{"id":735,"date":"2010-05-27T00:00:16","date_gmt":"2010-05-26T22:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=735"},"modified":"2010-05-26T19:56:06","modified_gmt":"2010-05-26T17:56:06","slug":"199-autis-otro-mundo-por-guillem","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=735","title":{"rendered":"199- Autis, otro mundo. Por Guillem"},"content":{"rendered":"<p>De un momento a otro me cambiar\u00e1n el paquete. No saben que me gusta sentir\u00a0\u00e9sta tibieza entre las piernas.<!--more-->\u00a0Despu\u00e9s la que dice ser mi madre me abrazar\u00e1 y yo\u00a0como siempre me sentir\u00e9 inc\u00f3modo, no soporto que me agarren, gritar\u00e9, se\u00a0apartar\u00e1 de m\u00ed y abrir\u00e1 la cajita de m\u00fasica, eso si me gusta, me calma, estar\u00eda todo\u00a0\u00a0el d\u00eda escuch\u00e1ndola. Tambi\u00e9n me agrada que me acaricien las cejas y la parte de\u00a0atr\u00e1s de la cabeza y\u00a0 me gustan los sonidos suaves y los colores que los acompa\u00f1an.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 Hoy entra mucha luz por la ventana. Mi habitaci\u00f3n tiene ciento cincuenta y\u00a0\u00a0cuatro baldosas enteras\u00a0 y once partidas en un tercio mas tres que van a la puerta,\u00a0pero no sabr\u00eda definir el color de ellas.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Cuando me den el desayuno alinear\u00e9 mis maderas de colores una tras otras, no\u00a0pueden salirse de la l\u00ednea, si no caer\u00edan al vac\u00edo, al laberinto.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0M\u00e1s tarde me sacar\u00e1n a pasear. Me sujetar\u00e1n con esa cinta gris al asiento del\u00a0coche y me dar\u00e1n, para que no proteste, ese tamborcito cogido a un palo que lleva\u00a0unas bolitas atadas a una cuerda que lo golpean haciendo sonidos que me\u00a0entretienen. Son sonidos de color azul gris\u00e1ceo y si giro muy fuerte a veces el\u00a0sonido es casi azul oscuro.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 Luego me llevar\u00e1n al parque. Me gusta\u2026 y no me gusta. Me gusta cuando\u00a0conozco mi camino, mis veintitr\u00e9s pasos. No hay paso veinticuatro, solo laberinto.\u00a0Si hay paso veinticuatro necesito una mano que me saque de los colores a los que\u00a0no estoy habituado, de los ruidos que me molestan y necesito una mano, una mano,\u00a0una mano\u2026\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Cuando estoy en el parque me entretengo con el verde de las plantas, el verde, el\u00a0verde&#8230;\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0Escucho el agua de una fuente y tambi\u00e9n me gusta, y\u00a0 suena como cristalitos que\u00a0no se rompen, y brillan como cristalitos redondos y alargados. Nunca la he visto,\u00a0pero la imagino, debe estar detr\u00e1s del paso veinticuatro o antes del primero, en el\u00a0laberinto, pero s\u00e9 que no debo pasar ni empezar antes sin una mano que me lleve.En los pasos trece, catorce y quince hay flores de colores y est\u00e1n alineadas como\u00a0mis maderas. Quiz\u00e1s tampoco quieran entrar en el caos exterior. Una vez un p\u00e1jaro se enred\u00f3 entre ellas y la mujer que me da la mano en el parque, que no es\u00a0la que dice que es mi madre, que es la que dice que me cuida, lo pudo coger porque\u00a0era peque\u00f1o y\u00a0 no volaba bien y me lo dio con cierta precauci\u00f3n temiendo que lo\u00a0estrujara como hago con lo que me desagrada. Pero fue una sensaci\u00f3n distinta,\u00a0agradable, nueva. Sent\u00ed palpitar algo en el p\u00e1jaro, sent\u00ed el calor de su cuerpo,\u00a0la suavidad de sus plumas y me lo acerqu\u00e9 a la mejilla y al o\u00eddo, y otra vez a la\u00a0mejilla, y otra vez al o\u00eddo, y otra vez al mejilla\u2026 la mujer que me lleva al parque\u00a0me lo quit\u00f3 de las manos con delicadeza pero con temor y me dio el tambor de las\u00a0bolitas que me entretienen.\u00a0<\/p>\n<p>Un d\u00eda en los pasos dieciocho y diecinueve hab\u00eda un charco. Me dio miedo. Mi\u00a0recorrido cambiaba. No era mi camino y no ten\u00eda una mano al lado,\u00a0 sin embargo\u00a0estaba en el paso dieciocho de mi sendero. Me orin\u00e9 de miedo, cerr\u00e9 los ojos,\u00a0apret\u00e9 los pu\u00f1os hundiendo las u\u00f1as en las palmas de las manos, quise gritar pero\u00a0de mi garganta salieron las notas de mi caja de m\u00fasica y continu\u00e9, no se c\u00f3mo,\u00a0hasta el paso veinte y todo volvi\u00f3 a ser normal.\u00a0<\/p>\n<p>En el paso veinte, en el suelo,\u00a0 hay una tapa de hierro negra, negra, negra\u2026 pero la\u00a0conozco, estoy cerca del paso veintitr\u00e9s.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 En el paso veintid\u00f3s la mujer que me cuida me dar\u00e1 un yogur y pastillas, a la\u00a0fuerza claro. Yo he de llegar al paso veintitr\u00e9s y cuando est\u00e9 cerca del laberinto\u00a0entonces que venga y que me de lo que quiera, yo me lo tomar\u00e9 todo, sin rechistar,\u00a0pero en el paso veintid\u00f3s ni te acerques, es mi ruta, mi camino, mis colores, mis\u00a0sonidos, mi mundo.