{"id":791,"date":"2010-05-29T19:10:48","date_gmt":"2010-05-29T17:10:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=791"},"modified":"2010-06-08T00:01:11","modified_gmt":"2010-06-07T22:01:11","slug":"218-el-diagrama-del-regreso-por-joseth-anlocuet-louet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=791","title":{"rendered":"218-El diagrama del regreso. Por Joseth Anlocuet Louet"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0 Tantas veces cuando partimos no pensamos qu\u00e9 suceder\u00e1 ni tampoco cu\u00e1ndo suceder\u00e1 el regreso, es una inc\u00f3gnita que se deja al destino o al vuelo de una mosca para que lo resuelva despu\u00e9s de cansarse de volar y posarse sobre el mantel de la mesa;<!--more-->\u00a0pero a\u00fan m\u00e1s cuando la partida desde su inicio tiene el sello de definitoria, sin vueltas a la hoja, y que el retorno solamente ha de ser como el de ese ef\u00edmero visitante, quien asumir\u00e1 que todo puede ser o no puede ser o que podr\u00e1 ser precisamente, cuando la aleatoria mosca dejase de planear, y logre posarse en el lugar preciso donde las providencias indican a su favor; como ganarse el premio de la loter\u00eda o que el jurado de un concurso halle tus escritos como el id\u00f3neo para ganarse el primer premio de la convocatoria.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed mismo fue como y, a pesar de las dificultades, despu\u00e9s de diez largos a\u00f1os logr\u00e9 visitar a mi pa\u00eds; al que dej\u00e9 en la distancia, en el remanso de las acontecimientos\u00a0 y expectativas; muchas cosas habr\u00edan ocurrido desde aquel d\u00eda en que part\u00ed en la madrugada y abord\u00e9 un avi\u00f3n con rumbo norte, al vuelco insoslayable de hundirme en todo ese mar profundo e inmenso de las costum-bres, el idioma y la cultura diferentes a mis or\u00edgenes, para con todas las de la ley convertirme en un emigrante, en una di\u00e1spora que es m\u00e1s que ser emigrantes; porque en el caso nuestro somos un tanto parecidos al pueblo de los jud\u00edos; pero eso no es lo importante ahora, lo importante es que aun creyendo durante noches de insomnios y meses de sobresaltos que no volver\u00eda, porque despu\u00e9s de tantos a\u00f1os todo lo intr\u00ednseco y dilecto, se habr\u00eda disuelto en el desastre de los aconte-cimientos naturales o los enga\u00f1osos del hombre; estoy de vuelta para visitar a mi pa\u00eds, con esa visi\u00f3n inevitable que se guarda en la memoria de retener el pasado casi intacto recorriendo las venas del cuerpo; sin embargo no hay capacidad para adivinar las cosas m\u00e1s peque\u00f1as, las que m\u00e1s asombran y desarraigan el alma.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Llegu\u00e9 por mi fin a mi ciudad natal, pero no era la misma ciudad que dejara inmersa en aquella madrugada de diez a\u00f1os antes, no s\u00e9 que habr\u00eda sucedido entre los encantos a la inversa de una revoluci\u00f3n, en el desglose pol\u00ed-tico de conceptos y, de las distorsiones de si caminar para atr\u00e1s realmente no se abreviaran en la concepci\u00f3n de\u00a0 la Filosof\u00eda,\u00a0 en referencia con ese movimiento contrario al desarrollo; aunque la gente de mi pa\u00eds\u00a0 absorbieron muy bien las teor\u00edas eistenianas, de que da lo mismo caminar hacia delante que hacia\u00a0\u00a0 atr\u00e1s, porque en resumidas cuenta las cosas todas son relativas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Caramba ahora ten\u00eda a mi amigo Jos\u00e9 Martiano, con aquella gorra negra mir\u00e1ndome a los ojos, sonri\u00e9ndome con su risa antigua, era lo \u00fanico de su rostro que a\u00fan se agarraba en