{"id":676,"date":"2010-05-23T18:53:10","date_gmt":"2010-05-23T16:53:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=676"},"modified":"2010-05-23T18:53:10","modified_gmt":"2010-05-23T16:53:10","slug":"178-con-nombre-de-mujer-por-caribe-luminoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=676","title":{"rendered":"178- Con nombre de mujer. Por Caribe luminoso"},"content":{"rendered":"<p>La delgadez resaltaba en su figura. Caderas estrechas acompa\u00f1adas de un par de nacientes gl\u00fateos. Cuando vest\u00eda la falda del uniforme escolar, esas redondeces eran apenas notorias, en cambio, con el pantal\u00f3n de deportes ya era diferente.<!--more-->\u00a0Las nalgas se comenzaban a mostrar erectas,\u00a0 rotundas y duras, pero sus tetillas permanec\u00edan planas con\u00a0 unos botones \u2014como en otras adolescentes, pugnando por brotar. Sobre la espalda, flotaban las aterciopeladas guadejas que se mueven cuando estira sus brazos ante la pelota de baloncesto, pero sus\u00a0 pensamientos est\u00e1n lejos del juego. Cada movimiento es madurado, deliberado\u00a0 para que no denotase su realidad.<\/p>\n<p>Ya a esa edad sus sue\u00f1os y los de sus compa\u00f1eros de colegio son totalmente diferentes.\u00a0 Mientras en ellos sobresalen los deseos de grandeza en sus vidas, en Armanda despuntaba el del esplendor en sus formas.<\/p>\n<p>Su cuerpo es un templo.<\/p>\n<p>Lo cuida como quien resguarda un juguete preciado.<\/p>\n<p>El resto de\u00a0 chicos y chicas, la aceptan de forma espont\u00e1nea. Pero su ser, lleno de inquietudes que no todos pueden entender, se cuestiona. Sus pensamientos surgen noche tras noche, mientras con cuidado va tocando para sentir que formas va tomando su cuerpo. Para ser adolescente, era extra\u00f1o que jam\u00e1s la rebeld\u00eda diese pie a una llamada de atenci\u00f3n, por eso Olinta, su madre, y\u00a0 sus sucesivas maestras de primaria, nunca se conocieron. Hasta de eso se cuidaba, de que ninguna de las mujeres pudiese intercambiar opini\u00f3n sobre su conducta. Y en relaci\u00f3n a sus estudios, ocupa el segundo lugar en su curso, por eso tampoco fue necesario que las autoridades escolares citaran su representante para ponerle quejas, pues no las hubo.\u00a0 Por el contrario, solo alabanzas.<\/p>\n<p>Hab\u00eda aprendido muy pronto a manejarse entre aguas.<\/p>\n<p>En casa era una persona, fuera de ella, otra.<\/p>\n<p>Sufr\u00eda.<\/p>\n<p>Tiene la enfermedad que asfixia de adentro hacia afuera. La empedrada ruta de disgustos y dificultades oculta lo que lleva velado. Las formas f\u00edsicas que muestran el espejo de su dormitorio, son tan diferentes de lo que se revela cuando entra al s\u00f3tano de sus deseos&#8230; Y as\u00ed como en casa era opuesto a quien era en el colegio, de igual manera su interno lo era de su externo.\u00a0<\/p>\n<p>Una vida fugitiva llevaba a Armanda a correr\u00a0 mientras ve los d\u00edas pasar como si fuese un avi\u00f3n de alto vuelo.\u00a0<\/p>\n<p>En fantas\u00edas, vac\u00edo el pantano que era su vida,\u00a0 plasma el milagro de una pileta de agua transparente donde su desnudez pod\u00eda crear la solitaria perfecci\u00f3n de una obra maestra, aunque inconclusa.<\/p>\n<p>Sin tener claro como hacerlo, la br\u00fajula que se ha impuesto se cubre de niebla cuando la fascinaci\u00f3n la enreda.<\/p>\n<p>Su situaci\u00f3n era deplorable. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Para mitigar su dolor, se orienta hacia el profundo subterr\u00e1neo de sus sentirse donde tiene el alma maquillada.\u00a0 El rec\u00f3ndito lugar era suntuoso, lleno de una luminosidad azulada, all\u00ed siente comodidad y esperanza, admite la presencia de puertas secretas y luces encendidas la noche entera. Pero s\u00f3lo mientras se encuentra all\u00ed.<\/p>\n<p>Fuera del s\u00f3tano no se reconoce, si bien en el se hab\u00eda descubierto, all\u00ed no tenia que asumir ning\u00fan rol. All\u00ed era. Noche tras noche desciende a habitar ese espacio, todas las ma\u00f1anas amanece en la superficie, pues respeta los prejuicios que la acompa\u00f1an creando paradigmas y creencias de los que vive. Pero los ecos que escucha desde el s\u00f3tano la escoltan lanz\u00e1ndola hacia donde est\u00e1n sus esperanzas, y con ellas se alimenta. Regresa al colegio, contin\u00faa su rutina, pero al llegar de nuevo a casa, vuelve a refugiarse en el espacio donde ha pasado la noche.