{"id":867,"date":"2010-05-31T11:00:27","date_gmt":"2010-05-31T09:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=867"},"modified":"2010-05-31T11:00:27","modified_gmt":"2010-05-31T09:00:27","slug":"242-tres-centimetros-por-indala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=867","title":{"rendered":"242- Tres cent\u00edmetros. Por Indala"},"content":{"rendered":"<p>Guido Neri quer\u00eda abrir un restaurante de pescado en Taormina con el dinero que hab\u00eda heredado al morir su padre. Aunque era muy joven ten\u00eda las ideas claras.<!--more-->\u00a0Siempre hab\u00eda deseado formar una familia, vivir tranquilo \u00a0y trabajar. Fue una ma\u00f1ana del mes de mayo, la imagen del rostro de una mujer en una ventana rodeada de glicinas entr\u00f3 de golpe en su vida y la cambi\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La vio en Catalnisetta, en la residencia de Bruno Gaetani, uno de los hombres m\u00e1s turbios y m\u00e1s poderosos de la isla de Sicilia. Le llamaban \u201cIl Signore\u201d. Era viudo, su mujer hab\u00eda muerto veinticinco a\u00f1os atr\u00e1s al dar a luz. No se hab\u00eda vuelto a casar ni se le conoc\u00eda ning\u00fan otro amor que no fuera la pasi\u00f3n que ten\u00eda por el dinero y por su hija. Hab\u00eda hecho fortuna a costa de las concesiones para la construcci\u00f3n de las autopistas en los a\u00f1os setenta y ahora era el que controlaba todas las licencias de apertura de locales en la costa. Era un personaje curioso, le gustaba leer. Sus conocidos le llamaban\u00a0 Shylock \u00a0porque era muy taca\u00f1o y veneraba a Shakespeare, siempre que pod\u00eda intercalaba citas del autor en sus conversaciones. Estaba tan obsesionado con \u00e9l, que todo lo que le rodeaba llevaba un nombre relacionado con sus novelas: Villa Julieta, su casa; Coriolano su perro; y Viola, su \u00fanica y adorada hija. Incluso su aspecto, algo calvo \u00a0y con el pelo largo a los lados, recordaba a los antiguos retratos pintados del escritor.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A Guido le hab\u00eda sido denegado el permiso para abrir su restaurante. Por eso y por la vieja amistad que hab\u00eda unido al se\u00f1or Gaetani con su familia, que era del mismo pueblo, se atrevi\u00f3 a pedirle una cita y a ir a su casa para intentar cambiar la resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Conoc\u00eda bien la finca, estaba a las afueras de la poblaci\u00f3n, en la carretera que conduc\u00eda a San Cataldo. La mansi\u00f3n hab\u00eda pertenecido a una vieja estirpe de nobles sicilianos. Estaba rodeada por una verja de hierro forjado que delimitaba, ayudada por un seto, el inmenso parque por donde paseaban pavos reales blancos alrededor de un estanque ovalado. Al llamar por el interfono del port\u00f3n, vio c\u00f3mo varias c\u00e1maras le enfocaban y a dos hombres, con auriculares disimulados en la oreja, que aparec\u00edan para conducirle al interior.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dentro, la propiedad era a\u00fan m\u00e1s majestuosa de lo que nunca hubiera pensado. La casa era un viejo palacete de estilo neocl\u00e1sico pintado de ocre y con una balaustrada de m\u00e1rmol que rodeaba a un porche tapizado de flores lili\u00e1ceas que colgaban formando racimos. En el primer piso se abr\u00edan dos grandes ventanales sim\u00e9tricos con cortinajes estampados en colores oscuros y algo desgastados, lo que le daba al palacio un aire decadente, como de otra \u00e9poca. En una de las ventanas vio por primera vez a Viola. Fue un instante. Por unos segundos sus ojos se encontraron y se detuvieron en el tiempo como si se reconocieran. Luego pudo advertir la palidez de su rostro y la languidez de la postura de su cuello. Pens\u00f3 que lo llevaba ce\u00f1ido por una cinta p\u00farpura, pero enseguida se dio cuenta que aquello no era un adorno. Era una cicatriz. Parec\u00eda la estampa de una Virgen doliente y desvalida como la que ten\u00eda su abuela en la cabecera de la cama en la desaparecida casa familiar de Catalnisetta.