complicidad con mi memoria, sin embargo por lo dem\u00e1s no era la misma cosa, lo dem\u00e1s era una conspiraci\u00f3n, una trampa que me hubiera tendido el tiempo, el hambre, las esperas interminables por llegar a que los problemas de la naci\u00f3n se decidieran, a que la Revoluci\u00f3n comenzara a llamarse por otro nombre, y dejar de envejecerse en su propio\u00a0 esqueleto dinosaurio de f\u00f3-sil, obstinado a seguir caminando con sus plantotas de pezu\u00f1as de hierro\u00a0 en los siglos modernos; ahora Jos\u00e9 Martiniano me conoc\u00eda\u00a0 mucho m\u00e1s a m\u00ed, que lo que yo realmente pod\u00eda sostenerlo a \u00e9l con el mismo Jos\u00e9 Martiniano que se me quedara sujeto en la retentiva; co\u00f1o que la metamorfosis extra\u00f1a no s\u00f3lo la tienen las ranas\u00a0 y los insectos, que la gente de mi pa\u00eds se ha metamorfoseado complicadamente en estos \u00faltimos a\u00f1os.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero el primero que me recibi\u00f3 con sus brazos abiertos y carcomidos por los declives, fue mi pueblo natal, a quien no se le pudiera desprender m\u00e1s pedazos del que se le hab\u00eda desprendido ni faltarle m\u00e1s pintura en las fachadas, que las que en\u00a0 treintitantos a\u00f1os no tuvieran para ungirlo de colores heterog\u00e9neos, \u00fanicamente hab\u00edan mantenido la costumbre de escudri\u00f1ar la intimidad de los vecinos y algunos socorrer\u00a0 muy servilmente a los \u00f3rganos policiales, para que estos persiguiesen sin trabajos insomnes a los depredadores de las il\u00f3gicas leyes establecidas. A mi madre por su parte no le alcanzaba la piel para mostrar sus huesos ni cabellos que no estuviesen te\u00f1idos de gris; tanta fuesen las nostalgias y las esperas, que ya casi los a\u00f1os se les huyeran en el intento in\u00fatil de no creer en la teor\u00eda de las posibilidades, la que s\u00f3lo se fundara en el indicio\u00a0\u00a0 de volverme a tener sentado en el mismo sill\u00f3n de hace diez a\u00f1os atr\u00e1s; el perro Canelo no logr\u00f3 destacarme en su recuerdo, quiz\u00e1s por las decrepitudes l\u00f3gicas de los perros viejos o porque este olor de for\u00e1neo \u00a0que yo tra\u00eda insertado por\u00a0 toda mi piel y la ropa, no fuera el cotidiano de sudores y desesperanzas, que andaba corri\u00e9ndole hasta en la sangre a la gente de mi pa\u00eds. La soluci\u00f3n era que yo por fin hab\u00eda regresado y, eso era lo importante, ni m\u00e1s ni menos que durante todos estos d\u00edas de mi estancia, no s\u00f3lo iba a tener la visita de mi ya extraviado amigo Jos\u00e9 Martiniano, quien ya no se conven\u00eda al que guardaba en mi memoria, al no ser su misma sonrisa antigua, porque las inclemencias propias de los deslices socialistas tambi\u00e9n como a muchos les hiriera la carne hasta arrug\u00e1rsela, al parecer como papeles ajados o envueltos por los dedos\u00a0 fren\u00e9ticos de los intercambios entre los que realmente son los buenos y quienes los malos; tambi\u00e9n tendr\u00eda la presencia en mi puerta de los que nunca quisieron conocerme, los que me extirparon de sus agendas por no pensar como ellos, porque yo era un irreconciliable enemigo de las buc\u00f3licas ense\u00f1anzas de <em>lo m\u00e1s perfecto y lo menos corrupto; <\/em>\u00a0pero bueno, he regresado.