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Un d\u00eda, en el paso quince, se me acerc\u00f3 un perro y su due\u00f1o lo apart\u00f3 de m\u00ed, pero\u00a0me gustaba el color de su pelo dorado, dorado, dorado\u2026 cuando se fue lanc\u00e9 un\u00a0grito y me tir\u00e9 al suelo poniendo las piernas r\u00edgidas y girando las mu\u00f1ecas como\u00a0molinillos, la mujer que me cuida se abalanz\u00f3 sobre m\u00ed para sujetarme y le pidi\u00f3\u00a0\u00a0al hombre del perro que me dejara tocarlo. El hombre se acerc\u00f3 sujetando al\u00a0animal. Toqu\u00e9 su pelo y puse mi mejilla en su lomo y murmur\u00e9 la sinton\u00eda de mi\u00a0cajita de m\u00fasica. El animal me dio un lamet\u00f3n y yo me re\u00ed. Esto sorprendi\u00f3 mucho\u00a0a la mujer que me lleva al parque y me estrech\u00f3 muy fuerte, lo que motiv\u00f3 que yo\u00a0volviera a gritar y a ponerme tenso. Me solt\u00f3 enseguida y yo segu\u00ed abrazado al\u00a0perro dorado, dorado, dorado\u2026\u00a0<\/p>\n<p>A veces en casa, si salgo de mi habitaci\u00f3n, caigo en el laberinto y me pierdo y no s\u00e9\u00a0nada y no siento nada y no s\u00e9 si soy y necesito sentir y me muevo y me golpeo en la\u00a0cabeza porque suena algo dentro de mi y no me encuentro tan solo y cada golpe es\u00a0un sonido que me hace compa\u00f1\u00eda y alguien vendr\u00e1. Pero si viene alguien que no me\u00a0agarre, que no me abrace, que me indique el camino de mi habitaci\u00f3n y alinear\u00e9mis maderas de colores porque ellas no caminan, las debo ordenar yo, las debo cuidar yo.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Cuando ya las tengo seguras y \u00a0ordenadas en l\u00ednea recta, juego con la rueda de mi\u00a0coche amarillo que es negra y rueda ella sola,- me gusta mucho el color negro y me\u00a0acuerdo de la tapa de hierro del parque-. Las otras tambi\u00e9n ruedan, pero me gusta\u00a0que ruede la de la izquierda de atr\u00e1s. Solo esa. Las otras no, Las otras quietas. Solo\u00a0la de la izquierda de atr\u00e1s. El coche panza arriba y girando la rueda izquierda de\u00a0la parte trasera. Eso necesito.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Un d\u00eda, jugando, me cort\u00e9 en un dedo y sali\u00f3 sangre roja, roja, roja. Y puse\u00a0rojo \u00a0en el coj\u00edn, en las s\u00e1banas, en el pijama, en la cara, en las maderas de colores\u00a0que alineo y cuando me vieron, inmediatamente me pusieron la mano en el grifo y\u00a0segu\u00eda cayendo sangre que al mezclarse con el agua se hac\u00eda rosada como las flores\u00a0del parque.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Me vendaron la mano, \u00a0yo me perd\u00ed una vez mas \u00a0en el laberinto, pero esta vez ellaberinto estaba en mi habitaci\u00f3n, en un rinc\u00f3n donde yo me hab\u00eda sentado con mis\u00a0movimientos repetidos hacia delante y hacia atr\u00e1s que descargan mi rabia.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Mir\u00e9 mi mano vendada y sent\u00ed no poder hacer mis giros de molinillo con ella,\u00a0intent\u00e9 quitarme la venda pero fue in\u00fatil el esfuerzo. Me dieron pastillas y me\u00a0acord\u00e9 del p\u00e1jaro y del perro dorado y de la tapa negra, y de las flores alineadas\u00a0como mis maderas y de una nube blanca y gris que vi alg\u00fan d\u00eda desde mi\u00a0habitaci\u00f3n\u2026\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0Cuando me acuestan y me duermo con el sonido \u00a0de mi cajita de m\u00fasica, puedo\u00a0hablar con la que dice que es mi madre y con la mujer que me lleva al parque y les\u00a0puedo mirar a los ojos y veo el color de sus pupilas y me r\u00edo con ellas.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Corro por el jard\u00edn y las dos mujeres me siguen y a veces hasta puedo volar por\u00a0encima del laberinto. Y el laberinto es otro jard\u00edn mas grande que no da miedo,\u00a0con gente que no me mira como la gente del parque y que yo si que miro sus ropas\u00a0y \u00a0sus zapatos. Y no alineo las maderas, hago con ellas paredes altas que despu\u00e9s\u00a0destruyo desparram\u00e1ndolas por el suelo. Y el orden es el desorden. Y no me\u00a0importa la gente nueva. Y no me importan los sonidos distintos a los que no meacostumbro. Pero de pronto suena la cajita de m\u00fasica otra vez. Entra la mujer\u00a0que me llama hijo, me da el beso que me molesta, me cambia el paquete y todo\u00a0vuelve a ser igual.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Llueve. La calle est\u00e1 gris, gris, gris\u2026\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Hoy no habr\u00e1 parque.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Alinear\u00e9 mis maderas de colores una detr\u00e1s de otra sin sacarlas de su camino para\u00a0que no caigan en el laberinto de las maderas. Despu\u00e9s me meter\u00e9 en el cuadro que\u00a0tengo colgado en la pared que se asemeja mucho al parque. En el cuadro no tengo\u00a0camino pero me deslizo por el r\u00edo que hay pintado de color azul, azul, azul, azul,\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De un momento a otro me cambiar\u00e1n el paquete. 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