{"id":822,"date":"2010-05-30T22:41:01","date_gmt":"2010-05-30T20:41:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=822"},"modified":"2010-05-30T22:41:01","modified_gmt":"2010-05-30T20:41:01","slug":"227-el-maestro-por-udura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=822","title":{"rendered":"227- El maestro. Por Udura"},"content":{"rendered":"<p>Esta ma\u00f1ana he tenido que madrugar. Antes de que llegaran los ni\u00f1os hab\u00eda que quitar la nieve de la puerta de la escuela y abrir un poco de camino para evitar\u00a0 ca\u00eddas dolorosas. <!--more-->Hac\u00eda tiempo que no nevaba tanto pero el fr\u00edo intenso de la \u00faltima semana parec\u00eda amenazar con alguna fechor\u00eda. Empez\u00f3 a nevar ayer domingo por la tarde, y a las ocho de la ma\u00f1ana de hoy la capa de nieve continuaba creciendo. Si estos primeros d\u00edas de 1941 ya eran duros por s\u00ed mismos, m\u00e1s lo son con los latigazos de esta furiosa climatolog\u00eda.<br \/>\nMe llamo Jaime Garcia, tengo veintinueve a\u00f1os y ejerzo de maestro en el peque\u00f1o pueblo de La Coromina, en la provincia de Barcelona, desde hace cinco. Durante la Guerra Civil mantuve la escuela en funcionamiento y una vez terminada y acatadas las nuevas normas de ense\u00f1anza al capricho de los vencedores, logr\u00e9 continuar.<\/p>\n<p>El d\u00eda, a pesar de la nieve, era triste, con el cielo tapado y una blancura demasiado apagada para resultar bonita. Ya hab\u00eda abierto una franja de un metro de ancho que iba desde la puerta hasta la verja exterior cuando he visto, difuminada entre la densidad de los copos que ca\u00edan sin cesar, la silueta de alguien que se acercaba pisando la nieve de manera tan prudente como segura. Era Emeterio Salinas, jefe local de Falange.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d\u00edas Garc\u00eda &#8211; me ha dicho levantando la mano derecha al m\u00e1s puro estilo fascista.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d\u00edas, don Emeterio. Qu\u00e9 nevada, \u00bfverdad? \u2013<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed \u2013 ha contestado, seco.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 le trae por aqu\u00ed tan temprano?<\/p>\n<p>&#8211; He venido a hablar con usted.<\/p>\n<p>He dejado de apartar nieve con la pala y me he incorporado por completo, mirando a don Emeterio con rostro interrogante y, d\u00e1ndome la vuelta, me he dirigido al interior de la escuela sin decir nada. Salinas me ha seguido.<\/p>\n<p>Ya dentro de la clase, apoyado en mi mesa, \u00a0he levantado la vista asumiendo la dudosa bondad de la visita.<\/p>\n<p>&#8211; Usted dir\u00e1.<\/p>\n<p>&#8211; Un amigo me ha comentado que su hijo le cont\u00f3 que hace unos d\u00edas se llev\u00f3 todos los ni\u00f1os de excursi\u00f3n, a ver c\u00f3mo el r\u00edo \u201cAigua d&#8217;Ora\u201d desembocaba en el Cardoner.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed. Ya hace tiempo de eso. En oto\u00f1o. Estudi\u00e1bamos los r\u00edos y como lo tenemos aqu\u00ed cerca, pens\u00e9 que ser\u00eda una buena idea que pudieran ver una desembocadura.<br \/>\n&#8211; En cambio &#8211; ha proseguido Salinas, que parec\u00eda no escuchar mis explicaciones &#8211; mi amigo le pregunt\u00f3 los principales afluentes del Duero y no supo de qu\u00e9 le hablaba.<\/p>\n<p>\u00a0En seguida me he percatado de sus intenciones.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que es m\u00e1s l\u00f3gico que primero conozcan los r\u00edos que pasan cerca de sus casas &#8211; he dicho con tono defensivo.