\u00a0 Y asimismo all\u00ed estaba Mar\u00eda Magdalena, la misma de quince a\u00f1os atr\u00e1s, con su mismo nombre y sus ojos enloquecedoramente verdes, mas el tiempo y los desmanes del antiqu\u00edsimo socialismo, con sus abulias y peligros inminentes de guerra, racionamiento e incertidumbres; le hab\u00edan dejado igualmente vestigios controvertibles, por lo cual tampoco era la misma Mar\u00eda Magdalena; quise convidarla para encontrarnos en la noche, pero me dijo que estaba casada, a\u00fan as\u00ed le insist\u00ed, porque nada era tan extraordinario como revivir los viejos tiempos, &#8211; <em>recordar es volver a vivir<\/em>-, le dije, y ella se sonri\u00f3 sin decirme ni que s\u00ed ni que no, no obstante ya est\u00e1bamos para encontrarnos en un sitio obscuro de la ciudad en esa misma noche; no s\u00e9\u00a0 c\u00f3mo estuve all\u00ed a la hora acordada y, a menos de veinte minutos se apareci\u00f3 Mar\u00eda Magdalena, escondiendo los prematuros pliegues en su frente y a la orilla de los ojos enloquecedoramente verdes,\u00a0 con el \u00fanico talco y los maquillajes\u00a0 que tuviese reservado para estas ocasiones; ven\u00eda con su vestido de encaje negro transparente; el que yo le regalase quince a\u00f1os atr\u00e1s en uno de sus cumplea\u00f1os; el perfume que tra\u00eda\u00a0 impregnado en el vestido, el brassier y todo su cuerpo me record\u00f3 aquellos tiempos en que los rusos nos llenaron las quincallas con sus Noches de Mosc\u00fa o sus Noches Blancas de Leningrado; pero el asunto es que yo me hallaba aqu\u00ed y no s\u00e9 c\u00f3mo se las arregl\u00f3 con su marido el Yuri, aunque seg\u00fan me dijo despu\u00e9s, a \u00e9ste lo tuvieran en reclusi\u00f3n militar por tres meses\u00a0 continuos, en espera de que los yanquis alg\u00fan d\u00eda invadiesen al pa\u00eds; caminamos las calles como antes lo hac\u00edamos, sin temores a que nos viesen o que alguien husmeara detr\u00e1s de las puertas o las verjas de los patios para echar comentarios perspicaces; pero no cre\u00edmos en las consecuencias y caminamos; mas\u00a0 la conspiraci\u00f3n no estuvo en la gente del pueblo; sino en el desahucio sempiterno del erario p\u00fablico: { el\u00a0 \u00fanico hotel en la ciudad natal despu\u00e9s de las expropiaciones inherentes a los m\u00e9todos de la <em>bella Revoluci\u00f3n<\/em>, que yo dejase funcionando cuando part\u00ed en aquella madrugada,\u00a0 estaba clausurado dos a\u00f1os atr\u00e1s por resarcimientos generales; el inicuo motel de las afueras tambi\u00e9n habr\u00eda cerrado sus puertas tres semanas antes a mi arribo, porque una plaga de fastidiosos anopluros lo tomasen por asalto desde los cub\u00edculos,\u00a0 hasta el mism\u00edsimo mostrador donde vend\u00edan aquellos rones\u00a0 infames, para energizar los inicios lascivos de las c\u00f3pulas;} entonces me di cuenta que la metamorfosis era un fen\u00f3meno end\u00e9mico; en aquel momento,\u00a0 y Dios sabe que de habernos\u00a0 frotado hasta la saciedad los pruritos de uno al otro, de afuera hacia adentro y desde lo m\u00e1s intrincado, a convertirnos\u00a0 en erizos la piel; fuese aquella manigua cercana el \u00fanico escape c\u00f3mplice a tantos fuegos contenidos; Mar\u00eda Magdalena\u00a0 dej\u00f3 impregnado de Noches de Mosc\u00fa, coloretes y el talco de ocasi\u00f3n toda la hierba h\u00fameda por el roc\u00edo de la noche, mi pantal\u00f3n y la camisa, quienes sirvieron de s\u00e1bana y almohada fortuitas; se surtieron de clorofilas y de las virtudes reptiles de Mar\u00eda Magdalena; a pesar de todo fue una noche excepcional, como si Crist\u00f3bal Col\u00f3n\u00a0 todav\u00eda no hubiera descubierto a Las Am\u00e9ricas y los indios e indias, desplazasen sus voluptuosidades sobre cualquier piedra o el monte m\u00e1s oportuno, en la <em>tierra m\u00e1s hermosa que ojos humanos hubieran visto<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Caminando en la ma\u00f1ana del cuarto d\u00eda de visitas en mi pueblo natal, \u00a0me\u00a0hall\u00e9 muy cerca