{"id":827,"date":"2010-05-30T22:52:06","date_gmt":"2010-05-30T20:52:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=827"},"modified":"2010-05-30T22:52:06","modified_gmt":"2010-05-30T20:52:06","slug":"229-la-niebla-por-juggernait","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=827","title":{"rendered":"229-La niebla. Por Juggernait"},"content":{"rendered":"<address style=\"text-align: right;\"><strong><em>Dedicado a Leonardo \u201cRastaman\u201d Leny <\/em><\/strong><\/address>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><em>Ojos que no ven, coraz\u00f3n que no siente\u201d<\/em><br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0 Dicho popular<\/p>\n<p>La historia refiere numerosos episodios de apariciones o desapariciones, con mayor o menor grado de santidad o de suerte para sus protagonistas, pero, parece que est\u00e1 en nuestra naturaleza seguir asombr\u00e1ndonos con ellos.<!--more--><\/p>\n<p>\u00c9l era un hombre que viv\u00eda en Esperanza y trabajaba en Santa Fe. Esperanza, tierra de colonizadores y trigales; Santa Fe, Santa Fe de la Veracruz, descansa aburrida junto a la laguna Set\u00fabal. Si uno va por la ruta 70, aproximadamente unos cuarenta kil\u00f3metros separan un lugar de otro.<\/p>\n<p>Se levantaba muy temprano \u2013la jornada laboral que deb\u00eda cumplir comenzaba temprano-, y viajaba en su modesto autom\u00f3vil hasta su lugar de trabajo. La hora era siempre la misma. En verano, a esa hora ya amanec\u00eda, pero en invierno todav\u00eda era de noche.<\/p>\n<p>No eran pocos los a\u00f1os que hac\u00eda que ven\u00eda haciendo ese recorrido, a trav\u00e9s de la mon\u00f3tona llanura y todos los d\u00edas laborables. Era un ir\u00a0 y venir sin esperanzas y hab\u00eda d\u00edas en que \u00e9l no sab\u00eda, c\u00f3mo podr\u00eda seguir soportando esa rutina. \u00c9ste pensamiento lo invad\u00eda, en especial, en esos d\u00edas cortos de invierno, en que el horizonte parece cerrarse en la mente. Entonces, bien temprano iniciaba el trayecto -por la ruta 70-, saliendo de Esperanza, pasaba debajo del arco que conmemora la colonizaci\u00f3n y despu\u00e9s de atravesar la zona de los puentes, sobre los ba\u00f1ados del r\u00edo Salado, enfilaba por una recta rumbo a la curva llamada Marcilla. De ah\u00ed, Santa Fe, estaba a un paso.<\/p>\n<p>La ruta 70, se llama Eusebio Marcilla, como la curva, en memoria de un ignoto corredor de autos que, hace mucho tiempo, se rompi\u00f3 la cabeza en ese viraje, durante una carrera. Muchas veces cuando \u00e9l pasaba por all\u00ed, trataba de imaginarse c\u00f3mo habr\u00eda sido el accidente, la expresi\u00f3n de las\u00a0 caras de los que estaban en el lugar, la sangre, el cad\u00e1ver del corredor.<\/p>\n<p>A veces, en invierno, al regresar del trabajo \u2013en la zona de los puentes-, en esas noches tempranas en que da miedo mirar la sombra helada del r\u00edo, se divisaba alguna luz que, supon\u00eda pod\u00eda ser de alg\u00fan pescador, entonces no se sent\u00eda tan desafortunado. El r\u00edo, esa corriente mansa de agua barrosa que \u00e9l ve\u00eda al pasar en las madrugadas de verano, cuando llegaban los d\u00edas h\u00famedos y fr\u00edos, se cubr\u00eda de niebla, una bruma que se desparramaba\u00a0 por todo los ba\u00f1ados y abrazaba tambi\u00e9n al camino. Entonces, los faros de su auto, se enfrentaban con la odiosa niebla y las luces que proyectaban, parec\u00edan dos t\u00faneles que se un\u00edan delante, sobre la pared de la cerraz\u00f3n, que as\u00ed iluminada parec\u00eda un escenario.