{"id":794,"date":"2010-05-29T19:15:15","date_gmt":"2010-05-29T17:15:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=794"},"modified":"2010-05-29T19:15:15","modified_gmt":"2010-05-29T17:15:15","slug":"219-escrito-esta-en-mi-alma-vuestro-gesto-por-el-polichinela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=794","title":{"rendered":"219-Escrito est\u00e1 en mi alma vuestro gesto. Por El polichinela"},"content":{"rendered":"<p>De entre todos los poetas Met\u00e1fora prefer\u00eda a Soneto, no por su condici\u00f3n de rom\u00e1ntico ni por su aire culto y distinguido, sino porque lo hab\u00eda perseguido en cada verso hasta enamorarse de \u00e9l y convertirlo en el objeto \u00fanico de su obsesi\u00f3n. <!--more--><strong><\/strong><\/p>\n<p>Un buen d\u00eda, mientras observaba disgustada el efecto gr\u00e1vido de sus pechos, rondar\u00eda ella los cincuenta, Met\u00e1fora se encontr\u00f3 exhausta de so\u00f1arlo, le envi\u00f3 una carta breve exponi\u00e9ndole que lo amaba y solicit\u00f3 conocerlo.<\/p>\n<p>Tampoco fue menos directa la respuesta de \u00e9l, quien la cit\u00f3 en su Florencia natal y acept\u00f3 ese amor inesperado con el mejor de los talantes, sin prejuicios de edad ni de cordura. As\u00ed que aquella ma\u00f1ana de mayo, cuando Met\u00e1fora se ape\u00f3 en el and\u00e9n de la estaci\u00f3n, la ciudad de Florencia se present\u00f3 ante sus ojos como un universo lleno de expectativas. Apunt\u00f3 entonces sus senos agotados hacia el norte de la ciudad, donde \u00e9l la hab\u00eda citado, y encar\u00f3 con paso firme hacia el \u00a0punto medio del puente Vecchio, donde la esperar\u00eda Soneto.<\/p>\n<p>As\u00ed vestida, con el traje azul cielo, vaporoso y atrevido, suelta la melena riza por sobre la espalda angulosa, Met\u00e1fora resultaba espectacularmente bella, como reci\u00e9n salida de un poema medieval y por eso, a quienes se la cruzaban por las calles de adoquines se les ocurr\u00eda la idea de que Florencia se hab\u00eda convertido de nuevo en la sede de romances incre\u00edbles de los siglos anteriores. Pero Met\u00e1fora, del todo ajena a aquellas sensaciones, tan s\u00f3lo repet\u00eda para s\u00ed unos versos de Garcilaso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cEscrito est\u00e1 en mi alma vuestro gesto<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y cuanto yo escribir de vos deseo;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>vos sola lo escribiste yo lo leo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>tan solo, que aun de vos me guardo en esto\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Al otro lado de la ciudad, Soneto, quien no parec\u00eda menos ansioso que ella, se colocaba sus rizos, endecas\u00edlabos y negros, en un tup\u00e9 anticuado mientras tarareaba estrofas<em> <\/em>enteras de corrido. Entre tanto que se acicalaba como una novia inexperta, Soneto tambi\u00e9n retocaba la decoraci\u00f3n de su viejo \u00e1tico. Un jarr\u00f3n con flores aqu\u00ed, las tazas del caf\u00e9 all\u00e1. Y es que despu\u00e9s de tantos a\u00f1os escribi\u00e9ndole al amor, aquella ma\u00f1ana de mayo Soneto se encontraba visiblemente nervioso por aquella situaci\u00f3n inesperada. Devolvi\u00f3 ahora el jarr\u00f3n a su alacena inicial y coloc\u00f3 la taza invertida, sello infalible de pulcritud, que pens\u00f3 atareado. Se abalanz\u00f3 despu\u00e9s sobre el tel\u00e9fono que sonaba y despidi\u00f3 a su editor con un cuarteto que m\u00e1s bien debiera haber reservado para ella:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cEn esto estoy y estar\u00e9 siempre puesto;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Que aunque no cabe en m\u00ed cuanto en vos veo,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>De tanto bien lo que no entiendo creo,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>tomando ya la fe por presupuesto\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>En el mismo momento en que Soneto colgaba el tel\u00e9fono, Met\u00e1fora comprob\u00f3 que todav\u00eda faltaban unos minutos para las doce del mediod\u00eda y, a pocas manzanas del Puente Vecchio, cuando ya se divisaban las casitas coloridas que lo atravesaban, sonri\u00f3 complacida y se sent\u00f3 a esperar en una cafeter\u00eda cercana.