{"id":842,"date":"2010-05-31T10:22:20","date_gmt":"2010-05-31T08:22:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=842"},"modified":"2010-05-31T10:22:20","modified_gmt":"2010-05-31T08:22:20","slug":"234-la-ultima-tertulia-por-jack-leon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=842","title":{"rendered":"234- La \u00faltima tertulia. Por Jack Le\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Veintiocho a\u00f1os despu\u00e9s quedamos en El Caf\u00e9 de los Angelitos, a la hora de la rubia, en la mesa de siempre, la que est\u00e1 junto a la segunda ventana de la calle Rinc\u00f3n.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La llam\u00e1bamos la hora de la rubia porque apenas pasadas las siete y media de la tarde aparec\u00eda por la parte izquierda de la ventana una mujer despampanante, rubia, obviamente. Un metro setenta de altura, cabellos largos, lacios. Ojos como el cielo de verano. Labios h\u00famedos. Noventa, sesenta, noventa a falta de tacto y a ojo de buen cubero. Largas piernas que se prolongaban en tacones de aguja. Caminaba hacia La Avenida Rivadavia. Durante los once segundos que sus pechos se mov\u00edan de arriba abajo sincronizados con sus caderas de derecha a izquierda\u00a0 se interrump\u00eda la conversaci\u00f3n m\u00e1s vital. La visi\u00f3n de la mujer estaba por encima de toda discusi\u00f3n pol\u00edtica\u00a0 y\u00a0 del River \u2013 Boca\u00a0 del domingo. Se paraban los relojes y\u00a0 los corazones. El silencio era el segundo protagonista. Nunca quisimos saber m\u00e1s de ella, ni de donde venia ni ad\u00f3nde iba. \u00c9ramos conscientes que de averiguar algo perder\u00edamos esos once segundos de magia que nos regalaba el jueves.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cEl Caf\u00e9 de los Angelitos fue durante a\u00f1os una esquina deshabitada, con la tapia mortificante de una pegatina de afiches publicitarios y sus dos querubines en lo alto de la ochava clamando a la ciudad por una redenci\u00f3n. Hoy, dispuestos a revertir esta historia de abandono y con la voluntad de otorgarle el esplendor que otrora enorgulleciera a los porte\u00f1os, reabrimos sus puertas cerradas en mil novecientos noventa tres.\u201d<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le\u00ed la noticia en internet. Hac\u00eda casi treinta a\u00f1os\u00a0 que me enamor\u00e9 de una gallega y me vine a vivir a Espa\u00f1a. Enco\u00f1ado, dijeron los muchachos entonces.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya les hab\u00eda perdido la pista a todos y se me ocurri\u00f3 reunirnos, tal vez, en la \u00faltima tertulia. Me puse manos a la obra. Llam\u00e9 a todos los n\u00fameros de tel\u00e9fono que recordada para contactar con el Tarta, el Loco, el Ingeniero, El Gordo y el Flaco.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Durante muchos a\u00f1os, los seis, fuimos militantes radicales de la tertulia de los jueves. No importaba ninguna vicisitud. Faltar, s\u00f3lo nos lo permit\u00edamos por fuerza mayor.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el taxi camino del hotel ve\u00eda a un Buenos Aires l\u00edvido, bacheado y envejecido, como si fuera un pa\u00eds comprado en los chinos, bonito y barato pero nada durable y sin garant\u00eda, por supuesto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 As\u00ed que vive en Espa\u00f1a \u00a1Que los pari\u00f3! Ah\u00ed s\u00ed que est\u00e1n bien. Pensar que nosotros les dec\u00edamos boludos a los gallegos. S\u00ed al final va a ser que los boludos somos nosotros.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sabe que pasa don \u2500 segu\u00eda dale que te pego el conductor \u2500 Ac\u00e1 los gobiernos se roban todo, se roban. Les importa un carajo el pueblo. En cambio all\u00e1 le tiran el hueso al populacho y les tapan la boca con una hipoteca, un coche y vacaciones, son m\u00e1s listos, son\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Pobre hombre! No lo escuchaba, yo s\u00f3lo asent\u00eda con la cabeza. Al pasar por las calles adoquinadas de mi viejo barrio sent\u00ed algo de nostalgia. Quiz\u00e1s de melancol\u00eda. La casa de Susana segu\u00eda ah\u00ed, con su jardincito adelante.