<\/p>\n<p>Invariablemente, formando parte del viaje y desde bastante tiempo atr\u00e1s, como si fuese una ceremonia cotidiana, \u00e9l escuchaba en el reproductor de m\u00fasica de su auto, una secuencia de canciones que ten\u00eda grabadas y si el trayecto se cumpl\u00eda con normalidad, cuando llegaba a la zona de los puentes, matem\u00e1ticamente -de acuerdo con el orden en que estaban grabadas la m\u00fasica-, en \u00e9se lugar o\u00eda siempre la misma canci\u00f3n. Era una canci\u00f3n antigua, ya pasada de moda, pero\u00a0 que conservaba el encanto de un cl\u00e1sico. La conoc\u00eda desde ni\u00f1o y siempre fue de su agrado. El nombre de la canci\u00f3n, un calipso: \u201cJamaica Farewell\u201d. A \u00e9l le emocionaba su letra, en especial cuando escuchaba con su ingl\u00e9s de colegio secundario las partes que dec\u00edan:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cI took a trip on a sailing ship<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>An when I reached Jamaica I made a stop<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8230; my heart is down my head is turning\u00b4 around<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>I had to leave a little girl in Kingston town&#8230;\u201d <\/em><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftn1\"><em><sup>1<\/sup><\/em><\/a><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Entonces, en su mente, \u00e9l asociaba a la canci\u00f3n con playas blancas, aguas azules y hombres libres viviendo su vida.<\/p>\n<p>Al primer barco lo vio un lunes. Esa ma\u00f1ana, cuando lleg\u00f3 a los puentes, las nubes bajas encerradas detr\u00e1s de los alambrados hu\u00edan hacia el camino. Unas\u00a0 cuantas luces lejanas, flotaban irreales en la niebla. A veces, como sucedi\u00f3 ese d\u00eda\u00a0 \u2013cuando no ven\u00eda ning\u00fan veh\u00edculo de frente-, aceleraba a fondo su autom\u00f3vil, sub\u00eda el volumen de la m\u00fasica, y como en una pel\u00edcula ve\u00eda pasar vertiginosamente las maderitas que brillaban a los costados y las barandas del puente, y \u00e9stos objetos\u00a0 parec\u00edan venir hacia \u00e9l como en un desfiladero.<\/p>\n<p>\u00c9l vi\u00f3 pasar, delante de sus ojos, un nav\u00edo imponente. El barco se deslizaba en silencio con las velas hinchadas. De alguna manera \u2013de la cu\u00e1l no hall\u00f3 explicaci\u00f3n- estuvo seguro de que los hombres de la tripulaci\u00f3n, acodados en el costado de la cubierta, le sonre\u00edan con sus dientes cariados, dentro de sus bocas llenas de agujeros. No hubiese podido decir con precisi\u00f3n si la embarcaci\u00f3n atraves\u00f3 el puente, o si se desplazaba debajo, sobre el agua. A lo lejos, en el r\u00edo, unas nubes bajas con forma de tortuga, parec\u00edan una isla y \u00e9l, s\u00ed vi\u00f3, c\u00f3mo el velero se dirig\u00eda hacia all\u00ed. Lo que m\u00e1s lo asombr\u00f3,\u00a0 fueron la serie de frases que partieron del barco y que \u00e9l ley\u00f3 en su mente.\u00a0 Estuvo seguro que las frases no pasaron por sus o\u00eddos y dec\u00edan: \u201cLA LIBERTAD ES LA PRINCIPAL VIRTUD\/ NO NOS IMPORTA LA RAZA NI LA RELIGI\u00d3N\/ LA\u00a0 PROPIEDAD INDIVIDUAL NO EXISTE\/ NO RECONOCEMOS NINGUNA AUTORIDAD.\u201d Sorprendido e inseguro \u2013y ya saliendo de la niebla-, \u00e9l pens\u00f3, como a menudo lo hac\u00eda, que, todos los gatos ten\u00edan raz\u00f3n, cuando hac\u00edan ruido de noche, sobre los techos \u2013al fin y al cabo, qui\u00e9n tiene autoridad sobre ellos y como muchas otras veces, imagin\u00f3 esa carta que alg\u00fan d\u00eda escribir\u00eda y que empezar\u00eda diciendo: \u201cHoy me despido, es morir un poco, pero hoy, por fin he nacido a la vida\u201d,\u00a0 pero tambi\u00e9n imagin\u00f3 a los cientos de ojos que lo estar\u00edan observando cuando la enviase y trag\u00f3 saliva.