{"id":803,"date":"2010-05-29T19:28:06","date_gmt":"2010-05-29T17:28:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=803"},"modified":"2010-05-29T19:28:06","modified_gmt":"2010-05-29T17:28:06","slug":"222-la-otredad-por-nomeolvides","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=803","title":{"rendered":"222-La otredad. Por Nomeolvides"},"content":{"rendered":"<p>Necesito contarlo ahora. Ahora que soy una anciana respetable y porque no quiero llevarme a la tumba esta historia.<!--more-->\u00a0Porque si yo muero nadie podr\u00e1 recordarla y es necesario Eva que no se olvide, que nadie olvide y menos vos querida Eva, que entre el mont\u00f3n de traiciones, enga\u00f1os, intrigas, vendettas y felon\u00edas que yo s\u00e9 que has hecho en tu vida haya siempre un sitio para \u00e9sta, de hace mucho tiempo, cuando eras joven y bonita, una delicada e infernal pelirroja con pecas y ojos caf\u00e9s. Ahora s\u00e9 que puede ser, puede ser que en ese entonces no lo sospecharas pero tus ojos adolescentes miraban asombrados, con un dejo de desprecio y envidia,\u00a0 el mundo desafinado de la reina coja.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Necesito contarlo ahora aunque yo s\u00e9 Eva, yo s\u00e9 que has hecho muchas cosas non sanctas en tu vida (bah! como todas las Evas),\u00a0 porque vos no debes y nunca podr\u00e1s olvidarte de aquella mujer, aquella reina coja que un d\u00eda tuvo la certeza y para siempre abri\u00f3 grandes los ojos.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La reina coja sol\u00eda buscar refugio en la cocina (su as\u00e9ptico trono).\u00a0 Arrastrando su figura lamentable de esposa cornuda se amparaba all\u00ed, y era entonces que emit\u00eda largos quejidos que pretend\u00edan ser algunas canzonetas escuchadas en la infancia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 S\u00ed, Eva, podr\u00eda decir que cuando vos entraste a trabajar en el sector, todos advirtieron ese halo atrevido que parec\u00eda trascender de tus maneras, de tu voz, la descortes\u00eda juvenil de saberlo todo y al mismo tiempo esa inocencia que trataba de ocultar cu\u00e1nto no.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La primera vez que vos llegaste al hogar de tu jefe ya llevabas alg\u00fan tiempo en la empresa.\u00a0 S\u00ed, adem\u00e1s Eva, ya eras la amante del viejo y entonces incre\u00edblemente \u00e9l te invit\u00f3, para presentarte a su familia. \u00bfQu\u00e9 disfraz perverso lo empuj\u00f3 al viejo a enfrentar a las dos mujeres? Hubo una primera y una segunda y muchas veces m\u00e1s, y ellas toleraron y participaron del juego macabro. Por esos extra\u00f1os vericuetos del alma femenina, la reina coja sigui\u00f3 aceptando que el viejo te invitara, y quiz\u00e1s por los mismos instintos vos, Eva, le segu\u00edas el juego, aunque puede ser que no lo sospecharas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo s\u00e9 Eva que, para tus adentros, no pod\u00edas dejar de llamarla as\u00ed: la reina coja. Yo s\u00e9 Eva,\u00a0 era evidente que la mirabas con un dejo de desprecio y envidia,\u00a0 pero sent\u00edas atracci\u00f3n por volver y volver con regalos para ella y\u00a0 para los chicos y te complicabas en sus charlas \u00bfintrascendentes?<\/p>\n<p>&#8211; Io serv\u00eda ac\u00e1 cerca, en la casa de buoni paisano de mi Cosenza \u00bfLei sabe si\u00f1orina? Lui, m\u00edo marito, es de Catanzaro y cuando nos conocimos yo ayudaba dal pescivendolo de la feria, Lui me sac\u00f3 del puesto y me trajo a la casa de la mamma, es ahora que le pongo la cipolla \u00bfvio si\u00f1orina? \u00bfLei non cocina, non si\u00f1orina? Claro, Lei trabaja en la oficina. ..<\/p>\n<p>&#8211; &#8230;Io me chiamo Rosina, Rosa Mar\u00eda por la m\u00eda mamma y Giovana por la nona, la que qued\u00f3 en Cosenza, pero Lui me chiama Rosa, Rosa, Rosa, Lui repite y repite mi nombre, tantas veces, de todas las maneras, que io le digo que lo va a gastar<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0 A m\u00ed tambi\u00e9n \u2013 dijiste sin reparar, quiero creer, en tu torpeza.