vaga con un hueco en el pecho preguntando qui\u00e9n se lo ha robado&#8230; Hay que reconocerlo, los muertos nos convertimos en mirones, vulneramos la privacidad para nuestro entretenimiento, aunque queremos pensar que no hacemos da\u00f1o alguno porque no podemos intervenir. Yo disfruto con las ventanas que me llevan a otros pa\u00edses, que me permiten conocer distintas formas de vida, nuevas experiencias. A veces se ven cosas terribles que te hacen cerrar los ojos y te dejan, si cabe, a\u00fan m\u00e1s helado.<\/p>\n<p>Lo de llevarse un secreto a la tumba es una cosa, y que los muertos sepan guardarlos es otra. Yo tengo uno que no he compartido con nadie, por si acaso. Un d\u00eda, haciendo <em>zapping<\/em>, descubr\u00ed la manera de visualizar la misma ventana de nuevo. Se trata de una combinaci\u00f3n num\u00e9rica, como la de las cajas fuerte. Desde ese momento estoy enganchado a la ventana de Milagros, que as\u00ed se llama ella, como lo que me llev\u00f3 a encontrarla. Vive sola en su piso de sesenta metros y regresa a casa sobre las ocho de la tarde. Me deleito observ\u00e1ndola cuando prepara la cena, ve la televisi\u00f3n o lee un libro. Tiene el gesto triste y bebe demasiado, pero su cara de \u00e1ngel y sus movimientos pausados me enamoran. Esta noche la contemplo con su copa de vino inclinada y la mirada perdida en el cristal de la ventana. Las palmas de mis manos se cierran hacia mis ojos para verla mejor, no perderme ni el leve movimiento de su pecho al respirar. Creo que la amo&#8230; La amo con remordimientos, me culpo por haber cosechado un deseo inconfesable. Ella se levanta, busca su pitillera, extrae un cigarrillo y lo pone entre sus labios. Con el vino en equilibrio sobre el borde de la copa, recoge un mechero de la mesa y lo enciende. As\u00ed permanece, con la llama prendida, leyendo lo que el fuego le transmite, pensando en qui\u00e9n sabe qu\u00e9. Siempre sigue el mismo gui\u00f3n, predecible como una l\u00ednea de autob\u00fas, un recorrido inalterable en el que la acompa\u00f1o gustoso, un itinerario sutilmente plagado de deliciosos detalles que no escapan a mis sentidos. Cuando la botella est\u00e9 medio vac\u00eda, ir\u00e1 al ba\u00f1o a tomar su pastilla para dormir. Espero, paciente. Ella busca el frasco y derrama un pu\u00f1ado de p\u00edldoras que blanquean su mano. Escoger\u00e1 una, la sujetar\u00e1 con sus dedos delgados de u\u00f1as mordidas. No, no es s\u00f3lo una, las arroja todas sobre su boca y las mastica haciendo muecas. Me fijo en su cara, me refleja las sensaciones de su lengua impregnada de qu\u00edmico sabor. Milagros se concentra en el interior del frasco y, en un movimiento compulsivo, se traga lo que queda dentro. Una, dos, tres arcadas; brotan l\u00e1grimas de sus ojos. La veo desplomarse sobre el suelo. Yo no respiro; ella tampoco. Parece que est\u00e1 muerta&#8230; \u00bfEstar\u00e1 muerta? Qu\u00e9 terrible acontecimiento&#8230; \u00a1Qu\u00e9 ganas tengo de verla!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Har\u00e1 cosa de cinco a\u00f1os que mor\u00ed, no lo s\u00e9 con exactitud, nunca se me ha dado bien llevar las cuentas de cabeza. 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