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No le cupo duda que era la hija de Gaetani. Ni en sus sue\u00f1os m\u00e1s secretos se hubiera atrevido a pensar en ella. Corr\u00edan toda clase de rumores, pero era tan hermosa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se dec\u00eda que no hablaba, que era extra\u00f1a y reservada. Su\u00a0 padre no dejaba que nadie se le acercara. Le hab\u00eda elegido siempre los pretendientes entre las familias m\u00e1s acaudaladas de la isla y ella los hab\u00eda rechazado a todos. Cansado de que su hija no complaciera sus deseos la hab\u00eda obligado a concertar la boda con el hijo de un naviero griego que ten\u00eda propiedades y negocios en Sicilia. Pero cuando ya estaba todo dispuesto para la ceremonia, que se anunciaba como la m\u00e1s fastuosa de la historia del lugar, pas\u00f3 algo que hizo que todo se cancelara. Nadie supo a ciencia cierta qu\u00e9 fue lo que ocurri\u00f3, dec\u00edan que seguramente fue a causa de\u00a0 una extra\u00f1a enfermedad que afect\u00f3 a Viola y la hizo permanecer en un hospital de Palermo durante un largo tiempo. Pero fueron rumores, s\u00f3lo rumores.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Guido hab\u00eda atravesado la puerta de entrada de la casa deslumbrado a\u00fan por la visi\u00f3n de la muchacha en la ventana. Le hab\u00edan conducido a un peque\u00f1o sal\u00f3n con grabados de la campi\u00f1a inglesa en las paredes, amueblado con dos sillones dispuestos de espaldas a la puerta y que estaban situados frente a una mesa de madera oscura iluminada por una l\u00e1mpara de bronce con una pantalla verde, pues la habitaci\u00f3n ten\u00eda casi cerradas las rejillas de los portones \u00a0y estaba casi en penumbras.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde el sill\u00f3n pudo o\u00edr la puerta que se abr\u00eda y a alguien que entraba. Era Gaetani. Ten\u00eda una expresi\u00f3n distante y melanc\u00f3lica e iba impecablemente vestido.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hablaron. Primero de la familia. Luego de los negocios. \u201cIl Capo\u201d acced\u00eda a concederle la licencia pero a un coste excesivo. Gracias a los buenos recuerdos que conservaba de su familia se ofreci\u00f3 a hacerle un pr\u00e9stamo, aunque a un inter\u00e9s tan desmesurado que Guido crey\u00f3 casi imposible pararse siquiera a considerar la proposici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya estaban acabando cuando la puerta se volvi\u00f3 a abrir. Sin mediar palabra entr\u00f3 alguien. Percibi\u00f3 el leve cambio en el aire de la estancia que provocaba una presencia silenciosa a sus espaldas. \u00c9l no se gir\u00f3. Vio que una mano tomaba la suya y not\u00f3 c\u00f3mo la apretaba con fuerza. Era Viola. Estaba mirando fijamente a los ojos de su padre,\u00a0 y sonre\u00eda. Sin dar cr\u00e9dito a lo que estaba pasando se sinti\u00f3 arrastrado por ella hacia el jard\u00edn ante la expresi\u00f3n resignada de Gaetani.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue todo tan extra\u00f1o. Al principio Guido no se atrev\u00eda ni a respirar, esperaba que en cualquier momento aparecieran varios de los vigilantes para echarlo de all\u00ed de mala manera, pero no pas\u00f3 nada. Todo segu\u00eda tranquilo. Fueron hasta el estanque y pasearon un rato sin soltarse de la mano. Se encontraba bien, la luz transparente de la ma\u00f1ana lo transformaba todo. Estaba seguro de que las c\u00e1maras de seguridad vigilaban sus m\u00e1s m\u00ednimos movimientos, pero hubo un momento en el que no le import\u00f3. Se sent\u00eda protegido y c\u00f3modo con ella.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Viola no hablaba, ten\u00eda el raro don de hacerse entender y de comunicarse sin palabras. As\u00ed, le explic\u00f3 lo sola que estaba, el tiempo que llevaba esperando alguien como \u00e9l y lo duro que hab\u00eda sido resistirse a los deseos de su padre para casarla por inter\u00e9s. Aquel fue el \u00fanico momento en el que ella retir\u00f3 \u00a0la mano de Guido de entre las suyas para colocarla sobre la marca de su cuello. Era una cicatriz, parec\u00eda la impresi\u00f3n rugosa y c\u00e1rdena de una soga. Entonces \u00e9l entendi\u00f3 hasta d\u00f3nde hab\u00eda tenido que llegar Viola para persuadir a su padre.