<\/p>\n<p>Remov\u00eda el az\u00facar dentro de la taza, olfateando el humo del caf\u00e9 negro, cuando el mismo Indalecio Novela se present\u00f3 ante ella con una sonrisa socarrona, tan prosaica como s\u00f3lo pod\u00eda ser la de Indalecio, y se sent\u00f3 sin pre\u00e1mbulos en su misma mesa. Met\u00e1fora, cansada ya de inventar excusas para aquel pretendiente obstinado -quien durante a\u00f1os la hab\u00eda perseguido con el argumento de que ella no estaba hecha para un verso-, bebi\u00f3 el caf\u00e9 de un solo trago y con la voz quemada de pura rabia, le zamp\u00f3 en su cara los siguientes versos:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cYo no nac\u00ed sino para quererle,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Mi alma lo ha cortado a su medida;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Por h\u00e1bito del alma misma yo le quiero.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Cabe ahora explicar que la historia de Indalecio Novela y Met\u00e1fora es otra bien distinta. Provista de la trama intrincada de una prosa respetable se resume en que \u00e9l, elocuente como ninguno, la dese\u00f3 desde siempre, mientras que ella, que desde ni\u00f1a profesaba por Soneto un amor ciego y exclusivo, lo hab\u00eda rechazado una y otra vez sin dilaciones. Por eso, en este d\u00eda fat\u00eddico para \u00e9l, Indalecio cometi\u00f3 la groser\u00eda de colarse en esta historia, la que tan s\u00f3lo pertenece Met\u00e1fora y a Soneto, para jugar sin suerte su \u00faltima carta en el amor.<\/p>\n<p>Pero sin \u00e1nimo de entretenerme m\u00e1s con este otro cuento, os referir\u00e9 que Met\u00e1fora lo despach\u00f3 otra vezcon un palmo de narices y, mientras bajaba por la calles de Florencia, a punto de alcanzar el puente Vecchio, le vinieron a la memoria las muchas veces que hab\u00eda so\u00f1ado con aquel momento. Se record\u00f3 a s\u00ed misma con un par de trenzas y la cara pecosa recitando los versos endecas\u00edlabos, siempre agrupados en dos cuartetos y dos tercetos, del joven Soneto que ya compon\u00eda.<\/p>\n<p>Luego vinieron sus a\u00f1os de facultad y se supo con la mirada brillante mientras repet\u00eda las poes\u00edas de \u00e9l y so\u00f1aba luego con el d\u00eda en que ambos formar\u00edan un hogar: Soneto siempre sol\u00edcito para abrirle la puerta, regal\u00e1ndole flores, declamando para ella. As\u00ed descubri\u00f3 Met\u00e1fora que, durante todos estos a\u00f1os, se hab\u00eda acostumbrado tanto a esa imagen inventada de Soneto que \u00e9sta no era sino su mejor amiga y confidente. Hab\u00eda soportado a trav\u00e9s de ella el peso de la soledad y la rutina y \u00a0hab\u00eda sido tambi\u00e9n su confesora y su mejor compa\u00f1\u00eda y as\u00ed, maravillada, Met\u00e1fora cay\u00f3 en la cuenta de c\u00f3mo a lo largo de los a\u00f1os todas esas sutilezas hab\u00edan sido el origen su felicidad intacta.<\/p>\n<p>Mientras Met\u00e1fora bajaba pensando en esto hacia el punto de encuentro, Soneto, pobre diablo, a\u00fan sorteaba los coches y los taxis de la ciudad. Desencajado, tem\u00eda llegar tarde a la cita. Pero entonces, un minuto antes de las doce, cuando su vista ya alcanzaba el puente de los Suspiros, se detuvo en seco, como frenado por un infarto repentino, y concibi\u00f3 la revelaci\u00f3n ins\u00f3lita de que toda su vida hab\u00eda sido feliz simplemente so\u00f1ando qui\u00e9n lo leer\u00eda; qui\u00e9n, al otro lado de sus versos, so\u00f1ar\u00eda con amarlo alg\u00fan d\u00eda mientras que \u00e9l le recitaba sus sonetos.<strong><em> <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Y en el preciso momento que sonaron las doce del mediod\u00eda en el reloj de la catedral, ese instante m\u00e1gico que pertenece al \u00c1ngelus, cada uno a punto de tropezar con el otro que ya llegaba por el extremo opuesto del puente, sufrieron los dos esta misma revelaci\u00f3n ins\u00f3lita, la certeza absoluta de que la felicidad no reside en ning\u00fan otro sitio que en el camino mismo que lleva hasta los sue\u00f1os y por eso, tambi\u00e9n al tiempo, ambos se volvieron hacia atr\u00e1s y, mientras regresaban sobre sus propios pasos de ideales e ilusiones, a\u00fan con la mirada h\u00fameda por el acierto, rezaron a un mismo tiempo la letan\u00eda sagrada con que conclu\u00eda su soneto preferido:<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cCuanto tengo confieso yo deberos;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Por vos nac\u00ed, por vos tengo la vida,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Por vos he de morir y por vos muero\u201d<\/em><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De entre todos los poetas Met\u00e1fora prefer\u00eda a Soneto, no por su condici\u00f3n de rom\u00e1ntico ni por su aire culto y distinguido, sino porque lo hab\u00eda perseguido en cada verso hasta enamorarse de \u00e9l y convertirlo en el objeto \u00fanico de su obsesi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/794"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=794"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/794\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}