de la antigua estaci\u00f3n de ferrocarriles, \u00a0desvencijada y la que en\u00a0\u00a0mucho tiempo no recib\u00eda el bullicio cotidiano de los viajeros ni llegaban ni sal\u00edan los trenes, desde que dejasen de humear definitivamente las f\u00e1bricas azucareras de la zona o, cuando ya no habr\u00edan los recursos p\u00fablicos para enlazar a los pueblos cercanos; toda una monta\u00f1a de traviesas envueltas en las enramadas de los coralillos y los bejucos de hierba mala; alguien me dijo que estaban all\u00ed esperando el momento propicio en que las bombas, los aviones y los ca\u00f1onazos del enemigo yanqui, destriparan las v\u00edas instaladas para el traslado de las tropas al frente de batalla, aquello m\u00e1s bien era para suplir con urgencia los desastres acaecidos de una guerra inminente e inevitable; no tuve otra que sonre\u00edrme a tanta ingenuidad impresa en la mente de mis coterr\u00e1neos isle\u00f1os; segu\u00edan viviendo los a\u00f1os de la guerra fr\u00eda sin darse cuenta que ya su mundo, que ya las f\u00e1bulas del conejo y la zanahoria se escond\u00edan en los anaqueles m\u00e1s polvorientos y olvidados de las bibliotecas universales. Un viejo que conoc\u00eda desde mucho tiempo y a quien tampoco le reconoc\u00ed de primer instante, al no ser\u00a0 la obstinaci\u00f3n de preservar las <em>virtudes<\/em> del demod\u00e9,\u00a0 me obsequi\u00f3 con lujos de detalles la teor\u00eda de que aquella monta\u00f1a\u00a0 de traviesas para armar las l\u00edneas del ferrocarril, consumidas entre los coralillos y los bejucos de hierba mala, era la pol\u00edtica m\u00e1s sensata para evitar los desconciertos de un ataque sorpresivo del delirante\u00a0 enemigo del norte; me volv\u00ed a asombrar; c\u00f3mo pod\u00eda ser posible que aquella gente de mi pa\u00eds, siguiera caminando sobre tales puentes de un solo tronco, sin percatarse de que en el mundo moderno y hasta en los menos modernos, se camina por los de muchos troncos; sin embargo despu\u00e9s de culminar con todas las diversas posibilidades de que ese enemigo invisible, pero identificado en la satrap\u00eda\u00a0 que perduraba por m\u00e1s de doscientos y tantos a\u00f1os entre Canad\u00e1 y M\u00e9xico, por casi m\u00e1s de nueve millones y pico de kil\u00f3metros cuadrados; les atacara de un momento a otro para quitarles el preciado tesoro de su Revoluci\u00f3n; se puso muy compungido mientras me llen\u00f3 las condescendencias de\u00a0 los\u00a0 adentros\u00a0 para\u00a0 que lo ayudase\u00a0 con\u00a0 alg\u00fan dolarillo,\u00a0 para\u00a0\u00a0 cubrir las viejas necesidades acumuladas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estoy de vuelta del pa\u00eds de mis or\u00edgenes, veinti\u00fan d\u00edas despu\u00e9s de largos a\u00f1os sin visitarlo, fue un viaje a una nave antigua clavada en el fondo del mar, pre\u00f1ada de algas, y las medusas de un tiempo con ra\u00edces y muros casi inabordables.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Tantas veces cuando partimos no pensamos qu\u00e9 suceder\u00e1 ni tampoco cu\u00e1ndo suceder\u00e1 el regreso, es una inc\u00f3gnita que se deja al destino o al vuelo de una mosca para que lo resuelva despu\u00e9s de cansarse de volar y posarse sobre el mantel de la mesa;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/791"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=791"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/791\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=791"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=791"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=791"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}