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde aquella ma\u00f1ana se vieron cada d\u00eda ante los ojos impert\u00e9rritos de todos en Villa Julieta. Era imposible entender c\u00f3mo un \u201cdon nadie\u201d como \u00e9l pod\u00eda pretender a la inaccesible hija de Gaetani. Entre ellos dos no hab\u00edan vuelto a hablar de la concesi\u00f3n de la licencia del negocio ni de nada que no tuviera que ver con Viola. La verdad es que Guido no lo hab\u00eda vuelto ni a considerar. S\u00f3lo pensaba en ella.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hasta que un d\u00eda de julio, despu\u00e9s de comer los tres en el porche de la terraza, \u201cIl Signore\u201d le dijo que le acompa\u00f1ara al despacho, que ten\u00edan que hablar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todo estaba como lo recordaba el primer d\u00eda. La mesa oscura, la l\u00e1mpara verde, los sillones. Gaetani se sent\u00f3 delante de \u00e9l y\u00a0 le dijo a bocajarro que su hija le hab\u00eda elegido como esposo y que estaba\u00a0 dispuesto a complacerla si \u00e9l aceptaba una \u00fanica condici\u00f3n impuesta \u00a0para protegerla de los posibles cazadotes.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le explic\u00f3 que hab\u00eda sido imposible persuadirla de casarse con alguien conveniente, que Viola intent\u00f3 acabar con su vida al verse obligada a unirse a alguien a quien no quer\u00eda y que hab\u00edan hecho un pacto de sangre entre los dos. Ella podr\u00eda decidir libremente qui\u00e9n ser\u00eda su marido, siempre y cuando el elegido aportara algo como dote. Algo que garantizara que la quer\u00eda de verdad.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Guido se revolvi\u00f3 nervioso en su asiento. No se imaginaba qu\u00e9 pod\u00eda querer aquel hombre que asegurara un amor verdadero por su hija. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda ser? \u00c9l no ten\u00eda nada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Gaetani pidi\u00f3 que les trajeran dos copas de Grappa helado. La luz verdosa y fr\u00eda de la l\u00e1mpara del despacho le iluminaba el rostro y las manos. Con una voz pausada y monocorde lo dijo: tres cent\u00edmetros. Quer\u00eda un cuadrado de tres cent\u00edmetros de su carne como dote.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al principio no pudo entenderlo bien. Le pareci\u00f3 una broma s\u00e1dica y absurda, incluso f\u00e1cil de complacer. Enseguida le vino a la cabeza otra pregunta que formul\u00f3 en voz alta. \u00bfDe d\u00f3nde?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esa era la prueba de amor. Ten\u00eda que decidirse a hacerlo sin que nadie supiera, ni tan siquiera Viola, de qu\u00e9 parte de su cuerpo iba a ser. Por supuesto nada que le impidiera la vida. Ser\u00eda algo externo, superfluo, inapreciable a simple vista. La operaci\u00f3n la har\u00eda el mejor cirujano de Palermo que era un buen amigo de Gaetani.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando, al explic\u00e1rselo, Guido mir\u00f3 a los ojos de \u00a0Viola, supo que ser\u00eda capaz de hacer cualquier cosa por ella. Tendr\u00eda el valor necesario para rescatarla de aquel mundo y ofrecerle una vida mejor al precio que fuera. Sin dudarlo acept\u00f3.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando se llega en barco a Taormina atravesando la bah\u00eda, lo primero que se divisa en la l\u00ednea de la playa es un peque\u00f1o restaurante con una terraza que de noche se ilumina con peque\u00f1as luces azules. Las mesas est\u00e1n tan cerca del mar que desde ellas casi se puede tocar el agua. No es muy lujoso pero, sin duda, es donde se sirve el mejor pescado de la isla. Todo el mundo lo conoce y es famosa la amabilidad de la pareja que lo regenta. Muchas veces les acompa\u00f1an sus tres hijos que corretean jugando entre las mesas y la arena. La gente acude desde muy lejos para degustar su maravillosa sopa de pescado y relajarse disfrutando de su compa\u00f1\u00eda. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se dice que son muy agradables, aunque a ninguno de los dos se les haya o\u00eddo nunca hablar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guido Neri quer\u00eda abrir un restaurante de pescado en Taormina con el dinero que hab\u00eda heredado al morir su padre. 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