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211;\u00a0 Io \u2013 repiti\u00f3 la reina coja \u2013 mi chiamo Rosina.<\/p>\n<p>\u00c9sa fue la primera visita. Necesito contarlo ahora porque yo s\u00e9 Eva que vos insist\u00edas en que \u00e9l te volviera a invitar, tambi\u00e9n eran cosas del viejo, claro, despu\u00e9s que sal\u00edan del bar hacia el hotel o cuando desde el hotel \u00e9l te acercaba a una parada de colectivo. Jam\u00e1s te alcanz\u00f3 hasta la casa de tus padres, para que no los vieran, por cuidarse dec\u00eda \u00e9l.<\/p>\n<p>Acaso fue por el peso de aquellas miradas furtivas durante las horas de oficina. O quiz\u00e1s fue otra cosa lo que hizo que los dem\u00e1s sospecharan&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Me parece que \u00e9stos &#8230; \u2013\u00a0 dijo alguien<\/p>\n<p>Y Rosa debi\u00f3 de haber adivinado. S\u00ed, debi\u00f3 de haber adivinado desde el comienzo, desde que te vio entrar con tu figurita adolescente y tu carita encendida y turbada. Yo s\u00e9 que vos sab\u00edas, Eva, sab\u00edas que detr\u00e1s de la reina coja hab\u00eda una mujer solitaria y tirana, con la tiran\u00eda de los discapacitados, una mujer que se asustaba cuando el marido, ya sin deseo,\u00a0 se le acercaba .Y yo s\u00e9 que lo pensabas con un dejo de desprecio y envidia.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfEstar\u00e1 tambi\u00e9n incapacitada para gozar?, sol\u00edas pensar Eva.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0&#8211; Este tipo es un degenerado \u2013 dec\u00edan los hombres de la oficina, y agregaban en voz baja y con envidia\u2013 mir\u00e1 que llevarla a la casa.<\/p>\n<p>&#8211; Pobre Rosa \u00bfte fijaste?, est\u00e1 envejecida.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s no era cierto, quiz\u00e1s era s\u00f3lo una apreciaci\u00f3n despectiva \u201cpor la buena de Rosa\u201d. Quiz\u00e1s Rosa era s\u00f3lo la misma Rosa, chata y simple. Sencilla y buena, dir\u00edan mis t\u00edas viejas. Para vos Eva, que la mirabas con un dejo de desprecio y envidia, era la Rosa est\u00fapida, la Rosa que se consolaba \u201cdespu\u00e9s de todo yo soy la esposa\u201d o \u201cconmigo tiene los hijos que adora\u201d o\u00a0 \u201cEva no es m\u00e1s que una de esas muchachas que andan por ah\u00ed, tontamente, con la cabeza loca\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Hasta que brotaba la otra Rosa. M\u00e1s humana, m\u00e1s f\u00e9mina, dir\u00eda yo. S\u00ed, tambi\u00e9n es cierto, es posible que Rosa a veces pensara cosas locas, incre\u00edbles y tremendas acerca de c\u00f3mo matarte, s\u00ed a vos, a Eva; por ejemplo podr\u00eda envenenarte con los bombones caseros que tanto te gustaban, \u00a1qui\u00e9n iba sospechar de Rosa! qui\u00e9n pod\u00eda culpar\u00a0 a \u201cla buena de Rosa\u201d si Rosa eliminaba de este mundo a ese coraz\u00f3n vac\u00edo que la estaba vaciando a ella, \u201ca la poveretta Rosina\u201d como dec\u00eda de s\u00ed misma\u00a0<\/p>\n<p>Al parecer Rosa, resignada, nunca se anim\u00f3 a hablar con nadie, ni siquiera con su madre o su hermana. Ahora comprendo que hubiera sido como publicar su humillaci\u00f3n. Como si hiciera una apuesta perdida de antemano. Como si\u00a0 delatara su espanto, porque yo creo que Rosa&#8230; en algunos momentos&#8230;\u00a0 si se decid\u00eda a matarte a vos, a Eva&#8230;<\/p>\n<p>Eran esos momentos lamparones de crueldad, y seguramente Rosa se regocijaba imagin\u00e1ndote a vos, a Eva, retorcerte ferozmente. Creo que ser\u00eda entonces cuando Rosa ca\u00eda de rodillas frente a la virgencita en el jard\u00edn y\u00a0 rezaba, rezaba mucho para alejar esos sentimientos embrutecidos que ni siquiera se atrev\u00eda a repetir en el confesionario. Seguro que en el refugio de su hogar rezaba fervientemente y se abrazaba a sus hijitos llorando, arrepentida y se dec\u00eda que \u00e9l no la iba a abandonar, que finalmente \u00e9l elegir\u00eda a la madre de sus hijos, a ella, que \u00e9l se quedar\u00eda con Rosina.