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que es l\u00f3gico no lo debe decidir usted. Creo que los temarios que acept\u00f3 hace dos a\u00f1os son bastante claros &#8211; dec\u00eda don Emeterio, ignorando mis argumentos.<br \/>\nHe estado a punto de iniciar una discusi\u00f3n sobre la ense\u00f1anza pero, a tiempo, he podido vislumbrar su inutilidad.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya al grano, don Emeterio. \u00bfQue me quiere decir?<\/p>\n<p>Con d\u00e9spota parsimonia ha sacado un papel de la parte interior de\u00a0 su chaqueta.<\/p>\n<p>&#8211; Envi\u00e9 un informe al Gobernador Civil y \u00e9l lo remiti\u00f3 al Ministerio de Educaci\u00f3n recomendando tu traslado. El viernes lleg\u00f3 la orden al Ayuntamiento y me lo han dado a mi por si quer\u00eda tener el placer de entreg\u00e1rselo &#8211; me ha dicho con cruel cinismo.<br \/>\n\u00a0&#8211; \u00bfUn traslado? Pero,\u00a0 \u00bfporqu\u00e9 lo ha hecho? &#8211; he preguntado reteniendo la rabia interior que se apoderaba de m\u00ed por momentos &#8211; Hace cinco a\u00f1os que dedico las veinticuatro horas del d\u00eda a la ense\u00f1anza de los ni\u00f1os de La Coromina.<\/p>\n<p>&#8211; Por eso mismo, ya es hora de un cambio de aires. En la provincia de Palencia hay un pueblo llamado Herrera de Pisuerga que se ha quedado sin maestro. Le esperan a usted el mi\u00e9rcoles por la ma\u00f1ana. Y ya de paso conocer\u00e1 uno de los principales afluentes de Duero. Buen viaje, Garc\u00eda.<\/p>\n<p>Y con este falso cumplimiento se ha puesto el sombrero y ha salido de la clase sin cerrar la puerta, al ver que llegaban los primeros ni\u00f1os rebozados de nieve, m\u00e1s por las bolas que se hab\u00edan lanzado que por los copos que segu\u00edan cayendo. Todos iban tapados con tanta ropa como tienen, y apenas entrar algunos se han apresurado a vaciar de nieve los zapatos agujereados y as\u00ed evitar la hipotermia de alg\u00fan dedo.<\/p>\n<p>\u00a0Me he sentado en mi mesa sin saludar a ninguno de los ni\u00f1os que poco a poco iban llegando a la escuela. Se me hab\u00eda ca\u00eddo el mundo encima. Ten\u00eda todo el lunes para encajar la situaci\u00f3n, dejar la escuela en condiciones para el maestro que llegara y despedirme de todos. No he hecho grandes amigos en La Coromina, pero creo que me he convertido en un maestro\u00a0 popular y todo el pueblo me aprecia. Pero, \u00bfy Dolores? Apenas hace dos domingos que, saliendo de la iglesia, consegu\u00ed compartir con ella un paseo de diez minutos ante las miradas complacientes del algunos vecinos y la presencia, ocho o nueve pasos por detr\u00e1s, de su madre. Con diferencia, el mejor rato desde mi llegada a La Coromina. En cuanto llegara la primavera ten\u00eda previsto pedir permiso a su padre para salir con ella y, aunque \u00a0faltan meses, ya ten\u00eda elegida la ropa que ponerme y pasaba largos ratos ensayando el discursito que pensaba soltarle. Pero ahora todo se iba al traste. Todos los planteamientos de vida entera que me hab\u00eda montado en dos semanas se esfumaban de repente por el capricho de los caciques.<\/p>\n<p>\u00a0He pasado casi toda la ma\u00f1ana en silencio. Mandaba trabajo a los ni\u00f1os y volv\u00eda a sentarme para zambullirme otra vez en esa corrosiva tristeza que me hacia aflorar mis instintos mas agresivos.<\/p>\n<p>&#8211; Si le hubiera soltado un palazo cuando lo ten\u00eda delante &#8230;<\/p>\n<p>\u00a0A la hora de salir he pensado que no pod\u00eda dejar marchar a los ni\u00f1os y ni\u00f1as sin despedirme. No hacerlo, solo significaba revelarse contra todo ignorando a los \u00fanicos que no ten\u00edan ninguna culpa. Hacerlo, en cambio, era doloroso.