<\/p>\n<p>A nadie le cont\u00f3 lo del barco. \u00c9l ten\u00eda suficiente edad para conocer lo que es la burla. Sin embargo, los d\u00edas siguientes, sus compa\u00f1eros de trabajo creyeron notar un cambio en \u00e9l, que no era solamente en los colores de su corbata, que ahora eran chillones.<\/p>\n<p>Siguieron luego los viajes de siempre, la llanura, la m\u00fasica por las ma\u00f1anas, la curva Marcilla. \u00bfHabr\u00eda tenido el cad\u00e1ver del corredor los zapatos puestos? \u00c9l hab\u00eda observado que cuando ocurre un accidente, siempre queda en el lugar alg\u00fan zapato, o, mir\u00e1ndolo de otra forma, a los cuerpos de los accidentados siempre les falta un zapato. Tambi\u00e9n sigui\u00f3 su trabajo y las filas de expedientes, todos iguales, que entraban, sal\u00edan y se apilaban -minuciosamente cosidos-, conteniendo siempre las mismas palabras solemnes y sensatas -mecanografiadas en forma prolija-, repetidas una y otra vez y respondidas perpetuamente con las mismas f\u00f3rmulas, ya sea que discutiesen sobre cuestiones de extrema pobreza o de opulencia.<\/p>\n<p>La semana siguiente, un jueves, tuvo la segunda visi\u00f3n. El lugar y las circunstancias fueron iguales a los de la primera vez. El bajel atraves\u00f3 majestuoso la niebla. Otra vez escuch\u00f3 un mensaje silencioso: \u201cNO SE ACEPTAN MUJERES BLANCAS, \u00c9SA ES LA \u00daNICA REGLA DE LOS HERMANOS DE LA COSTA QUE DEBE RESPETARSE\u201d. No alcanz\u00f3 a divisar el rostro del hombre que estaba sobre el puente. Su mano derecha se apoyaba con autoridad en un objeto brillante, que colgaba sujeto a su cintura y destellaba con las luces del auto. En la proa estaba escrito el nombre del barco: \u201cSudden Death\u201d <a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftn2\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00c9l ahora no tuvo dudas. Por las tardes, cuando regresaba y pasaba por la zona de puentes, otro era su mundo. Due\u00f1o ya de su secreto, sus pensamientos ahora eran diferentes, a la luz del sol cansado de los atardeceres de invierno, cuando su auto enfilaba hacia el rojo del poniente. Tambi\u00e9n empez\u00f3 a amar las madrugadas y los d\u00edas de gloriosa niebla.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana de lunes \u2013el domingo fue fr\u00edo y h\u00famedo y \u00e9l ya present\u00eda cu\u00e1l ser\u00eda su suerte para el d\u00eda siguiente-, se produjo la \u00faltima aparici\u00f3n. Las luces del auto iluminaron a lo lejos, algo as\u00ed como, unas cruces rojas que surg\u00edan de la niebla: monjes con h\u00e1bitos blancos y grandes cruces coloradas en el pecho, monjas con vestimentas negras y detr\u00e1s de ellos, hombres feroces y desdentados que arrastraban a los religiosos como escudos, sangre y humo. En su cabeza oy\u00f3 una voz segura y acostumbrada al mando, que le hablaba: \u201cNO CREAS TODO LO DE PORTOBELLO\u201d. No hab\u00eda visto al gal\u00e9s parado en el puente del bajel. Con su mano apoyada en la empu\u00f1adura de su alfanje le dijo: \u201cPANAM\u00c1 FUE OTRA COSA, S\u00d3LO QUEDARON CENIZAS. BRACAMONTE FUE UN INSOLENTE AL MANDARME LA SORTIJA. 