\u00a0 Me ten\u00eda loquito la hija del dentista, yo tendr\u00eda nueve o diez a\u00f1os. En el descampado donde jug\u00e1bamos a la pelota se alzaba una torre como de veinte pisos. La herrer\u00eda fue remplazada por un supermercado. En lugar de la carnicer\u00eda de mi viejo pusieron una inmobiliaria. De mi historia, poca cosa, alg\u00fan que otro adoqu\u00edn culpable de que mi madre me echara una bronca por haberme lastimado en las rodillas.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 \u00a1Ey! Don, llegamos. Hotel Nuevo Sol.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 \u00a1Ah! Perdone, ven\u00eda distra\u00eddo. Tenga, qu\u00e9dese con el cambio. Gracias. Baj\u00e9 del coche y me qued\u00e9 parado en la acera frente al hotel tratando de aterrizar, de vuelta, en el sur.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No lograba dormir, al otro d\u00eda era la reuni\u00f3n. Desde mi habitaci\u00f3n en el piso quince con la nariz pegada al cristal de la ventana recorr\u00ed la ciudad de norte a sur y de este a oeste buscando recuerdos e identidades en cada cuadricula. As\u00ed hasta el amanecer.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de desayunar fui andando hasta el centro, a pasear por la Avenida corrientes (la que nunca duerme) Entr\u00e9 en todas las librer\u00edas de viejo y usados. Volv\u00ed a respirar ese olor atemporal mezcla de suelo de madera rancia, humedad de p\u00e1ginas amarillentas esperando el rescate y tabaco barato. Complet\u00e9 la ma\u00f1ana comiendo pizza en \u201cLos Inmortales\u201d pisando el mismo suelo que alguna vez transitaron escritores, artistas y bohemios.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Antes de la hora prevista entr\u00e9 al caf\u00e9, primitivo \u00a0reducto de malandras y caferatas cuya traducci\u00f3n del argot corresponde a gente de mal vivir. Verdaderos \u00abangelitos\u00bb, seg\u00fan la socarrona afirmaci\u00f3n del comisario quien, sin saberlo, le estaba dando carta de bautismo a uno de los m\u00e1s populares caf\u00e9s de Buenos Aires.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un bandone\u00f3n dibujaba un tango como fondo musical, busqu\u00e9 la segunda mesa junto a la ventana de Rinc\u00f3n. Llegue el primero, instintivamente me sent\u00e9 en mi\u00a0 antigua ubicaci\u00f3n mirando hacia la calle.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras saboreaba el caf\u00e9 entraron por la puerta del chafl\u00e1n tres hombres, adultos, mayores. Encaran para mi mesa. El m\u00e1s elegante, de pelo cano, vestido con un traje gris marengo, camisa negra y corbata a tono.\u00a0 Dubitativo me pregunta \u2500\u00bfSos vos?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 S\u00ed, Ingeniero, soy yo \u2500respondo al tiempo que me levanto para fusionarnos en un palmeado abrazo los cuatro.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nos sentamos y en una ronda de caf\u00e9 me pusieron, a grandes rasgos, al tanto de las novedades. El gordo estaba flaco, luc\u00eda barbudo, descuidado y con ropa desgastada. Perdi\u00f3 cuarenta kilos y todo su dinero a consecuencia de dos divorcios y otras tantas decepciones amorosas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El flaco estaba gordo, muy gordo, como resultado de haber dejado la meditaci\u00f3n trascendental\u00a0 para abrazar la pol\u00edtica militando en la derecha burguesa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ingeniero, nacido en cuna de oro, manten\u00eda la exquisitez en modales y lenguaje a pesar de haber dejado todo el dinero en las carreras de caballos y partidas de p\u00f3ker clandestinas. Continuaba alzando el dedo me\u00f1ique al levantar el pocillo de caf\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Distra\u00eddos con el reencuentro casi