<\/p>\n<p>Sus compa\u00f1eros nada sospechan.<\/p>\n<p>La invasi\u00f3n de aquello que no pod\u00eda extirpar era toda una irritaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Duele.<\/p>\n<p>Su imaginaci\u00f3n libera el clamor que despierta el deber ser contra lo que era. El sonsonete de su nombre cobra \u00edmpetu y da por descontado lo que, a ojos vista, era evidente.<\/p>\n<p>Acobardado, despierta del sue\u00f1o con la disposici\u00f3n de borrar la amargura para trocarla en prudencia.<\/p>\n<p>Salir del caos para procurar confianza.<\/p>\n<p>Olinta es modista. Mariano la embarazo para muy pronto alejarse temeroso de que se viese forzado a asumir la responsabilidad. Pero para ella no fue problema, deseaba la pre\u00f1ez y \u00e9l fue casi buscado para lograrla. Era mucho el temor a no poder ser madre, tanto que cuando\u00a0 se fue sin decir ni una palabra, tampoco se dio ella por aludida. Los nueve meses fueron los tiempos m\u00e1s maravillosos que hab\u00eda vivido. Se le ilumina el rostro de tan s\u00f3lo recordarlos. Pario acompa\u00f1ada de una vecina que actu\u00f3 de comadrona, la cuido a ella y a la criatura esos primeros d\u00edas, y luego, misteriosamente desapareci\u00f3. Nunca se volvieron a ver, tampoco dej\u00f3 de agradecerle. De sus manos hab\u00eda llegado lo que tanto anhelaba.<\/p>\n<p>Ese hijo lo fue criando intentando no descalabrar sus sentimientos y convertirlo en un joven malcriado. A muy temprana edad lo envi\u00f3 al colegio, y lo acostumbr\u00f3 a que la ayuda en los quehaceres de la casa cuando regresa. A medida que se iba haciendo mayorcito deleg\u00f3 en \u00e9l responsabilidades: el pago de los servicios dom\u00e9sticos, el registro escolar, etc. pero en los arreglos caseros, fuesen el\u00e9ctricos o de cualquier otra \u00edndole, realmente no le notaba destreza. Su hijo no se ocupa de eso, por eso gratifica la ayuda de un vecino.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os transcurr\u00edan en una dimensi\u00f3n del tiempo que para ella no era conocida., notaba los cambios en el chico a medida que se iban generando, algo extra\u00f1os, pero ella muda, no opinaba. Se limitaba a observar. Ahora en este a\u00f1o, llegada la entrega de diplomas escolares, Armando cae en fiebres. Altas fiebres. Tanto, que lo que pudo ser un gran suceso pas\u00f3 al olvido moment\u00e1neo, pues en lugar de ir a recibir el certificado de clases,\u00a0 acompa\u00f1ados de sus padres como todo el resto de compa\u00f1eros, su madre se dedico a\u00a0 cuidarle.<\/p>\n<p>Diez d\u00edas despu\u00e9s, ya recuperado de los males, justo cuando el colegio cerraba por vacaciones, fue a buscar esa importante credencial.<\/p>\n<p>Y se la dieron.<\/p>\n<p>Con abrazos y lamentaciones por no haber asistido al acto formal, en la Secretaria del colegio le entregaron el diploma de finalizada la primaria, y logro convencer a su madre para lo registrase en un colegio diferente. Deseaba experimentar, alegaba, tener nuevos amigos. Y Olinta, que conoce sus calificaciones, acept\u00f3 el cambio como compromiso de premio.<\/p>\n<p>En el nuevo instituto para cursar la secundaria, \u00a1como no aceptarlo con tan buenas calificaciones! Sus costumbres poco variaron. Como siempre lo hab\u00eda hecho en el colegio anterior, lleva a la espalda un morral grande. Argumenta que son muchos los libros que piden los profesores. El bulto nunca disminuye de tama\u00f1o.<\/p>\n<p>Salir implica llevar su mochila a cuestas. Quien quiera que observe,\u00a0 no sabe si este esta adosado a un cuerpo humano o viceversa.<\/p>\n<p>Olinta no se despega de la maquina de coser, tampoco le quita los ojos de encima a ese, su gran amor. Cauta, inquisidora, as\u00ed como no se equivoca en su trabajo, tampoco lo hizo con Armando.<\/p>\n<p>Dejo correr el tiempo auscultando curiosa los sucesos que, por cierto, no se hicieron esperar.<\/p>\n<p>Los hijos los son cualquiera sea su condici\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Con o sin defectos.\u00a0<\/p>\n<p>Con o sin \u00e9xitos.<\/p>\n<p>Con o sin todo, son hijos.<\/p>\n<p>Trozos de vida que acercan el amor divino. A veces \u2014muchas, los padres se ciegan ante ellos. Se niegan a ver lo evidente. En otros, como Olinta, no se hab\u00eda ofuscado. Que no hablase no quer\u00eda decir que no observase.<\/p>\n<p>Y \u00a1vaya como lo hacia! Pero sin formar ning\u00fan comentario.