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211; Escuchadme un momento &#8211; dije mientras empezaban a recoger plumas y libretas &#8211; Os tengo que decir algo muy importante.<\/p>\n<p>Todos se han quedado en silencio. Yo tambi\u00e9n. Mirando los rostros inocentes he recordado que fue m\u00e1s o menos a su edad cuando decid\u00ed que de mayor ser\u00eda maestro. \u00bfVocaci\u00f3n, quiz\u00e1s? \u00bfPuede una vocaci\u00f3n desgarrar un sue\u00f1o de vida?<\/p>\n<p>\u00a0&#8211; \u00a1Ni hablar!<\/p>\n<p>He cogido mi chaqueta mientras los ni\u00f1os continuaban expectantes a aquello tan importante que les ten\u00eda que decir.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211; Abrigaos bien. Hace mucho fr\u00edo &#8211; he dicho finalmente.<\/p>\n<p>\u00a0La cara de decepci\u00f3n se ha apoderado de ellos. Esperaban recibir alguna noticia del tipo \u00abma\u00f1ana no habr\u00e1 clase\u00bb o similar. Todos han ido saliendo mientras los\u00a0 miraba sabiendo que no les volver\u00eda a contar nunca m\u00e1s qu\u00e9 r\u00edos son m\u00e1s importantes, o cu\u00e1les son las cordilleras que m\u00e1s les interesan. Todos aquellos ni\u00f1os volver\u00e1n a clase, pero yo no.<\/p>\n<p>Al mediod\u00eda ha dejado de nevar y en el cielo han empezado a aparecer t\u00edmidas pinceladas de color azul. He decidido que dedicar\u00eda la tarde, y si era necesario, la noche, a luchar para poder seguir al lado de Dolores. Renunciar\u00eda a ser maestro y buscar\u00eda la manera de poder quedarme a vivir y trabajar en La Coromina.<\/p>\n<p>\u00a0Lo primero ha sido ir a pedir trabajo a la mina de potasa. Pagan poco, pero la empresa es grande y crece. Me echar\u00edan del piso que ocupo, reservado para el maestro, pero ya entrar\u00eda como hu\u00e9sped en casa de alg\u00fan vecino, o alquilar\u00eda alguna habitaci\u00f3n. Mis condiciones de vida, ya bastante duras por s\u00ed mismas en estos a\u00f1os de posguerra, empeorar\u00edan, pero el solo hecho de poder seguir cerca de Dolores lo minimizaba todo.<\/p>\n<p>Mi problema, sin embargo, era que no tengo\u00a0 experiencia en ninguna de las tareas relacionadas con la empresa minera.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211; Ven ma\u00f1ana- me ha dicho un encargado, despu\u00e9s de rogarle trabajo como si fuera limosna &#8211; Empezar\u00e1s de aprendiz en la carpinter\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0Ser aprendiz significaba cobrar casi nada, pero lo m\u00e1s importante era poder entrar. Una vez dentro, ya intentar\u00eda ir progresando hacia empleos menos duros y m\u00e1s valorados haciendo valer mi capacidad intelectual.<\/p>\n<p>\u00a0Por otra parte, deber\u00eda posponer la visita al padre de Dolores y continuar el \u00abcortejo puntual\u00bb una temporada m\u00e1s, hasta haber conseguido alg\u00fan ascenso que me asegurara una econom\u00eda suficiente para poder aspirar a casarme con ella y poderla mantener.<\/p>\n<p>El maestro dejar\u00eda de serlo, pero seguiria viviendo en La Coromina. El maestro era inocentemente feliz.<\/p>\n<p>El sol, que ha logrado asomarse justo antes de esconderse, ha dado paso a una noche serena que ha comenzado a congelarlo todo. Las calles nevadas de La Coromina se han endurecido y el peligro al lastimarse ha hecho que casi todo el mundo se cerrara en casa y se acurrucara cerca del fuego, apurando le\u00f1a para no tener que salir a buscar antes de que se funda la espesa capa de nieve que cubre los bosques de alrededor. A m\u00ed me queda muy poca, pero la estaba haciendo quemar con suficiencia consciente de que esta seria mi \u00faltima noche en este piso.