<\/p>\n<p>Imagino que alguna vez Rosa se atrev\u00eda a apostarse que s\u00ed, que se atrever\u00eda \u2013 como se atrevi\u00f3 la tarde en que prepar\u00f3 aquella receta de la que sol\u00eda hablar, aquella receta de chocolate con dulce de leche y un poco, no mucho, s\u00f3lo algunos granitos de veneno para lauchas, y luego supongo que\u00a0 pas\u00f3 los bomboncitos por coco rallado y los escondi\u00f3 en un rinc\u00f3n del clipper de las verduras, donde s\u00f3lo ella hurgaba (y ah\u00ed los encontr\u00f3 la polic\u00eda) y creo que se santigu\u00f3 y pens\u00f3\u00a0 \u201cson para Lei si\u00f1orina Eva, para los que son como Lei, los que nacieron para da\u00f1ar a los otros, a los poverettos como io\u201d.<\/p>\n<p>Imagino que Rosa se prometi\u00f3 que los dejar\u00eda all\u00ed y que cuando vos Eva, vinieras a visitarlos el Domingo de Ramos&#8230; Claro que hab\u00eda peligro para los chicos. Deb\u00eda alejarlos y supongo que llam\u00f3 a Martina, su hermana mayor, para que en Semana Santa llevara a los primitos al Tigre, como sol\u00eda hacerlo todos los a\u00f1os, pero quiz\u00e1s la mayor ten\u00eda otros planes. \u00a1Pobre reina coja! Se debe haber sentido abandonada hasta por su hermana. Debe haber pensado \u201cen la sua mamma\u201d, pero tem\u00eda que \u201cla mamma\u201d se apareciera el Jueves Santo con bolso y todo y se plantara all\u00ed y no se moviera en todo el fin de semana, como sol\u00eda hacer cuando sospechaba que algo no andaba bien \u201ccon su intuici\u00f3n de mamma\u201d como sol\u00eda decir. Y sol\u00eda tener raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Necesito contarlo ahora porque yo s\u00e9 Eva, yo s\u00e9 porque ese principio de a\u00f1o te hab\u00edas inscripto en un curso nocturno de computaci\u00f3n. Yo s\u00e9, Eva, que quer\u00edas cambiar de trabajo y por necesidad de perfeccionarte tambi\u00e9n, pero tambi\u00e9n s\u00e9 que hab\u00edas comenzado a confesarte a vos misma que estabas saturada de la situaci\u00f3n, y te lo planteabas con la sa\u00f1a y la desconsideraci\u00f3n por el dolor del otro que se suele dar cuando se agota la pasi\u00f3n o lo que haya sido&#8230; Y el miedo. No ten\u00edas experiencia en \u201ccolgar la galleta\u201d\u00a0 y no estabas segura de c\u00f3mo iba a tomarlo \u201cel viejo\u201d, como empezaste a llamarlo, con un dejo de desprecio.\u00a0 .<\/p>\n<p>Y quiero record\u00e1rtelo ahora, Eva, porque entre todas las formas que podr\u00edas haber elegido fue como al principio, el mismo juego tortuoso, procaz.\u00a0 Con el primer an\u00f3nimo te fuiste hasta el l\u00edmite de la ciudad, a una estafeta desconocida y lo enviaste. Le siguieron otros, menos ambiguos, m\u00e1s precisos. Yo s\u00e9 Eva, con cu\u00e1nta inclemencia escribiste aquella carta (sin adivinar que ser\u00eda la p\u00f3stuma), una carta perfumada con el frasquito barato que compraste a \u00faltimo momento, s\u00ed, como \u00faltimo juego donde en nombre de ser una amiga com\u00fan escribiste \u201cte ruego a vos,\u00a0 reina coja, tu perd\u00f3n\u201d y agregaste que \u201cla otra, antes de destrozar tu hogar, ya mismo viajaba a su pueblo natal y nunca m\u00e1s volver\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Yo s\u00e9, Eva, que fue hast\u00edo. Tambi\u00e9n s\u00e9 que hab\u00eda concluido una etapa de la adolescencia. Yo s\u00e9 que debutar con un hombre casado que deb\u00eda cuidarte y cuidarse era m\u00e1s seguro. Y quiero record\u00e1rtelo ahora Eva, porque yo s\u00e9 que hab\u00eda aparecido otro. Pero tambi\u00e9n quiero que no se te olvide la mirada envenenada de Rosa, sus ojos abiertos y espantados de su propia audacia cuando finalmente quedaron clavados en sus hijitos y porque no quiero que se te olvide c\u00f3mo, con su pat\u00e9tica cojera Rosa nos extendi\u00f3 la rama de olivo bendecida y cay\u00f3 delante nuestro, mortalmente envenenada, aquel Domingo de Ramos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Necesito contarlo ahora. 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