666, S\u00cd, 1666, FUE MI A\u00d1O, EL DEL COMIENZO DE MI GLORIA\u201d. Entonces \u00e9l sinti\u00f3 que el tiempo se deten\u00eda y vi\u00f3, lo vi\u00f3 todo. Vi\u00f3 la \u00faltima imagen del nav\u00edo disip\u00e1ndose en la niebla y las palabras \u201cNO MERCY\u201d<a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftn3\"><sup>3<\/sup><\/a>\u00a0 escritas en la bandera roja que flameaba en la punta de su m\u00e1stil, y comprendi\u00f3 cu\u00e1l era, cu\u00e1l debi\u00f3 ser siempre su lugar&#8230;<\/p>\n<p>\u00c9se d\u00eda, g\u00e9lido y h\u00famedo, la bruma se disip\u00f3 reci\u00e9n despu\u00e9s de la mitad de la ma\u00f1ana y luego fue un d\u00eda de sol radiante. Temprano, antes del alba, un pescador vi\u00f3 unas luces en el r\u00edo \u2013la niebla suele dibujar figuras confusas. La ruta estaba desierta. El pescador murmur\u00f3: \u201cque nada malo haya ocurrido, hoy\u00a0 debe hacer mucho fr\u00edo en el fondo del r\u00edo\u201d y con sus manos agrietadas empu\u00f1\u00f3 los remos de la canoa. El sonido de una canci\u00f3n, que ven\u00eda de alg\u00fan lado, sobrevolaba la calma del Salado:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cDon\u2019t worry about a thing<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>cause every little thin is gonna be alright<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>don\u2019t worry about the thing<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>every little thing is gonna be alright<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Rise up this morning<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>smiled with the rising sun<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>three little birds<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>pitch by my door step<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>singing swet songs<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>of melodies pure and true<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>saying, this is my message to you:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>don\u2019t worry about a thing&#8230;\u201d\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftn4\"><sup>4<\/sup><\/a>, <a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftn5\"><sup>5<\/sup><\/a><\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<hr size=\"1\" \/><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref1\">1<\/a>\u00a0 \u201cMe fui de viaje navegando en un barco\/ y cuando llegu\u00e9 a Jamaica me detuve\/&#8230;mi coraz\u00f3n est\u00e1 abatido\u00a0 y mi cabeza dando vueltas\/tuve que dejar una chica en\u00a0 Kingston&#8230;\u201d Jamaica Farewel- Harry Belafonte<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref2\">2<\/a>\u00a0 Muerte s\u00fabita<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref3\">3<\/a>\u00a0 Sin piedad<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref4\">4<\/a> \u00a0No te preocupes por nada\/ porque todo va a estar bien\/ no te preocupes por nada\/ porque todo va a estar bien\/ Despert\u00e9 \u00e9sta ma\u00f1ana, sonre\u00ed con el amanecer\/ tres peque\u00f1os p\u00e1jaros\/ se posaron en el umbral de mi puerta\/ cantando dulces canciones\/ de puras y verdaderas melod\u00edas\/ diciendo, \u00e9ste mensaje es para ti: \/ no te preocupes por nada\u201d \u201cThree little birds\u201d. Bob Marley<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref5\">5<\/a>\u00a0\u00a0 <strong>Nota: <\/strong><em>Un agradecimiento a quien fuera el vicegobernador de Jamaica su excelencia Sir Henry Morgan<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dedicado a Leonardo \u201cRastaman\u201d Leny \u00a0 \u201cOjos que no ven, coraz\u00f3n que no siente\u201d \u00a0\u00a0\u00a0 Dicho popular La historia refiere numerosos episodios de apariciones o desapariciones, con mayor o menor grado de santidad o de suerte para sus protagonistas, pero, parece que est\u00e1 en nuestra naturaleza seguir asombr\u00e1ndonos con ellos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/827"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=827"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/827\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}