no nos dimos cuenta que un sesent\u00f3n, delgado, de rostro aguile\u00f1o, ojos de plato, un cigarrillo en la oreja y diversos abalorios colgando de su cuello se sent\u00f3 en nuestra mesa \u2500Hola \u00bfllego tarde? \u2500dijo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 \u00bfLoco? \u2500le pregunto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500S\u00ed, Melena (me apodaban melena desde la adolescencia por mi prematura calvicie) \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s? Gordo, Flaco. \u00bfCom\u00f3n sa ba? \u2500 \u00a1Che! Qu\u00e9 lindo que quedo el bar \u2500 pero sin la rubia nunca va a ser lo mismo \u2500agreg\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Demasiado for\u00a0 export para mi gusto \u2500respond\u00ed. En cuanto a la rubia, todos so\u00f1amos con ella \u2500apostill\u00e9 \u00bfQu\u00e9 es de tu vida?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Mira, m\u00e1s o menos, estoy igual sigo haciendo mi m\u00fasica y voy toc\u00e1ndola por la noche en garitos de escasa reputaci\u00f3n. Paso\u00a0 la gorra y espero que un caza talentos me descubra \u2500dec\u00eda mientras con las manos simulaba tocar la guitarra.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500O\u00edme, loco, \u00bfFuiste a buscar al Tarta? \u2500 pregunt\u00f3 el flaco.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 S\u00ed, c\u00e1llate. La mujer no me lo dejaba traer, le manifest\u00e9 que la banda nos reun\u00edamos despu\u00e9s de veintiocho a\u00f1os y que el Tarta no pod\u00eda estar ausente, le rogu\u00e9, me puse de rodillas y le ped\u00ed por favor. Al final acepto, eso s\u00ed, le dej\u00e9 la guitarra en garant\u00eda \u2500explic\u00f3 el Loco con una voz ronca y lerda. Simult\u00e1neamente puso un jarr\u00f3n en medio de la mesa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo no entend\u00eda nada. Ante mi evidente desconcierto el Gordo me pregunt\u00f3 si estaba al tanto de lo que hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500No \u00bfQu\u00e9 paso? Cont\u00e1, cont\u00e1 \u2500quise saber.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Gordo continu\u00f3 con la palabra \u2500acordate que el tarta a pesar de su tartamudez era todo un Latin Lover. Sal\u00eda con Mabel cuando la mina estaba de novia con el camionero e, incluso, la visitaba despu\u00e9s de casada en ese departamento del primer piso en la calle Godoy Cruz donde fue a vivir con su esposo.\u00a0 Un \u00a0d\u00eda, har\u00e1 unos cinco a\u00f1os, al marido le suspenden un viaje no s\u00e9 porque causa y regresa a la casa cuando el Tarta y la Mabel estaban en plena faena.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Nuestro amigo sali\u00f3 al balc\u00f3n de prisa y corriendo, coincidi\u00f3 que justo pasaba por all\u00ed un cami\u00f3n de la basura, sin pensarlo se lanz\u00f3 en pelota picada con sus ropas en la mano. Lo encontraron una semana despu\u00e9s sepultado en el vertedero.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 \u00a1No me jodas! \u2500atin\u00e9 a decir.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Te lo juro por la vieja, dijeron los cuatro al unison\u00f3 mientras hac\u00edan la se\u00f1al de la cruz besando el dedo \u00edndice con los labios.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Entonces este florero\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500S\u00ed, Melena,\u00a0 es una urna y dentro reposan las cenizas del tarta \u2500aport\u00f3 el Loco.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 \u00bfQui\u00e9n de nosotros olvidar\u00eda las melancol\u00edas en que sol\u00eda caer, en medio de las fiestas que, hacia el final de su vida, buscaba con m\u00e1s y m\u00e1s avidez? En tales momentos, cuando la diversi\u00f3n se expand\u00eda hasta desbordar, s\u00fabitamente, sin causa aparente, sus ojos perd\u00edan el brillo y se hund\u00edan, su frente y sus manos contra\u00eddas y su cara tornadiza, con espasmos de pena mental, denotaban una lucha a muerte con alg\u00fan peligro desconocido <em>\u2500<\/em>record\u00f3 el Ingeniero con su locuacidad habitual.