<\/p>\n<p>El liceo y la entrada a secundaria llegaron junto con los cambios en su cuerpo. Este fue tomando forma de adolescente, fornido, de mayor estatura, la voz m\u00e1s intensa y el vello ya no incipiente, justo donde deb\u00eda salir. Axilas, pubis y el incipiente bigotillo. No dejaba que ni una muestra fuera visible a sus amigos. Por eso la codiciada consulta m\u00e9dica ser\u00eda la culminaci\u00f3n de sus anhelos.\u00a0<\/p>\n<p>Los acontecimientos acaecidos ese d\u00eda podr\u00eda haber parecido una escena rid\u00edcula de no haber sido conmovedora, pero era necesario dejar claro lo que pod\u00eda ocurrir si no se esclarec\u00edan las cosas.\u00a0\u00a0 Por eso llegado el atardecer, Olinda, vi\u00e9ndolo comprimirse, decidi\u00f3 hablarle.\u00a0<\/p>\n<p>Para Armando habr\u00eda sido\u00a0 intolerable un d\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>Para Olinta era deshacerse de culpas sufridas desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s, cuando sus ojos fueron mas all\u00e1, cuando en el liceo pidieron que dejara de llevar el morral que antes usaba. Pero ella amorosa, estaba dispuesta a aceptar con reciedumbre los deseos de Armando aunque no comprendiera las causas, y as\u00ed lo hizo.<\/p>\n<p>No hubo reprimendas, ni ofensas ni situaciones destempladas.<\/p>\n<p>El rostro congestionado del hijo observa una madre desconocida, y a si mismo, como quien viene de una larga enfermedad que debe reconocer y asumir.\u00a0\u00a0 Como si corriese el viento, sinti\u00f3 fr\u00edo en esa superficie donde lo obligan a vivir.<\/p>\n<p>Hubo un cambio atroz.\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, sin vacilar, se entrego\u00a0 a su realidad.<\/p>\n<p>Por eso aun sin haberlo anticipado a su madre, se hab\u00eda atrevido a pedir la cita para\u00a0 la visita a un especialista. Cumbre de esos\u00a0 deseos que hab\u00eda tenido durante tantos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Recuerda su ni\u00f1ez cuando toma decisiones prematuras para su edad. Ahora, ve a la doctora como una maga, hero\u00edna capaz de comprender sus \u00edntimas esperanzas.<\/p>\n<p>Hablarle pod\u00eda haber sido dif\u00edcil, pero lo desea tanto, que en la b\u00fasqueda de\u00a0 una s\u00fabita perfecci\u00f3n, decide expresarlo todo.<\/p>\n<p>El morral ha sido portador de su cambio, en \u00e9l durante a\u00f1os se hab\u00eda ocultado su destino, pero aun no ha logrado disimular sus esperanzas. \u00a0Era diferente a como se sent\u00eda. Cada vez que se muda de ropa, con rabia ve colgar de su entrepierna un indeseado av\u00edo, que con el correr de los d\u00edas se va cubriendo. \u00a0Pero era s\u00f3lo eso, por que de resto, tanto su pensamiento como su accionar eran femeninos.<\/p>\n<p>Con Aliana la doctora, paso cinco a\u00f1os. No fueron largos y mucho menos tediosos, s\u00f3lo los necesarios para que\u00a0 todo tomase su tiempo, lleno de presagios y del rumor de futuro. Olinta nunca le desamparo, por el contrario, era como bailar un tango entre dos personas que se conocen perfectamente. La doctora daba instrucciones y \u00a0ellos las segu\u00eda al pie de la letra.<\/p>\n<p>El s\u00f3tano donde vive Armanda comenz\u00f3 a ser un espacio mayor que el que ocupa en la superficie. Era como una antorcha humana cuya luminosidad disipa toda duda. De pronto acept\u00f3 quien era en un espacio y quien en otro.\u00a0 Tomo consciencia de sus sue\u00f1os y se entreg\u00f3 a ser lo que desea.<\/p>\n<p>Los elogios los recibe con intima satisfacci\u00f3n. Quienes la observaban con indulgencia, argumentan y ofrecen tributo a quienes han contribuido con el salto. La escuela de modelaje tambi\u00e9n ha hecho lo suyo, los cirujanos, la maestra de voz, la orientadora de sus modales.<\/p>\n<p>Ya Armanda, lleva en sus manos las riendas de su vida. Reconocida y victoriosa, es ahora la Maestra de un colegio de secundaria. Va dispuesta a todo, hasta a contar su historia cuando seas necesario, por que siendo una chica tan hermosa, sigue ocultando en su entrepierna aquello que no desea tener.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Aquello de lo que no hagamos conciencia indefectiblemente se har\u00e1 destino.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Carl Jung<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La delgadez resaltaba en su figura. Caderas estrechas acompa\u00f1adas de un par de nacientes gl\u00fateos. 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