<\/p>\n<p>&#8211; El que venga, que se busque la vida &#8211; pensaba.<\/p>\n<p>\u00a0Alrededor de las ocho, hace apenas un rato, estaba ordenando mis cosas para preparar un incierto traslado hacia no sab\u00eda d\u00f3nde, cu\u00e1ndo alguien ha llamado a la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQui\u00e9n es? &#8211; He preguntado con voz en\u00e9rgica, asustado, consciente de la rareza de una visita a estas horas y con las calles en estas condiciones.<\/p>\n<p>&#8211; Soy Dolores \u2013 ha dicho una voz detr\u00e1s de la puerta.<\/p>\n<p>Con el coraz\u00f3n latiendo con fuerza exagerada, m\u00e1s que el d\u00eda del paseo, me he levantado corriendo a abrir. Cubierta de bufandas y pa\u00f1uelos para protegerse del fr\u00edo y al mismo tiempo pasar desapercibida, Dolores no se atrev\u00eda a entrar\u00a0 y esperaba en el rellano de la escalera, temblando y con los ojos h\u00famedos.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211; S\u00f3lo he venido a despedirme \u2013 ha dicho con voz insegura.<\/p>\n<p>Sonriente y cogi\u00e9ndola de la mano la he invitado a entrar, cerrando la puerta tras ella. Con tanta educaci\u00f3n y respeto como me permit\u00eda la inesperada situaci\u00f3n, la he ayudado a desenvolverse la cabeza hasta dejar su maravilloso pelo casta\u00f1o a la vista. No me lo pod\u00eda creer. Est\u00e1bamos los dos solos en mi casa. Nadie nos vigilaba y la tristeza que acompa\u00f1aba a Dolores se esfumar\u00eda al saber la decisi\u00f3n que hab\u00eda tomado.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211; Ma\u00f1ana empiezo a trabajar en la carpinter\u00eda de la mina, Dolores. No me voy. Me quedo en La Coromina &#8211; he dicho, contento, esperando en ella una reacci\u00f3n alegre.<br \/>\nDolores se ha sorprendido, me ha mirado y ha echado a llorar desconsoladamente sobre mi pecho, cogi\u00e9ndome los brazos con rabia y apret\u00e1ndolos contra su cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; No llores. Todo saldr\u00e1 bien y podremos continuar juntos &#8211; dec\u00eda yo.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211; Mi padre no quiere que hable contigo &#8211; ha dicho sollozando.<\/p>\n<p>&#8211; Ya le convenceremos, no sufras.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211; Ayer por la tarde me comprometi\u00f3 con otro hombre.<\/p>\n<p>Esto me ha paralizado. Asombrado, no sab\u00eda qu\u00e9 decir mientras Dolores continuaba con su llanto amargo y doloroso.<\/p>\n<p>\u00a0&#8211; Da igual. Luchar\u00e9 por ti. No me dar\u00e9 por vencido &#8211; he dicho con inconsciente valent\u00eda.<br \/>\n&#8211; \u00bfNo lo entiendes? \u2013 ha dicho ella &#8211; Me han comprometido con el hijo de Emeterio Salinas. \u00bfQuieres luchar contra \u00e9l? Te han trasladado para quitarte del medio. Vete Jaime. Aqu\u00ed morir\u00e1s de pena. Olv\u00eddate de m\u00ed y de La Coromina y empieza de nuevo.<\/p>\n<p>\u00a0Me ha besado en la mejilla, dejando una l\u00e1grima como \u00fanico recuerdo y se ha marchado sin volver a mirarme.<\/p>\n<p>\u00a0El maestro no dejar\u00e1 de serlo. Dejar\u00e1 La Coromina y se convertir\u00e1 en el maestro de unos ni\u00f1os que tienen la suerte de vivir al lado de un r\u00edo importante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta ma\u00f1ana he tenido que madrugar. 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