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Peligros s\u00f3lo existentes en su cabeza probablemente \u2500 musit\u00f3 el Flaco.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500En los \u00faltimos tiempos, sin saber que iba a terminar como acab\u00f3 sol\u00eda recordar nost\u00e1lgicamente nuestra juventud, los viajes de mochileros que hac\u00edamos. En especial aquel que fuimos todos juntos\u00a0 al Per\u00fa y remontamos el camino del Inca hasta Machu Picchu \u00bfSe acuerdan? \u00a1Qu\u00e9 experiencia! Al respecto \u2500continu\u00f3 el Loco \u2500me pidi\u00f3 en un par de ocasiones que s\u00ed le pasaba algo quer\u00eda que arrojemos sus cenizas al viento desde el Huayna Picchu. Para nosotros, como est\u00e1n las cosas ac\u00e1 es un deseo imposible de cumplir, te podes imaginar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Premonitorio el Tarta \u2500sentenci\u00f3 el Ingeniero.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500 Qu\u00e9 los pari\u00f3 \u2500cerr\u00f3 el Loco.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Libertango, Milonga del \u00e1ngel, Soledad, Adi\u00f3s nonino, Balada para un loco\u2026 \u00a1Qu\u00e9 grande, maestro! Piazzolla\u00a0 a trav\u00e9s de los altavoces del Caf\u00e9 de los Angelitos puso el punto de melancol\u00eda esa \u00faltima tertulia. El camarero trajo la cuenta excus\u00e1ndose de que es la hora de cerrar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tiramos unos billetes cada uno sobre la mesa como lo hici\u00e9ramos tantos jueves. Salimos, nos abrazamos y saludamos prometi\u00e9ndonos vernos y hablarnos, a sabiendas que eran s\u00f3lo expresiones de deseo. El Flaco y el Gordo tiraron por Rivadavia hacia congreso. El Ingeniero par\u00f3 un taxi.<\/p>\n<p>\u00a0Como al Loco nada le parece una locura le dije \u2500 \u00bfSabes una cosa? Tengo ganas de pasear un rato con el Tarta, deja que yo se lo llevo a la viuda \u00bfD\u00f3nde vive?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2500En el barrio, arriba de la peluquer\u00eda de Don Mateo. En el balc\u00f3n hay un Ficus muy grande. Ll\u00e9valo vos nomas, hoy no laburo. Ma\u00f1ana \u00a0pasar\u00e9 a buscar la guitarra y por ah\u00ed quien te dice\u2026 est\u00e1 buena la viuda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Chau Loco \u00a1Gracias!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2500Chau Melena. Bon voyage.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me apetec\u00eda caminar, Fui por \u00a0Rivadavia hacia el oeste camino de \u00a0Almagro, nuestro barrio, a unas veintipocas calles. A mitad de camino vi un negocio de pollos asados\u00a0 a punto de cerrar. \u00bfY por qu\u00e9 no? \u2500me dije. \u00a0Entr\u00e9 y ped\u00ed dos recipientes de aluminio, de esos donde se entregan los pollos para llevar, uno vacio y otro con cenizas del asador. La cara de estupor del dependiente se normaliz\u00f3 al ver el billete de veinte euros que dej\u00e9 sobre el mostrador.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Anduve hasta la casa de la viuda, le deje la urna y, a la ma\u00f1ana siguiente, a primera hora, pas\u00e9\u00a0 por una agencia de viajes. Decid\u00ed hacer un alto en Per\u00fa antes de regresar a Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Veintiocho a\u00f1os despu\u00e9s quedamos en El Caf\u00e9 de los Angelitos, a la hora de la rubia, en la mesa de siempre, la que est\u00e1 junto a la segunda ventana de la calle Rinc\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/842"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=842"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/842\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=842"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=842"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=842"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}